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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-07-2014

Los galos que resisten a Le Pen

Diana Mandi
Pblico.es

Iniciativas ciudadanas, asociativas o sindicales contra los partidos xenfobos instalados en el poder estn naciendo en Marsella tras el triunfo del Frente Nacional en las elecciones al Parlamento Europeo.


"Para nosotros ha sido un shock . Pensamos la idea del traslado, pero es complicado y largo. Pedirlo ya es exponerse. En el ayuntamiento ya no hay vida. Cada uno se encierra en su despacho y espera". Quien habla es un empleado veterano de los servicios culturales del sptimo sector de Marsella, que con 150.000 vecinos es la circunscripcin ms poblada de la ciudad. Desde abril, y contra su voluntad, est a las rdenes de Stphane Ravier, un alcalde del distrito del Frente Nacional, partido que en las municipales de marzo se llev por delante al Parti Socialiste en uno de sus feudos en el norte de Marsella.

Desde los balcones del Ayuntamiento, varias figuras observan y toman fotos mientras el Collectif de veille et de lutte contre l'extrme-droite (Colectivo de vigilancia y lucha contra la extrema derecha) creado por profesores, artistas, sindicalistas, vecinos y concejales de los partidos de izquierda, da su primera rueda de prensa despus de dos meses de reuniones a puerta cerrada en un restaurante. Presentado oficialmente el pasado 25 de junio para controlar y denunciar cualquier abuso del nuevo alcalde del sector, al grupo se ha unido de manera annima, por miedo a represalias, un grupo de empleados municipales angustiados por su nueva situacin de ejecutores de rdenes de la extrema derecha.

La voz de los empleados del ayuntamiento de los distritos 13 y 14 de Marsella, los que forman la sptima circunscripcin de la ciudad, es por ahora discreta por miedo a las consecuencias. El Frente Nacional no haba atesorado nunca tanto poder en los municipios como despus de las elecciones de marzo, pero tampoco es un recin llegado: ya gobern a finales de los aos 90 en cuatro municipios del sur de Francia, en los que dej un balance de censura cultural y despidos arbitrarios que mantienen en alerta a opositores de lo ms diverso. Tres meses despus de los comicios locales, algo empieza a moverse en esta alcalda de distrito y en los 14 ayuntamientos gobernados por la extrema derecha el Frente Nacional en la mayora de los casos, pero tambin la Ligue du Sud de Orange (Vaucluse) o independientes sostenidos de facto por el partido de Le Pen, como Robert Mnard en Bziers (Herault).

Iniciativas ciudadanas, asociativas o sindicales contra los partidos xenfobos instalados en el poder estn naciendo con la consternacin an reciente de ver al Frente Nacional llegar primero en votos en las elecciones al Parlamento Europeo del pasado mayo. Algunas son espontneas, como la de dos estudiantes marselleses que la misma noche de las elecciones europeas lanzaron en las redes sociales una llamada a la movilizacin que se concret en manifestaciones en varias ciudades francesas; otras ms meditadas como colectivos de denuncia en Marsella, Hnin-Beaumont, Frjus o Beziers, todas integradas tanto por ciudadanos ajenos a la poltica como por asociaciones y militantes de partidos polticos "republicanos".

Cultura e Identidad

Con menos poder que un alcalde al uso, Stphane Ravier tiene pocas competencias distintas a las infraestructuras culturales y deportivas. Ha prometido ser alcalde y no poltico, gobernar para todos y centrarse en la gestin, algo que concuerda con la estrategia de Marine Le Pen de mantener un perfil ideolgico bajo y no reconocerse incluso en la etiqueta de "extrema derecha". Pero al mismo tiempo acaba de contratar para su equipo a Marie-Dominique Desportes, conocida por la censura impuesta a libros sobre inmigracin o a peridicos de izquierdas en la biblioteca de Marignane, uno de los cuatro laboratorios del Frente Nacional en los aos 90.

A la delegacin ocupada de cultura, el nuevo alcalde frentista le ha aadido "Identidad", un apellido que a los trabajadores les suena poco inocente viniendo de un mandatario que, an candidato, prometa ante Jean Marie Le Pen, presidente de honor del Frente Nacional, "una Canebire ms provenzal". La Canebire, la avenida en pendiente que muere en el Vieux Port, es popular y est rodeada de barrios con una importante poblacin de origen magreb. "Qu es la identidad en la cit Busserine?", se pregunta, incrdulo, el trabajador descontento, pensando en los barrios de mayora inmigrante.

A su lado, un colega empleado en el centro cultural de la cit Frais Vallon, golpeada como otras tantas de Marsella por la pobreza, el paro y el trfico de drogas, teme por el futuro de las actuales polticas culturales en el barrio, que favorecen los espectculos gratuitos para atraer a una poblacin con poco dinero para ocio. "Nuestro pblico es muy precario, nos cuesta hacerles entender que la cultura tambin es para ellos", admite. l tambin ha firmado la carta de adhesin al colectivo, que compromete a sus miembros a combatir "todos los racismos y formas de discriminacin hacia cualquier poblacin", a no servir "de trampoln de ambiciones polticas" y a "impulsar un debate ciudadano que haga retroceder las ideas de extrema derecha". Su idea es conseguir las mximas adhesiones posibles ms all de los miembros fundadores, constituirse en comit denuncia y no perdonar actitudes incoherentes como la de los cuadros locales del Parti Socialiste, que el ao pasado apoyaron una manifestacin contra la presencia de inmigrantes de Europa del Este en los barrios del norte de Marsella.

Uno de los colectivos ms implicados en esta iniciativa es el de los docentes. A Sbastien Fournier, maestro en la cit La Busserine, declarada zona de educacin prioritaria, le indigna que Ravier no haya nombrado una representacin proporcional para el consejo de escuelas de la circunscripcin. Los consejeros elegidos sern todos del Frente Nacional. Adems, denuncia que las ideologas xenfobas y sexistas rondan los barrios populares en busca de rdito poltico. "La extrema derecha no es slo el Frente Nacional. Los barrios han sido perturbados bajo el pretexto del "ABCD de la Igualdad" y las escuelas no pueden ser desestabilizadas por elementos externos". El ABCD de la Igualdad, que el gobierno no aplicar ya el prximo curso, fue un programa piloto del Ministerio de Educacin francs para formar a los nios en temas de igualdad y luchar contra los estereotipos de gnero, muy contestado en crculos reaccionarios y catlicos pero tambin por la meditica Farida Belghoul, una antigua militante del movimiento antirracista en Francia. El pasado otoo, Belghoul, ahora prxima a la extrema derecha, pidi la retirada de los chavales de la escuela con ms estruendo que xito constatable apoyndose en que esta iniciativa niega las "diferencias sexuales" entre chicos y chicas.

"Apoyaremos a todos los profesores que no quieran dar la mano a representantes del FN porque este ha sido siempre un partido que ha ido en contra de la escuela pblica y a favor de la privada", promete Fournier. En Beaucaire [Gard] ya ha ocurrido y el alcalde Julien Snchez, muy molesto, llam racaille [gentuza] a los maestros, "una palabra que no es neutra en la historia poltica reciente de este pas", recuerda el maestro Sebstien Fournier.

Incluso con su perfil discreto, la era Ravier ya tiene sus smbolos. El certificado de alojamiento requerido para los extranjeros que quieran venir a Francia y quedarse en casa de un familiar algo muy frecuente en un pas donde muchos tienen races y parientes en el Magreb, por ejemplo ha endurecido sus exigencias econmicas.

Una marcha contra el odio

La noche del 25 de mayo, Hamza Bensatem y su amigo Lucas Rochette-Berlon, dos estudiantes marselleses de diecisiete aos, hablaban por Facebook de los resultados que abran los noticieros: en medio de la abstencin y del castigo evidente a los partidos tradicionales, el Frente Nacional de Marine Le Pen haba sido el partido ms votado por los franceses en las elecciones al Parlamento Europeo. Esa misma noche lanzaron una llamada a la movilizacin en las redes sociales que cuatro das despus se converta en marchas ciudadanas "contra el odio" en ciudades como Pars, Burdeos, Montpellier, Nantes o la propia Marsella.

"El Frente Nacional es un partido dirigido por el odio, por eso un peligro. La gente me ha insultado por mi foto de Facebook [en aquellos das, una imagen en la que apareca con vestimenta tradicional durante un viaje becado a Dubai]. Yo he nacido en Marsella, mi madre tambin, fueron mis abuelos los inmigrantes. Todo el tiempo tienes que justificarte, probar que eres un buen ciudadano o tan comprometido como alguien que se llama Christophe".

Desde su casa del distrito 15 de Marsella, en manos de los socialistas, Hanza habla abatido de sus vecinos con alcalde del Frente Nacional. Incluso trata de entender por qu al da siguiente de los comicios, el 26 de mayo, sus compaeros de clase ni mencionaban la noticia del da. En los barrios ms empobrecidos e irritados, la participacin en las elecciones municipales apenas super el 30%. "Hay gente que me dice que no ha votado pero que si lo hiciera votara por ellos [por el Frente Nacional]. Y no son tipos racistas. Sienten que estn al margen. Cuando vives con una familia numerosa en un apartamento con dos habitaciones y los polticos slo vienen en campaa a prometerte cosas que no cumplen dejas de creer. El partido socialista ya no hace una verdadera poltica de izquierdas ", lamenta el chico. Su madre, sonriente y discreta, deja un cartn de zumo encima de la mesita del saln y se va.

En la cit Consolat de los quartiers Nord donde ha crecido Hamza, estudiante de un bachillerato profesional de Transportes, la vida es complicada para una familia numerosa como la suya. El chico vive de lunes a viernes en un internado de Mazargues, en el sur de la ciudad, ayudado por una asociacin que trabaja tambin con refugiados de guerra. All ha conocido a menores afganos solos en Francia, sin amigos ni vnculo social alguno, que han alimentado un nuevo proyecto de viaje en Canad. En el momento en que se realiz est entrevista, a principios de junio, Hamza esperaba todava el resultado de su demanda despus de haber explicado su proyecto ante el jurado de la beca Zellidja.

El peligro de tender la ropa en Bziers

Bziers no tiene, oficialmente, un alcalde del Frente Nacional. En esta ciudad de postal entre Narbona y Montpellier, el candidato ganador, cabeza de una lista tericamente independiente, fue Robert Mnard, el inclasificable antiguo periodista presidente de Reporters Sans Frontires. Pied noir un elemento a tener en cuenta en el voto tradicional a la extrema derecha, especialmente en el sur del pas, derrot con su discurso centrado en la seguridad a la UMP, en el poder durante 19 aos, con el apoyo de Marine Le Pen. l lo admite aunque se aleja de todo padrinazgo y se dice libre. No piensan lo mismo Christophe, Cyril y Emmanuel, miembros de la asociacin Union Citoyenne Humaniste Jean Moulin, resultado de la unin de dos colectivos que en la semana entre las dos vueltas de las municipales convocaron una manifestacin contra la extrema derecha que no logr contener el desastre. "Es una vitrina para el FN, es muy bueno en comunicacin. La gente cree que votar al FN es algo normal, una opcin ms", defiende Christophe. Como sus dos compaeros, es militante socialista, aunque se dice decepcionado por el rumbo del partido y no ha encontrado ms que obstculos desde que despus de la primera vuelta le propuso a su candidato organizar alguna accin contra Mnard. El colectivo ha ido reuniendo a vecinos sin experiencia en poltica y el da 29 particip en Frjus en un encuentro nacional de asociaciones contra la extrema derecha.

Con la UMP local en horas bajas y un candidato del PS que no quiso poner en marcha el llamado Frente Republicano y retirarse en el segundo turno, Mnard conquist una plaza ms que apetitosa, una ciudad de 71.000 habitantes (la ms poblada con gobierno de extrema derecha, seguida por Frjus, de 52.000). Por ahora, ya ha aumentado el nmero de policas municipales - y despedido de paso al antiguo responsable del cuerpo, Gilbert Bertrand, en desacuerdo con sus polticas. Tambin ha aprobado una reduccin de 365 000 euros en el presupuesto de los centros comunales de accin social, que prestan ayuda a los ms vulnerables en empleo, sanidad o vivienda, en una ciudad con mucho trabajo estacional y precario ligado a las vendimias.

Meditico y provocador, Mnard ha impuesto un toque de queda para evitar que los menores de 13 aos estn de madrugada en la calle los fines de semana y quiere desterrar algo tan anodino en los pueblos del sur de Francia como tender la ropa en la ventana. Lo rodea un equipo con pasado: Andr-Yves Beck, antiguo consejero del alcalde de Orange fundador de la Ligue du Sud tras sus disputas con el Frente Nacional con el que se haba convertido en regidor en 1995, y todava en el poder y Christophe Pacotte, prximo al movimiento radical Bloque Identitaire.

La memoria de Vitrolles

Vitrolles es una ciudad nueva, sin encanto. Construida a partir de una pequea aldea en los aos 80, dio cobijo a parejas jvenes que buscaban un hogar ms tranquilo que los quartiers Nord de Marsella, a media hora escasa, y fantaseaban con el empleo de la zona industrial vecina. Una izquierda potente de socialistas y comunistas la gobern hasta 1997. Fue entonces cuando apareci, en un escenario de paro y de excesos del alcalde socialista, y con una derecha republicana irrelevante, el Frente Nacional. Aquella victoria la personificaron los esposos Catherine y Bruno Mgret -fue ella la que gobern, pero l, vicepresidente del Frente Nacional, era el verdadero e indisimulado decisor.

"Nos decan qu deba gustarnos y qu debamos leer. Aun as, Vitrolles es la ciudad que ms ha resistido. Aqu hubo sindicatos, asociaciones y militantes de izquierda que lo hicieron posible, ms que los partidos, que ni saban reaccionar. No le dieron ni un segundo de respiro al FN. Iban a un mercado y all tenan a alguien manifestndose en su contra", recuerda Grard Perrier, protagonista desde la militancia izquierdista de aquellos "aos negros". Tambin profesor jubilado de lengua francesa en un instituto de la ciudad, acaba de publicar Vitrolles, un laboratoire de l'extrme droite et de la crise de la gauche (1983-2002), un trabajo que tiene la virtud de la oportunidad y que le supuso tres aos de bsqueda en archivos y entrevistas con ciudadanos y activistas. "El Frente Nacional hizo la guerra a la cultura, cerr el grifo financiero a las asociaciones y despidi a educadores y trabajadores sociales", enumera. Aquellos aos vieron cerrar el pub Sous-Marin, gestionado por jvenes de la ciudad desde la etapa anterior, socialista, o el despido de la directora de los cines Lumire, que se empe en no retirar del cartel L'amour est rinventer, dix histoires d'amour au temps du sida. La Justicia no dej actuar a los Mgret y tumb su promesa clave: la preferencia nacional, con su consiguiente ayuda econmica para los bebs nacidos de padres franceses.

"Por entonces la gente no hablaba apenas del FN. Hoy s se hace, porque desde la presidencia de Sarkozy se han normalizado sus ideas", considera Perrier, que centra buena parte de su libro en explicar cmo la izquierda que sus vecinos haban conocido se fue desintegrando a la vez que el alcalde Socialista Jean-Jacques Anglade, que acab condenado por falsear facturas, insista en los grandes gastos y eventos de comunicacin, influenciado por jvenes polticos del entorno del exministro Michel Rocard, entre ellos Manuel Valls, actual Primer Ministro.

"Todava no hemos pasado la pgina del Frente Nacional. En las municipales de marzo fue el segundo partido ms votado. Es un peligro que sigue estando ah", contina Perrier frente a la plaza que en su da llev el nombre de Nelson Mandela y que hoy, y desde la experiencia de la extrema derecha, se llama Marguerite de Provence. La mitologa provenzalista obsesionaba a Mgret, que lleg a colocar una gran bandera tricolor en un monte pedregoso que domina la ciudad.

De aquella poca de delirio, crisis econmica y sordera municipal que anticip el desastre, queda un smbolo punzante: el Stadium, una gran infraestructura pensada para acoger grandes eventos culturales y deportivos, hoy sin uso. En su da le vali al alcalde socialista que la inici en los 90 severas crticas de despilfarro. Hoy, cuando Perrier pasa con su coche para mostrar los lugares que a su entender explican tanto el Vitrolles de hace 20 aos como el de hoy, encuentra a sus puertas un pequeo poblado roman que ensombrece an ms el fracaso.

Fuente: http://www.publico.es/internacional/531701/los-galos-que-resisten-a-le-pen



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