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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-06-2014

Quin es el "musulmn indignado" y por qu
De vuelta a la Umma

Ramzy Baroud
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


Hermano, hermano, me llam un joven mientras yo parta apresuradamente de una sala de conferencias en un centro comunitario en Durban, Sudfrica. Esto sucedi durante el punto lgido de las guerras de Afganistn e Irak, cuando fallaron terriblemente todos los esfuerzos por detener los feroces ataques militares de EE.UU. y Occidente contra esos dos pases.

El joven iba vestido de atavo tradicional afgano pastn, y acompaado por un amigo. Con evidente nerviosismo formul una pregunta que pareca completamente ajena a mi conferencia sobre el uso de la historia de los pueblos para comprender prolongados fenmenos histricos utilizando Palestina como modelo.

Hermano, crees que existen esperanzas para la Umma musulmana?. Pregunt por el futuro de una nacin a la cual crea que ambos pertenecamos indisputablemente, y esperaba ansiosamente cmo si mi respuesta tuviera algn peso, y pudiera calmar sus evidentes preocupaciones.

Tal vez ms asombroso que su pregunta es que no me haya sorprendido en absoluto. La suya es una pregunta intra-generacional que jvenes musulmanes han estado formulando incluso antes de la decadencia y colapso final del Imperio Otomano, el ltimo Califato existente, con el fin de la Primera Guerra Mundial.

A pesar de importantes tumultos histricos, el Califato haba existido consistentemente desde los califas Rashidun (los califas bien guiados) comenzando con Abu Bakr en 632 d.C., despus de la muerte del Profeta Muhammad.

Las preguntas del joven invocaron tanta historia y una multitud de significados. Pocos historiadores y expertos occidentales (especialmente los que intentaron comprender el Islam a fin de aplicar su conocimiento para propsitos polticos y militares) pueden posiblemente comprender el peso emocional de esa pregunta.

Umma en la pregunta del joven, no significa exactamente nacin en el sentido nacionalista relativamente moderno. Los musulmanes no son una raza, pero existen en todas las razas; no comparten un color de piel, o un estilo de vida per se, o un lenguaje comn, incluso si el rabe es el lenguaje original del Sagrado Corn. Umma es una nacin que se basa en un conjunto de valores morales eternos, originados en el Corn, encarnados en las enseanzas y el modo de vida (Sunnah) del Profeta Muhammad, y guiados por la Ijtihad diligencia explicada como el razonamiento independiente de eruditos musulmanes (ulama) basados en el Corn y Sunnah.

Naturalmente, el fracaso del Califato cre una crisis que demasiadas dimensiones. Tuvo lugar la descomposicin geogrfica de la Umma musulmana, que a pesar de la singularidad cultural y lingstica de los diversos grupos de esa nacin, la Umma siempre posey fundamentales marcos valricos polticos y sociales. Sobre la base de ese legado antiguo, pero constantemente reanimado legado (de ah Ijtihad), los musulmanes poseyeron su propia equivalencia de la Declaracin Universal de Derechos Humanos, las Convenciones de Ginebra, cdigos civiles y mucho ms a partir de hace casi 14 siglos.

Lo que fue ms crtico que la descomposicin geogrfica de la Umma fue el colapso del tejido mismo de la sociedad, la desintegracin de las leyes que regan cada relacin individual o colectiva, toda transaccin comercial, reglas respecto al medioambiente, la beneficencia, la ley de la guerra, etc. Tuvo lugar otra disolucin: la de los valores morales autnticos y orgnicos que permitieron que la Umma persistiera mientras tantos imperios fracasaban, y floreciera donde otros decaan. El sistema orgnico autopropulsado fue reemplazado por alternativas que se han deteriorado todas hasta la ltima.

Y ah es donde comenzaron las races del musulmn indignado.

La Umma sigue viviendo como un ideal que transciende el tiempo y el lugar. Persiste a pesar del hecho que el ltimo siglo haba afectado increblemente a todas las naciones musulmanas, sin excepcin. Incluso el xito de numerosas naciones en la obtencin de su independencia de los poderes coloniales que destruyeron el Califato no enfrent de ninguna manera la crisis original de la otrora predominante, integral, Umma musulmana. Las sociedades musulmanas colonizadas terminaron por adoptar las reglas y leyes de sus antiguos colonizadores, y siguieron oscilando dentro de su esfera de influencia.

Las naciones musulmanas posteriores a la independencia fueron una abominable mezcla de tribalismo y nepotismo, con una interpretacin interesada del Islam y de leyes y cdigos civiles occidentales que estaban todos adaptados con tanto cuidado para asegurar la supervivencia de un status quo totalmente corrupto; donde gobernantes locales aseguran la supremaca sobre colectivos derrotados, desorientados, y potencias occidentales sustentan sus intereses por todos los medios necesarios.

Como era de esperar, un status quo semejante no poda posiblemente ser sustentado. Una sociedad civil fuerte y coherente no tena ninguna probabilidad de supervivencia bajo regmenes opresores, y con la falta de educacin u oportunidad, o las dos cosas, generaciones de musulmanes padecieron extrema desesperacin.

Como escape de sus infortunios inmediatos, numerosos musulmanes buscaron inspiracin en otros sitios. Vieron en Palestina una bandera de lucha, porque la continua resistencia a la ocupacin extranjera era una indicacin simblica de un pulso colectivo. El amplio apoyo que Hizbul (un grupo chi) recibi entre musulmanes sunes por su resistencia contra Israel fue una indicacin de que las divisiones sectarias empequeecan al ser comparadas con la necesidad de que la Umma musulmana se reagrupara alrededor de principios como la justicia, reivindicando aunque sea un pice de su pasada gloria.

Pero fueron las invasiones occidentales dirigidas por EE.UU. de Afganistn e Irak, las que marcaron la lnea de lucha como nunca antes. Cuando Bagdad cay en abril de 2003, y mientras soldados estadounidenses sumergan tan vanidosamente con sus banderas la antigua capital del Califato Absida, muchos musulmanes sintieron que su Umma haba alcanzado la ms abismal humillacin. Y mientras hombres y mujeres iraques eran torturados, violados y filmados muertos o desnudos por soldados estadounidenses que rean socarronamente en las prisiones de Bagdad, creca toda una nueva nacin de jvenes musulmanes indignados.

Las guerras occidentales en Afganistn e Irak no fueron el precursor exclusivo de la indignacin de la juventud musulmana, la humillacin y la actual violencia existente en Siria, Irak, y otros pases musulmanes. Las guerras fueron el catalizador. Pensad en un grupo de yihadistas extranjeros, como los llaman, compartiendo una merienda entre batallas en algn sitio cerca del norte de Irak e imaginad lo que posiblemente tienen en comn: un iraqu torturado en Bucca, un libans que combati contra los israeles en el sur del Lbano, un sirio cuya familia haba sido asesinada en Alepo, etc. Pero no es solo un problema de Medio Oriente. La alienacin y el trato constante al que se enfrentan inmigrantes musulmanes en Francia y Gran Bretaa, sus mezquitas, sus culturas, lenguajes, su propia identidad, cuando son combinados con los sufrimientos de los musulmanes por doquier tambin podran tener su propia manifestacin violenta.

El Primer Ministro britnico David Cameron est preocupado por la amenaza a la seguridad nacional de su pas como resultado del actual enfrentamiento en Irak, instigado por las conquistas de territorio por el Estado Islmico de Irak y el Levante (ISIS, por sus siglas en ingls). No parece comprender o preocuparse por comprender el papel de su pas en la violencia.

El Presidente de EE.UU. Barack Obama sigue predicando desde la Casa Blanca sobre la violencia y la responsabilidad de su pas, como si el papel destructivo y dirigente jugado por Washington en Medio Oriente no tuviera nada que ver con el estado de desesperanza y humillacin sentido por una generacin de jvenes musulmanes. Es como si la guerra, la ocupacin extranjera y la destruccin sistemtica de toda una civilizacin a la que muchos musulmanes todava se refieren como Umma no tuviera lugar a ningn precio, fuera de la fluctuacin de los precios del petrleo.

Quines son estos yihadistas? Muchos siguen preguntando y tratan persistentemente de ofrecer respuestas. Agentes de la CIA? Grupos terroristas financiados por el Golfo? Jvenes descarriados liderados por una conspiracin iran para justificar su apetito de hegemona regional? Yihadistas extranjeros que combaten contra el rgimen de Asad en Siria? O tal vez con el rgimen de Asad contra su oposicin? Las teoras conspirativas abundan en tiempos de grandes misterios.

Sin embargo, los jvenes musulmanes indignados, alienados, constituyen difcilmente un misterio, sino una inevitabilidad histrica totalmente comprensible. Para muchos de ellos, aunque insistan en algo diferente, la Umma y el Califato tienen ms que ver con espacios incorpreos que con verdaderas fronteras geogrficas. Es un escape hacia la historia, de la pobreza, la alienacin, la opresin y ocupaciones extranjeras. Entender esto es encarar verdaderamente las races de la violencia. Ignorarlo no puede posiblemente ser una opcin.


Ramzy Baroud es el editor jefe de Middle East Eye . Columnista de anlisis internacional, consultor de medios, autor y fundador de PalestineChronicle.com. Su ltimo libro es My Father Was a Freedom Fighter: Gazas Untold Story (Pluto Press, Londres).

Fuente: http://www.counterpunch.org/2014/06/26/reverting-to-the-ummah/



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