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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-06-2014

El Salvador
Ciudades charter: La ltima frontera del capital

Julia Evelyn Martnez
Rebelin


La Asociacin Nacional de la Empresa Privada (ANEP) y sus tanques de pensamiento se encuentran en plena labor de promocin de las bondades de las ciudades chrter, como ruta express para alcanzar la prosperidad de las naciones. Ms all de la falta de originalidad de la propuesta y/o el desatino de usar a Honduras como ejemplo de buena prctica internacional - cuando an este pas no ha puesto en prctica esta experiencia- , la propuesta de la ANEP debe ser analizada a la luz de dos tendencias globales: la privatizacin del gobierno de las ciudades y la creciente capitulacin de gobiernos progresistas y socialistas ante el Capital.

Las denominaciones y modalidades de privatizacin del gobierno de las ciudades son variadas. En Canad y Estados Unidos se les conoce como BID (Business Improvement District), en Asia como Ciudades con Estatuto Independiente, y en Amrica Latina como Zonas Especiales Econmicas y/o Zonas Especiales de Desarrollo Econmico y Social. Las modalidades de ciudades charter tambin son variadas, y oscilan entre la concesin de las funciones de gobierno de un determinado territorio a una corporacin empresarial hasta versiones menos extremas, en donde la gestin territorial se realiza mediante un asocio pblico-privado.

La propuesta de privatizacin del gobierno de las ciudades es lo ms parecido a la utopa del anarco capitalismo, elaborada por Murray N. Rothbard y apoyada por un grupo importante de miembros de la Escuela Austraca de Economa y de la Sociedad Mont Pellerin De acuerdo a Rothbard, las funciones del Estado se clasifican en las funciones innecesarias (controles de precios, subsidios, impuestos, etc.) que deben ser eliminadas, y las funciones necesarias (ley, educacin, seguridad, etc.), que deben ser privatizadas. La progresiva eliminacin del Estrado y la privatizacin del gobierno seran en opinin de este autor, la va ms segura para alcanzar la prosperidad y la democracia en los pases. En sus palabras: La forma ms perfecta de democracia directa solo se alcanzar una vez que el mercado libre se extienda a todas las reas que actualmente se han reservado con carcter monopolista los gobiernos, a travs de una constelacin de agencias privadas de tipo voluntario que compitan y se solapen entre s a la hora de prestar sus servicios de defensa y seguridad. (Para una nueva libertad, 1973).

De acuerdo a los impulsores de estas iniciativas, en la medida que las ciudades chrter se convierten en vitrinas que muestran al resto de la sociedad las ventajas de la gobernanza privada sobre la gobernanza pblica y de las relaciones capitalistas de produccin sobre otras formas de organizacin econmica, solo sera cuestin de tiempo para que este modelo de gobierno privado y de economa capitalista se expanda y/o se consolide en resto de pas y del Estado.

Un aspecto novedoso de estas ciudades chrter, es que - con algunas variantes-, estn siendo adoptadas por pases con gobiernos progresistas (Ecuador, Nicaragua, Uruguay, Venezuela) y/o por gobiernos de Estados socialistas (Cuba, Vietnam) que aspiran a realizar una transicin ordenada (aterrizaje suave) hacia un capitalismo controlado por el Estado, como el modelo capitalista de China. En todos estos casos, los gobiernos justifican la creacin de zonas especiales de desarrollo, como una medida de pragmatismo poltico, frente a la necesidad de defender y/o profundizar los avances sociales mediante un mayor crecimiento econmico proveniente de la inversin extranjera y las exportaciones.

Precisamente en el documento ENADE 2014, se acude al ejemplo de la Zona Especial de Desarrollo del Puerto Mariel (ZEDM) en Cuba, para ilustrar las ventajas que para El Salvador tendra la adopcin del modelo de gestin territorial de las ciudades chrter. De acuerdo a este documento, el ZEDM es actualmente la principal apuesta de desarrollo econmico del gobierno cubano y pretende convertir a una zona de 465 kilmetros en el motor de la economa nacional, mediante polticas especiales para atraer inversiones extranjeras, con legislacin distinta a la que existe en el resto de la isla. Entre estas medidas especiales se encuentra la exencin del pago de impuestos a las utilidades y a las importaciones, la exencin de pago de impuestos o comisiones a las transferencias de utilidades al exterior, y la aprobacin de un rgimen especial de contratacin de mano de obra.

Todas las zonas especiales de desarrollo que se estn creando en el mundo y en particular en pases como Cuba y Venezuela, tienen como denominador comn la aceptacin de la inevitabilidad del Capital como medio para el crecimiento econmico, el empleo y el financiamiento de polticas sociales. Es decir, el reconocimiento explcito de que para crecer, producir, innovar, crear empleos y /o exportar se necesita del Capital y que ste solo actuar en favor de estos objetivos, s se le permite actuar libremente, sin la interferencia del Estado y de las leyes nacionales y sin las presiones de grupos de inters, como los sindicatos o los grupos ambientalistas.

Como un buen ejemplo que ilustra esta tendencia se puede citar el discurso que pronunci el pasado 08.03.2014, el Presidente de Venezuela, Nicols Maduro, en ocasin del anuncio de la creacin de la Zona Econmica Especial de Desarrollo del Puerto Cabello (departamento de Carabobo), en lel cual hizo un vehemente llamado al Capital nacional y extranjero a invertir en esa ZEDE: Que vengan con su inversin, su tecnologa. Que tengan sus dividendos y que nosotros tengamos desarrollo econmico, generacin de empleo y dividendos para el desarrollo social.

Se est configurando una peligrosa paradoja entre los partidos polticos, movimientos sociales y/o gobiernos que se definen como anti-capitalistas o anti-colonialistas, y que consiste en creer que, para avanzar hacia el socialismo y/o profundizar el socialismo, se puede acudir al auxilio del capitalismo.

Por el momento el gobierno salvadoreo y sus aliados parecen no tener una postura clara frente a la propuesta de la ANEP sobre las ciudades chrter. A lo mejor piensan que criticar esta propuesta es como criticar de forma indirecta a los gobiernos progresistas de Ecuador, Venezuela o Nicaragua que estn impulsando este modelo de zonas libres para el Capital, pero seguramente tambin les preocupa que s deciden adherirse abiertamente a esta propuesta, ello puede representar un distanciamiento con algunos sectores sociales, sindicales e intelectuales, que an mantienen la esperanza en la naturaleza revolucionaria y socialista de este gobierno.

Al igual que con los Asocios Pblico Privados, tanto el gobierno como el partido en el gobierno, debern asumir ms tarde o ms temprano, una postura definida en torno al tema, y ya no bastar con repetir que harn zonas de desarrollo especial a la salvadorea. Esto se convertir en otra prueba para calibrar la calidad de los cambios que este gobierno y este partido estn dispuesto a llevar adelante, y para avizorar el horizonte utpico (o dis-tpico) que les orienta en este proceso.

Mientras tanto, podra ser oportuno recordar cuales son las razones que fundamentan la necesidad de ruptura con el Capital, si es que se quiere realmente avanzar en una ruta contraria a la ruta capitalista de desarrollo y construir una sociedad alternativa al capitalismo. Michel Lebowit, nos advierte que, Hasta que los trabajadores no rompan con la idea que el Capital es necesario, un Estado en el cual ellos tengan la supremaca poltica solo actuar para facilitar las condiciones para la reproduccin ampliada del Capital. En consecuencia, el Estado permanece totalmente dentro de los lmites de la relacin capitalista y es su garante, mientras los trabajadores consideren las exigencias del Capital como leyes naturales evidentes por s mismas. (Ms all del Capital, 1995)

En otras palabras, a ms dependencia del Capital, menos posibilidades de romper con el capitalismo. Y este principio se impone aun cuando se tenga un discurso anti-capitalista y/o anti-colonialista.


Julia Evelyn Martnez es profesora de la escuela de economa de la Universidad Centroamericana Jos Simen Caas (UCA) de El Salvador.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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