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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-07-2014

Es mejor tener a Felipe VI como rey que a Jos Mara Aznar como presidente de la Repblica?

Vicen Navarro
El Plural


Uno de los argumentos que encuentro ms sorprendente de los muchos utilizados por autores republicanos que favorecen el mantenimiento de la Monarqua, es el de que es mejor tener como Jefe del Estado a un Rey como Juan Carlos I o ahora Felipe VI, que a un Jos Mara Aznar, que dara una imagen de Espaa, como Presidente de la Repblica, peor que la que pueda dar el Rey Felipe VI.

Por mucho que me desagrade la visin de una Espaa republicana presidida por Jos Mara Aznar o, incluso peor, por la Sra. Esperanza Aguirre (las figuras en Espaa ms prximas al Tea Party de EEUU), les prefiero a ellos antes que al Monarca como Jefe de Estado. Esta preferencia no se debe a que considere a los personajes que podran ocupar ese cargo ms atrayentes que al Rey, sino al hecho de que uno (el Presidente de la Repblica) es un cargo electivo y el otro (el Rey) no. Esta diferencia es fundamental, y me sorprende que personas que se consideran, y son, demcratas, prefieran que la jefatura del Estado sea vitalicia en lugar de un cargo electo.

Que un cargo sea vitalicio implica toda una cultura cortesana, vertical y clientelar. Toda monarqua tiene una corte, se formalice esta o no. Y lo que ha ocurrido con la Monarqua actual es un claro ejemplo de ello. En contra de lo que se ha dicho con gran frecuencia, el Rey Juan Carlos estableci una corte, que no siempre fue formalizada por ttulos nobiliarios. Varios libros han documentado el crculo de amigos del Rey, que representan, todos ellos, intereses financieros y econmicos de gran peso en el pas, con los cuales la Monarqua ha establecido una complicidad en sus comportamientos. Jos Garca Abad, director de la revista El Siglo, ha escrito un detallado y excelente estudio, La soledad del Rey, sobre estas redes que nunca aparecen en los medios, resultado de una gran proteccin meditica hacia la figura del Rey, comportamiento que es claramente antidemocrtico, siendo un smbolo ms de la baja calidad de la democracia espaola.

Un cargo vitalicio de tal magnitud conlleva una corte que reproduce una cultura y unos comportamientos antidemocrticos, como ha ocurrido en Espaa. Muchos libros documentan las relaciones existentes entre las empresas del IBEX y los mayores bancos de Espaa, y el Monarca, habiendo sido estos grupos empresariales los mayores defensores de la Monarqua, defensa que ha incluido apoyo econmico y financiero, gran parte de l de dudoso origen y procedencia (ver el artculo de Beln Carreo La Corte del Rey Juan Carlos y el capitalismo de amiguetes, Eldiario.es, 02.06.14, y el excelente informe sobre la Monarqua de uno de los diarios digitales ms interesantes en nuestro pas, cafambllet.com, junio 2014). Y uno de los ltimos actos del Rey fue reunirse con elementos clave de la gran patronal financiera e industrial para indicarles que siempre os apoyar y estar con vosotros.

Todos estos documentos muestran que la Monarqua fue, ha sido, es y continuar siendo el centro de los establishments financieros y econmicos del pas. De ah que si la Monarqua dejara de existir sera un golpe muy importante para ellos. En realidad, la Transicin se hizo en trminos muy favorables a estos establishments, los cuales deseaban integrarse al euro, siendo conscientes de que la dictadura era un obstculo para ello. Las fricciones entre la Monarqua y el componente ms caverncola del aparato del Estado (cuyas tensiones con el Monarca se han presentado como prueba de la vocacin democrtica del Monarca que lider la Transicin) no deberan ocultar que el objetivo principal de la Monarqua era sostener el podero de aquellos establishments financieros y econmicos que le dieron pleno apoyo, manteniendo su dominio sobre la vida econmica del pas, as como sobre la vida poltica y meditica.

Ni que decir tiene que, basndonos en la experiencia derivada de los mandatos del Sr. Aznar, este, como Presidente de la Repblica, podra daar gravemente el bienestar de la poblacin espaola, estableciendo redes clientelares a su alrededor. Pero la gran diferencia es que al ser elegido, tambin podra ser deselegido, lo cual no ocurre con el Monarca. E igualmente importante, sera ms difcil que los medios actuaran con el servilismo y complicidad que han mostrado hacia la figura del Rey.

Vicen Navarro. Catedrtico de Ciencias Polticas y Polticas Pblicas Universidad Pompeu Fabra

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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