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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-07-2014

La casta como nocin comn

John Brown
Rebelin


Mientras hablaba el da 27 de junio es Salnica, presentando en pblico la iniciativa Podemos junto a dos buenos amigos, se abri literalmente la caja de los truenos. Muy cerca de nosotros debi de caer algn rayo pues varias veces la sala se llen de esa caracterstica luz azulada, seguida casi inmediatamente del estruendo del trueno. En algn momento, llegamos incluso a asustarnos. Me coment la hija de mi amigo Mijalis " cada vez que pronuncias la palabra "casta" nos cae un rayo".

Viene a cuento esta ancdota de lo que intent explicar en mi intervencin, que estuvo en buena parte dirigida a criticar las polticas que se justifican a s mismas en nombre de la naturaleza, empezando por las inspiradas en la fisiocracia y las dems economas polticas. Estas polticas se basan en la idea de que, al margen del gobierno poltico de los hombres, existe un gobierno econmico basado en las pasiones, los intereses y las necesidades humanas, que constituyen una esfera de determinacin "natural" de todas las dems esferas de la existencia. Este determinismo econmico, supuestamente natural, suele asociarse errneamente con el marxismo, pero es en realidad uno de los pilares ideolgicos de la dominacin capitalista (que los marxismos histricos han mimetizado). La dominacin capitalista se basa, en efecto, en una ocultacin de la relacin entre dominacin poltica y explotacin. El principal instrumento de esta ocultacin es la separacin entre una esfera econmica autorregulada -y cuyo funcionamiento es en todo semejante al de la naturaleza- y una esfera poltica donde impera la libertad de decisin, sea esta la de un soberano individual o la de todo un pueblo. El juego de estas dos esferas se traduce en una oposicin necesidad-libertad que atraviesa toda la historia de la filosofa burguesa desde Descartes hasta hoy.

El determinismo econmico se presenta como un lmite natural de toda accin politica, que el gobernante sensato debe respetar, del mismo modo que un agricultor ha de tener en cuenta las estaciones o un navegante la meteorologa. La particularidad de la esfera de la necesidad econmica es, sin embargo, que los elementos que la constituyen son las mismas pasiones, intereses y necesidades humanos que se encuentran en la esfera de la poltica. El cometido de la disciplina conocida como economa poltica no es otro que el de naturalizar la esfera econmica, determinando sus supuestas leyes y hurtndola a la poltica. Desde sus inicios en la fisiocracia, escuela cuyo nombre alude por cierto a un "gobierno natural", el ideal del rgimen capitalista ha sido el de un gobierno a travs de la naturaleza. La misin de la poltica en este contexto, no era otra sino establecer un marco de no interferencia entre poltica y economa. Tal es el espritu general del liberalismo, que ha de entenderse como un dispositivo de dominacin que pone todo en juego para hacer invisible la relacin entre dominacin y explotacin que en los dems regmenes sociales era perfectamente manifiesta. Un seor feudal o un amo de esclavos, por no hablar del rey dspota de las monarquas del Creciente Frtil, se valan abiertamente de su poder poltico y de los medios violentos que este pona a su disposicin para extraer el excedente a los trabajadores. Dominacin poltica y explotacin se confundan, operaban en un mismo plano.

El capitalismo separa los dos planos. Oculta la relacin entre dominacin y explotacin invisibilizando no solo la relacin entre estos dos aspectos sino el funcionamiento efectivo de cada uno de ellos. La dominacin se oculta mediante su traduccin en trminos de representacin, de gobierno legitimo que responde real o virtualmente a los intereses y la voluntad de los ciudadanos. Desde Hobbes hasta el presente, todo gobierno, para ser legtimo, debe basarse en la representacin, debe actuar en nombre del pueblo con la autorizacin de este. De este modo, la dominacin del soberano, sometida a la autorizacin del pueblo, tiende a hacerse imperceptible e incluso enteramente invisible en la democracia, rgimen en el cual el pueblo como soberano gobierna al pueblo como sbdito. Del lado de la economa, la explotacin se hace tambin invisible. Su punto de partida es, en efecto, un intercambio entre iguales en el que uno vende por un tiempo su capacidad de trabajar y otro se la compra a cambio de una contrapartida, generalmente monetaria. Ese intercambio entre agentes mercantiles libres e iguales no permite ver lo que, posteriormente ocurre en la esfera privada del comprador de esta capacidad de trabajar, cuando este le da el uso que considera oportuno, que suele ser el de generar un valor superior al pagado por la capacidad de trabajar adquirida. El capitalismo se presenta por consiguiente a si mismo como una sociedad sin dominacin y sin clases en la que el gobierno al igual que las relaciones laborales se basa en el contrato, la autorizacin y el consenso de individuos libres e iguales.

Esto, naturalmente, es una mera representacin imaginaria -por mucho que su existencia resulte fundamental para el funcionamiento del sistema- de una sociedad cuyas relaciones polticas tienen un componente esencial de violencia y cuyas relaciones econmicas se basan en la expropiacin de los trabajadores. Este conjunto de representaciones imaginarias es el resultado de las relaciones sociales reales y de la posicin relativamente pasiva que en ellas ocupan los integrantes de las clases dominadas. Un individuo que no participa en la organizacin global de la actividad social ni gobierna su cuerpo poltico se ve a si mismo como un tomo cuya relacin con los dems opera mediante intercambios mercantiles regidos por la forma jurdica del contrato. La ideologa dominante es as la de la clase dominada. De este modo, por mucho que la dominacin y la explotacin sean en cierto modo evidentes, ni una ni otra pueden expresarse como tales, sino como abusos respecto de las normas jurdicas que rigen el contrato y el consenso bsicos.

Tal ha sido el funcionamiento del capitalismo en sus diferentes fases industriales. La entrada del capitalismo en una fase de acumulacin basada en la hegemona del capital financiero, que dura desde mediados de los 70 y coincide en Espaa con el establecimiento del rgimen de la Transicin, ha trastocado profundamente estas representaciones. Por un lado, el trabajador actual, postfordista o postindustrial, ya no se ve tanto a s mismo como un vendedor de fuerza de trabajo, sino como un propietario de capital humano que compite con otros en el mercado para valorizar este capital. Lo hace mediante formas varias de cooperacin y de participacin flexible en empresas de geometra variable. La figura del empresario que compra fuerza de trabajo confrontada a la del vendedor de esta ha quedado sustituida por una red de relaciones de cooperacin, a menudo asimtricas y desiguales entre propietarios de distintas formas de capital. Todas estas asociaciones tienen, sin embargo, una caracterstica comn que es su necesidad de financiacin y, por consiguiente, su dependencia del capital financiero, en otras palabras, su endeudamiento. Ahora bien, la relacin de endeudamiento se distingue muy claramente de la relacin mercantil. Si la relacin mercantil es por esencia impersonal -por encontrarse mediada por el dinero y las mercancas- la relacin de crdito y de deuda es estrictamente personal. Se basa incluso en la confianza reciproca entre deudor y acreedor y en las garantas de un pago futuro que este ltimo pueda aportar. La deuda hace aflorar un poder que el capitalismo anterior invisibilizaba. El acreedor ejerce efectivamente un poder efectivo sobre el presente y el futuro del deudor: este garantiza el pago de su deuda supeditando su actuacin futura al cumplimiento de esta obligacin. La relacin de explotacin se hace de nuevo personal y visible, aunque no es inmediatamente violenta, sino asumida voluntariamente por el deudor como fundamento de una obligacin moral.

La clase dominante capitalista que, en pocas anteriores resultaba invisible, adquiere ahora visibilidad. Se presenta a si misma como un grupo diferenciado que ejerce un poder natural sobre los dems. Ya no es la naturaleza en abstracto la que domina por medio de la necesidad econmica, sino personas concretas, perfectamente visibles como individuos y como grupo social. El trmino "casta" en cuanto se refiere a las relaciones de poder basadas en grupos de linaje propias de la sociedad hind se aplica perfectamente a esta nueva condicin en la que el capitalismo de hegemona financiera se expresa como relacin de acreedor a deudor. Las castas de la India establecan una separacin estanca entre grupos sociales denominados en snscrito "varna" en relacin al "color" de sus integrantes. La diferencia de castas es estanca en cuanto supone una diferencia racial. Por ello mismo, se propone como el modelo de un poder personal y "natural". La relacin de deuda ha consolidado una casta en los principales pases dominados por el capitalismo financiero (en la prctica, casi todo el planeta), un grupo social perfectamente visible, que ejerce un poder de hecho ms all de las urnas y dems instituciones de la representacin. Ya no se trata para la casta de invisibilizar el poder, ni de disimular la explotacin, sino de exhibirlos. La casta dominante es uno de los polos, de los portadores, de la relacin de deuda merced a la cual los banqueros y los financieros ocupan hoy el gobierno efectivo orientando los gobiernos formales. Lo hacen, no como un poder difuso, sino como una presencia concreta y personal cuyo correlato es la sensacin de impotencia e incluso de vergenza de las personas y comunidades endeudadas.

Sealar a la casta como enemigo no es hoy ninguna abstraccin populista y demaggica sino un acertado diagnstico de las relaciones de poder reales. Casta es deuda y deuda es casta. Mostrar que esta relacin no es natural ni moral y que puede traducirse en trminos de antagonismo poltico permite reconquistar la poltica, desactivando para sectores muy amplios de la poblacin, el mecanismo de despolitizacin que disimula a la vez la explotacin y la dominacin en rgimen capitalista. En este sentido, la idea de "casta" es una nocin comn, forjada en la resistencia al rgimen de la deuda, una idea adecuada que nos permite salir de la impotencia de las representaciones imaginarias de las distintas fases del capitalismo y acceder a un nuevo tipo de racionalidad que inspira una potencia constituyente. No es as de extraar que la "naturaleza" se vengue con rayos y truenos, con insultos, descalificaciones y amenazas, ante la destitucin de su poder que opera hoy el uso poltico del trmino "casta".

Blog del autor: http://iohannesmaurus.blogspot.com

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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