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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-07-2014

Hipocresa

Arturo Balderas Rodrguez
La Jornada


Como se coment en este espacio hace algunas semanas, en varios centros de detencin de Estados Unidos permanecen miles de menores indocumentados en espera de que se resuelva su situacin migratoria. Esta semana algunos legisladores criticaron acremente a los padres de los menores por enviarles recursos para que viajen y se renan con ellos en aquel pas. Es difcil de creer, pero el hecho es que los mismos legisladores que se han negado sistemticamente a la aprobacin de una reforma migratoria que hubiera evitado esta situacin exigen ahora que el gobierno deporte a ms de 40 mil menores. Seguramente no ignoran que la mayora de esos menores huyen, ya no slo de la pobreza en sus pases, sino de las bandas criminales que los obligan a participar en sus actividades. Tampoco desconocen que enviarlos de regreso es entregarlos a los hampones de los que han huido.

Cmo no entender la historia de una menor que huy de su pas despus de haber sido violada y amenazada de muerte por no acceder a participar en las actividades criminales de esas bandas. En un programa de Radio Pacfica, Teresa, una menor guatemalteca, relat que para llegar a Estados Unidos tuvo que pagar a un coyote, quien, coludido con autoridades mexicanas, la extorsion a lo largo del territorio nacional para permitirle seguir su camino a la frontera. Para miles como ella no hay otra opcin.

Si ello no bastara, grupos antinmigrantes han criticado a la administracin del presidente Obama de haber provocado que varios miles de nios hayan intentado reunirse con sus padres. En respuesta a las crticas el mandatario solicit 2 billones de dlares para incrementar los recursos que permitan resolver la situacin migratoria de los menores, una de ellas la deportacin. De proceder su retorno, Obama habr cedido una vez ms a las exigencias de quienes se han opuesto a una reforma migratoria y ahora lo acusan de causar esta crisis humanitaria.

Cierto que el problema tiene races en los pases de donde proceden los indocumentados, pero tampoco es una forma de resolverlo mediante el castigo a quienes no son responsables de una situacin que debiera resolverse por otros medios, no los policiacos.

No hay palabras para describir la estupidez de las hordas racistas que insultan y agreden verbalmente a los menores indocumentados en su camino a los centros de detencin en los que esperan ser deportados.

Arnaldo Crdova in memoriam, y en solidaridad con Lorenzo.

[email protected]

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2014/07/07/opinion/013o1pol


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