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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-07-2014

"Podemos" y los medios

Santiago Alba Rico
Rebelin


En un reciente artculo en elconfidencial.com, el periodista Esteban Hernndez haca un certero diagnstico (http://blogs.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/tribuna/2014-06-27/el-pp-tiene-un-plan-para-que-le-voten-y-se-llama-pablo-iglesias_153264/). Deca que, frente a la amenaza electoral de Podemos y para recuperar votos, desde la izquierda y desde la derecha se han escogido dos estrategias opuestas: mientras que PSOE e IU han decidido imitar a Podemos, el PP ha decidido criminalizarlo. Es razonable aadir que tanto la imitacin como la criminalizacin demuestran que Podemos ha sabido movilizar el sentido comn y apunta a apropiarse y transformar las vertebras mismas de la hegemona poltica y cultural de nuestro pas.

Aunque es probable que llegue demasiado tarde, la imitacin de que es objeto Podemos por parte de IU y PSOE introduce un efecto objetivamente saludable. En cuanto a la criminalizacin del PP, no deberamos limitarnos a interpretarla en modo triunfalista: sus mentiras demuestran que se sienten amenazados. Es verdad, la casta se siente amenazada. Pero eso no quiere decir que est vencida. Y sera muy ingenuo juzgar las difamaciones, los ataques, los linchamientos mediticos como una seal infalible de la futura victoria electoral de Podemos. Si la derecha y sus medios de comunicacin -incluido El Pas, pues el PSOE juega al mismo tiempo la carta de la emulacin y la de la criminalizacin- han puesto en marcha esa campaa bellaca contra Podemos no es slo porque Podemos avanza: es porque quieren hacerlo retroceder y saben por experiencia que esas bajezas periodsticas surten efecto. Muchas cosas han cambiado desde que Julio Anguita fue anulado y casi asesinado, en los aos 90, por una brutal y abyecta campaa de prensa, pero no se puede desdear el poder de los medios de comunicacin. Si se centran adems en ETA y Venezuela es porque esos mismos medios (El Mundo, El Pas, ABC, La Razn, junto a la mayor parte de las televisiones) llevan aos manipulando a la opinin pblica para diabolizar el chavismo y, mucho peor an, para impedir una solucin pacfica al problema de la convivencia en el Estado espaol. Algunos medios y algunos periodistas -lo recordaban bien Isaac Rosa y Eduardo Maura en sendos excelentes textos- han hecho y hacen todo lo posible para que cualquier alternativa moderada y sensata a la resignacin se autodestruya como terrorista o totalitaria.

Demagogia y populismo son trminos muy indulgentes para definir esta estrategia, pero desprenden sin duda un intenso aroma demaggico y populista, particularmente deplorable cuando se aade, como en este caso, una nota necrfila. Juegan con el dolor y el horror moral de la gente para destruir a un oponente poltico; lo hacen precisamente aquellos que no quieren la paz en Espaa, aquellos que se sintieron amenazados no por ETA sino por su desaparicin y que, amenazados hoy por la aparicin de una opcin poltica que rechaza al mismo tiempo el terrorismo y a la casta que lo ha parasitado, no dudan en resucitar a ETA, por el momento de palabra, para criminalizar a sus portavoces. Esta demagogia y este populismo de la derecha son los que llevan aos aplazando la solucin a la cuestin central de la constitucin del Estado, que tanto muertos y tanta intolerancia han costado, y erosionando para ello, da tras da, el derecho y la democracia. Buena prueba de ello es la legislacin antiterrorista, odiosa baza electoralista que ha servido sobre todo para reprimir a los que se oponen poltica y pacficamente a las polticas del bipartidismo dominante.

Porque de la campaa meditica desatada contra Pablo Iglesias lo que ms me preocupa es esto. Esa campaa es una evidencia, no de que Podemos molesta ms de lo que hace unos meses hubiera nadie imaginado, sino de la bajsima calidad democrtica de nuestras instituciones y de nuestra prensa. Yo lo llamara corrupcin. La noticia de ayer de El Mundo que vinculaba a Pablo Iglesias con ETA, y las que la han precedido en otros medios y las que le seguirn, son el equivalente intelectual de la corrupcin econmica. All donde hay corrupcin no hay democracia. All donde hay corrupcin hay mafia: juegos, si se quiere, de casta. Si no hay democracia y hay juegos de casta, el peligro de que Podemos cobre verdadero protagonismo, y se gane el apoyo mayoritario de los ciudadanos, es el de que se pase de las palabras a los hechos -el caso de Italia es bastante reciente- y se recurra a cualquier medio para impedir que llegue algn da a gobernar democrticamente nuestro pas.

En un reciente artculo Carlos Fernndez Liria aconsejaba a Pablo Iglesias que contratase una escolta. No es una broma. La corrupcin de algunos medios, su declaracin explcita de no respeto a las reglas del juego democrtico y a la deontologa periodstica, da mucho ms que asco: da miedo. El Mundo ha cometido la bajeza de asociar a Pablo Iglesias con una organizacin que en realidad ya no existe y cuyas acciones pasadas rechaza; yo, por mi parte, vinculara la campaa meditica contra Podemos con una organizacin terrorista que an no existe pero cuyas primeras vctimas son ya la honestidad intelectual y la decencia poltica. Es decir, el periodismo mismo, que tendr que ser rescatado de las manos de la casta por los miles de periodistas honrados, comprometidos y democrticos que estn en paro o trabajan en precario, como en un Burger King o en un call-center, para estas grandes empresas corrompidas.

 


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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