Portada :: Argentina
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-07-2014

Chantaje financiero globalizado
Cuntos buitres acosan a Argentina?

Claudio Katz
Rebelin


Argentina afronta nuevamente un chantaje financiero, pero esta vez la extorsin no tiene precedentes. Los especuladores que compraron bonos por 48 millones de dlares lograron en Nueva York una sentencia de cobro por 1500 millones.

Este fraude retrata cmo funciona el capitalismo actual. Al pueblo argentino le quieren imponer la misma confiscacin que padecen los pequeos deudores norteamericanos, los desalojados de viviendas de Espaa y los empobrecidos de Grecia. Cuando se convoca a reforzar la integracin internacional a este sistema se empuja al pas a nuevos padecimientos. Los buitres se disponen a repetir el mismo despojo que ya realizaron en otros lugares como Per.

COMPLICES Y AUSENCIAS

En esta crisis ha salido a flote como opera la justicia estadounidense que muchos elogian como un ejemplo de independencia. No slo Griessa, sino todos los magistrados que confirmaron el fallo demostraron su dependencia de Wall Street. Con este tipo de sentencias protegen a los especialistas en estafas de alto riesgo y a los evasores de los parasos fiscales.

Como estos especuladores colocan peridicamente al sistema financiero al borde del abismo, tambin chocan con los gobiernos y organismos que pretenden regular su actividad. Por esta razn el propio FMI est descontento con un dictamen que afecta los ajustes que monitorea, para refinanciar las deudas de los pases europeos colapsados por el socorro concedido a los bancos. La sentencia socava su proyecto de ordenar la quiebra de los estados mediante normas de negociacin mayoritaria con los acreedores. Pero estos conflictos en los pasillos del poder no atenan la expropiacin de Argentina. Desde el inicio de la crisis global (2008) se discutieron incontables propuestas para limitar las aventuras financieras y no se aplic ninguna. En este escenario de impunidad para la usura ningn poderoso va a impedir la ejecucin de un fallo contra un pas latinoamericano. No hay que ilusionarse con los formalismos diplomticos. El maltrato contra un deudor incomodo como Argentina es plenamente compartido por Obama. El presidente del imperio exige sometimiento a Griessa y a su cobro de tributos.

Es cierto que el pas ha recibido muchas declaraciones de solidaridad, desde el G 77 ms China hasta la UNCTAD. Pero son mensajes cordiales sin efectos prcticos. Ningn escrito altisonante neutralizar el pago forzoso que se le impone a la Argentina. Esta falta de acompaamiento es ms grave en Sudamrica. Dnde estn las Cumbres de Presidentes para afrontar situaciones de emergencia? Qu medidas preparan UNASUR o CELAC para responder a esta bofetada contra toda la regin? Hasta el momento tampoco aparecieron propuestas de intermediacin de Brasil o iniciativas conjuntas para cambiar las jurisdicciones de litigio con los bonistas. Tampoco se habla de reactivar el fondo latinoamericano de estabilizacin de reservas, frente a un peligro de default. Esta ausencia de la regin probablemente obedece al propio mareo que exhibe el gobierno ante lo que est ocurriendo.

DESCONCIERTO FRENTE A LA HIPOTECA

El oficialismo confiaba en un gesto de la Corte estadounidense para posponer el conflicto. Esperaba un reconocimiento por el giro ortodoxo que inici a principio ao con la devaluacin. Se acept la demanda de cinco empresas litigantes en el CIADI, se desembols la indemnizacin pedida por REPSOL y se pagaron en tiempo rcord las viejas deudas con el Club de Paris. Pero ninguna de estas medidas disuadi a los protectores de los buitres. Al contrario, al observar disposicin de pago reforzaron sus presiones de cobro. Cristina no tena previsto el fallo adverso. Apost con la miopa a un escenario opuesto, sin ningn plan para afrontar el dilema actual. Por esta razn improvisa respuestas. Un da denuncia la extorsin de los buitres y al otro sugiere el desembolso integro del dinero.

El gobierno ha quedado atrapado en el peor de los mundos. Si resuelve abonar en las condiciones que estableci Griessa se arriesga a ingresar en un pozo de demandas judiciales y erogaciones infinitas. Y si amenaza sin ninguna conviccin con maniobras para eludir el pago, afronta un retorno al escenario de diciembre pasado con el dlar paralelo fuera de control. Al momento de escribir este artculo el gobierno no se atrevi a cambiar el domicilio de pago, pero intent cumplir con los viejos bonistas soslayando la negociacin que reclama Griessa. Los buitres exigieron el embargo de esos fondos y el juez bloque la operacin, confirmando que empujar al pas al default si no se aceptan las exigencias de los especuladores.

Hay un mes de plazo para cerrar las tratativas, pero lo ms probable (y coherente con viraje ortodoxo del gobierno) es un acuerdo oneroso. Se ha creado un gran consenso entre el oficialismo y la oposicin derechista para aceptar esa salida. Slo divergen en los detalles del convenio. Algunos proponen abonar todo en efectivo y otros promueven cancelar el grueso de la factura en bonos. Algunos alertan contra la inconveniencia de hacer depsitos voluntarios y otros promueven esa va. Algunos miran bien las bravuconadas en la negociacin y otros piden no irritar al sultn Griessa. Pero todos ocultan los costos inmediatos del pago. La deuda pblica aumentar de inmediato si se repite la emisin de bonos consumada para acordar con REPSOL. Lo mismo ocurrir si se abonan las comisiones y punitorios que obtuvo el Club de Paris. Pero lo ms grave viene despus, ya que los 1300-1500 millones de dlares que se llevaran los primeros buitres constituirn el anticipo de los 12.000-15000 millones, que exigir la segunda oleada de bonistas en litigio. Se estima que la mitad de ese 7% de hold outs rene a fondos muy agresivos (buitres de los buitres), que harn demandas para obtener rpidos fallos favorables en Nueva York. El otro grupo tendra localizadas sus peticiones en Inglaterra, Alemania e Italia y una porcin litigara en el CIADI. En ese tribunal del Banco Mundial, Argentina tiene acumuladas demandas por unos 20.000 millones de dlares.

Pero lo ms problemtico fue explicitado por Cristina antes de avenirse a ingresar en el abismo. Si en los prximos aos algn juez de alguna jurisdiccin obliga a extender la mejora concedida a los buitres a los viejos bonistas, la hipoteca podra llegar a cifras incuantificables. Ese contexto situara al pas en un limbo jurdico, frente a las decisiones de cualquier mulo de Griessa. Esta perspectiva quedar particularmente abierta si los nuevos bonos en discusin mantienen los tribunales extranjeros como sede de controversias. En este caso se eternizara el sometimiento financiero que Argentina conoce muy bien desde la poca de la Baring Brothers.

FANTASAS TRANQUILIZADORAS

El gobierno y la oposicin derechista vislumbran igualmente un futuro promisorio, luego de superar las turbulencias de la negociacin actual. Estiman que el pas acceder a los beneficios de un gran reingreso al mercado internacional. Afirman que conseguiremos refinanciacin barata, para acceder a muchos dlares con bajas tasas de inters. Pero ese dorado escenario no sera tan inmediato, puesto que todas las emisiones prximas estn previstas con costos que duplican el promedio mundial. Se tomarn crditos para cancelar prstamos, con el plido consuelo de un abaratamiento ulterior de esa intermediacin.

Por ahora existen fuertes vencimientos con bajas reservas. Las obligaciones suman 30.000 millones de dlares hasta fines del 2015, con divisas actuales de resguardo por 27.000 millones. Esta fotografa ilustra un escenario de tratativas al filo de la navaja. Adems, los crditos del futuro no vendrn gratis. Exigirn al estado solvencia de repago, con la consiguiente contraparte de ajustes fiscales. La famosa pregunta meditica (cmo afectar esa situacin a la vida cotidiana de la gente?) tiene una respuesta contundente: habr recortes del gasto para los trabajadores, los jubilados y los desempleados.

Es muy posible que ese reingreso al circuito de la refinanciacin incluya un retorno del FMI, que es el gran encargado internacional de gestionar nuevos crditos para pagar deudas anteriores. Un economista predilecto de Scioli (Blejer) ya declar que la reconciliacin con el Fondo ser el punto de partida de su plan econmico. El gobierno construye un puente hacia ese escenario, argumentando que el pas necesita crdito externo para obras de infraestructura. Pero omite sealar que el grueso de la financiacin en curso apunta a solventar gastos corrientes. Especialmente las provincias (Buenos Aires en primer lugar) utilizarn ese dinero para pagar sueldos. Por otra parte, los prstamos de inversin priorizan la minera y el petrleo. Solventarn a las empresas que dinamitan la Cordillera o a las compaas que se aprestan a seguir el formato de los acuerdos secretos que YPF firm con Chevron. Tendrn un nuevo precio en boca de pozo, autorizacin para girar dividendos y libertad para exportar a partir de cierto nivel de extraccin.

Muchos economistas neoliberales igualmente declaran que la deuda es baja y podemos endeudarnos, olvidando que con ese mismo diagnstico gobernaron y crearon la montaa de pasivos que arruin al pas. Los oficialistas describen el mismo contexto de desahogo financiero, afirmando que constituye un mrito de la poltica de des-endeudamiento. Pero la disminucin del pasivo total de 130 % o 90% del PBI (segn el momento de comparacin con el colapso del 2001) al 46% actual, mantiene porcentajes histricos significativos de endeudamiento pblico. Es un promedio semejante a los aos 90, inferior a los momentos crticos de los 80 y superior a la media de los 70. El carcter problemtico de la deuda argentina radica en la capacidad de pago, ms all de la reducida proporcin frente al PBI que presenta en comparacin a muchos pases. El gobierno afirma que la solvencia ha crecido con el cambio de composicin de compromisos externos hacia obligaciones internas.

El total de la deuda en moneda extranjera disminuy de 94% (2000) a 59% (2012). Y el grueso de ese pasivo local es intraestatal, puesto que las obligaciones con organismos pblicos pasaron en el mismo perodo del 6% al 58%. Se destaca que esta estructura de pagos es manejable, ya que los vencimientos se refinancian mediante simples decretos gubernamentales. Pero qu quiere decir que la mitad de la deuda actual constituye un compromiso del estado con s mismo? Qu se ha construido una ficcin estadstica para descargar los costos del pasivo sobre las mayoras populares. Gran parte del endeudamiento inter-estatal es con Banco Central, que ha sido convertido en una mquina de emisin con impacto inflacionario. El otro soporte es el ANSES que aumenta su tenencia de bonos pblicos, mientras pospone el pago de sentencias por mala liquidacin de haberes. Algunas estimaciones elevan ese pasivo a 28.200 millones de dlares.

La deuda inter-estatal es actualmente solventada por los jubilados que no cobran los atrasos de sus remuneraciones. En este terreno rige una doble vara de respuestas gubernamentales a las sentencias judiciales. Lo que ordena Griessa se negocia y las intimaciones de la Corte Suprema argentina para normalizar la situacin de los jubilados son ignoradas. El trasfondo del problema es la total ineficacia de la poltica oficial de des-endeudamiento. En la ltima dcada se pagaron unos 50.000 millones de dlares a los organismos internacionales y 80.000 millones a los acreedores privados (otros clculos elevan ese total a 173.000 millones). Mientras el gobierno exhiba con orgullo su comportamiento de pagador serial, las reservas se desplomaban y las salidas de capitales sumaron otros 80.000 millones.

Este proceso pasar a la historia como un ejemplo maysculo de ceguera econmica. Slo competir en ese terreno con la opcin neoliberal de retomar alegremente el endeudamiento, para repetir lo que hacen nuestros vecinos. Una larga experiencia de la regin indica que abrir las fronteras al libre ingreso y salida de capitales otorga un pasaporte directo al temblor financiero. Slo con el tiempo se podr establecer, adems, un real balance del canje del 2005 que tanto enorgullece al gobierno. Si ese intercambio inicial de ttulos hubiera sido tan exitoso, no enfrentaramos actualmente el escenario de terror que han detonado un juez y sus buitres. El monto real de la famosa quita deber ser recalculado a la luz de todos los pagos adicionales que se realizaron a travs del cupn de crecimiento. Los defensores del canje tambin olvidan que gran parte de los bonos emitidos en esa operacin incluyeron la aceptacin de dirimir litigios en Nueva York. Esta concesin fue justificada por la excepcionalidad del momento. No se poda hacer otra cosa a salida del colapso del 2001. Pero se omite mencionar que los ttulos colocados en los ltimos meses (por ejemplo con REPSOL), tambin incorporan la misma aceptacin de tribunales internacionales. Tampoco ahora se pudo hacer otra cosa?

SIEMPRE HAY ALTERNATIVAS

Con el episodio de los buitres el gobierno refuerza el giro hacia el ajuste que inicio con la devaluacin, pero mantiene un discurso contestatario. Disfraza con retrica progresista el puente que construye hacia la sucesin conservadora del 2015.

La derecha se burla de este divorcio entre el relato y la realidad. Pero esas ironas no logran ocultar sus propios mitos y veneraciones de los capitalistas. Se ren de Boudou pero hablan con solemne respeto de Griessa, hacen chistes sobre la Cmpora pero no sobre Rocca o Grobocopatel. Especialmente eluden que actualmente acompaan las decisiones del gobierno. Todos marchan por el mismo rumbo. La derecha se congratula con el viraje pos-devaluacin del oficialismo y el gobierno irrita verbalmente a los poderosos mientras implementa sus mandatos.

Las incongruencias del kirchnerismo son patticas. Empapelan la ciudad contra los buitres mientras negocian sus exigencias. Convocan a un frente nacional contra los especuladores que ya incluye a todos los subordinados a Griessa. En este mundo invertido el sometimiento a demandas forneas es presentado como una gran victoria nacional. Los ministros declaran que vencimos a REPSOL con un cheque de pago y que le torcimos el brazo al Club de Paris desembolsando una fortuna. Este doble discurso oficial exige minimizar todas las capitulaciones o contrastarlas con eventualidades ms catastrficas. Hubo devaluacin (pero frenamos un dlar a 13 pesos), se pag a REPSOL (pero menos de lo que queran), se arregl con el CIADI (pero no fue muy caro) y se acord con el Club de Paris (pero era un pasivo que heredamos).

Lo llamativo es la ausencia de reacciones crticas en vasto campo del oficialismo. El conformismo kirchnerista contrasta con la tradicin de rechazos, que en el pasado generaban los virajes conservadores del justicialismo. Los ahijados de la gloriosa JP se mantienen por ahora en silencio. Afortunadamente ya despuntan fuertes cuestionamientos de la izquierda y los sectores progresistas y antiimperialistas, que no aceptan el chantaje descalificatorio de los planteos alternativos. Al igual que en los 90 vuelven a circular las advertencias del purgatorio que le espera al pas si nos aislamos del mundo. Con esos augurios se justific el endeudamiento que condujo al colapso.

Las opciones actuales no se reducen al default o al pago a los buitres. Esa disyuntiva es un episodio coyuntural derivado del enredo que auto-gener el oficialismo. La solucin a esta encerrona exige reconocer que Argentina no necesita endeudarse significativamente. Tiene suficientes recursos propios para administrar sus gastos, si ordena su ahorro e impide el drenaje de excedentes. Los 80.000 millones de dlares expatriados durante la dcada ganada surgieron de ganancias y rentas creadas en el pas. La estimacin oficial de 205.000 millones de dlares de capitales argentinos localizados fuera de las fronteras se ha quedado corta frente dos estudios recientes, que elevan esa cifra a 379.000 millones (Gaggero) y 440.000 millones (Henry). Este vaciamiento fue tradicionalmente financiado con endeudamiento pblico. Un peligroso anticipo de repeticin de esa pesadilla es el blanqueo en curso para todos los evasores de gran porte. Desde hace meses se renueva un perdn fiscal para quienes sustrajeron fondos. La complicidad oficial con la salida de capitales se extiende ahora a su reingreso.

No tiene sentido volver a endeudarse frente a este escenario de dinero sustrado del circuito nacional. Pero ms hipcrita es afirmar que semejante despojo se corrige restaurando la confianza para que vuelvan los capitales. El arreglo con los buitres, el recorte del gasto social, los techos a las paritarias y una escalada de tarifazos son las primeras medidas que exigen los poderosos para considerar ese retorno. La recomposicin del ahorro nacional exige el control estatal de las rentas generadas por las exportaciones (nacionalizacin del comercio exterior) y la estricta regulacin de las divisas (mediante un control de cambio en serio y un sistema bancario estatizado).

En este marco se puede replantear la deuda, investigando su contenido y discriminando los montos que corresponde abonar. Un principio de esa auditora fue cajoneada por el alfonsinismo, el menemismo, la Alianza y el Kirchnerismo. Ninguno quiso destapar la olla de ese pasivo. Pero los incontables canjes no han borrado las huellas de estos delitos, ni impiden separar lo fraudes de los compromisos legtimos. Esa investigacin permitira conocer cules son los grupos econmicos que deben ser gravados con impuestos especiales. No son intocables. Un gobierno con autoridad puede cerrar las canillas de sus transferencias al exterior y poner la lupa sobre sus recursos dentro del pas. La investigacin es tambin indispensable para reemplazar definitivamente los bonos en circulacin por ttulos sujetos a la legislacin argentina.

La suspensin del pago es una medida insoslayable, pero sujeta al momento y conveniencia de la nueva estrategia. La existencia de este plan diferencia tajantemente un replanteo de la deuda del simple default, que es una cesacin de pagos indeseada e inmanejable para el deudor. Con otra poltica se podra reorientar los crditos concertados en el futuro hacia proyectos productivos. La batalla contra la deuda vuelve a reaparecer en un contexto muy distinto al pasado. La propia marcha de esta resistencia delinear las demandas y las medidas requeridas para cada momento. El punto de partida es recuperar la mirada crtica y la disposicin a luchar.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter