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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-07-2014

La seguridad de quin? Cmo se protege Washington a s mismo y al sector corporativo

Noam Chomsky
Tom Dispatch

Traduccin del ingls para Rebelin de Susana Merino y Carlos Riba Garca


La realidad de la poltica exterior de Estados Unidos

Presentacin de Tom Engelhardt

No es necesario decir que a los jefazos del estado de seguridad nacional no les hicieron nada felices las revelaciones de Edward Snowden. Aun as, en el ltimo ao, los comentarios de esos personajes, los polticos asociados con ellos y los retirados de ese mundillo que dieron expresin a sus sentimientos tuvieron una calidad sorprendente: vituperacin por todo lo alto. Lo ms bonito que cualquiera de esas personas tenan para decir sobre Snowden fue es un traidor o resabios de los tiempos de la Guerra Fra (y del absurdo, como que el Departamento de Estado lo atrapara en el sector En trnsito del aeropuerto moscovita quitndole el pasaporte) un espa ruso. Y esta es la parte ms suave. Esos personajes tambin pidieron la ejecucin de Snowden, muy literalmente colgarlo del viejo roble para que se balanceara en la brisa. Lo suyo fue un espeluznante repertorio colectivo que aport un nuevo significado a la palabra visceral.

Semejante respuesta al hecho de que Snowden entregara sucesivos lotes de documentos de la NSA a Glenn Greenwald, a la realizadora de cine Laura Poitras y al periodista del Washington Post Barton Gellman reclama una explicacin. Aqu est la ma: el objetivo de la NSA al crear un sistema de vigilancia planetario era a la vez utpico y distpico (segn cul sea el punto de vista del lector) pero, en cualquier caso, pasmosamente totalizante. Sus funcionarios de mayor nivel intentaban peinar todos los medios de comunicacin, electrnicos u online, que los seres humanos utilizan para comunicarse entre ellos, y desarrollar la capacidad de vigilar y seguir el rastro de todos los habitantes de la Tierra. Desde la canciller alemana Angela Merkel y la presidenta de Brasil Dilma Rousseff hasta el campesino con telfono celular en las tierras de cultivo de Afganistn (por no hablar del ciudadano estadounidense en cualquier lugar del mundo); nadie iba a estar desconectado. Conceptualmente, no iba a haber excepciones. Y lo notable del asunto es lo cerca que estuvo la NSA de conseguirlo.

Inconscientemente o no, los funcionarios de la Comunidad de Inteligencia de EEUU imaginaron una excepcin: ellos mismos. Se supona que nadie que estuviera fuera del circuito cerrado saba nada de lo que ellos estaban haciendo. Se supona que solo ellos en el planeta no iban a ser escuchados, espiados, vigilados Yo sospecho, que el impacto de las revelaciones de Snowden y las reacciones viscerales deriv, en parte, del descubrimiento de que ese sistema no tena excepciones, ni siquiera sus creadores estaban al margen. En el sentido corriente de la palabra, al hacer pblico el diseo de su mundo, Snowden no puso nada en peligro; sin embargo, eso le convirti en nada menos que el traidor del mundo excepcional que ellos imaginaban. Lo que l propona era que ya que ellos nos vigilan a nosotros, de algn modo ahora nosotros podemos vigilarlos a ellos. La accin de Snowden, en otras palabras, los colocaba junto al vulgo nosotros algo que, en esas circunstancias, era el peor insulto; ellos respondieron en consecuencia.

Una explicacin afn merodea en esta entrega de Tom Dispatch a cargo de Noam Chomsky. Si la seguridad de la seguridad nacional no es la seguridad del pueblo de Estados Unidos sino, como l sugiere, la de aquellos que dirigen el estado de seguridad nacional, y si el secretismo es el atributo del poder, lo que hizo Snowden fue romper el cdigo de secretismo y exponer el poder mismo a la luz de un modo devastador y ttrico. No debemos asombrarnos de la reaccin que provoc, tan sanguinaria y virulenta. Chomsky tiene una manera inquietante de exponer a la luz las varias facetas del poder, especialmente el de Estados Unidos con los mismos sombros resultados. Viene hacindolo desde hace medio siglo, y cada da lo hace mejor.



La seguridad de quin?

Cmo se protege Washington a s mismo y al sector corporativo

La cuestin de cmo se define la poltica exterior es crucial en el mundo de los negocios. En los siguientes comentarios solo propondr algunas pistas sobre cmo pienso que se debera analizar provechosamente el tema, limitndome a Estados Unidos por varias razones. En primer lugar porque la significacin y el impacto de EEUU es inigualable. En segundo trmino, se trata de una sociedad inusualmente abierta, posiblemente la nica en su gnero, lo que implica que conozcamos mucho acerca de ella. Finalmente, porque es claramente lo ms importante para los estadounidenses, que pueden influir en las decisiones polticas de su pas y ciertamente tambin para otras personas en la medida que sus acciones pueden influir en estas decisiones. Sin embargo, los principios generales se extienden a otras potencias y aun ms all.

Existe una versin estndar comnmente aceptada que es comn a la enseanza acadmica, a los pronunciamientos del gobierno y al discurso pblico. Sostiene que la primera responsabilidad del gobierno es garantizar la seguridad y la principal preocupacin de EEUU y sus aliados desde 1945 fue la amenaza rusa.

Hay varias maneras de evaluar la doctrina. Lo obvio es interrogarse: Qu pas cuando desapareci la amenaza rusa en 1989? Respuesta: en gran parte, todo sigui igual que antes.

Estados Unidos invadi inmediatamente Panam, mat probablemente a miles de personas e instal un rgimen cliente. Era una prctica rutinaria en los dominios de EEUU, pero en este caso no fue tan rutinaria. Por primera vez una accin importante de poltica exterior no se justificaba con una supuesta amenaza rusa.

En vez de ello, se urdi una serie de falsos pretextos para realizar la invasin que no soportaron el menor anlisis. Los medios de comunicacin se inmiscuyeron entusiasmados y elogiaron el extraordinario logro de derrotar a Panam, sin considerar que los pretextos eran absurdo, que el acto en s mismo era una violacin radical del derecho internacional y que fue condenado implacablemente en todas partes; ms an en Amrica Latina. Tambin se ignor el veto estadounidense a una resolucin unnime del Consejo de Seguridad con la nica abstencin de Gran Bretaa que condenaba los crmenes de las tropas estadounidenses durante la invasin,.

Todo rutinario. Y todo olvidado (lo que tambin es rutinario).

Desde El Salvador hasta la frontera rusa

El gobierno de George W Bush formul una nueva poltica de seguridad y un nuevo presupuesto de defensa como reaccin al colapso del enemigo planetario. Eran bastante similares a los anteriores, aunque con nuevos pretextos. Era result ser necesario mantener un aparato militar casi tan grande como el del resto del mundo y mucho ms avanzado en sofisticacin tecnolgica, pero no para defenderse contra la ya inexistente Unin Sovitica. La excusa ahora era la creciente sofisticacin tecnolgica de las potencias del Tercer Mundo. Disciplinados intelectuales comprendieron que habra sido incorrecto sumirse en el ridculo, as que mantuvieron un silencio adecuado.

Estados Unidos, insistan los nuevos programas, deba mantener su industria bsica de defensa. La frase es un eufemismo referido a la industria de alta tecnologa en general, que requiere una gran inversin estatal para la investigacin y el desarrollo, a menudo con cobertura del Pentgono, en eso que los economistas llaman la economa de libre mercado

Una de las disposiciones ms interesantes de los nuevos planes tena que ver con Oriente Medio. All, Washington deba mantener fuerzas de intervencin apuntando a una regin crucial en la que los mayores problemas no podan dejarse a las puertas del Kremlin. Contrariamente a 50 aos de mentiras, se reconoca discretamente que el problema principal no eran los rusos sino el llamado nacionalismo radical, esto es, el nacionalismo independiente fuera del control de EEUU.

Todo esto tiene una importancia evidente en la versin estndar, pero pas desapercibido o, quizs habra que decir, por lo tanto pas desapercibido.

Otros acontecimientos importantes se produjeron inmediatamente despus de la cada del Muro de Berln, al final de la Guerra Fra. Uno fue en El Salvador, el principal destinatario de la ayuda militar estadounidense aparte de Israel y Egipto, una categora especial y una de las peores marcas mundiales en lo que a derechos humanos se refiere. Es habitual que ambos aspectos estn estrechamente relacionados.

El alto mando militar salvadoreo orden a la brigada Atlacatl que invadiera la Universidad Jesuita y asesinara a seis intelectuales latinoamericanos de primera lnea, todos ellos sacerdotes jesuitas, incluyendo a su rector, fray Ignacio Ellacuria, y a cualquier testigo, es decir, el ama de llaves y su hija. La brigada acababa de regresar de un periodo de entrenamiento avanzado de contrainsurgencia en Fort Bragg, North Carolina, el Centro y Escuela Especial de Guerra John F. Kennedy del Ejrcito de Estados Unidos y ya haba dejado un sangriento rastro de miles de vctimas en el curso de la operacin de terrorismo de estado en El Salvador conducida por EEUU, parte de una campaa ms amplia de terror y tortura en toda la regin. Todo rutinario. Ignorada y virtualmente olvidada en Estados Unidos y sus aliados; otra vez, todo rutinario. Pero, si tenemos el cuidado de mirar el mundo real, este nos cuenta mucho acerca de los factores que motivan la poltica.

Otro acontecimiento importante tuvo lugar en Europa. El presidente sovitico Mihail Gorbachev acord permitir la reunificacin de Alemania y su integracin en la OTAN, una alianza militar hostil. A la luz de la historia reciente, esta fue una concesin de lo ms sorprendente. Se trataba de un quid pro quo . El presidente Bush y su secretario de Estado James Baker convinieron que la OTAN no se expandira ni una pulgada hacia el Este, es decir, Alemania Oriental. Instantneamente, se ampli para incluir a Alemania Oriental.

Naturalmente, Gorbachev se indign, pero cuando protest por el hecho, Washington le explic que solo haba sido una promesa verbal, un acuerdo de caballeros, por lo tanto sin fuerza real. Si l era tan ingenuo como para dar por buena la palabra de los lderes estadounidenses, era su problema.

Todo esto, tambin, era rutinario. Como lo fue la callada aceptacin y aprobacin de la expansin de la OTAN en Estados Unidos y en general en Occidente. Ms tarde, el presidente Hill Clinton ampli an ms la OTAN, hasta la misma frontera rusa. Hoy da, el mundo enfrenta una seria crisis que en gran parte es el resultado de aquellas polticas.

Llamado al saqueo de los pobres

Otra fuente de pruebas es la desclasificacin de documentacin histrica, que contiene datos reveladores de las motivaciones reales de la poltica del estado. La historia es rica y compleja, pero hay unos pocos temas recurrentes que desempean un papel dominante. Uno de ellos fue articulado claramente en la conferencia del hemisferio occidental que tuvo lugar en Mxico en febrero de 1945 por iniciativa de EEUU; en esta conferencia, Washington impuso una Carta Econmica de las Amricas diseada para eliminar el proteccionismo econmico en todas sus formas. Haba en ella una clusula no explcita. El proteccionismo econmico sera bueno para Estados Unidos, cuya economa descansa marcadamente en la enorme intervencin estatal.

La eliminacin del proteccionismo econmico para los dems pases entr en abierto conflicto con la posicin de Amrica latina en ese momento, una posicin descrita por los funcionarios del Departamento de Estado como la filosofa de un Nuevo Nacionalismo que incluye polticas diseadas para lograr una mayor distribucin de la riqueza y elevar el nivel de vida de las masas. Tal como aadieron analistas de la poltica estadounidense, los latinoamericanos estn convencidos de que los primeros beneficiarios del desarrollo de los recursos de un pas deba ser el propio pueblo de ese pas.

Esto, por supuesto, no era viable. Washington entenda que los primeros beneficiarios deban ser los inversores estadounidenses y que el papel de Latinoamrica era cumplir su funcin de servicio. No habra tanto la administracin Truman como la de Eisenhower lo dejaron bien en claro un excesivo desarrollo industrial que pudiera poner en cuestin los intereses de EEUU. As, Brasil podra producir acero de baja calidad y las corporaciones estadounidenses no se preocuparan por eso, pero sera excesivo que intentara competir con las firmas siderrgicas de EEUU.

Inquietudes similares resonaron durante todo el periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial. El sistema global que deba ser dominado por Estados Unidos estaba amenazado por lo que documentos internos llamaban regmenes nacionalistas y revolucionarios que respondan a presiones populares en pro de un desarrollo independiente. Fue esta preocupacin la que motiv el derrocamiento de los gobiernos parlamentarios de Irn (1953) y Guatemala (1954), al igual que muchos otros. En el caso de Irn, la principal intranquilidad estaba centrada en el impacto de la independencia iran en Egipto, donde por entonces haba mucha agitacin contra el colonialismo britnico. En Guatemala, aparte del crimen cometido por la recin estrenada democracia cuando otorg poderes a la mayora campesina y viol las plantaciones de la United Fruit Company demasiado insultante ya, las inquietudes de Washington eran el descontento entre los trabajadores y la movilizacin popular en las dictaduras vecinas respaldadas por EEUU.

En ambos pases, las consecuencias llagan hasta nuestros das. Desde 1953, prcticamente no ha pasado un da en el que Estados Unidos no haya estado atormentando al pueblo iran. Guatemala contina siendo una de las peores cmaras del horror del mundo. Hasta hoy, los mayas siguen huyendo de las tierras altas debido a las campaas militares cuasi genocidas implementadas por el gobierno y respaldadas ya por el presidente Ronald Reagan y sus principales colaboradores. Segn informaba recientemente un mdico guatemalteco, director de Oxfam en el pas, Estamos viviendo un dramtico deterioro del contexto poltico, social y econmico. Los ataques contra los defensores de los Derechos Humanos se han multiplicado por tres en el ltimo ao. Est clara la existencia de una estrategia muy bien organizada por el sector privado y el Ejrcito, Entre unos y otros tienen preso al gobierno para mantener el statu quo e imponer el modelo econmico extractivista, expulsando de sus tierras a las comunidades indgenas en beneficio de la industria minera, la explotacin del aceite de palma y las plantaciones de caa de azcar. Adems, se ha criminalizado a los movimientos sociales que trabajan en defensa de la tierra y los derechos ancestrales, numerosos lderes estn en la crcel y muchos otros han sido asesinados.

Nada de esto se sabe dentro de Estados Unidos, y la muy obvia causa ltima de tanta desgracia sigue siendo ignorada.

En los cincuenta, el presidente Eisenhower y el secretario de Estado John Foster Dulles explicaron con bastante claridad el dilema en el que se encontraba Estados Unidos. Se quejaban de que los comunistas gozaban de una injusta ventaja, porque podan dirigirse directamente a las masas y conseguir el control de los movimientos de masas, algo que nosotros no somos capaces de imitar. Apelan a la gente pobre, y la gente pobre siempre ha querido robar a los ricos.

Esa es la causa de todos los problemas. En cierto modo, EEUU tiene dificultades para hacer llegar a los pobres su doctrina que dice que los ricos deben robar a los pobres.

El ejemplo cubano

Un ejemplo ilustrativo de la pauta general ha sido Cuba, cuando en 1959 consigui por fin independizarse. En cuestin de meses comenzaron los ataques militares a la isla. Y muy pronto, la administracin Einsenhower decidi secretamente derrocar al gobierno cubano. Despus, John F. Kennedy, quien tena la intencin de dedicar ms atencin a Amrica latina, lleg a la presidencia de Estados Unidos; as, cuando asumi su cargo, cre un grupo de estudio encabezado por el historiador Arthur Schlesinger. La misin del grupo era proyectar polticas latinoamericanas. Schlesinger se ocupaba de resumir las conclusiones para el nuevo presidente.

Como l mismo lo explic, la amenaza de una Cuba independiente consista en la idea que Castro tena de que cada uno se hiciera cargo de las cosas con sus propias manos. Era una idea que por desgracia estaba dirigida a toda la poblacin de Amrica latina, donde la distribucin de la tierra y otros aspectos de la riqueza de cada pas favoreca sobre todo a las clases propietarias, mientras que los pobres y desfavorecidos, estimulados por el ejemplo de la revolucin cubana, estn ahora exigiendo la posibilidad de una vida decente. Otra vez el acostumbrado dilema de Washington.

Tal como expona la CIA, la gran influencia del castrismo no tiene nada que ver con el gobierno cubano la sombra de Castro domina debido a que las condiciones sociales y econmicas en toda la Amrica latina propician la oposicin a la autoridad de la clase dirigente y animan la agitacin en pro de un cambio radical; Cuba solo aporta un modelo. Kennedy tema que la ayuda rusa poda convertir a Cuba en un escaparate de un modelo de desarrollo que diera a los soviticos la posibilidad de ejercer su influencia en toda Latinoamrica.

El Consejo de Planificacin Poltica del Departamento de Estado advirti de que el principal peligro que vemos en Castro es el impacto que la mera existencia de su rgimen tiene sobre los movimientos izquierdistas en muchos de los pases latinoamericanos Sencillamente, el hecho es que Castro representa un exitoso desafo a Estados Unidos, la negacin de la totalidad de nuestra poltica hemisfrica de prcticamente el ltimo siglo y medio, es decir, desde la formulacin de la Doctrina Monroe (1823), cuando EEUU hizo pblica su intencin de dominacin continental.

En ese momento, el objetivo inmediato era la conquista de Cuba, pero eso todava no se pudo conseguir debido al poder del oponente britnico. Aun as, el gran estratega John Quincy Adams, padre intelectual de la Doctrina Monroe y del Destino Manifiesto, inform a sus colegas de que con el tiempo Cuba caer en nuestras manos en razn de las leyes de la gravitacin poltica, como cae la manzana del rbol. En suma, crecera el poder de Estados Unidos y declinara el de los britnicos.

En 1898, el pronstico de Adams se convirti en realidad. Estados Unidos disfrazado de liberador invadi Cuba. De hecho, se adelant a la independencia de Cuba respecto de Espaa y la convirti, citando a los historiadores Ernest May y Philip Zelikow, en una colonia virtual. Cuba continu en esta situacin hasta enero de 1959, cuando consigui su independencia. A partir de ese momento, la isla ha estado sujeta a la ms importante de las guerras terroristas de EEUU sobre todo durante la administracin Kennedy y al bloqueo econmico. No por los rusos.

La excusa durante todo ese tiempo fue que estbamos defendindonos de la amenaza rusa; una explicacin absurda que nunca fue cuestionada. La prueba ms sencilla de lo absurdo de la excusa se produjo cuando desapareci cualquier amenaza imaginable por parte de los rusos. Encabezada por los liberales demcratas incluso con Bill Clinton, que aventaj al derechista Bush en la eleccin de 1992, la poltica estadounidense en relacin con Cuba se endureci an ms. A la vista de lo que pas, esos acontecimientos deberan haber afectado la validez del marco doctrinal en las discusiones sobre la poltica exterior estadounidense y los factores que la motivan. Sin embargo, una vez ms, su repercusin fue mnima.

El virus del nacionalismo

Tomando prestada la terminologa de Henry Kissinger, el nacionalismo independiente es un virus que puede ser contagioso. Kissinger se refera al Chile de Salvador Allende. El virus era la idea de lo que poda ser el camino parlamentario hacia cierto tipo de socialismo democrtico. El procedimiento para combatir esa amenaza consiste en la destruccin del virus y la vacunacin de aquellos que podran estar infectados, tpicamente mediante la imposicin de sistemas nacionales de seguridad basados en el asesinato. Esto se consigui en Chile, pero lo importante es reconocer que el procedimiento es de aplicacin global.

Ese era, por ejemplo, el razonamiento que estaba detrs de la decisin de oponerse al nacionalismo de Vietnam en los primeros aos cincuenta y ayudar a Francia en su esfuerzo de reconquista de la antigua colonia. Se tema que el nacionalismo de un Vietnam independiente pudiera ser un virus que contagiara a todos los pases vecinos de la regin, incluyendo Indonesia, tan rica en recursos. Esta deriva poda incluso llevar a que Japn en la dinmica que el estudioso de Asia John Dower llam efecto domin se convirtiera en el centro industrial y comercial de un nuevo orden independiente del tipo Japn imperial que este pas tan recientemente intent establecer. Esto, a su vez, hubiera significado que EEUU habra perdido la guerra del Pacfico, una alternativa fuera de toda consideracin en 1950. El remedio era claro, y en buena parte funcion. Vietnam fue prcticamente destruido y rodeado de dictaduras militares que contienen cualquier contagio.

Retrospectivamente, McGeorge Bundy, asesor sobre seguridad nacional de Kennedy y Johnson reflexionaba acerca de que Washington debera haber terminado la Guerra de Vietnam en 1965, cuando en Indonesia se instal la dictadura de Suharto, con enormes matanzas que la CIA compar con las realizadas por orden de Hitler, Stalin o Mao. Estas matanzas, sin embargo, fueron recibidas con incontenible entusiasmo por EEUU y Occidente, sobre todo porque el espantoso bao de sangre, que fue como la prensa lo describi alegremente, acab con cualquier amenaza de contagio y abri la puerta de la explotacin occidental de los ricos recursos de Indonesia. Despus de eso, la guerra de destruccin en Vietnam ya no era necesaria, reconoca Bundy.

Lo mismo fue verdad tambin en Amrica latina en los mismos aos: un virus tras otro fue atacado ferozmente, destruyndolo o debilitndolo hasta el punto de la mera supervivencia. Desde los primeros aos sesenta, Amrica del Sur con un largo historial de violencia fue acosado por la represin con una saa nunca vista. En los ochenta, con Ronald Reagan, la represin se extendi a Centroamrica; este es un tema que no necesita ser recordado.

Mucho de lo mismo sucedi el Oriente Medio. La relacin especial entre Estados Unidos e Israel se estableci en la forma que hoy conocemos en 1967, cuando Israel desencaden un golpe demoledor contra Egipto, el centro del nacionalismo secular rabe. Mediante esta operacin, se protegi a Arabia Saudita aliado de EEUU a la sazn enzarzada en un conflicto blico con Egipto en territorio de Yemen. Desde luego, Arabia Saudita es el estado ms extremo en su radical fundamentalismo islmico, pero tambin un estado misionero que gasta enormes sumas de dinero para expandir su doctrina wahabita-salafista ms all de sus fronteras. Vale la pena recordar que Estados Unidos, al igual que antes Inglaterra, ha tendido a apoyar al fundamentalismo islmico radical en oposicin al nacionalismo laico cuyas posiciones, por lo general, han sido percibidas como ms cercanas a una amenaza de independencia y contagio.

El valor del secretismo

Hay an mucho ms, pero la historia demuestra muy claramente que la doctrina estndar tiene escaso mrito. La seguridad, en su significado normal, no es un factor determinante en la formulacin de las polticas.

Insistimos, en su significado normal . Pero si evaluamos la doctrina estndar, la pregunta que surge es: qu significa en realidad seguridad; seguridad para quin?

Una respuesta es: seguridad para el poder estatal. Hay muchos ejemplos ilustrativos. He aqu uno actual: en mayo pasado, Estados Unidos acord apoyar una resolucin del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para que la Corte Internacional Penal investigara los crmenes de guerra perpetrados en Siria, pero con una condicin: no se haran preguntas sobre posibles crmenes de guerra cometidos por Israel. Ni por Washington, aunque en realidad era innecesario agregar esta ltima condicin. EEUU est excepcionalmente autoinmunizado en el sistema legal internacional. De hecho, hay incluso una ley del Congreso que autoriza al presidente al uso de la fuerza armada para rescatar a cualquier estadounidense que sea llevado a proceso en La Haya: la Ley de Invasin de los Pases Bajos, como es llamada algunas veces en Europa. Este ejemplo, una vez ms, muestra la importancia que tiene la proteccin de la seguridad del poder del Estado.

Pero, protegerlo de quin? De hecho, la principal preocupacin del gobierno es la seguridad del poder estatal en relacin con la poblacin. Como deben haber advertido aquellos que dedican mucho tiempo a hurgar en archivos, raramente el secretismo del gobierno est motivado por una necesidad genuina de seguridad; no hay la menor duda que el secretismo del estado sirve para mantener a la poblacin en la oscuridad. Y por buenas razones, que fueron explicadas con lucidez por el eminente estudioso y asesor gubernamental Samuel Huntington, profesor de ciencias polticas en la Universidad de Harvard. Segn l Los arquitectos del poder de Estados Unidos deben crear una fuerza que pueda ser sentida pero no vista. El poder es fuerte en la medida que permanezca en la oscuridad; expuesto a la luz, comienza a evaporarse.

Huntington tambin escribi esto en 1981, cuando la Guerra Fra estaba calentndose otra vez; explic que t tienes que vender [una intervencin militar u otra operacin] de modo de hacer creer que ests combatiendo a la Unin Sovitica. Esto es lo que EEUU ha venido haciendo desde que se formul la doctrina Truman.

Estas verdades tan sencillas son raramente reconocidas, pero ayudan a comprender los intrngulis del poder y la poltica del Estado, con todas las reverberaciones que esta comprensin pueda tener en lo que pasa en la actualidad.

El poder estatal debe estar protegido del enemigo domstico; en agudo contraste; la poblacin no est protegida del poder estatal. Un asombroso ejemplo que ilustra esto es el ataque radical de la administracin contra la Constitucin con su programa de vigilancia total. Naturalmente, su justificacin es la seguridad nacional. Esto es pura rutina para prcticamente todos los actos de gobierno lo son, y esto implica escasa informacin.

Cuando el programa de vigilancia de la NSA fue expuesto a la luz por las revelaciones de Edward Snowden, los altos funcionarios reivindicaron que gracias a esa vigilancia se haban podido evitar 54 acciones terroristas. Cuando se investig, resultaron ser apenas una docena. Una comisin de investigacin de alto nivel del gobierno termin descubriendo que en realidad solo se haba evitado uno: alguien haba girado 8.500 dlares a Somalia. Ese fue en resultado total del enorme ataque a la Constitucin y, por supuesto, otros en el mundo.

La actitud britnica es interesante: en 2007, el gobierno de Londres acudi a la gigantesca agencia de espionaje de Washington para que analizara y guardara los datos de nmeros de telfono mvil, fax, correos electrnicos y direcciones IP de todos los ciudadanos britnicos, inform The Guardian . Este es un indicio til sobre la relativa significacin para los ojos del gobierno de la privacidad de sus propios ciudadanos y de las exigencias de Washington.

Otra preocupacin es la seguridad del poder privado. Un ejemplo actual son los grandes acuerdos comerciales que se negocian en estos momentos: los pactos Transpacficos y Transatlnticos. Estas negociaciones son secretas, pero no completamente secretas. No lo son para los cientos de abogados de las corporaciones que estn diseando el detalle de las clusulas. No es difcil imaginar cules sern los resultados; las pocas filtraciones conocidas sugieren que las expectativas son acertadas. Al igual que el NAFTA y otros pactos por el estilo, no se trata de acuerdos de libre comercio. De hecho, ni siquiera son acuerdos comerciales, sino fundamentalmente acuerdos sobre derechos de los inversores.

Una vez ms, el secretismo es de vital importancia para proteger al electorado nacional del gobierno involucrado: el sector corporativo.

El ltimo siglo de la civilizacin?

Hay ms ejemplos demasiados que se pueden mencionar, hechos que, en una sociedad libre, deberan ensearse en la escuela primaria.

En otras palabras, hay muchas pruebas que demuestran que la proteccin el poder estatal de sus propios ciudadanos y la proteccin del poder econmico concentrado son las fuerzas que impulsan la formulacin de la poltica. Por supuesto, la cosa no es tan sencilla. Hay casos interesantes, algunos bastante actuales en los que esos compromisos entran en conflicto. Pero consideremos esta idea como una buena primera aproximacin, una idea radicalmente opuesta a la doctrina estndar explcita.

Veamos otra cuestin: qu se puede decir de la seguridad de la poblacin? Es fcil demostrar que este asunto es una preocupacin marginal de los planificadores polticos. Tomemos dos ejemplos prominentes y muy actuales: el calentamiento global y el arsenal nuclear. No hay duda de que cualquier persona instruida es consciente de que estas dos cuestiones son una grave amenaza para la seguridad del pueblo. Si regresamos a la poltica estatal, vemos que el compromiso es hacer crecer cada da ms ambas amenazas y que las preocupaciones prioritarias del poder, tanto en su vertiente estatal como en la de la economa privada y concentrada, son en gran parte las que determinan la poltica estatal.

Consideremos el calentamiento del planeta. Hoy da, en Estados Unidos, reina la euforia alrededor de los 100 aos de independencia energtica segn nos convertimos en la Arabia Saudita de la prxima centuria, tal vez la ltima de la civilizacin si persisten las actuales polticas.

La cuestin del cambio climtico ilustra muy claramente la naturaleza de la preocupacin por la seguridad que, ciertamente, no es la de la poblacin. Tambin ilustra sobre la inmoralidad del clculo del capitalismo estatal anglo-estadounidense de estos das. La suerte de nuestros nietos no cuenta en absoluto en comparacin con el imperativo del mayor beneficio econmico inmediato.

Estas conclusiones se fortalecen cuando miramos de cerca la propaganda del sistema. En Estados Unidos, est hoy en curso una enorme campaa de relaciones pblicas organizada bastante abiertamente por las ms grandes empresas del sector de la energa y el mundo de los negocios para tratar de convencer al pblico de que el calentamiento global es, o bien irreal o bien no tiene que ver con la actividad humana. Y esta campaa est teniendo cierto impacto. Estados Unidos est entre los pases menos alarmados del mundo en relacin con el cambio climtico, y las cifras muestran una clara estratificacin: los adherentes del Partido Republicano, el ms implicado directamente con los intereses del dinero y el poder corporativo, son los que estn ms lejos por debajo de la media mundial.

En el ltimo nmero de la principal publicacin de los medios crticos, la revista Columbia Journalism Review , sali un interesante artculo sobre este tema, que atribuye esta campaa al criterio informativo de imparcialidad y equilibrio. Segn este criterio, si un medio publica una nota que refleja las conclusiones del 97 por ciento de los cientficos, tambin debe publicarse una nota que exprese los puntos de vista de las corporaciones que estn en el negocio de la energa.

Por supuesto, esto es lo que ocurre pero no se trata de una cuestin de imparcialidad y equilibrio. As, si un diario publica una nota de opinin que denuncia al presidente Vladimir Putin por la accin criminal de la apropiacin de Crimea no por eso tiene la obligacin de publicar una nota que seale que, aunque la accin es ciertamente condenable, Rusia estaba habilitada para ello porque ms de un siglo antes Estados Unidos se haba hecho con una porcin importante del sureste de Cuba, incluyendo el puerto ms importante del pas, y rechazado el reclamo de restitucin que este pas viene haciendo desde su independencia. Y lo mismo para muchos otros casos similares. El criterio de imparcialidad y equilibrio solo funciona cuando estn implicados los intereses del poder econmico concentrado, pero no en otras situaciones.

En el tema del arsenal nuclear, la historia es igualmente interesante y aterradora. Revela muy claramente que, desde el principio, la seguridad de la poblacin no era tenida en cuenta, y contina siendo as. No podemos ocuparnos ahora de esta estremecedora cuestin, pero hay pocas dudas de lo que est detrs de las lamentaciones del general Lee Butler, el ltimo jefe del Comando Areo Estratgico, dotado de armas nucleares. Segn sus propias palabras, hasta ahora hemos sobrevivido a la era nuclear por una combinacin de habilidad, suerte y divina providencia; yo sospecho que gracias a la ltima, en su mayor parte. A falta de otra cosa, podemos contar con la continuidad de la ayuda divina en la medida que los responsables de la formulacin poltica juegan a la ruleta con el destino de todas las especies vivas en la prosecucin de sus objetivos polticos.

Seguramente somos conscientes de que actualmente nos enfrentamos con las decisiones ms aciagas de la historia humana. Hay muchos problemas que merecen nuestra atencin, pero dos de ellos son de significacin abrumadora: la destruccin del medio ambiente y la guerra nuclear. Por primera vez en la historia, estamos frente a la contingencia de destruir las bases materiales de una existencia decente, y no precisamente en un futuro lejano. Solo por esta razn, es imperativo barrer lejos las nubes ideolgicas y enfrentar con honestidad y realismo la cuestin de cmo se llega a las decisiones polticas y qu podemos hacer nosotros para modificarlas antes de que sea demasiado tarde.

Noam Chomsky es profesor emrito del Departamento de Lingstica y Filosofa del Instituto Tecnolgico de Massachussets (MIT). Entre sus libros ms recientes estn Hegemony or Survival, Failed States, Power Systems, Occupy y Hopes and Prospects. Su ltimo libro, Masters of Mankind, ser publicado prximamente por Haymarket Books, que tambin proyecta reeditar 12 de sus clsicos el ao que viene. Su sitio web es www.chomsky.info.

Fuente: http://www.tomdispatch.com/blog/175863/



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