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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-07-2014

Documento de estudio para encontrar caminos de acercamiento y hermandad
Chile Bolivia: La soberbia del gobierno Bachelet

Pablo A. Jofr Leal
Rebelin


La presidenta chilena Michelle Bachelet, en cadena nacional anunci que su gobierno haba decidido objetar la competencia de la Corte Internacional de Justicia de La Haya en la demanda presentada por Bolivia argumentando que nuestra decisin se sustenta en la la defensa inclaudicable de nuestra integridad territorial y de los intereses nacionales" agregando que Chile (su gobierno) defenda lo establecido por el tratado firmado entre Bolivia y Chile el ao 1904 y que establecieron los lmites que hoy esgrime Chile como inamovibles, tras la denominada Guerra del Pacfico

UN ERROR GARRAFAL

El gobierno de Michelle Bachelet comete con esto un error de proporciones y aleja la posibilidad de un entendimiento entre nuestros pueblos. Se argumenta por los expertos chilenos y por extensin de la clase poltica nacional la incapacidad del tribunal para revisar tratados previos a 1948 ao en que se firma el denominado Pacto de Bogot. Con ello se echa por tierra la posibilidad de sentarse a dialogar, de obligar a Chile a discutir sobre la salida de Bolivia al mar es decir, se echa por la borda el pedido boliviano de discutir seriamente el tema de recuperacin de su cualidad martima. Bolivia solicita y Chile le cierra la puerta que de buena fe se discuta sobre los derechos expectaticios (un derecho latente no perfeccionado) que La Paz dice tener de Chile, por promesas dadas de discutir una vuelta al Pacfico.

Pero, no me detendr en este trabajo a analizar las razones jurdicas, ni los argumentos sesudos desde el punto de vista de las leyes y de lo que se debe hacer o no frente a un tratado firmado en 1904 y no posterior al ao 1948. No me detendr frente a los diplomas, los doctorados en derecho internacional de los agentes que defienden a Chile en La Haya. No caminar por el argumento manido y que desprecio profundamente que aqu los tratados no se tocan o como lo ha dicho con toda las soberbia que podra tener un Canciller de la Repblica La puerta de una salida soberana al mar para Bolivia est cerrada para siempre como lo dijo, sin que le temblara la barbilla el Ministro de Relaciones Exteriores de Chile Heraldo muoz. Un mensajero, por tanto, de malas noticias para nuestro vecino.

La demanda presentada por Bolivia en la Haya es inconducente sostuvo el alto funcionario pblico chileno la posicin de Chile es hoy y ha sido as por mucho tiempo, que Bolivia no tiene derechos y una demanda como la que ha planteado no conduce a nada, probablemente muy larga, muy onerosa para ambas partes. Es una demanda que no tiene sustento jurdico. Uno quizs nunca debera decir nunca pero la posicin de Chile hoy y ha sido as por mucho tiempo, es que Bolivia no tiene derechos.

Para que no quedarn dudas que la teora de las cuerdas separadas tan arraigada en el seno de pierismo no ha salido del ADN de la cartera de exteriores, Muoz sostuvo en esa entrevista dada a CNN Chile el pasado mes de junio, cuando se avizoraba que Chile se decantara por la incompetencia de La Haya que con Bolivia hay que seguir buscando grado de cooperacin, independientes de esta demanda. Es decir negociar, negociar, ganar dinero, aspirar al gas boliviano y a sus aguas que tanto necesita el norte chileno pero, las puertas al Pacfico estn cerradas. Socios s pero no me pidan que los considere hermanos se lee tras las palabras del heraldo de la presidenta.

En el marco de los vnculos entre Chile, Per y Bolivia existen asuntos de clara connotacin geopoltica, considerados como intransables, sobre todo en el campo de los lmites territoriales, sean estos continentales o martimos, ensombreciendo la bsqueda de las buenas relaciones vecinales. Que error estimada presidenta, que error frente a la posibilidad de buscar el acercamiento con nuestros hermanos bolivianos. Pues sson nuestros hermanos aunque a la mestiza sociedad chilena, influenciada por dcadas de argumentos, de discursos, de conductas de desprecio a nuestros hermanos del norte, les parece mejor mirar el norte brutal y revuelto que nos desprecia a acercar sueos, esperanzas y desarrollos sostenible con aquellos que son nuestros vecinos y con quienes compartimos una historia comn.

Entender los procesos actuales de relacin entre Chile y Bolivia es remontarse histricamente, es refrendar la mxima que no hay peor ciego que el que no quiere ver y en ello Chile, ha dado palos de ciego en sus vnculos regionales inmediatos y la imperiosa necesidad de solucionar sus querellas. En el caso especfico de Per, parte importante de ese contencioso qued definido y enmarcado en el dictamen de la Corte Internacional de Justicia de la Haya dado a conocer a inicios de este ao. Considerado un fallo de carcter salomnico, ha logrado descomprimir uno de los problemas limtrofes que tena el Estado chileno, a pesar de su negativa a considerarlo, histricamente, un tema necesario de resolver, bajo el crnico argumento que era un tema netamente jurdico, ya definido y acordado por acuerdos y tratados firmados entre ambos gobiernos.

La decisin de la Corte Internacional de Justicia de La Haya resolvi en el mes de enero del ao 2014, modificar lo que era, hasta entonces, la frontera martima entre Chile y Per, mediante una sentencia de carcter inapelable. En una salida jurdica, que para algunos analistas de derecho internacional, sigue la doctrina de la justicia contextualizada, que sigui la lgica de una salida en que ninguna de las partes puede sentirse enteramente perdedora o ganadora, por ello hablamos de salomnica.

Per consigui un tringulo exterior que hasta enero del 2014 era enteramente chileno, cuya lnea de equidistancia se fij en las 80 millas nuticas y no en las 200 pretendida por Chile y menos an se tuvo en cuenta la pretendida insistencia chilena que con respecto a lmites y tratados estos eran inmodificables. Bolivia al presentar su memoria en La Haya ha hecho lo que hara cualquier pueblo que ha visto truncado su desarrollo por una mediterraneidad injusta e impuesta a punta de bayonetas y corvos, los mismos que hoy se regalan por participar en competencias de futbol

UN POCO DE HISTORIA NO LE HACE MAL A NADIE

135 aos atrs, en la denominada Guerra del Pacfico o Guerra del Salitre segn la historiografa que se consulte, tres naciones sudamericanas se enfrentaban: Chile contra Per y Bolivia. La contienda finaliz con el triunfo del ejrcito chileno sobre la coalicin, que signific para Chile la incorporacin de los actuales y ricos territorios de la Primera y Segunda Regin (Tarapac y Antofagasta respectivamente) . Bolivia, en aquella contienda, acab aislada y en condicin mediterrnea al perder su acceso a los puertos del Pacfico. Esta situacin ha sido una reivindicacin centenaria del vecino pas y bandera de lucha de todos y cada uno de sus polticos. Para Per, la Guerra signific la prdida de la ciudad de Arica e Iquique, actuales polos de desarrollo econmico de la primera regin chilena y centro de salida del 70% de las exportaciones bolivianas.

En ese mismo perodo y aprovechando la Guerra en el norte, la Repblica Argentina ocup militarmente el rea al sur del Ro Negro y oblig al gobierno chileno de la poca, dirigido por el presidente Domingo Santa Mara, a firmar un Tratado de Lmites que entreg ese amplio territorio a la soberana argentina. Ms de 1 milln de kilmetros cuadrados, ricos en yacimientos de hidrocarburos, gas natural y de placidez alimentara para millones de cabezas de ganado. Todo esto confirmado en la actualidad pero que en aquellos tiempos se supona, bajo el influjo de los estudios del naturalista Charles Darwin, que eran territorios sin ningn valor.

El mes de marzo representa para el pueblo boliviano, un perodo de recuerdos dolorosos, pues se conmemora la prdida de su cualidad martima y con ello el comienzo de 135 aos de enclaustramiento mediterrneo. El 23 de marzo del ao 1879 las tropas chilenas, en pleno desarrollo de la Guerra del Pacfico o Guerra del Salitre, segn la historiografa que se consulte; atacaron el pueblo minero boliviano de Calama, muriendo en la defensa de ese enclave el considerado hroe nacional altiplnico, Eduardo Abaroa Hidalgo. Desde ese momento el mencionado 23 de marzo deviene en el hito histrico por excelencia de Bolivia, que signific no slo el retiro de las tropas de ese pas del denominado en ese entonces Departamento del Litoral, sino tambin el impedimento para volver a ocupar territorio con acceso al Ocano Pacfico y con ello el inicio de un contencioso, a estas alturas crnico y poco beneficiosos para las relaciones entre ambos pueblos.

Con Bolivia, el trnsito de demanda, por una salida soberana al Ocano Pacfico, prdida en una Guerra sostenida contra Chile entre los aos 1879 y 1881 ha sido un camino duro, un dilogo de sordos, en muchas ocasiones y esperanzas de lograr acuerdos, en otras. Bsqueda de arreglos, que fracasaron con gobiernos civiles e incluso dictaduras militares como la de Augusto Pinochet en Chile y Hugo Banzer en el pas altiplnico, que paradojalmente supuso el momento de mayor cercana para lograr el ansiado deseo boliviano de retornar al Pacfico en el denominado abrazo de Charaa en el ao 1978. Un ao complejo, pues ese mismo ao la Dictadura Militar chilena estuvo a punto de enfrascarse en una guerra con la Dictadura Militar Argentina en los mares del sur - por el dominio de las islas, Picton, Nueva y Lenox ubicadas en el Canal Beagle y que supuso la intervencin del Vaticano, en una mediacin que detuvo una contienda blica ad portas.

Charaa represent un Acta Histrica, que permiti restablecer las relaciones diplomticas entre Chile y Bolivia, suspendidas desde el ao 1962, sentando, adems, las bases para la elaboracin de un diseo poltico internacional, que permitiera concretar una solucin aceptable para Bolivia en materia de su recuperacin de la cualidad martima. El gobierno chileno propuso, en aquella ocasin el ceder una franja de tierra a lo largo de la frontera que se tena con Per, que iba desde el Ocano Pacfico hasta la frontera con Bolivia. Esta idea fracas estrepitosamente, principalmente porque uno de los actores en las negociaciones que no estuvo presente en aquella ocasin se neg a aceptar una particin de territorio que supusiera el dejar de tener frontera con Chile, apelando para ello a lo estipulado en el Tratado del ao 1929. Efectivamente, como Bolivia exiga una salida soberna al mar y ante la posibilidad que Chile se la diera cedindole territorios anteriormente peruanos, el gobierno peruano que firm el tratado de 1929 con Chile exigi la incorporacin de un protocolo complementario en la que se estipulara que Chile no cedera ningn territorio que hubiese sido peruano a Bolivia sin consultar primero al Per.

Existe una fecha anterior al Acta de Charaa, tres dcadas antes, que tambin permiti vislumbrar un acuerdo favorable a Bolivia. Me refiero a las conversaciones llevadas a cabo, entre Santiago y La Paz, en el perodo que va desde el ao 1947 al 1950, para otorgar una salida al mar a Bolivia, bajo la idea de un corredor terrestre que tendra como contrapartida, una serie de compensaciones en el rea econmica, fundamentalmente vinculadas a la utilizacin de las aguas del lago Titicaca, para un norte chileno sediento en materia de agua para seres humanos y la industria minera en pleno desarrollo.

Dichas tratativas quedaron estancadas, por dos razones principales: negativa recepcin de la parte peruana a la idea de llegar a un acuerdo chileno-boliviano que se negaba a otorgar su voto positivo, para que Chile ocupara las aguas del lago Titicaca unido a una percepcin de las sociedades chileno-boliviana y peruana poco favorable a consensuar un acuerdo que para unos y otros implicaba ceder demasiado. Medio siglo despus, para Ollanta Humala, actual presidente peruano, frente a la posibilidad de ceder un corredor a Bolivia al norte de Arica ha sostenido, que respalda la reivindicacin boliviana de salida al mar y que est plenamente de acuerdo con ese corredor pero que sea al sur del puerto de Arica. Cualquier mecanismo de negociacin bilateral entre Chile y Bolivia involucra, necesariamente, al Per, sus intereses y su poltica de Estado. Y, si ello no se considera y planifica as, cualquier mesa de negociacin ser una mesa coja ha sostenido el mandatario peruano.

POLTICA DE ESTADO EN MATERIA EXTERIOR

Cuando en Bolivia el MAS an defina cul iba a ser la frmula presidencial para enfrentar las elecciones del ao 2005 que finalmente le dieron la victoria a Evo Morales este articulista entrevist en su departamento de la capital boliviana, a quien sera finalmente vicepresidente: el socilogo y ex guerrillero Alvaro Garca Linera quien ante la interrogante sobre el cmo mejorar las relaciones con Chile sostena el mundo innegablemente ha cambiado y ello implica mudar las viejas formas de entender las relaciones entre nuestros pueblos. Relaciones que deben avanzar de manera franca, abierta y honesta y ello obliga a resolver el viejo tema del acceso martimo de Bolivia. Tema que est inmerso en la identidad cultural de nuestro pueblo.

El boliviano se define como boliviano a partir de las expropiaciones que considera que ha sufrido, tiene una carga histrica victimizada muy fuerte. Pensar que es posible articular relaciones de colaboracin, integracin y de hermandad entre pases que nos necesitamos, soslayando una carga hereditaria tan fuerte, es muy difcil. Hay que avanzar en la integracin, paralelamente al reconocimiento de nuestra demanda centenaria y esa seal debe venir de vuestro gobierno, de ste o del que venga

Para Garca Linera esa aspiracin no cambiar (y no ha cambiado en absoluto desde aquel entonces) y hace imposible integrar a nuestros pueblos sin que ello vaya acompaada de solucionar la reivindicacin boliviana centenaria de recuperar el mar La posibilidad de integracin con Chile en el plano energtico, hdrico, econmico, poltico u otros pasa, obligatoriamente, por dar una solucin al enclaustramiento martimo boliviano. No lo ponemos como paso previo a los temas que enumer, no se trata de no poder hablar sin antes tener salida soberana al mar. Puede ser un trabajo paralelo, con avances simultneos. Con Chile lo que queremos tener no es una relacin entre empresas petroleras transnacionales, sino que una relacin de Estado a Estado, de dueos de sus riquezas naturales a otros dueos de sus riquezas. Queremos relaciones con Chile, sin empresas que consideran a los pueblos donde se instalan, slo como mano de obra barata. Ya tuvimos la amarga experiencia de los acuerdos del ao 2001 iniciados por Banzer y continuados por Tuto Quiroga, asumidos por Snchez de Losada y que generaron la denominada Guerra del Gas. Eso en Chile lo tienen que recordar y no cometer los mismos errores creyendo que hay que negociar con transnacionales en lugar del Estado Boliviano y en eso seremos inflexibles

Las palabras de Garca Linera, tras nueve aos de pronunciadas, estn ms presente que nunca, concretadas incluso con una presentacin ante la corte internacional de Justicia de La haya, mostrando con ello que Bolivia est dispuesto al uso de todos los instrumentos legales de que se dispone para sentar a Chile a la mesa de negociaciones para que de buena fe se discuta sobre los derechos expectaticios (un derecho latente no perfeccionado) que La Paz dice tener de Chile, por promesas dadas de discutir una vuelta al Pacfico.

Para el abogado e internacionalista boliviano, Fernando Salazar Paredes este derecho expectaticio ms que la idea de un oxmoron definido por algunos cientistas chilenos, es un pleonasmo, entendido ste como una especie de redundancia de palabras distintas que sirve para intensificar, resaltar o destacar el concepto que se quiere transmitir. Los derechos expectaticios de Bolivia estn librados a la buena voluntad de dos pases hermanos, uno ms que el otro. Para este intelectual boliviano los derechos expectaticios de su pas tienen, por ahora, ms validez poltica que jurdica; son para ser esgrimidos en las negociaciones polticas, no ante una Corte que juzga en derecho; stos, lamentablemente, carecen de una legitimidad jurdica per se, aunque s tienen un valor ilustrativo y de convencimiento de primer orden.

En aquellas fechas, igualmente, tuve la oportunidad de entrevistar a quien sera pocos meses despus el primer presidente indgena de Bolivia: Evo Morales Ayma . En esa ocasin, Morales expres su deseo que Chile tuviera un cambio sustancial en la manera de llevar adelante su relaciones con Bolivia. Algo de ese deseo se ha ido cumpliendo. La posicin chilena de no ceder en el tema martimo puede ocasionar un conflicto en la regin? pregunt en aquella ocasin, Evo respondi Chile tiene miles de kilmetro de costa, nosotros tenemos millones de metros cbicos de gas y agua. Podemos compartir nuestros recursos naturales pero a cambio de recuperar nuestra cualidad martima Esas palabras siguen tan vigentes hoy como ayer, a pesar que la propia miopa poltica de la poltica exterior chilena y las presiones polticas internas condujeron al gobierno boliviano a dirigir su mirada y sus legajos de documentos a la Corte Internacional de Justicia de La Haya. Es este tipo de miopa lo que hace concluir que Chile tiene una mirada soberbia, de sostener la vista en el norte y tener escasa habilidad y voluntad de solucionar contenciosos en el mbito vecinal.

Al asumir su primer perodo presidencial, en marzo del ao 2006, el mandatario boliviano Evo Morales se plante trabajar por dotar a su pas de una poltica exterior profesional y enfocada, principalmente en acercarse a Latinoamrica y tener como eje prioritario el retorno al Pacfico, como permanente aspiracin de la sociedad boliviana, radicado en su ADN poltico y social. Fue as que al poco tiempo de asumir el cargo de Ministro de Relaciones Exteriores, el canciller boliviano David Choquehuanca se reuni en las riberas del lago Titicaca, con la plana directiva de la Cancillera boliviana, adems de diversos representantes de instituciones y sectores de la sociedad civil boliviana, para comenzar a definir lo que se denomin como eje estratgico necesidad de dotar a Bolivia de una nueva poltica exterior.

Una poltica que estableciera, tal como lo sostuvo el vicecanciller Ren Dorfler una revisin y un estudio de la agenda bilateral que tiene Bolivia y Chile. Desde hace 180 aos que Bolivia viene persiguiendo el establecimiento de una poltica exterior de Estado y lleg el momento de definirla. Uno de los participantes a dicho encuentro confidenci a este articulista que uno de los puntos coincidentes en dicha reunin fue el considerar la poltica exterior chilena como una poltica de Estado: permanente y coherente, que deba ser la aspiracin de nuestra poltica en aras de poder enfrentar a Chile en su propio terreno y ello implica profesionalizar nuestra cancillera y plantearnos objetivos estratgicos posibles de concretar, sin dejar de lado nuestra aspiracin de recuperar nuestra cualidad martima

Mirada bastante generosa pues sostengo que Chile no ha tenido una poltica de Estado en estas materias de relaciones vecinales, sino ms bien miradas coyunturales, poco asertivas y sobre todo soberbias y distantes de la necesidad de estrechar vnculos. Podrn coincidir los partidos polticos, el Senado y la Cmara de Diputados pero ello, en modo alguno refleja una mirada de Estado, sino que intereses particulares, ciegos y sordos a la necesidad de integracin latinoamericana. Si la obsecuencia, el mirar para el lado o alejarse de los vecinos es considerado por la clase poltica como una poltica de Estado, esta visin debe ser modificada. Dificl hoy que el poder ejecutivo, sujeto a enormes presiones ha decidido impugnar la competencia del Tribunal internacional de La Haya.

Como parte de las conversaciones dirigidas por Choquehuanca considerado un duro con Chile, dentro del ncleo cercano a Evo Morales y crtico de la escasa recepcin que han tenido la reivindicacin boliviana ante las diversas autoridades chilenas - se concluy que la reintegracin martima sigue siendo el objetivo irrenunciable de Bolivia. El tema energtico tambin estuvo en la tabla de discusin ante la posibilidad cierta de vender gas a Chile, a pesar de lo catalizador que signific en la salida del ex presidente Carlos Meza el ao 2003. La nueva poltica exterior boliviana comenz a ser definida a partir de la necesidad de dotarse de ella. No exista, a no ser la consabida argumentacin que no se hablara con Chile, no se restableceran los vnculos mientras no hubiese una solucin a la mediterraneidad. Dicha idea ha sido mediatizada a partir de la decisin, ya consensuada con Chile que Morales se reunira con Michelle Bachelet en una reunin privada, para abordar todos los temas de la agenda bilateral.

Las declaraciones de David Choquehuanca despus de la reunin ampliada del ao 2006 , sentaron las bases para entender que Bolivia comenzaba a transitar, efectivamente, hacia la conformacin de una nueva poltica exterior, visionada en la perspectiva clara de no vincular como nica y estricta decisin, la poltica de gas por mar establecida en el gobierno del ex presidente Carlos Mesa. El gobierno del ex mandatario Eduardo Rodrguez y el de Evo Morales en ambos perodos presidenciales, han emitido seales potentes, encaminados a la normalizacin de nuestras relaciones. Lo ms ntido a partir del anlisis de la poltica exterior boliviana de la ltima dcada es que aquella lnea discursiva y prctica de gas por mar, establecida suicidamente por Mesa, no ha sido el eje dominante de Palacio Quemado. El tema de la salida al mar para Bolivia tiene mrito en s mismo, es suficientemente sustantivo para la reivindicacin del pueblo boliviano como para ser vinculada a un mecanismo de intercambio.

El anlisis del primer perodo de gobierno de Evo Morales y su periplo internacional indicaron, que a inicios del siglo XXI, se convertira en un gobierno dotado de un nivel de simpata sin precedentes, con gran inters internacional, ya sea por la amplitud de su poltica: en materia de cumplir sus promesas respecto a la propiedad de los hidrocarburos o la constitucin de una asamblea constituyente, sino tambin por el origen de su mandatario y su base social de apoyo. De todo este proceso, Chile deba tomar buena nota, pues todo indicaba que el tema de la reivindicacin martima boliviana generara un vasto campo de apoyo tanto de Estados como de opinin pblica mundial. Eso permitir que Bolivia colocara, como parte de una normalizacin estratgica de las relaciones con Chile el tema del mar sin precondicionarlo discursivamente y eso, desde ya, era dotarse de una nueva poltica exterior. Lo que quieren algunos polticos, aupados con empresarios y sectores militares, tanto en Chile, como en Bolivia y Per es simplemente dividir para reinar y eso lo tiene que entender Chile y no seguir con una poltica econmica expansionista, creyendo que las soluciones son slo monetarias y no polticas. Los gobiernos chilenos deben dejar de lado su actitud egosta ante sus pases vecinos y hermanos. Los conflictos de hoy son producto de nuestra falta de entendimiento, de escalada de declaraciones y acciones que no conducen a nada bueno. En conclusin, Chile no ha tomado nota en absoluto del proceso poltico vivido en Bolivia en la ltima dcada.

LA BIPOLAR TRILATERALIDAD

El diseo de construir poltica interna, con temas de poltica exterior, suele dar buenos resultados, pero coyunturales. Por un lado, la diplomacia del gas con Bolivia y su apoyo tcito a su reivindicacin martima con Chile, el desarrollo de Camisea en el Per y el diferendo martimo encauzado hacia La Haya, son componentes de una misma opereta. Es legtimo que Chile y Per hayan tenido diferencias sobre un tema tan tcnico como es la delimitacin de las millas martimas, como tambin que Bolivia reivindique su centenaria aspiracin de volver al Pacfico, pero constituye un peligroso precedente, que la forma de enfrentarlo se encuentre gobernada por la conveniencia coyuntural de la poltica interna. Eso genera un cuadro de tripolaridad bipolar, que generalmente termina en episodios de sicosis declarativas y acciones de las cuales solemos arrepentirnos dramticamente.

Chile debe construir una predisposicin ntida clara de buena vecindad, emitir seales respecto a que su agenda exterior es una agenda mltiple, que no excluye ningn tema. Eso implica profundizar los acuerdos comerciales, establecer un profundo acercamiento en los terrenos culturales, intelectuales, de la sociedad civil, de los flujos migratorios, estableciendo leyes ms acogedoras y tambin hablar sobre el acceso boliviano al Pacfico. Por el lado boliviano Evo Morales dio en su momento claras seales lo suficientemente poderosas y positivas que buscaba encontrar una solucin al diferendo con Chile, tal vez porque en ello se marque la impronta de su gobierno que incluye la posibilidad cierta de reestablecer relaciones diplomticas plenas con Chile. Esto a pesar de haber sido un fustigador acrrimo de la poltica exterior chilena y que sin embargo hoy, en su papel de jefe de Estado exige otra mirada y otra conducta.

La poltica exterior chilena, en materia de relaciones con los pases vecinos ha diferido entre oposicin y gobierno, marcado sobre todo, por la mediocre poltica exterior del ex Presidente Sebastian Piera y su equipo de Cancillera encabezado por el ex Ministro Alfredo Moreno, que nos alej claramente de Latinoamrica, enfocndose en acuerdo como la Alianza del Pacfico o centrando nuestra poltica regional en la poco asertiva poltica de las cuerdas separadas. Creyendo que ms enfocados y motivados por lograr la mayor cantidad de acuerdos en el mbito comercial, lograramos sortear los intrincados vericuetos polticos donde polticos aficionados como los que gobernaron Chile entre el ao 2010 y 2014 se pierden como en el laberinto del Minotauro.

En Bolivia, en cambio, su clase poltica, analistas y el propio gobierno coinciden en la visin estratgica respecto a su relacin con Chile: exigir la recuperacin de su cualidad martima y eso une transversalmente a la clase poltica y a la sociedad boliviana en general. Sea mediante la ratificacin de la agenda de los trece puntos iniciada con Bachelet y a la cual se le exigir en su segundo mandato que se trabaje en ella, al margen de La Haya - o una nueva agenda, que surja hipotticamente de la cancillera chilena presidida por un hombre con mirada ms norte que sur: Heraldo Muoz. Bolivia sabe, que como nunca antes el tema del mar est unido a factores econmicos que no pueden ser soslayados por Chile sin que ello explote de forma catastrfica: gas boliviano, las aguas del Silala y el comercio exterior boliviano que en un 70% transita por puertos chilenos (Arica-Iquique y Antofagasta) que implica un mutuo beneficio, pero que Bolivia est explotando hbilmente.

Chile necesita a sus vecinos y estos a Chile. Estamos inmersos en un barrio pequeo, frgil, donde cada uno cumple una funcin y que puede ser potenciada si el nimo, la voluntad y el deseo de ser ms que uno logra imponerse sobre el chauvinismo, el egosmo y los conflictos que slo desunen. Mientras no se entienda que tres son ms que uno y que la integracin poltica, econmica y comercial es posible, necesaria e ineludible, seguiremos anclados en un pasado que se resiste a liberar nuestras mentes y acciones. Seguir pensando como aquel empresario chileno quien sostena que nuestros vecinos en especial Per no son de fiar, es dar pi para que los proyectos de integracin se queden slo en el papel y eso es el suicidio para nuestros pueblos. Entre el Mar y La Haya hay puentes que construir y ese es un imperativo.

UNA HERIDA ABIERTA

Para el analista paceo Jorge Zambrana Jimnez, con la ocupacin chilena del litoral boliviano se le ha cercenado a Bolivia un pedazo de territorio, que constitua la verdadera vlvula de su vida, pues hemos quedado completamente aislados del mar y con un carcter tributario de las naciones limtrofesla invasin chilena fue una accin filibustera que agredi, ocup, degrad y comenz a dominar nuestro litoral por la fuerza militar y la violencia usurpadorala obligada mediterraneidad a que Bolivia ha sido sometida clama pronta reparacin Lo que ha hecho Chile con Bolivia no tiene antecedentes en la historia mundial. Ningn Estado ha condenado a la asfixia perpetua a otro, como en el presente caso, cercenndole sus nicos vitales pulmones habilitados

Para Zambrana con la prdida de Antofagasta, Tocopilla, Mejillones y Cobija 400 kilmetros de costa y 120 mil kilmetros cuadrados de lo que sera despus la principal regin minera chilena (actual II regin de Antofagasta) Bolivia perdi parte importante de su posibilidad de desarrollo, por ello Chile tiene la obligacin moral, poltica y tica de restituir a Bolivia su acceso propio y soberano al mar, terminando con el funesto tutelaje que ha imperado hasta hoy. El Gobierno transandino debe aceptar que persiste el problema y que no tenemos una aspiracin a conseguir algo que es suyo sino un derecho a recuperar nuestro mar, el litoral y los puertos soberanos que nos fueron arrebatados concluye el mencionado analista boliviano.

Pongo en extenso esta expresin de sentimientos, porque de una forma u otra, con bemoles ms o menos, la opinin de Zambrana es la opinin de gran parte de la clase poltica al menos en el discurso de los historiadores y el sentido comn de la sociedad boliviana, que ha sido sopesada y conocida, a su vez, por la clase poltica chilena, sus fuerzas armadas y todo aquel que de una u otra manera ha tratado en escritos, opiniones o en relaciones bilaterales este contencioso chileno-boliviano con relacin al tema martimo. Las negociaciones entre Bolivia y Chile, de la ltima dcada tuvieron un salto cualitativo en julio de 2006, bajo el primer gobierno de la presidenta chilena Michelle Bachelet y el primer perodo presidencial del mandatario boliviano Evo Morales. Ello, sobre una agenda de 13 puntos (pie de pgina 1). Puntos de discusin que incluyeron variados temas, entre ellos el tema martimo, los recursos hdricos, la integracin fronteriza, la complementacin econmica, la seguridad y materias de defensa entre otros.

En consonancia con la poltica denominada de dilogo sin exclusiones, inaugurado el 2006 entre Chile y Bolivia, coincidente con el inicio las administraciones de Evo Morales y Michelle Bachelet (con el puntapi inicial dado por el ex presidente Ricardo lagos), Bolivia y Chile han iniciado una poltica basada en un dilogo sin imposiciones. Se trata de una agenda de 13 puntos que incluye el tema martimo.

La Agenda de Trabajo incluye trece puntos a discutir dividida en dos reas de trabajo:

AREA N 1

El desarrollo de la confianza mutua.

La integracin fronteriza.

El libre trnsito.

La integracin fsica.

La complementacin econmica.

Recursos Hdricos (las aguas del Silala)

AREA N 2

El tema martimo.

La lucha contra la pobreza.

Seguridad. y Defensa

Cooperacin para el control del trfico ilcito de drogas y precursores.

Educacin, Ciencia y Tecnologa.

Culturas y otros temas.

Esa claridad de puntos de discusin acerc a Santiago y La Paz en forma muy positiva, despus de muchos aos de desencuentros y declaraciones y acciones belicosas. Los encuentros bilaterales en reuniones internacionales entre la Bachelet de su primer perodo presidencial y Morales llamaron la atencin pro el respeto, delicadeza y prudencia con que se llevaron a cabo. Como ratificacin de la excelente sintona entre Chile y Bolivia, el 30 de junio del ao 2007 las cancilleras de ambos pases lograron un preacuerdo sobre las aguas del Silala.

Esta cesin fue criticada por cvicos de Potos, ex cancilleres, expertos en el tema y el ex presidente boliviano Carlos Mesa Gisbert quien sostuvo que nunca vio un Gobierno tan entreguista como el de Morales. Otros guios bolivianos a Chile se dieron cuando Morales afirm que la demanda limtrofe peruana ante La Haya, perjudicaba a la salida martima de Bolivia e incluso asegur en su momento, que tena informacin que el mandatario peruano sabe que perder el proceso. Esto hizo arder Troya y Evo Morales fue duramente criticado por polticos del vecino pas que lo acusaron de injerencia en los asuntos internos del Per.

Tanto el gobierno de Evo Morales como el de Michelle Bachelet negaron, por separado, en su oportunidad que se haya llegado bajo el marco de la agenda de los 13 puntos - a un acuerdo para dar salida al mar a Bolivia. Tales afirmaciones no convencieron a Lima, que sigui insistiendo y ratific sus sospechas, sobre un presunto pacto "bajo la mesa" entre ambos pases, por lo que demand participar en cualquier decisin de Chile sobre una eventual salida al mar para Bolivia por territorios que fueron peruanos, porque as lo establece el tratado de 1929. As lo declar, el ex canciller peruano Jos Antonio Garca Belande quien reiter que "cualquier solucin soberana por (la ciudad fronteriza chilena de) Arica, tiene que ser de comn acuerdo entre Per y Chile".

El embajador boliviano en Per, Franz Solano, sali a la palestra afirmando que el dilogo con Chile, sobre los 13 puntos, no es nada secreto y nuestras conversaciones para acceder a una salida al mar se encuentran bastante avanzadas Segn la agencia peruana de noticias Andina, Solano seal que entre las posibles frmulas de solucin, se contempla la salida boliviana al mar a travs de la Lnea de la Concordia. El diplomtico boliviano precis que existiran otras frmulas que se estn buscando y otros esquemas que se vienen evaluando a favor de Bolivia como son los enclaves y la supremaca territorial.

Desde Chile se opt por la cautela, pero sin dejar de lado firmes declaraciones frente a las denuncias peruanas. El Ministro de Relaciones Exteriores chileno de ese entonces, Mariano Fernndez, sostuvo que con relacin a Per y las declaraciones de su presidente ya hemos contestado lo que corresponda y no tenemos nada ms que decir. Nosotros optamos por dar prioridad a cuestiones determinantes en su relacin con los pases, y en el caso de los vnculos con Per, optamos por relaciones inteligentes que no obstaculicen materias fundamentales como el comercio bilateral y las inversionesla pretensin peruana de modificar el actual lmite martimo entre ambas naciones, crea situaciones que inhiben una mayor creatividad en cosas que seran muy positivas para los dos pases y para el conjunto de Amrica Latina.

En su oportunidad el profesor Pedro Godoy, Presidente del Centro de Estudios Chilenos (CEDECH) y un profundo conocedor de la realidad poltica de Latinoamrica seal a este articulista una reflexin hoy ms vigente que nunca los excesos de declaraciones empapadas de nacionalismo tiene su explicacin, pues el chauvinismo como conducta episdica es una muestra que las heridas de la Guerra del Pacfico an perduran. Sostener que no hay nada pendiente con Per y con Bolivia es un error trgico, pues impide el desarrollo armnico de nuestros pueblos, paraliza el avance de estas repblicas y bloquea una idea integradora como son los corredores biocenicos. El disponer de un enclave portuario boliviano implicara un vigoroso polo de prosperidad, necesario para superar la decadencia de nuestro norte. Chile padece de hambruna energtica y dficit de agua dulce. Por ello estamos obligados a negociar y nuestra cancillera tendr que terminar su aoso maridaje con el dogmatismo patriotero.

En febrero del ao 2011, tras un ao de gobierno del ex presidente derechista chileno, Sebastin Piera, el presidente boliviano Evo Morales seal a pocos da de la celebracin del Da del mar, , que esperaba que el da 23 de marzo el gobierno chileno entregara una propuesta concreta sobre la centenaria demanda martima del pas altiplnico que permitiera recuperar lo que nuestros vecinos denominan su cualidad martima y a cuyo enclaustramiento achacan sus males crnicos en materia de desarrollo econmico. que bueno sera que el da 23 de marzo haya una propuesta concreta del gobierno de Piera. Sera una enorme satisfaccin para el pueblo boliviano expres Morales a medios periodsticos en Palacio Quemado pues valoramos positivamente los encuentros que hemos sostenido en el mbito de nuestras cancilleras

Morales no desconoci que se haban logrado avances en materia de normalizacin de relaciones diplomticas con Chile desde la Agenda de los 13 puntos y los primeros y escasos acercamientos con el gobierno del saliente presidente chileno Sebastin Piera (recordemos que son relaciones diplomticas suspendidas a nivel de embajadores desde el ao 1978) Siento que hemos logrado avances con estas reuniones y pienso que sera bueno entonces tener respuestas frente a nuestra aspiracin de retornar al Pacfico. Tal vez la presentacin de la propuesta no ser la solucin al conflicto pero sera un avance. Cuando hay confianza se pueden resolver los problemas y no slo estancarnos en el tema del mar, que es por supuesto un tema histrico, que estoy seguro que avanzar hasta lograr acuerdos declar Morales a inicios de ese ao 2011. Declaraciones que no encontraron eco alguno en la Moneda, ms interesada en acercarse a Per, Colombia y Mxico a travs de la Alianza del Pacfico, va influjo de Washington.

El recurrente tema martimo volvi a tener un salto comunicacional, cuando el vicepresidente de la cmara de diputados, en ese entonces, el derechista Ivn Moreira seal que durante la administracin de la presidenta Michelle Bachelet se habl claramente con el gobierno de Evo Morales, de una cesin de territorios por parte de Chile y tambin por parte de Bolivia como compensacin. Tal afirmacin, desmentida en los crculos cercanos a Bachelet, como tambin por las autoridades diplomticas bolivianas, parece haber sido sacada por Moreira de informes dados a conocer por el ex vicecanciller de Bolivia Hugo Fernndez. ste, revel das antes del discurso de Morales, que el gobierno de la ex presidenta Bachelet ofreci al gobierno de Evo Morales un enclave sin soberana de 28 kilmetros de costa en la zona ubicada al sur de la Quebrada de Camarones y al norte de la ciudad de Iquique, por un tiempo estimado de 99 aos.

El canciller David Choquehuanca, a nombre del gobierno boliviano desminti tajantemente dicha versin, que adems ira contra toda lgica de cumplimiento de Tratados firmados con Per. Convenios que establecen, expresamente, que el Gobierno de Chile no podr ceder a un tercero, territorios que hayan sido peruanos, tal como acontece en esa zona, conquistada al Per tras la Guerra del Pacfico entre los aos 1879 y 1884. Y aqu es donde surge el problema principal, en cualquier negociacin que se tenga entre Chile- Per y Bolivia, en materia de conceder una salida al mar para este ltimo pas: el concepto de soberana y la viabilidad de llevar a la prctica una cesin de territorios que suele levantar los ms encendidos nimos chauvinistas.

As lo corrobor el diputado socialista chileno Marcelo Daz, presidente de la Comisin de Relaciones Exteriores de la cmara baja, quien seal en aquella oportunidad, que el tema de la soberana hace compleja la negociacin martima, sugiriendo una negociacin gradual. El problema est en la soberana a afirma Daz- Ya el gobierno del ex presidente Lagos explor la frmula de un denominado enclave exportador, pero al hablar de soberana se traban las conversaciones pues no es una decisin fcil para ningn gobierno. Este tema no se va a resolver en un solo acto se requieren varios actos y buena voluntad de las partes. Lo importante es llegar, ms temprano que tarde a un acuerdo entre las relaciones chileno-bolivianas que ponga fin a este asunto pendiente y nos permita un camino de cooperacin estratgica entre ambos pueblos.

El deseo boliviano, a la luz de las conversaciones sostenidas por este articulista con asesores de gobierno y analistas polticos del vecino pas, era el mismo: tener en la mesa de negociacin una propuesta clara y concreta del gobierno de Piera, que se haba metido en un callejn de difcil salida en su afn de ser recordado como el presidente que logr solucionar los contenciosos con sus vecinos. Evo Morales a su vez tena prisa por mostrar avances en una reivindicacin que une a moros y cristianos, a collas y cambas y tener una respuesta del gobierno chileno, traspasndole as la presin que puede derivar en un impasse diplomtico de marca mayor. Es lo que tema la cancillera chilena, que trat con todos los medios posibles de bajarle el perfil a la exigencia del da 23 de marzo como fecha tope anunciada por La Paz para tener una propuesta a la pretensin boliviana de volver al Pacfico. Astutamente, Palacio Quemado dej la pelota dando bote en el rea chilena, lo que mostr la impericia del equipo que haba conformado el millonario ex canciller chileno Alfredo Moreno.

Al no obtener la respuesta deseada se volvi a fojas cero en el dilogo Santiago- La Paz y con ello se comenz a tejer la red que desembocara finalmente en la decisin boliviana de seguir los pasos de Per: llevar el tema martimo a la Corte internacional de justicia de La Haya. Recordemos, que el diferendo limtrofe martimo, que enfrent en la Corte Internacional de Justicia de La Haya (CIJ) a los gobiernos de Chile y Per encontr en los alegatos jurdicos, la presentacin de memorias, contramemorias, replicas, dplicas y fases de defensa oral de los argumentos esgrimidos por uno y otro pas, el espacio menos sangriento donde dirimir un contencioso que se arrastraba ya por 27 aos. Hablamos de casi tres dcadas, pues el ao 1986 Per, por primera vez, a travs del fallecido ex Canciller Juan Miguel Bkula present el 23 de mayo del ao 1986 ante su par chileno de la poca (el ex canciller Jaime del Valle) la exigencia de proceder a la delimitacin de los espacios martimos entre Chile y Per.

Tal presentacin se conoce como el memorndum Bkula y fue exhibido por Torre Tagle (la sede de la cancillera peruana) como una muestra que la exigencia de delimitar la zona en disputa estaba presente en la poltica exterior peruana. Y en ayuda de esa postura el dictamen de la CIJ en favor de Nicaragua contra Colombia vino a allegar ms agua al molino favorable a la pretensin peruana de acceder a 35 mil kilmetros cuadrados de mar frente a sus costas.

En el caso boliviano, el propio mandatario Evo Morales en su discurso por el Da del Mar, el 23 de marzo del ao 2013 explicit convencido ya que bajo el gobierno del ex presidente chileno Sebastin Piera nada se podra conseguir en materia de acceso al Pacfico que en pleno siglo XXI, Chile no puede continuar siendo un mal vecino. Palabras calificadas como inamistosas por parte de la Cancillera chilena, que nuevamente se qued slo en la forma de los argumentos bolivianos, sin profundizar en los deseos profundos de ese gobierno y su sociedad. Las afirmaciones de Morales fueron defendidas por altos funcionarios de su gobierno, como es el caso del responsable de la Direccin Estratgica de Reivindicacin Martima (DIREMAR) Juan Lanchipa quien seal que sobre la mala vecindad, es evidente y demostrable la declaracin del presidente Morales cmo puede un Estado considerarse un buen vecino si primero usurpa territorios, incumple tratados y llega a minar toda su frontera?.

El Director de DIREMAR, el organismo creado especialmente por Morales para llevar adelante todas las estrategias de Bolivia destinadas a conseguir la salida soberana al mar sostuvo que la calificacin de mal vecino se ajusta a la realidad. No son declaraciones ofensivas. Somos un pas pacifista y de ninguna manera pretendemos generar actitudes de ofensas a otros Estados Con esta declaracin, Lanchipa daba respuesta a las afirmaciones del ex canciller chileno, Alfredo Moreno, que calific las palabras de Evo Morales como una versin interesada de la historia que distorsiona el presente y que utiliza expresiones ofensivas y hace cargos infundados que no coinciden con la buena vecindad que Chile ha ofrecido. Ofrecimiento basado en la derruida poltica de las cuerdas separadas es decir separar los manejos polticos de las relaciones comerciales con nuestros vecinos especialmente como si ambas materias no tuvieran una clara cercana.

La expresin de Morales, las opiniones de historiadores y la sociedad boliviana en general, aparentemente tan extrema, no se diferencia mucho en mucho del otro extremo argumentativo surandino, cuyo ejemplo son las palabras del ex Canciller Moreno o la clase poltica chilena en general, , que suelen desconocer tener cualquier problema con su vecino altiplnico e incluso desmerecen sus reivindicaciones bajo argumentos como ganamos una guerra y los triunfadores ponen las condiciones Los Tratados son inmodificables o aquel que afirma que no existe temas pendientes con Bolivia.

Mismo argumento sostenido con Per a lo largo de las ltimas dcadas y que oblig, finalmente a Torre Tagle (sede de la cancillera peruana) a presentar su demanda ante la CIJ de La Haya con los resultados ya conocidos. La teora de las cuerdas separadas, el dilogo de sordos no pueden ser una poltica de Estado. Con los vecinos se conversa, se llega a acuerdos, se piensa en un desarrollo comn, se discrepa pero, obligatoriamente se deben establecer canales de comunicacin que evite recurrir a instancias que suelen separar a los pueblos, ms por la impericia del manejo estatal de sus gobiernos, que el deseo de sus sociedades.

nase a ello la percepcin de la masa social, aquella que suele responder a eslogan, llamados patrioteros y soflamas nacionalistas, respecto a cierta condicin de inferioridad de nuestros vecinos, que expresan cierto desdn de vivir en el mismo barrio regional, con los vecinos que tenemos. Ideas que suelen expresarse sin tapujos en cuanto chat, foro o declaraciones pblicas que alientan el decir lo primero que les viene a la cabeza en un sentido de chauvinismo extemporneo y que desmerece los esfuerzo de unidad latinoamericana. El progreso de nuestros pueblos exige que los pases, sobre todo si estos son vecinos y complementarios, logren acuerdos en mltiples planos, ms all de las diferencias histricas que suelen matizar sus relaciones. La poltica externa suele estar teida de los avatares internos pero, no puede ser la causa de los problemas, sino ms bien la posibilidad de buscar soluciones comunes.

El enclaustramiento boliviano indudablemente debe inquietarnos como latinoamericanos, al Cono Sur latinoamericano y, lgicamente, a Chile pues el no resolver esta reivindicacin boliviana de recuperar su cualidad martima, seguir tiendo cualquier posibilidad de lograr otros acuerdos. Ms an cuando la riqueza hidrocarburfera del pas altiplnico y el lquido elemento que ellos poseen en abundancia y fronteriza con Chile y que requieren con vital necesidad las minas y ciudades del norte chileno - han implicado la presencia de personajes nuevos en la mesa de negociaciones: Gas y Agua, como elementos a tener muy presente en los futuros acuerdos chileno-bolivianos.

Para analistas chilenos y bolivianos consultados por este articulista, existe una clara coincidencia respecto a entender las relaciones entre Chile y sus vecinos, en especial con Per y con Bolivia no slo entre gobiernos y estados, sino que imbricar tambin en esta correspondencia la rica y extensa relacin entre los pueblos, que establecen consonancias sociales, econmicas y culturales. Por tanto, para hacer un balance de las relaciones bilaterales chileno-bolivianas debemos mirar esta relacin desde la globalidad, desde la complejidad de dos pueblos hermanos, con sus diferencias pero tambin con sus similitudes y no caer en ello en una visin reductiva y coyuntural.

Las tensiones aumentan, porque las diferencias, en primer lugar deben ser procesadas por canales diplomticos y si los organismos y los seres humanos que manejan este canal tienen visiones y conductas radicalmente distintas, difcilmente exista un encuentro. Por otra parte, la forma en que se han manejado las relaciones diplomticas, los deseos bolivianos de volver al Pacfico y las respuestas de los gobiernos chilenos han contribuido a aumentar el ruido poltico internacional entre ambas naciones. El mundo dej de ser ese espacio pequeo, mezquino de resolver diferendos a partir de la negacin o del mero mbito bilateral. Las sociedades modernas se han dado instrumentos y formas de dilogo que implican la multilateralidad y ello implica entender al otro en su globalidad, no a partir de nuestro concepto y realidad local meramente.

El 24 de abril de 2013, tras seis aos de negociaciones fracasadas al amparo de la denominada agenda de los 13 puntos (impulsada por el primer gobierno de la presidenta Chilena Michelle Bachelet el ao 2006) el gobierno boliviano pidi formalmente a la Corte Internacional de Justicia de la Haya que se pronuncie y dictamine sobre la necesidad de obligar a Chile a negociar de buena fe una solucin a su centenaria demanda martima, en el sentido de recuperar su cualidad ocenica. El objeto central de la demanda boliviana es que la CIJ de La Haya obligue la gobierno chileno a sentarse a negociar por una salida al mar y no que La Haya resuelva este diferendo.

Y esta lnea de trabajo ha sido muy inteligente por parte de la diplomacia boliviana, pues La Paz se ha cuidado mucho de no considerar el tratado de 1904 como invlido, lo que hubiese sido una estrategia fallida en el seno de la haya donde se hubiese considerado que tal tratado sigui las formalidades del derecho internacional, que es anterior al Pacto de Bogot del ao 1948 y que estaba, por tanto plenamente vigente. Bolivia ms bien le ha dicho a la CIJ que aquel tratado se firm con la promesa de Chile de otorgar una salida al mar a Bolivia y tal promesa ha sido incumplida, con lo cual, lgicamente, se entra en la discusin sobre un Tratado desnaturalizado en esencia. Y es aqu donde los derechos expectaticios, que se unen a las conversaciones de 1950, 1978 y la agenda de los trece puntos firmados con el primer gobierno de Michelle Bachelet adquieren relevancia.

UNA MEMORIA QUE SE HACE PRESENTE

El da martes 15 de abril del 2014 , el mandatario boliviano, Evo Morales, acompaado de su canciller, David Choquehuanca y el grupo de jurista britnicos, Suizos, espaoles, argentinos y de la propia Bolivia que defendern la posicin boliviana en la CIJ entregaron el documento denominado memoria. Este legajo poltico-legal recoge, en esencia los argumentos histricos y jurdicos de lo que reclama Bolivia a Chile en materia de volver al pacfico.

La Corte Internacional de La Haya fij el 17 de abril como plazo mximo para que Bolivia entregara la documentacin que fundamenta su demanda martima contra Chile y lo obliga a negociar. Con dos das de anticipacin, Bolivia cumpli con el trmite presentando un texto de ms de 200 pginas. Morales sostuvo en aquella oportunidad que tena muchas esperanza y confianza en la justicia internacional, al igual que en la presidenta Michelle Bachelet. Para Morales, en declaraciones efectuadas a la prensa internacional El mar para Bolivia con soberana no solamente es un tema bilateral, sino es un tema de carcter multilateral. Si pensamos en una verdadera integracin, una paz plena pues ese tema debe resolverse, no solamente tomando en cuenta a la hermana Repblica vecina de Chile, sino tambin a todos los pases que tenemos que ver con las soluciones pacficas y duraderas para nuestro continente qu pensar hoy?

Una vez que se conoci la presentacin boliviana las declaraciones altisonates, las frases clicjhs comenzarn a iunundar la Moneda, la cancillera y cuanto micrfono se puso en labios de los voceros de la enemistad. Podemos resumir esas impresiones en la que el propio Canciller chileno seal esta accin- la memoria boliviana - convoca a nuestro pas a asumir con la mayor unidad, conviccin y serena sobriedad una demanda artificiosa, que carece de fundamento jurdico, y que revierte un proceso de dilogo constructivo y de generacin de confianzas mutuas que Chile ha privilegiado, con total respeto al derecho internacional y a los tratados que lo unen con el Estado Plurinacional de Bolivia.

"Venimos a Holanda para entregar esa Memoria histrica con mucha esperanza y confianza en el trabajo que pueda realizar la CIJ Palabras que complementan el discurso pronunciado en la localidad de Tarija previo a su viaje a Holanda, donde Morales seal que viajamos a Holanda, no slo confiados en la justicia internacional sino tambin confiados en los pueblos, en nuestra madre tierra, en nuestros dioses, convencidos de que esta injusticia debe ser reparada desde la Corte Internacional de Justicia. Esperamos que muy pronto Bolivia vuelva al ocano Pacfico con soberana despus de 130 aos de dilogo infructuoso hemos consultado a los ex presidentes y ex cancilleres, al pueblo boliviano, de acudir con mucho respeto y con mucha confianza al tribunal internacional para que un dao histrico se resuelva mediante la Corte Internacional de Justicia, agreg.

T anto en Bolivia como en los sectores ms progresistas de la diplomacia chilena se expresaba la expectativa que el canciller chileno de la nueva administracin de Michelle Bachelet proviniera del mundo progresista, que conociera de mejor forma el mundo latinoamericano, de tal forma de expresar un mayor nfasis en el mundo vecinal y multilateral. La designacin de Heraldo Muoz como Ministro de Relaciones Exteriores y el democratacristiano Edgardo Riveros (vinculado a la fundacin alemana Konrad Adenauer) fue percibida en Palacio Quemado, a lo menos por ahora, como la continuacin de la lgica chilena de seguir privilegiando el marco de entendimiento fundamentalmente econmico, una poltica exterior centrada en la firma de los TLC y el nfasis en la liberalizacin y a los mecanismos de extensin comercial. Muoz y Riveros y lo que ser la poltica exterior chilena son vistas con cautela habr que darle una oportunidad al tndem afirman en La Paz.

Chile, ya sea en gobiernos dictatoriales, de la Concertacin, hasta marzo de este ao 2014 de derecha y hoy, nuevamente con la mandataria Michelle Bachelet, sigue sosteniendo como poltica de Estado que slo el mbito bilateral es el marco de discusin adecuado en materia de relaciones diplomticas, sobre todo si se trata de diferendos de lmites. Y se ha mostrado reacio a aceptar que la Corte Internacional de Justicia de La Haya se inmiscuya en temas que cree son de resorte gobierno-gobierno (slo la decisin hbil y poltica de Per fue el resorte obligado para que la Moneda tuviera que aceptarlo s o s). Y el hecho de estar en La Haya, nuevamente con Bolivia, contratar abogados para la defensa de sus argumentos, entrar en la fase de presentar una contramemoria a los documentos presentados el da 15 de abril, personalmente por el presidente boliviano Evo Morales ante la CIJ de La Haya y estar convencido que nuevamente nos enfrentaremos a los dictmenes salomnicos, son la constatacin ms ntida que Torre Tagle (sede de la cancillera peruana) y palacio quemado en Bolivia, han sido ms hbiles que la miope poltica exterior chilena, que sobre todo en los cuatro aos de gobierno derechista dio pasos en falso que le han costado a Chile imagen y credibilidad, sobre todo ante sus pares latinoamericanos.

Bien sabemos que en Chile aquellos que se visten con el ropaje del nacionalismo, del chauvinismo exacerbado, de la defensa territorial a ultranza son, precisamente, aquellos que tien sus colores polticos de derecha, bien arropados tambin por polticos de la Nueva Mayora e incluso de sectores considerados progresistas, que suelen olvidar que la cooperacin, que la amistad entre los pueblos y no slo entre empresarios y polticos, son los que garantizan buenas relaciones vecinales. La derrota que sufri el gobierno chileno en La Haya, en el diferendo de lmites martimos con Per bajo el concepto de criterio de equidad, que ya haba sido mostrado en el contencioso entre Nicaragua y Colombio, es la clara seal que la decisin poltica de La Haya no se rige meramente por aspectos tcnicos como repitieron como una letana los juristas, polticos y diplomticos chilenos. Lo ms probables es que La haya determine que chile debe sentarse de buena fe a conversar con Bolivia respecto a los derechos expectaticios de recuperar su cualidad martima.

La soberbia de una cancillera chilena dirigida por polticos poco hbiles en materias internacionales, bajo los gobiernos de la Concertacin, luego por un ex gerente de retail, por un comerciante, por un empresario que supo hacer buenos negocios para sus jefes, pero que se mostr como un novato, inoperante y poco profesional frente a una cancillera peruana profesional, firme, clara, contundente, que llevaba aos, con seriedad preparando sus alegatos fue un mazazo a un cuerpo diplomtico chileno anquilosado y con poca visin latinoamericanista. La decisin de La Haya respecto a Per fue un duro varapalo, para una clase poltica que se vio enfrentada a sus peores demonios: verse derrotado en la arena internacional y tener que decirle al mundo aceptamos la decisin de la CIJ de La Haya porque as lo hemos anunciado a los cuatro vientos si no es as este gobierno, su clase poltica, sus militares y el chauvinismo trasnochado quedarn en la peor de las vergenzas. Mismo panorama que se enfrenta a hora con el gobierno boliviano y su clara, precisa y disciplinada presentacin ante la CIJ de La Haya. Parece ser que el destino de la diplomacia chilena es entender que las relaciones con los vecinos se cultivan a punto de dictmenes.

Yo me inclino por la cooperacin, por el desarrollo conjunto, por un puerto de Arica trinacional, por ejemplo, por un futuro donde el cobre, la infraestructura vial chilena, su apertura al mundo, junto a los recursos minerales, hdricos, comercial con Bolivia, se unan a las riquezas hidrocarburferas peruanas, a sus migracin que tanto bien le hace a un pas que viva encerrado entre cuatro paredes. El desarrollo es tambin aporte, generosidad, apertura de mentes y fronteras. No puede ser slo aprovechar del otro sus riquezas y ponerle trabas con las nuestras. Nos necesitamos, peruanos, bolivianos y chilenos, somos vecinos hasta el fin de los tiempos y eso no lo cambia ni los campos minados ni las declaraciones militarotas, ni el chauvinismo trasnochado, ni los deseos de mandar a la Corte Internacional de Justicia de La Haya al bal de los recuerdos sino dice lo que queremos.

El gobierno de Bachelet y su cancillera estaban preocupados, pues deban preparar antes de febrero del 2015 la contramemoria a la memoria presentada por Bolivia el pasado 15 de abril Y creo que esa preocupacin le viene bien- porque creo que terminaran presentndola, igualmente - a la clase dirigente chilena y la sociedad chilena, que debe despertar de un letargo y del adormecimiento respecto a lo que deben ser las relaciones con nuestros vecinos, dejando en manos de polticos y diplomticos la necesaria participacin en hechos que involucran a nuestras sociedades. Pues la ceguera frente a las demandas de nuestros vecinos tiende a pasar la cuenta.

No podemos seguir sosteniendo que los Tratados son intocables cuando la propia dinmica de relacin entre los pueblos muestra que los cambios deben ser considerados. El Chile de la Guerra del salitre es distinto al Chile del Tratado de Paz con Bolivia del ao 1904 o con Per respecto a Tacna y Arica del ao 1929. Como tambin es distinto a los acuerdos pesqueros firmados con Lima los aos 1952 y 1954 o lo sealado en Charaa, la Agenda de los 13 puntos o las promesas de entendimiento. Chile es diverso, ha cambiado, se ha abierto al mundo pero debemos hacerlo ms all de criterios econmicos.

La derecha est preocupada, como tambin la clase poltica de todos los colores y me parece bien, que se preocupen pues sostengo que La Haya usar el Principio de Equidad para zanjar este asunto, que marca las relaciones entre los gobiernos y por extensin y deseos de sumar a la sociedad en sus razonamientos, suelen solicitar el apoyo ciego, destemplado, vociferante y chauvinista. Yo, no estoy para eso, no presto mi voto para conductas patrioteras.

Creo que el gobierno chileno comenz tarde una campaa en defensa de sus argumentos recurriendo para ello a sus corifeos de turno para comenzar a despotricar contra Bolivia, para sostener que sus problemas internos desean tener salida va chilena, que los tratados no se tocan que Chile debe desconocer la solucin que determine La Haya, que nos salgamos del Pacto de Bogot, que desconozcamos la competencia de la CIJ de La Haya para ver estos temas, que el mundo no nos entiendey bla, bla, bla, bla, bla, palabrera patriotera e inconducente.

Sumando alguna opinin de ex Comandantes en Jefe, la noticia de la pronta compra de armas, modernizacin de armamentos y unidades navales y un correl de declaraciones altisonantes e irresponsables que suelen desembocar en marchas hacia las embajadas de los pases considerados inamistosos, la movilizacin de tropas a la frontera y un suma y sigue que ciega a nuestros pueblos y los pone en una vorgine peligrosa a la que me opongo con todas mis fuerzas. Como tambin a palabras de ese tenor expresadas en Lima, Piura o Tacna, por Diario como La Razn o semanarios incendiarios y polticos irresponsables al otro lado de la Lnea de la Concordia o allende Visviri.

La responsabilidad exigida es para todos. Seguramente saldrn a relucir argumentos respecto a la sangre derramada en la Guerra del salitre, el ejrcito vencedor, jams vencido que debe defender nuestras fronteras, que la Armada debe ir al norte y defender nuestra soberana y todas esas barbaridades que se suelen decir de estos ejrcitos gloriosos que me hacen bostezar. Pues a la hora del llamado a las armas los que van no son los acrrimos defensores del territorio nacional, ellos suelen esconderse en las faldas de sus familias y la carne de can es colocada, precisamente por aquellos que ms alejados estn de intereses econmicos o de motivaciones patrioteras.

Ni una gota de sangre por una lnea territorial ni por un pedazo de mar que podemos compartir, ni una gota de sudor por problemas que deben ser subsanados y no agravados, ni una lgrima por la prdida de un pedazo de territorio que luce en los mapas pero no en la posibilidad de futuro como vecinos" el obligar a las partes a sentarse a discutir de buena fe la recuperacin de la cualidad martima de un hermano. Acepto lo que diga La Haya, desde ya, tal como lo hizo con Per.

SOLUCIN TRILATERAL

Es hora de hablar de efectiva integracin vecinal. Hiptesis no descabellada, que puede ser el antecedente que permita transitar hacia caminos que conviertan el sur peruano, el norte chileno y el occidente boliviano en una zona de integracin efectiva. Con un puerto de Arica convertido en Puerto internacional, una zona por definir pero que tendra a Arica como ncleo con carcter trinacional y que permita encontrar vas de solucin al tema energtico, tnico, hdrico, de infraestructura y despliegue de las conexiones Atlntico-Pacfico, como tambin de los temas vinculados a la biodiversidad y sobre todo el mbito poltico, para una zona que no resiste las denominadas razones geopolticas y que requiere, urgentemente, vas de solucin creativas, eficientes y que ayuden a superar divisiones y disensos. Una zona integrada con soberanas compartidas, con complementacin econmica, poltica y cultural.

Uno de los puntos que el nuevo gobierno de Bachelet debera contemplar es la constitucin de un equipo de tarea de alto nivel especializado en temas de integracin latinoamericana, particularmente con relacin a nuestros vecinos inmediatos. No es descabellado pensar en la posibilidad de elevar el rango de la Direccin Multilateral para temas latinoamericanos al nivel de Subsecretara que le de peso poltico de la mayor relevancia a la necesidad de entenderse con nuestros vecinos.

Para el analista poltico Esteban Silva Bolivia transita efectivamente hacia la conformacin de una nueva poltica exterior, visionada en la perspectiva clara de no vincular como nica y estricta decisin, la poltica de gas por mar establecida por gobiernos anteriores Lo claro, a partir de las propias declaraciones de diplomticos bolivianos es que la poltica de gas por mar, no ser su eje dominante. El tema de la salida al mar para Bolivia tiene mrito en s mismo, es suficientemente sustantivo para la reivindicacin del pueblo boliviano, como para ser vinculada a un mecanismo de intercambio

Las ideas para buscar el retorno al Pacfico por parte de nuestro vecino se han sucedido, tal como antao, lanzando a la mesa de negociacin: ya sea un corredor al norte de Arica o un enclave situado en territorio chileno un matutino nacional seal que ese enclave estara situado en la II regin, cercano a Antofagasta, con toda la carga simblica que dicha zona representa para el pueblo boliviano. Esto, porque la segunda regin fue territorio boliviano, estaba all su puerto Cobija y en una de sus ciudades Calama - muri su principal hroe nacional: Eduardo Avaroa. Se ha mencionado, igualmente, la posibilidad de convertir el puerto de Arica en un puerto trinacional, toda vez que all comparten terrenos y derechos tanto peruanos, bolivianos como chilenos.

Si el acuerdo el menos imposible implica un corredor al norte del puerto de Arica, el Tratado firmado entre Chile y Per el ao 1929 establece que cualquier cesin de territorio que alguna vez fue de Per, requiere la aprobacin de los del Rmac y esto, lo saben bien en el Palacio de Pizarro, tendra que ser condicionado a una solucin del contencioso martimo entre nuestro pas y Per o al veredicto que un probable arbitraje de la Corte Internacional de Justicia determine. Bien sabemos, seala el analista Cristian Meneses, que a la hora de los contenciosos, de las especulaciones pero tambin de las decisiones todos Chile, Per y Bolivia tratan de allegar agua a sus molinos de poltica interna y no agitar demasiado las aguas con cesiones que los presenten como dbiles ante la contraparte.

Los parlamentarios chilenos, transversales en cuanto a pertenencia a tiendas polticas han rechazado de plano cualquier opcin de soberana compartida con Per, como fue el planteamiento del Embajador de Bolivia en Lima hace un par de semanas. Asimismo han sostenido que ningn territorio que se otorgue a Bolivia puede afectar la continuidad del territorio chileno. Por tanto qu queda? Hoz de Vila ha sealado que en las conversaciones con sus colegas chilenos les han transmitido la necesidad de no interpretar el concepto de soberana desde un solo punto de vista, de una posicin indefinida de un territorio sino ampliarla para llegar a una frmula hbrida de uso soberano de una franja territorial que puede otorgar Chile a Bolivia, en usufructo por 100 aos, que le devolvera a nuestro pas su cualidad martima.

Esta franja necesariamente tendra que estar ubicada en el norte de Arica, por debajo de la Lnea de la Concordia. All segn Hoz de Vila los bolivianos tendran que poder adquirir propiedades, elegir autoridades para la regin, establecer impuestos, regirse por leyes bolivianas. Las nicas restricciones que se estableceran en un nuevo tratado seran la prohibicin de instalar plantas nucleares, bases militares y otras plantas que amenacen al medio ambiente

NECESIDAD DE PENSAR CON VISIN DE FUTURO

La realidad de las relaciones bilaterales escapan a esta radicalidad y sealan la necesidad de buscar mecanismos de cooperacin, acercamiento y bsquedas polticas de solucin a las demandas que tenga uno de los contendientes. Si eso no se entiende as y se sigue pensando que est todo zanjado por un Tratado, nos seguiremos enfrentado a reclamos territoriales y presentaciones ante organismos internacionales como ha sido el caso con Per y la actual controversia en la Corte Internacional de Justicia de La Haya y la decisin boliviana de seguir el mismo camino en pos de recuperar su cualidad martima. Resulta contradictorio que pensemos en abrirnos al mundo, de hablar de libre mercado, de fronteras que deben abrirse al comercio y nos cerremos al entendimiento con nuestros vecinos permanentes. Estamos en el barrio, estos son nuestros vecinos y debemos trabajar con ellos s o s.

Al cabo de 135 aos de una guerra que enfrent a Chile contra Per y Bolivia, donde este ltimo pas perdi 400 kilmetros de costa y su acceso al Pacfico, el contencioso sigue ms presente que nunca. Hoy, en una batalla verbal entre el gobierno de Bolivia y el Chileno a partir de las declaraciones de Evo Morales respecto a la condicin de mal vecino de Chile y la respuesta chilena sealando que somos un buen vecino y no hay asuntos pendientes. Es decir, discursos paralelos y sin posibilidad de confluir en un punto de acuerdo que no sea continuar con esta poltica de dimes y diretes.

Pero, el fondo del asunto no est en una definicin si eres mal o buen vecino, sino que las acciones que realizas para lograr esa consideracin y al parecer Chile tendr que revisar parte de su poltica con Bolivia y comenzar un serio proceso de escucha y de toma de acciones encaminadas a mejorar las relaciones bilaterales. En visiones ms pragmticas se han alzado voces como la del diplomtico, historiador y ex Cnsul de Bolivia en Chile Ramiro Prudencia Lizn quien ha sealado que es hora de reflotar la idea de Mar Por Gas tal como lo seal en su oportunidad el Jefe de la bancada de Senadores del MAS, quien propuso reconsiderar la decisin de no vender una molcula de gas a Chile alegando que Brasil pronto dejar de interesarse por este combustible, al comenzar a explotar grandes reservas en su propio territorio. Para Ramiro Lizn nuestro pas, en lugar de esmerarse tanto en llevar el caso martimo con chile a tribunales internacionales lo que demorara mucho su solucin, el gobierno nacional debera buscar nuevas negociaciones bilaterales en base al ofrecimiento de gas a Chile, porque debemos tener presente que si este pas utiliza nuestro gas, estara muy llano a buscar un arreglo satisfactorio a nuestro magno problema.

Las autoridades chilenas y su sociedad debemos tomar en serio las demandas bolivianas y razonar en virtud de objetivos generales y no por intereses particulares pues, en el caso del puerto de Arica, su propia privatizacin influye en la manera en que se desarrolla el vnculo con las autoridades bolivianas incrementando su valores unilateralmente y dejando de lado el concepto de compensacin que est establecido en el tratado de 1904. En el caso de las aguas del Silala hemos usufructuado por 100 aos de un lquido vital que ha tenido su desviacin hacia la produccin minera chilena, esencialmente privada en desmedro de la poblacin.

Sumen a ello los propios informes de organismo internacionales como el Instituto Para la investigacin de la Paz (SIFRI) al sealar que los dos pases que acumulan el 45% del gasto militar en Sudamrica son Chile y Venezuela, que avalan las crticas respecto a nuestra carrera armamentista. El siglo XXI debe ser un siglo de relaciones bilaterales pragmticas, respetuosas y con capacidad de escuchar y acoger las propuesta del otro. Y en ese panorama el pensar en canjes territoriales o en determinar una posible solucin al centenario enclaustramiento boliviano por el gas que ese pas poseen abundancia es, a lo menos, una idea a considerar seriamente

Opiniones ms o menos radicales, guerrilla verbal inconducente, presentaciones ante tribunales internacionales u otros mecanismos que no sean en base al entendimiento parecen estar destinados al fracaso en las siempre difciles relaciones chileno-bolivianas. Por tanto, el pensar una salida al contencioso entre nuestros pases, que implique tambin una salida al mar para nuestro vecino es un imperativo tico e histrico. No entenderlo as es seguir prolongando el subdesarrollo de amplias regiones tanto de Chile como de Bolivia, que a pesar de tener enormes riquezas, no suelen entregarla para el beneficio de sus poblaciones. Pensar los vnculos entre pases en el siglo XXI implica abrirse en confianza y avanzar en nuestras relaciones bilaterales y regionales con visin de futuro.

Pensar slo con criterio jurdico es limitado, vago, peligroso, incierto, banal, pues las relaciones entre nuestros pueblos requieren miradas profundas: solidarias, polticas, de cooperacin, de pensar el futuro con caminos de desarrollo que nos complementen y no que nos separen. La Haya era la oportunidad para el lucimiento de jurisconsultos, de polticos y de nacionalistas de uno y otro pas pero, no la veo como la oportunidad de desterrar viejas rencillas, de enfrentar los desafos del futuro en un plan comn, de sepultar definitivamente a los muertos de la guerra del salitre y no hacerlos aparecer cada vez que los problemas acechan. La Haya era la oportunidad de pensar a nuestros pueblos unidos y decirle adis a discursos y soflamas trasnochadas y chauvinistas. Si no es as que alguien nos pille confesados.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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