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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-07-2014

La restitucion de la izquierda IV
La ficcin del debate entre corporativos y pragmticos

Roland Denis
Aporrea


Hablamos en la anterior entrega de la necesidad clave de la desidealizacin (o el esfuerzo por romper toda idealidad y mantenerse en el propsito estricto de la liberacin concreta y colectiva) como necesidad clave en la reconstruccin del quehacer de izquierda. Decamos que el subcomandante Marcos hace lo suyo en ese sentido eliminando a su personaje Marcos, siendo sustituido en el mando por el subcomandante Moises. De esta manera queda un mando plenamente indgena en una pelea fuera del tiempo y espacio del contexto poltico oficial del Estado mexicano. La desidealizacin opera como un intento de acabar con el mito de los comandantes providenciales. Es la profundizacin del ejercicio de otra poltica que se esmera, mas que en vencer en un tiempo corto y calculable, en generar los insumos culturales y polticos de una victoria posible de largo plazo donde el zapatismo tan solo cubre un momento de la experiencia batalladora. Se entiende as como parte de un todo global rebelde sin otro centro que la lucha propiamente y su articulacin necesaria. La fuerza acumulada la ha puesto al servicio de la generacin de una ciencia particular (ciencia porque es certeza) y necesaria para la generacin de Buen Gobierno de forma absolutamente autnoma a la civilizacin burguesa; y para ello no han hecho mas que inventar formas y contenidos del derecho a un nuevo vivir comunitario que se han ganado con su lucha.

El ejemplo zapatista contra quien se redoblan las crticas en la medida en que ha perdido eco en el mundo (dej de ser el gran espectculo que una vez fue y ya no sirve a las idealizaciones para lo cual lo utilizaron), es en definitiva uno de los ms importantes paradigmas polticos desde donde se estrena la lucha de clases en el siglo XXI. Como pudo aceler la ruptura con toda la herencia nefasta del socialismo real y nos oblig a empezar otro camino que apenas comienza, centrada en la distancia cada vez mayor entre poltica revolucionaria y las formas establecidas por los poder constituidos por las burguesas mundiales desde hace mas de dos siglos. La desidealizacin funciona en este caso como una ruptura definitiva en contexto particular con el sueo tan practicado por la socialdemocracia y el revisionismo de aprovechar la forma enemiga del poder centrada en el Estado y el protagonismo de los individuos mesinicos. Estamos dentro de nuestro espacio continental ganando peleas a todas estas formas idealizadas de la poltica cruzadas por circunstancias muy distintas si lo comparamos con el nosotros venezolano, que hay que saber ubicarlas y aprender de su valor para recoger de esa manera el verdadero proceso revolucionario que hoy en da estamos viviendo los pueblos nuestramericanos.

La desidealizacin, vista como una necesidad imperiosa despus de tantas batallas perdidas, es el mismo paso que en su momento dieron los comunistas en el tiempo de Marx, pero con la gran diferencia de que en ese entonces se encontraban en un punto de partida, mientras que hoy en da podemos decir que hasta somos vctimas de un siglo fallido y vencido por la fuerza imperial de la globalizacin. La desidealizacin en estos momentos necesita de la fuerza lograda en el trabajo colectivo ya sea en la rebelin o en la construccin de espacios emancipados. Tomada como intencin y como punto de reunin a distancia de los diversos momentos en que evoluciona el quehacer revolucionario, supone un cuadro de pensamiento y accin muy particular y realmente loco si entendemos a fondo el gigantesco problema en que estamos metidos subsumidos dentro de un capitalismo globalizado que ha forzado la distancia total entre la vida humana y el planeta que la ha parido. La necesidad desesperada de dinero para la sobrevivencia y lo que l promete si se acumula como riqueza personal en trmino de realizacin artificial de deseos y placeres, va destrozando poco a poco toda nuestra realidad viva y el goce que supone conocerla, transformarla y reinventarla colectivamente; es la destruccin de toda alegra. Posibilidad humana que se pierde cada da ms en el ejercicio de los idealismos retricos y consumistas dirigidos a la mentira absoluta de la autoafirmacin individualista. Esta anticultura como dira Ludovico Silva nos impiden reconocer los contextos de opresin y explotacin del trabajo en que se soportan, aunque los vivamos en carne propia. De all la inmensa tarea que significa la desidealizacin sobre la cual se funda una nueva ciencia politizada fuera de laboratorios y especialistas arraigada en la creacin productiva desatada colectivamente.

La distancia entre la primera insurgencia desidealizante y la que hoy nos obligan los tiempos, puede leerse desde el ncleo de la prctica que en el siglo XIX supona romper con el mito del individuo libre y supremo en una sociedad de propietarios de medios que la ideologa burguesa haba creado, mientras que hoy en da est atravesada por la prdida de radicalidad de las polticas que se dicen identificadas con la causa proletaria del socialismo. El simple principio de la apropiacin colectiva de los medios de produccin social, desde donde se reafirma todo el programa comunista desde hace mas de siglo y medio, es sustituido por una democracia borrosa, que reconoce derecho fragmentarios de los pueblos -sexo-diversidad, derechos tnicos, participacionismo, por ejemplo- mientras deja en manos de la las clases dominantes las estrategias prcticas hasta de la razn de vivir de cada uno de los seres que nace en el planeta que no es ms que trabajarles a ellas y convertirse en un consumidor pasivo del basurero producido. En ese sentido y dentro de la prctica concreta de la izquierda revolucionaria, estamos plagados de problemas que tienen que ver con esta guerra total entre la idealizacin y la desidealizacin que en razn de la utilidad de este artculo nos gustara empezar por precisar, tomando asuntos que nos competen en la actualidad:

  1. Por lo general, la rebelda frente al orden del capital, se disuelve en el medio de un mundo tanto poltico como social que esta totalmente plagado de idealismos, desde los ms imbciles y consumistas, pasando por la proliferacin muchas veces psictica de evangelismos, neoreligiones y creencias hipnotizantes socialmente sin ningn valor espiritual, hasta su llegada al domo poltico donde no solo se enaltece el poder dominante sino el hombre-mujer que lo personifica. Visto de esta manera cada experiencia colectiva de rebelin en la medida en que se deja atrapar por la atraccin idealizante, en esa misma medida pierde toda su fuerza originaria. La locura original de cualquier rebelin que avanza se deja absorber por lo que Marx -ayudndose de la dialctica de Hegel- llamaba alienacin de la conciencia, donde sin darnos cuenta en algn momento ya no es la accin poltica transformadora y el mundo real lo que vale y es debatido sino el modo en que se habrn de manejar un conjunto de idealizaciones consolidadas, siempre relacionadas la pragmatismo del poder. La accin poltica queda prensada as en el juego ideolgico y por debajo del mismo, las negociaciones de poder de quienes dominan este juego.

Un caso tpico que vemos como se desarrolla en estos das es el congreso del PSUV y la controversia interna del chavismo a partir de la carta de Giordani. La autocracia creada en estos seis aos de partido de gobierno necesita de alguna manera legitimarse y en la votacin del congreso legalizar el arrastre del inmenso espacio social del chavismo al punto pragmtico de poder en que han ido sometiendo al movimiento popular chavista. Existe ya una idealizacin consolidada que luego de la muerte del comandante Chvez se transforma en una retrica y hasta una esttica de la idealizacin de los personajes tiles al estamento de poder. El congreso, si lo vemos en su contradiccin interna, no supone otra cosa, que una confrontacin entre una minora que busca sin mayores esperanzas romper los hilos de poder e idealizacin consolidados, para abrir el debate hacia problemas que si van a fondo haran explotar el gobierno: corrupcin, manejos despticos de la autocracia interna, desviacin completa de las estrategias socialistas, secreto total respecto a las grandes transacciones de divisas y contratos hechos con la oligarqua y transnacionales, sinceracin del cmo y el quin del desfalco a la nacin de los ltimos dos aos, necesidad perentoria de retomar caminos de reafirmacin del poder popular y el papel protagnico de la clase trabajadora, papel del partido en esta revolucin interna, su refundacin democrtica, etc.

Por el contrario este es un congreso de masas amenazadas si se lleva adelante el pecaminoso acto de la desunin y la divisin, por lo cual la idealizacin se convierte en un deber impuesto y seguramente admitido por la inmensa mayora. Qu se idealiza en forma inmediata?. La esttica Hugo Chvez, la realidad del gobierno como vctima de enemigos que son los enemigos de todos: imperialismo y burguesas que nunca se han de estudiar en su desenvolvimiento real, acciones polticas desestabilizadoras que le vienen al pelo a esta idealizacin. Muy lejos de esto, el problema es siempre la reafirmacin pragmtica de los de los poder constituidos a su interno que se victimizan a travs de los medios de comunicacin pblicos. De hecho aqu no hay ningn embate cierto del imperialismo que pueda poner en juego la estabilidad del gobierno. El problema del imperialismo occidental (EEUU, Europa) con Venezuela, desde el mismo momento en que se va creando el aparato burocrtico-corporativo y los controles de Estado como forma idealizante del socialismo, es la prioridad del gobierno de sostener este plan en las inversiones y negociaciones establecidas hacia el ala oriental de ese mismo imperialismo (Rusia, China), direccionando polticas mundiales que pudiesen afectar su diseo estratgico hegemnico (las relaciones con Irn y controversia con la opcin sionista en el medio oriente). Frente a a ello el imperialismo incentiva a travs de sus agentes ms derechistas algunas expresiones del neofascismo latinoamericano en funcin de garantizar un clima de caos e imposibilidad de ordenamiento del proceso de rebelin de masas. Esto le ha servido de manera muy efectiva en Venezuela, dando como consecuencia un pacto tcito con la burguesa nacional y la reapertura de los capitales norteamericanos y europeos (Chevron, Haliburton, Repsol). La revolucin concreta y autogobernante de las clases trabajadoras queda de esa manera paralizada ante la desesperacin del gobierno de salir de la crisis que el modelo de capitalismo de Estado lo llevo a corromper por entero, desfalcar la nacin y acabar con el aparato productivo. El pragmatismo como ideologa bsica de la dominacin justifica entonces cualquier acto que permita mantener en el poder a quienes estn, idealizando una situacin revolucionaria que no hace ms que agredir en su realidad concreta. No le queda otra salida, darle respiro a la rebelin de masas supondra entrar realmente en favorecer una insurgencia revolucionaria necesaria que el estamento de poder no est dispuesto sino en evitarla a como de lugar, bajo el argumento de una democracia idealizada, representativa, que tambin le toca negar en la prctica al incrementar su accin represiva y amenazante.

  1. Ms all de los traumas internos del Psuv, centrados en una historia que se fue desviando hacia los controles internos de un enorme aparato de masas, tiene que ver precisamente con los supuestos que operan de manera que el pragmatismo del poder pueda ser sostenido por toda una ideologa que hunde el pensamiento revolucionario dentro de un debate que a la final no permite romper con los mitos idealizantes. Si no somos otra cosa que una versin progresiva de los mismos retos que se da a s misma la burguesa en su papel de clase dominante, siempre sern los personajes de habilidad poltica y capacidad de manipular con las mismas expectativas que una sociedad se plantea dominada por el modo de vida capitalista, lo que terminen de representar estas masas quitndole todo sentido a la accin revolucionaria. La idealizacin en este caso es una permanente actividad de desmotivacin a las masas y el pueblo en lucha de ejercer su derecho a la expropiacin de las clases dominantes para sustituirla por una fatua pelea poltica, de juegos verbales, que esconden la verdadera opresin que ejerce en todas sus colores el poder poltico sobre las clases subalternas. Tomemos dos de los recursos idealizantes mas importantes que en estos momentos se convierten en falacias funcionales en este caso a la autocracia dominante:

La nacin, su renta petrolera, la posibilidad del desvo de la renta en favor de los mas desposedos, no sirven en este caso mas que de categoras y polticas abstractas que a la final se desmoronan frente al podero del piso real capitalista a nivel nacional anexado a un proceso de globalizacin imposible de parar con planificaciones nacionales que hacen de la economa y las relaciones sociales insertas en ella, un juego a su disposicin por decretos y medidas. Se desmorona por tanto el modelo corporativo-burocrtico diseado desde las oficinas del ministerio de planificacin y la nueva burguesa gobernante se siente con el poder de entrar pragmticamente en el juego del capitalismo global y para ello intentan, en otro acto idealizante, un pacto transitorio con la burguesa mientras termina de desarmarse el proceso revolucionario.

La renta petrolera, como toda ganancia pasiva del capital, esta vez en manos del Estado, si no se cambian profundamente las relaciones de produccin que permiten esa renta, sus frutos en favor del pueblo es pura ficcin idealizante. De hecho como lo han denunciado los Consejos de Trbajadores internos a PDVSA, esta empresa sigue siendo ordenada y en manos del capital transnacional. El dinero de la renta, como cualquier otro, a la final terminar en manos de los centros de acumulacin de capital, viejos o nuevos, creados por los agentes que la controlan. Si la industria petrolera estuviese en manos de trabajadores y comunidades, si fuese una realidad totalmente transparente y abierta, al igual que Corpoelec, CANTV, industrias bsicas de Guayana, CEVAL, PDVSA industrial, etc, toda esta ficcin idealizante de la distribucin justa de la renta desaparecera y sera el proceso autogobernante del pueblo el que vaya decidiendo desde adentro de esas industrias hacia afuera, el contexto social para lo cual sirven, el proceso de su transformacin en bienes comunes; una experincia de todo la clase obrera. La estupidez de la renta quedara sustituida por una sociedad organizada activa que no solo piensa y produce petroleo, gas, etc, sino que hace de l el punto de partida tcnico para desarrollar todo el espacio social productivo. De hecho no sera una renta sino un excedente dentro de un proceso de socializacin creciente, dependiente an del mercado internacional, pero con la posibilidad de transformarla en una experiencia productiva desde adentro y un capital socializado capaz de generar una sociedad cada vez ms duea de sus destinos con posibilidades productivas y distributivas, de menos en menos dependientes de los circuitos capitalistas tradicionales.

Esto lo saben perfectamente los compaeros del control obrero y toda la experiencia comunal real que ha podido acumularse con tra corporativos y pragmticos. Fuera de toda ficcin idealizante, fuera de los reclamos de que el estado est subsidiando una sociedad para a la final quebrar toda la economa, aparecen los signos de una verdadera sociedad en proceso de liberacin.

Los zapatistas han tenido toda la razn tratando de crear hasta donde han podido la experiencia real de buen gobierno que necesitamos. En esta experiencia como los marcos autogobernantes comunales y de control obrero en Venezuela, esta el camino cierto de la restitucin de la izquierda, no hay ningn otro. Mucha lucha falta, movilizacin y accin concreta, donde nada tienen que aportar direcciones polticas que para conservarse en el poder no hacen mas que trabajar con expectativas totalmente idealizantes de la realidad. Bienvenidos a la resistencia y a la construccin socialista concreta aquellos que se preguntan que ha pasado con el programa socialista bolivariano y las tesis de la corriente histrico-social, que hoy se alzan contra su partido.


* Roland Denis es luchador popular revolucionario de larga trayectoria en la izquierda venezolana. Graduado en Filosofa en la UCV. Fue viceministro de Planificacin y Desarrollo entre 2002 y 2003. En lo 80s milit en el movimiento La Desobediencia y luego en el Proyecto Nuestramerica / Movimiento 13 de Abril. Es autor de los libros Los Fabricantes de la Rebelin (2001) y Las Tres Repblicas (2012).

Fuente: http://www.aporrea.org/ideologia/a190848.html



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