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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-07-2014

Medios de comunicacin, de guardianes de la libertad a guardianes del poder

Suso Lpez
Revista Pueblos


Cuando se descubri que la informacin era un negocio, la verdad dej de ser importante. Ryszard Kapunścińsky

En 1988, Noam Chomsky y Edward S. Herman publicaban Los guardianes de la libertad, un ensayo en el que desarrollaban un modelo de propaganda segn el cual los medios de comunicacin, lejos de ser independientes y contribuir al descubrimiento de la verdad, tienen como finalidad nica y exclusiva el reflejo de la percepcin del mundo que desearan los grupos de poder. El anlisis de Chomsky y Herman se centraba de manera exclusiva en el modelo de medios norteamericano y desde que vio la luz han pasado ya 26 aos, pero nada de ello impide que sus conclusiones se mantengan en buena medida vigentes y que su estudio se pueda aplicar a cualquier ecosistema meditico.

En una entrevista concedida a principios de 2013 al Observatori Crtic dels Mitjans Mdia- Cat[1] con motivo de la publicacin del Anuari dels silencis meditics de 2012, Noam Chomsky mantena una de las tesis centrales de Los guardianes de la libertad: los grandes medios no dejan de ser inmensas corporaciones. Como el resto de negocios, buscan vender un producto (lectores, espectadores) a unos clientes (es decir, empresas, a travs de los anuncios) y aada que sera muy naif dudar que los propietarios y los inversores de los medios no influyen en su propio medio con afn de conseguir el mayor beneficio econmico.

Dejando atrs el periodismo y el necesario compromiso de ste con la ciudadana para abrazar el poder, los medios de comunicacin (prensa, radio, televisin o internet), van perdiendo por el camino su mayor patrimonio. Cuando se descubri que la informacin era un negocio, la verdad dej de ser importante. Una prueba de ello es un estudio elaborado en marzo de 2013 por el Centro de Investigaciones Sociolgicas (CIS) espaol que situaba la de periodista como la profesin peor valorada junto con la de juez. Un indicio de que el rumbo no es el correcto. Pero hay ms.

La evidente merma de credibilidad coincide en el tiempo con la delicada situacin econmica que viven los grupos de comunicacin y que va ligada a la crisis que padece el capitalismo, lo que empuja a los medios hacia una importante dependencia de las entidades financieras. La situacin es tal que, actualmente, no hay grupo de comunicacin en el Estado espaol que no siente en sus consejos de administracin a representantes de la banca. Pere Rusiol, en Papel mojado. La crisis de la prensa y el fracaso de los peridicos en Espaa (Debate, 2013), obra de recomendable lectura para comprender el estado de los medios en el pas, sostiene que el cuarto poder ya no debe lidiar ms con la presin del sector financiero: ya es directamente el sector financiero y aade: la simbiosis entre el poder financiero y los medios es tan perfecta que en ocasiones se da incluso en direccin contraria: los dueos de medios ocupan puestos directivos en la banca.

Gervasio Snchez, periodista con amplia experiencia en la cobertura de conflictos armados, no duda de que la crisis que padece el periodismo est ntimamente ligada al coqueteo de ste con el poder y se muestra especialmente crtico con la connivencia de los medios con la banca: los periodistas y los medios han dejado a un lado la esencia del periodismo en favor de intereses empresariales. Hemos dejado de vigilar al poder para hacernos sus mejores amigos a cambio de la tarta de la publicidad. Hemos callado ante lo que pasaba con los bancos y las cajas de ahorros, que a travs de la publicidad cerraban bocas encubiertamente. Los medios de comunicacin son empresas cada vez ms poderosas. Muchos estn intervenidos por bancos y pertenecen a grupos mediticos que suelen responder a intereses vergonzosos. Son medios que mantienen relaciones escandalosas con el poder poltico y econmico. Todo ello dificulta mucho el trabajo del periodista, lamenta en una entrevista concedida a Diagonal en abril de 2013.

La prdida de credibilidad que padecen tanto la profesin como las y los periodistas coincide con un momento en el que, tal y como afirman Jess Sanz y Oscar Mateos[2], el mundo que hemos tenido bajo nuestros pies en las ltimas dcadas parece estar desmoronndose a marchas forzadas. En este momento crucial en el que el periodismo es ms necesario que nunca, ste ha dejado de ser guardin de la libertad para convertirse en guardin del poder.

Es posible revertir esta situacin? Hay espacio para desarrollar un periodismo crtico, responsable, ilusionante, honesto, al servicio de la ciudadana y que ejerza de azote del poder? Qu responsabilidad tenemos las y los periodistas por permitir que se haya llegado a esta situacin? Y qu papel debe jugar la ciudadana?

Los medios de comunicacin ante una doble crisis

Las tesis defendidas por Chomsky y Herman en Los guardianes de la libertad describen unos medios de comunicacin cuyo propsito social no es otro sino el de inculcar y defender el orden del da econmico, social y poltico de los grupos privilegiados que dominan el Estado y la sociedad del pas. Ignacio Ramonet ahonda en esta visin de los medios como mecanismos reproductores del poder: la comunicacin, tal como la conciben los medios dominantes en prensa, radio, televisin e internet, tiene como funcin principal convencer al conjunto de las poblaciones de su adhesin a las ideas de las clases dominantes, afirma en el prlogo de Desinformacin. Cmo los medios ocultan el mundo (Pennsula, 2009) de Pascual Serrano.

Esta histrica dependencia del poder, especialmente del financiero, se acenta con el estallido de la crisis de las subprime en EEUU y la sacudida global que afecta al capitalismo. Pocas descripciones sobre los efectos de la crisis en los medios de comunicacin son tan clarividentes como la que realiza Pere Rusiol: el boom se construy sobre una burbuja con apalancamientos superlativos fomentados por ejecutivos con sueldos obscenos. Y el posterior e inevitable pinchazo ha dejado un reguero de cadveres y cambios fundamentales en las estructuras de propiedad y el poder econmico.

Del alcance de las consecuencias post-pinchazo dan buena cuenta los datos que recoge el Informe Anual de la Profesin Periodstica 2013 de la Asociacin de la Prensa de Madrid. Entre mediados de 2008 y finales de 2013 se destruyeron 11.151 empleos en el Estado espaol y echaron el cierre 284 medios. Ante la delicada situacin econmica de los medios, cuyos ingresos por publicidad se redujeron prcticamente a la mitad entre 2008 y 2012, las entidades financieras se hicieron con buena parte del control de los grupos de comunicacin (a travs de fondos de inversin o de la participacin directa en el accionariado), con todo lo que ello significa para la merma de la independencia de la informacin y, por ende, de la credibilidad del periodismo. Cmo puede un medio azotado por las deudas y cuyo sostn es una entidad financiera informar sobre la estafa de las preferentes, sobre los cientos de desahucios, los rescates estatales a las entidades bancarias o las jugosas indemnizaciones con las que se retiraron los gestores de unas cajas de ahorros de las que ya no quedan ni los restos? Cmo puede el periodismo realizar uno de los ejercicios que se le presuponen por su naturaleza, el control del poder, si es el poder el que lo ata econmicamente?

A estos datos hay que sumar la permanente amenaza de expedientes de regulacin de empleo que se cierne sobre medios tanto pblicos como privados, la elevada precariedad o la prdida de derechos sociales y laborales de las trabajadoras y trabajadores de la comunicacin, lo que deriva en una evidente merma de calidad. Un repaso a los temas que han dominado la agenda en los ltimos aos nos permite comprobar que los asuntos tratados nunca estn contextualizados, no se presentan los antecedentes que permiten comprenderlos y menos an comparaciones para poder valorarlos en su justa medida, lamenta Pascual Serrano.

El periodismo de consumo rpido, de titulares que fluyen en la escaleta o en el sumario de un programa de radio, elaborado a golpe de tuit, carente de reflexin e ntimamente ligado al poder contribuye a minar la credibilidad de los medios, agentes clave de socializacin y encargados histricamente de contribuir a la configuracin de la opinin pblica. A ello debemos aadir una evidente dejacin de funciones del periodismo al abandonar su principal cometido de formar e informar a la ciudadana para centrarse nicamente en entretener. El ejemplo ms evidente de esto ltimo es el periodismo televisivo al que Xos Ras en su libro Quero ser presidente (Alvarellos Editora, 2008) describe de manera irnica pero clara y directa: La televisin est programada para satisfacer al ciudadano que llega cansado a casa, cena, se sienta en el sof y slo busca una goma de mascar para los ojos. Mariano Cebrin, en Informacin televisiva. Mediciones, contenidos, expresin y programacin (Sntesis, 2003), refuerza las palabras de Ras al explicar la manera en que la televisin trata la informacin: lo espectacular y el entretenimiento dan prioridad a lo llamativo, a lo extraordinario y a lo inslito por encima de contenidos que aporten mayor conocimiento de la realidad.

Apoyo ciudadano para las alternativas

En el momento de mayor necesidad de una comunicacin al servicio de la ciudadana nos encontramos con una mayor dependencia en cuanto a los mismos poderes que nos han llevado a la situacin actual, se lamenta Javier Daz en un reciente artculo publicado en la revista Pueblos[3]. Pese a lo dramtico de la situacin que viven los medios, hay motivos para el optimismo y la esperanza. Jos Bejarano, integrante del colectivo Se buscan periodistas, sealaba en declaraciones al semanario cataln La Directa (nmero 320, junio de 2013) que la razn por la cual la ciudadana haba dado la espalda al periodismo no era otra sino que el sector se haba entregado a intereses ajenos a la sociedad. La solucin, pues, pasa porque el periodismo vuelva a fijar el foco en las historias de las y los de abajo y en la fiscalizacin de lo que hacen quienes mandan. Se imaginan que el periodismo dejara de provocarse tortcolis de tanto mirar hacia arriba, que apostara por internarse en los barrios humildes de las ciudades para relatar toda una realidad que ahora mismo define a nuestro pas, y que se olvidara de los despachos, de las corbatas, del compadreo con el poder?, se pregunta Olga Rodrguez en Y entonces, para qu nos habamos hecho periodistas?, publicado en noviembre de 2013 en eldiario.es.

Si algo positivo podemos extraer de la crisis que viven los medios de comunicacin tradicionales es que tanto los ERE como el cierre de muchos de ellos han sido el germen de nuevos proyectos periodsticos (de radio, prensa o televisin) cuyo nacimiento otorga una pizca de luz en medio de tanta oscuridad. Los datos que ofrece el Informe de la Profesin Periodstica 2013 de la Asociacin de la Prensa de Madrid hablan de alrededor de 300 proyectos periodsticos y comunicativos creados desde el ao 2008, aunque el propio informe reconoce que podran ser muchos ms.

Los motores que impulsan a los nuevos medios no son grandes conglomerados mediticos, fondos de inversin o entidades financieras y la publicidad deja de ser su principal fuente de ingresos. Ahora a los mandos de la embarcacin se encuentran las y los propios periodistas con la colaboracin econmica de lectoras, oyentes y espectadores. Ya sea en forma de cooperativa, de fundacin, asociacin o a travs de modalidades fiscales clsicas (eldiario.es, Revista Mongolia o Infolibre, por ejemplo, son sociedades limitadas), representan lo que Juan Luis Snchez[4], partcipe en varios de estos proyectos, define como una depuracin crtica del periodismo, cuya voluntad debe ser la de recuperar el pacto perdido de la profesin con una ciudadana que, en palabras de Xavier Gir, en la introduccin del Anuari dels Silencis Meditics 2012, necesita saber para poder actuar.

June Fernndez, integrante de Pikara Magazine, un proyecto que une la perspectiva feminista con el buen periodismo, coincide con Snchez a la hora de definir el momento que estamos viviendo: Se est desarrollando una cultura periodstica ilusionante, que cuestiona algunas de las dinmicas de los medios tradicionales () y que propicia una cultura ms colaborativa, en la que fluyen las frmulas de apoyo mutuo, tales como compartir contenidos, intercambiar banners, tuitearnos, etc. Sabemos que sumando fuerzas tendremos ms opciones de consolidar este nuevo modelo () Creo sinceramente que estamos transformando la forma de hacer periodismo, y que este proceso tambin nos est transformando y fortaleciendo como periodistas. A m no me parece poca cosa[5].

Para apuntalar este incipiente panorama comunicativo que se erige en paralelo a la cada de los viejos muros mediticos conviene una respuesta ciudadana activa que nos convierta en partcipes de la construccin de los medios. No cabe otra posibilidad que dejar de contentarnos con el papel de pblico receptor y consumidor que se nos viene encomendando desde las superestructuras mediticas, apunta Carmen Mayugo[6]. Slo con el apoyo ciudadano y voluntad periodstica ser posible construir proyectos comunicativos emancipadores que cuestionen el modelo establecido y que abran sus pginas y ondas a las y los que hasta ahora han sido silenciados.

La ciudadana y los movimientos polticos y sociales deben contribuir a la construccin de un periodismo hecho desde abajo, vigilante del poder (del contrario y del afn), riguroso y veraz, un instrumento al servicio de una comunidad con la que se comparten maneras de pensar y de ver e interpretar el mundo. Jess Maraa, director editorial de Infolibre, apela al apoyo ciudadano para la construccin de un nuevo ecosistema meditico que cuestione un modelo vigente que se encuentra en estado crtico desde hace tiempo: si no se quiere depender de grandes empresas, de grandes bancos o de poderes polticos, slo cabe confiar en un pacto entre periodistas y lectores: en los contenidos y hasta en la propiedad de los medios, sealaba en un artculo en el que analizaba la salida de Pedro J. Ramrez de la direccin de El Mundo[7].

La voluntad periodstica pasa por afrontar el trabajo con honestidad, tica, rigor e integridad, con voluntad didctica para lograr el empoderamiento ciudadano; y por romper con los silencios establecidos. Jess Rodrguez, periodista del Setmanari Directa, ofrece en un artculo publicado en el nmero 211 de Diagonal Peridico, una definicin de lo que conlleva ser periodista que encaja con lo que necesita la profesin para recuperar la credibilidad. La clave pasa por ser curioso, meter la nariz donde no te llaman; con respeto pero con ganas de saber, con espritu crtico y autocrtico. Desarrollando las herramientas necesarias para poner luz en los cuartos oscuros de los poderosos y mostrarlo a los lectores sin demasiada pedantera; pero sin renunciar a la calidad en las artes de la comunicacin. Dando voz a las que quieren denunciar la injusticia y a las que trabajan por proponer y consolidar alternativas.

Se trata, en fin, de abandonar la indiferencia y abrazar el compromiso, de guardar la libertad y no el poder.


Notas:
  1. Ver: www.media.cat.
  2. Mateos, Oscar; y Sanz, Jess (2013): Cambio de poca, cambio de rumbo? Aportaciones y propuestas desde los movimientos sociales, Cristianisme i Justcia, Barcelona, octubre de 2013.
  3. Daz Muriana, Javier (2014): La comunicacin como eje de transformacin social, desde la experiencia del Foro
    Andaluz de Comunicacin, en Pueblos Revista de Informacin y Debate, n 60, primer trimestre de 2014.
  4. Snchez, Juan Luis (2014): Periodismo: no vale con existir, Diagonal. Ver en www.diagonalperiodico.net, 27/01/2014.
  5. Fernndez, June (2014): Nuevos medios y formas, Diagonal. Ver en www.diagonalperiodico.net, 29/01/2014.
  6. Mayugo, Carmen (2005): La audiovisibilidad, territorio ciudadano para ejercer el derecho a la comunicacin, en
    Martnez, M. (ed.): O Terceiro Sector e o Audivisual, Compostela, Foro da Cidadana e da Comunicacin.
  7. Maraa, Jess (2014); Diez apuntes (y una postdata) sobre el cese de Pedro J., Infolibre. Ver en www.infolibre.es,

Suso Lpez es comunicador audiovisual y especialista en gestin de la comunicacin.

Artculo publicado en el n61 de Pueblos Revista de Informacin y Debate, segundo trimestre de 2014, monogrfico sobre comunicacin, poder y democracia.

En euskera, aqu: Hedabideak: askatasunaren zaindari izatetik boterearen zaindari izatera.



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