Portada :: Amrica Latina y Caribe :: Golpe militar y resistencia popular en Honduras
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-07-2014

Honduras
Golpe de estado y neoliberalismo (I)

Ricardo Arturo Salgado
Rebelin


Han transcurrido cinco aos desde que los militares hondureos perpetraran, en complicidad con las elites poderosas de Honduras, un nuevo Golpe de Estado. Bajo, al menos, la mirada complaciente, y la direccin activa de los conspiradores norteamericanos, se llev adelante una accin violenta que, adems de terminar con un gobierno constitucional legtimo, electo por las mayoras, marco el inicio de una nueva era en nuestro continente, y marco de forma dramtica la vida de este pequeo pas centroamericano.

Hablamos mucho a lo largo de estos aos, y no son pocas las voces que esgrimen la frase fatal olvidemos ese golpe, ya pas; palabras terribles que buscan inyectarnos amnesia, y con ello doblar una pgina que, desde cualquier punto de vista, merece mucho estudio, muchos debates, y, sobre todo, entendimiento cabal de que sucedi y porque sucedi. Renunciar a esa verdad histrica tendr, ms temprano que tarde, consecuencias an ms devastadoras y a una escala an mayor. Por esa razn, es imperativo abrir el debate, plantear nuestras ideas sobre las posibles causas y quienes son los beneficiados.

Antes de avanzar debemos reconsiderar algunas cosas que damos por sentadas; una de las ms peligrosas es creer que los golpes de estado son anomalas que se dan al interior dela democracia burguesa, de manera ms o menos coyuntural. Por otro lado, hemos creado un molde en el que se brindan rasgos que caracterizan un Golpe de Estado. En cualquier caso, la tendencia a conceptualizarlos, nos ha llevado a una generalizacin peligrosa, que nos bloquea muchas opciones de anlisis, ignorando de esta forma el desarrollo histrico que se produce en cada momento. As, los Golpes de Estado de los aos sesenta mostraron particularidades que ya no existan en los setenta, y dentro de la ola de retorno a la democracia electoral burguesa en Latinoamrica en los ochenta, tambin se presentaron actos muy propios de estos fenmenos.

Si analizamos un poco, los golpes de estado vienen siempre cargados con dos aspectos fundamentales, altos niveles de violencia y cambios econmicos radicales dentro del sistema capitalista mismo. A medida, se readecuan las fuerzas, la normalidad nunca retorna a su estado previo, y cambios mayores se han producido, generalmente en contra de las sociedades afectadas. Puesto que la institucionalidad burguesa no responde per se a la sociedad misma, sino a los intereses de una clase dominante especfica, as como de empresas transnacionales, debemos sera conveniente discutir si realmente la accin golpista se produce contra una institucionalidad que, a todas luces, le resulta favorable sin necesidad de cambiar nada.

De este modo, los golpes de estado se producen contra la sociedad que cargar con el peso de los cambios que sern impuestos, y pueden producirse con niveles variables de violencia y represin, pero tienden siempre a transformar radicalmente la economa del pas afectado.

Otro asunto vital radica en el contexto internacional en que se produce un golpe de estado; en general parece evidente que la ejecucin en un pas de una accin de este tipo altera drsticamente las condiciones y la correlacin de fuerzas en el mbito de las relaciones entre pases. Tambin debe tomarse en consideracin que una vez desencadenada la ejecucin de esta accin, no existe la marcha atrs como variable posible. Ahora estos actos virulentos tienen un beneficiario permanente cuyo control hegemnico no est en discusin, por ahora: el sistema capitalista, la ideologa neoliberal y el dogma del libre mercado.

El Golpe de Estado en Honduras, puso, sin duda, en estado de desconcierto y alarma a la mayora de la comunidad internacional, pero a nivel interno, los resultados fueron catastrficos, pues la violencia cumpli su propsito de crear las condiciones de conmocin necesarias para dar lugar a la profundizacin de medidas neoliberales, en un pas en el que el modelo avanzaba sin tropiezos. Adems, las consecuencias a nivel de la discusin dejaron muchos cabos sueltos, y no fuimos capaces hasta ahora, de elaborar una tesis que nos permita entender lo que nos hicieron.

Uno de los problemas siempre es encontrar ejemplos tiles para entender lo propio; al fin y al cabo, tuvimos varios intentos de golpe de estado en Amrica Latina en la primera dcada del siglo XXI. Uno de ellos, el de Venezuela en el ao 2002, podra tener ms explicaciones que lo que en primera instancia percibimos. Eso se debe principalmente a que todo se consum, y luego, en horas, fue derrotado. Basta ver los videos y leer los testimonios de aquel momento, especialmente la declaracin de medidas a tomarse de forma inmediata por Pedro Carmona y sus secuaces, las que no iban destinadas solamente a desmontar todos los avances alcanzados durante la gestin del presidente Hugo Chvez, sino tambin a imponer medidas econmicas ms terribles que las que existan antes de 1998. En ese intento fallido se forjo una escuela de perfeccionamiento de Golpes de Estado en Amrica Latina, los que dejaron de ser anomalas sistmicas para siempre.

Es posible que ahora mismo, debamos considerar que los Golpes de Estado, duros o blandos, sean parte del libreto para la imposicin del dogma de Libre Mercado, gracias a los largos periodos de conmocin que pueden causar entre la poblacin y sus sectores acadmicos e intelectuales muchos de los que, aunque estn comprometidos con las luchas de las mayoras, no mantienen un nivel orgnico adecuado, situacin agravada por la falta de estudio o el dogmatismo extremo de grupos llamados a ser consecuentes con el proceso revolucionario. En ese sentido, la lgica del pragmatismo nos orilla a anlisis muy precarios de la realidad, y a grandes dificultades para entender lo que hace el enemigo.

El abordaje de este tema nos llevar a plantear muchas ideas, que no son necesariamente correctas, pero pretenden plantear un debate sobre el accionar del enemigo, as como el anlisis preciso de las coyunturas en nuestros pases. En Honduras, hemos pasado mucho tiempo en la discusin sobre si tuvimos un golpe de estado o una sucesin constitucional (figura inexistente en las leyes del pas), mientras discurra este debate estril se aplicaban las medidas econmicas ms atroces de nuestra historia. Hoy las heridas se multiplican mucho ms rpido que nuestra propia capacidad de asimilacin de las mismas.

 

Ricardo Arturo Salgado. Investigador Social y escritor hondureo

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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