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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-07-2014

Miedo a la gente

Isidoro Moreno
Diario de Sevilla


Es evidente el miedo del Sistema -el bloque de poder financiero, empresarial, poltico y meditico- a que la gente decida por s misma libremente. An ms cuando se acenta la dinmica por la cual cada vez ms personas, sobre cada vez ms asuntos, afirman su derecho a decidir por s mismas, individual o colectivamente. Esto significa que est creciendo el nmero de quienes recuperan su calidad de ciudadanos y dejan de ser consumidores pasivos de la publicidad poltica y de mitos que nos apartan del pensar por nosotros mismos y de la participacin directa.

Cada vez ms gente se rebela frente a la corrupcin generalizada y el neocaciquismo inherentes a la partitocracia construida en la supuestamente modlica Transicin conforme al modelo Lampedusa: que todo (aparentemente) cambie para que nada (de lo realmente importante) cambie. Se rebela frente a la cesin de poderes y competencias desde las instituciones polticas -gobiernos, parlamentos, incluso mbitos judiciales- a los poderes financiero-empresariales; frente a la cada vez ms estrecha imbricacin entre ambos mbitos -las famosas "puertas giratorias" de trasvase de polticos a consejos de administracin y viceversa-; frente a la anulacin o recorte salvaje de derechos bsicos (a la alimentacin, al trabajo, a la vivienda, a la sanidad, a la educacin, a la cultura) y frente a la sumisin a la dictadura de la troika (que es el verdadero poder fctico en la Europa actual).

Los resultados de las recientes elecciones han puesto muy nerviosos a los integrantes del Sistema: en el conjunto del Estado Espaol slo el 21,3% de los potenciales electores han votado al bipartito (PP+PSOE), mientras han avanzado o se han hecho presente otros grupos (IU, Podemos, UPyD) que se presentan como crticos del bipartidismo. Tambin se han fortalecido, aunque ello apenas haya sido subrayado, las fuerzas soberanistas de izquierda en Catalua y Euskadi y ha aumentado el bloque de la abstencin ms los votos en blanco y nulos, que ha pasado de un 56,0% en 2009 a un 57,8% ahora. Del censo electoral, slo poco ms de cuatro personas de cada diez han votado a algn partido o plataforma: la desafeccin respecto a la partitocracia es evidente, aunque la ingeniera estadstica quiera hacernos ver otra cosa.

La abdicacin del Rey, en este preciso momento, responde fundamentalmente al nuevo panorama poltico confirmado en estas elecciones: la institucin monrquica es, junto a la partitocracia con eje en el bipartidismo, uno de los pilares fundamentales del Sistema. El espectacular descenso del apoyo a Juan Carlos de Borbn -en una dcada desde ms de un 7 sobre 10 a un 3,6- haca obligada su renuncia para intentar reactivar, con otra persona en el trono, el mito del papel de la monarqua en la instauracin de la democracia y de su funcin unificadora y supuestamente arbitral. Pienso que el Rey se ha visto obligado a dimitir como ltimo y gran servicio no a Espaa, como nos estn repitiendo, sino al Sistema.

Y puede que por un cierto tiempo la operacin tenga algn xito, aunque tambin ha reactivado la reivindicacin republicana al poner de manifiesto el anacronismo de que por ser hijo de un determinado padre se est destinado, desde el nacimiento, a ser jefe del Estado. Lo que ser mucho ms difcil es reactivar la afeccin al bipartidismo, aunque parece que va a ensayarse su enroque y conversin en casi monopartidismo: las declaraciones de Felipe Gonzlez planteando la colaboracin estrecha entre PP y PSOE, de Rajoy alabando a Rubalcaba por su "responsabilidad poltica" o la constitucin de un club o lobby de ex ministros de ambos partidos, van sin duda en esa direccin

De lo que se trata, en definitiva, es de tratar de reparar con urgencia los diques que obstaculizan que la gente, convertida en ciudadana, se implique directamente en las cuestiones que nos afectan colectivamente: que debata y ejerza su derecho a decidir en cuanto considere importante, desde si es mejor hacer un aparcamiento subterrneo o construir guarderas o parques infantiles en el barrio, hasta si debemos o no pagar la deuda privada de los bancos convertida en deuda pblica, a costa del mantenimiento de millones de parados y del recorte de servicios esenciales, o si nos dotamos, los pueblos-naciones que formamos el Estado, de las instituciones polticas que nos parezcan ms adecuadas para acometer la lucha por la igualdad y por un modelo de sociedad que sea vivible para las generaciones futuras.

El Sistema tiene miedo a la gente y va a defenderse poniendo en marcha todos sus mecanismos, tanto de persuasin como de represin. Utilizando la Constitucin como muro frente a quienes quieren hacer cambios atenindose a la legalidad o como cachiporra contra quienes consideran que la justicia y el bien comn estn por encima de aqulla. Pese a ello, cada vez ms gente va a querer reconquistar su dignidad de ciudadanos y est dispuesta a no callar. Se niegan a que nadie, en su nombre, les escriba el futuro.

Isidoro Moreno. Catedrtico de Antropologa, Universidad de Sevilla.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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