Portada :: Brasil :: Las caras ocultas del Mundial 2014
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-07-2014

La contracrnica de la Copa
Segunda semana o la responsabilidad social

Arsino Orihuela
Rebelin


Acertaron los que anticipaban una desmovilizacin de la protesta anti-copa. Creci la expectativa en torno a las peripecias de la cancha. La inyeccin futbolera consigui anestesiar a unos, y slo provisionalmente a otros. Los nimos nacionalistas arreciaron, con incursiones absurdamente ritualsticas. El latinoamericanismo se coron al tenor de las derrotas europeas. Y los dolos del ftbol actual, Neymar y Messi, alcanzaron simultneamente el liderato de goleo, ratificando su hegemona en el gusto de la aficin. Pero algo no est bien. Y no es slo la indignante satanizacin del ingenioso quijadas Luis Surez, excepcional futbolista charra, a quien por cierto Eduardo Galeano su compatriota alguna vez recomend comer un par de sndwiches antes de entrar al terreno de juego. Es algo ms bien relacionado con esa terca e inalterable condicin de vilo que define a las realidades latinoamericanas. Pero todava ms desconcertante. Acaso como un lamento contenido, que no es precisamente el lloriqueo del agredido italiano Chiellini.

La tensin e inconformidad persisten en Brasil, pero subterrneamente. Y los reporteros forneos se convirtieron sin preverlo en un buzn de quejas-sugerencias que reclaman inmediata atencin. El personal de gobierno que atiende los asuntos tcnicos de la copa aprovecha la proximidad con la prensa para denunciar los excesos de las policas militar, federal y estadual, que conjuntamente escudan con particular arrogancia las sedes. Incluso ellos deben restringir sus actividades, burlar con apuros los cercos de seguridad, e identificarse una docena de veces en el transcurso de una jornada laboral que dura cuatro o cinco horas, tcnicamente. La remuneracin de estos empleados ronda los mil reales (cerca de 450 dlares) por el trabajo correspondiente a todo el mes de la copa, sin una sola prestacin o regala (ni siquiera un boleto para un partido). Y uno de los requisitos para postular a uno de estos puestos temporales es hablar por lo menos dos idiomas adicionales al portugus. Ningn medio local est interesado en conocer su versin. Por eso buscan insistentemente a la prensa internacional. Su conocimiento de otras lenguas sirvi para contar una verdad obstinadamente silenciada: Brasil 2014 es la copa de la seguridad militar.

La organizacin es un desastre. Que lo seale un mexicano es verdaderamente un motivo de preocupacin. Que lo sealen todos los turistas es sencillamente un hecho alarmante. Y no tanto por los percances que enfrenta este sector en su visita a Brasil. Lo que realmente alarma es el tamao del desfalco que acompaa el recibimiento de los megaeventos deportivos, en general, y de la copa mundial de ftbol, en particular. La provisin de servicios es desquiciadamente lenta e inoperante. La infraestructura est inacabada en todos lados. El transporte pblico no mejor un pice; slo se improvisaron algunas rutas suplementarias, y se incrementaron indecorosamente los precios. En Ro de Janeiro y rea metropolitana, el costo del pasaje en autobs oscila entre dos y tres dlares. El boleto del metro cuesta poco menos de dos dlares. Francamente ridculo para los estndares adquisitivos de un pas latinoamericano. En Recife, ciudad de asimetras insospechadas, la tarifa del camin o metro es de un dlar aproximadamente. Pero la inadecuada planeacin de la transportacin urbana obliga a tomar dos o tres rutas para arribar al destino deseado. Esta antigua metrpoli fue la sede del ltimo partido de la seleccin mexicana. Con asombro, los mexicanos descubrieron que el estadio, ubicado a las afueras de la ciudad, es virtualmente inaccesible para la poblacin nativa. Ms an, trasladarse de Ro de Janeiro, Sao Paulo, u otra ciudad del suroeste hasta Recife, en este contexto de la copa, es un autntico viacrucis. Los vuelos en aerolneas locales cuestan alrededor de 900 dlares. Los brasileos que realizan regularmente este trayecto, han tenido que optar por el transporte terrestre. El recorrido en autobs de esas ciudades sureas al nordeste del pas puede tomar dos o tres das, a veces ms, a veces menos, segn la distancia exacta de los destinos. Los turistas tambin han encontrado toda suerte de adversidades. Cambiar la fecha de un vuelo, para ajustarla a los itinerarios de la seleccin que uno sigue, es a menudo ms costoso que comprar un vuelo redondo de cualquier ciudad de Brasil a Estados Unidos o Europa. El hospedaje est sobrevendido, y un reacomodo de ltima hora puede llegar a costar 300 dlares en un hostal, y hasta mil dlares en un hotel situado en los permetros de la gran industria turstica. Salir de estos suntuosos corrales urbanos, cuidadosamente ataviados para la recepcin de los viajeros de alta ralea, involucra enfrentarse a la realidad de Brasil: la ineficiencia, las carencias, la mendicidad e indigencia de un pueblo colonizado en este momento por el imperio de los capitales deportivos, tursticos, telecomunicacionales, de seguridad e infraestructurales. En la prctica, Brasil 2014 es un ensayo de gentrificacin intensiva.

Conseguir boletos para los partidos de la copa es como apostar en un casino. El sistema no es ineficaz, como sugieren algunos incautos. Es visiblemente efectivo, para el lucro a gran escala. La FIFA pone en venta una cuota restringida de entradas en el prembulo del mundial. Pero previendo que los pronsticos siempre yerran, vende ingresos para los partidos de la segunda fase, y cobran 10 por ciento en caso de cancelacin a aquellos que deciden volver a casa tras la eliminacin de su equipo. Luego, revende esos boletos principalmente mediante tres vas: uno, a precio normal, pero administradamente, a travs del portal electrnico oficial y los centros de atencin certificados. All, en esos centros, la gente puede esperar hasta 15 horas para salir con las manos vacas. Otros, los revendedores al servicio de la FIFA y esta es la segunda modalidad compran boletos por anticipado, y colocan al mercado esas entradas cuando la fase de eliminacin directa est definida. La polica slo persigue al revendedor desorganizado o independiente. A leguas se advierte que unos pocos gozan de inmunidad, pues su presencia en las inmediaciones de los estadios es habitual, y se pasean cual mercaderes con venia vociferando los astronmicos precios. Los chilenos, por ejemplo, pagaron hasta mil dlares por una entrada para el partido Espaa-Chile. Los revendedores oficiales normalmente se ubican en el medio del cerco policiaco y el personal acreditado de la FIFA. El tercer mtodo es a travs de las federaciones nacionales. El rgano internacional pone a disposicin de los rganos locales una cantidad determinada de boletos. Las federaciones venden clandestinamente las entradas a sus respectivos conciudadanos a precios extraordinariamente elevados. Un mexicano, por ejemplo, compr a la Federacin Mexicana de Ftbol dos ingresos para la final de la copa, cada uno en 2 mil 300 dlares. As combate la FIFA la corrupcin.

Pero el gobierno brasileo tambin se suma, con anloga rigurosidad, al combate a las desviaciones e irregularidades ilcitas. Curiosamente, las casas de citas estn situadas en las inmediaciones de los fan fest, que es donde se congregan los aficionados para seguir los partidos en pantallas gigantes. En esos centros se concentra el grueso de la afluencia turstica. A escasos cien metros, el aficionado cmodamente puede encontrar una amplia oferta de sexo a la carta, diligentemente escoltada por la polica militar. No se juzga ac esa actividad comercial. Slo llama la atencin que en la antesala de la copa, la presidenta Dilma Rousseff advirtiera: Brasil est feliz de recibir turistas para el Mundial, pero tambin est listo para combatir el turismo sexual.

Pero no poda faltar la dosis de filantropa y falsa responsabilidad social. La FIFA ahora decidi impulsar una campaa de reduccin de la huella de carbono en el marco de la copa mundial. La leyenda reza: La FIFA y las personas que ya tienen entradas apoyan los proyectos brasileos destinados a reducir la huella de carbono de la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014 Para limitar la huella de carbono de la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014, invitamos a todos los que hubiesen conseguido entradas a que compensaran las emisiones resultantes de sus desplazamientos, de manera gratuita y sin importar el punto de origen de su viaje Y qu suceder ahora? Diversos proyectos para la reduccin de carbono, repartidos por todo el territorio brasileo, se beneficiarn del xito de la iniciativa y, a su vez, las comunidades locales, en las que se crearn empleos y se capacitar a sus habitantes. Para obtener ms informacin sobre los proyectos seleccionados junto con un programa sin nimo de lucro para la gestin del carbono Muchas gracias por brindar su apoyo a los proyectos de baja emisin de carbono en todo Brasil.

Pero no todos parecen advertir el gato enc errado en la copa. Muchos, por comodidad o ignorancia, prefieren creer el cuento. Un crdulo aficionado, de esos que abundan en estos megaeventos, ilustra la apreciacin generalizada del turista estndar que asisti a Brasil 2014: No s de qu se quejan los brasileos. Si hasta a los recolectores de latas les va bien con el mundial de ftbol.


 

Blog del autor: http://lavoznet.blogspot.com.br/2014/06/la-contracronica-de-la-copa-segunda.html  


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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