Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-07-2014

Ftbol pasin, mito o negocio?

Daro Morandy
Rebelin


La historia del ftbol es un triste viaje del placer al deber. A medida que el deporte se ha hecho industria, ha ido desterrando la belleza que nace de la alegra de jugar porque s.

Eduardo Galeano


En estos momentos el ftbol embriaga de pasin a millones de hombres y mujeres en el mundo, hacindoles olvidar sus problemas y quehacer cotidiano. La razn de este fenmeno la podemos interpretar desde dos perspectivas distintas: La de los espectadores por un lado y la de los jugadores por el otro.

Se trata de un planteamiento vinculado directamente a la sociologa y psicologa de masas. Aunque tengamos muy poca la literatura sobre este enfoque, existe una amplia documentacin emprica en lo concerniente a los estadios de ftbol y el comportamiento de fanticos e hinchas. Tambin disponemos de una vasta documentacin sobre la crtica ideolgica del ftbol como fenmeno de masas.

La estructura se modifica (y con ello la estrategia y la respuesta de los espectadores) de partido a partido. La transicin del ser individual al ser de la masa describe una conducta social dentro de una situacin especfica, es decir, un estado excepcional. El espectador se convierte en partcula de la masa. Muchos estudiosos coinciden en sealar que el ser de la masa pierde su identidad individual y pasa a un estado de enajenacin. Aunque algunos llegan a conclusiones pesimistas, Marx concibe que por esta va puede desarrollarse la rebelin de las masas y la superacin de la enajenacin del hombre; claro est, en el ftbol la rebelin de los espectadores solo ha causado tragedias de carcter colectivo.

En el marco de estas consideraciones es necesario sealar que el ftbol es un deporte que fascina por la claridad de sus reglas y porque resulta posible abarcar con la vista y comprender el conjunto del juego. Transmite una sensacin de transparencia que no tiene comparacin con el mundo laboral, poltico o religioso. Cautiva porque su lenguaje reducido a pocos smbolos es un vehculo ideal de comunicacin. Por la nitidez del juego y lo sencillo que resulta comentarlo que a cualquiera lo hace sentir experto. Porque esa condicin de experto facilita la comunicacin entre distintos estratos sociales. Porque el individuo se confunde con la masa por un lapso de tiempo y puede drenar sus angustias. Porque precisa de la comunicacin de los jugadores en la grama y los espectadores en las gradas (o frente a la televisin) con sus cantos, arengas y vestuarios. Porque facilita la evasin de la monotona del trabajo y la vacuidad del tiempo libre.

El ftbol fascina porque es simplemente hermoso, siempre tiene lugar para lo imprevisible, lo sorpresivo y lo sensacional. Predispone tanto a la euforia como a la melancola. Fascina porque, en ocasiones, destierra la lgica como lo expresara Alejandro Sabella a propsito de la goleada histrica de Alemania sobre Brasil en las semifinales del mundial de 2014. En definitiva el ftbol fascina porque parece ser un mito y cualquier mito puede abolir la complejidad de las acciones humanas, confirindoles la elementalidad de las esencias (Barthes, Roland. Mitos cotidianos 1970)

El ftbol moderno encontr un gran aliado en la tecnologa de la informacin y la comunicacin. Con la revolucin digital su difusin se redimension para ratificar su proyeccin como el mayor fenmeno de masas de sociedad moderna con una impresionante carga de programas informticos que garantizan el manejo de estadsticas y facilitan anlisis e interpretacin de resultados.

Por otro lado, el ftbol se ha convertido en una poltica de Estado. Cada pas dispone apoyo financiero, estimulo social, promocin y atencin a sus delegaciones y/o equipos que lo representan. Las delegaciones nacionales son recibidas con honores de ciudadanos de Estado. En ocasiones muy particulares los Jefes de Gobierno y Estado intervienen directamente para apoyar o rechazar decisiones como ocurri con la sancin al jugador uruguayo, Luis Surez, y la categrica respuesta del Presidente Pepe Mjica. Es oportuno sealar el caso de Nigeria cuyo gobierno destituy a las autoridades deportivas nacionales y a la directiva de la Asociacin de Ftbol que dirigi la seleccin nacional que fue eliminada en el primer tramo del mundial. Inmediatamente la FIFA sancion las nuevas autoridades y prohibi su participacin en cualquier competencia internacional, erigindose por encima de un Estado Nacional.

Ms all de la pasin y su carcter mtico, el ftbol expresa unas relaciones sociales muy particulares en la cancha, donde destaca la figura del rbitro como prototipo del orden y la autoridad. A estos seores (que en un tiempo solo se vestan de negro) corresponde un papel determinante y hasta siniestro. En el campo de juego representa la autoridad absoluta y no la funcional. Sus decisiones se convierten siempre en hechos. No es posible protestar la decisin de un rbitro, su autoridad es tan extrema que degrada al jugador a simple recibidor de rdenes. Quien comete una infraccin recibe una tarjeta amarilla. Si persiste o manifiesta desagrado le corresponde una tarjeta roja y la expulsin del juego. Este poder de los rbitros resulta un tanto grotesco por el simple hecho de que el jugador tiene que atacar, duramente, a su contrario y comprender que para los rbitros su deber no es impedir que los jugadores se lesionen, ms bien consiste en tomar las medidas necesarias para sancionarlos. Ms grotesco an resulta el papel de la FIFA que se erige como autoridad inapelable para decidir sanciones contra jugadores, equipos y/o seleccin de cualquier pas. La FIFA acta como instancia superior donde se tejen negocios, se roba el encanto del ftbol y se acumula capital como en cualquier empresa transnacional. Para la FIFA cada equipo o seleccin es slo una empresa donde el jugador representa un medio de produccin que se contrata, intercambia, negocia y se entrega como fabrica llave en mano, dejando a un lado su condicin humana y social. El ftbol profesional en la actualidad acusa rasgos de gran show mundial. En este sentido es superior al puro espectculo, a la diversin popular que se despliega en plan exacto, varias veces ensayado. Si nada se pusiera en juego el ftbol como juego perdera su sentido. Los elementos del espectculo, del negocio y del trabajo que tambin forman parte del deporte futbolstico corresponden a una realidad econmica propia del sistema capitalista, pero los elementos ldicos, de lucha, de competencia, etc. son parte del mito. El espectculo como negocio es una expresin de la divisin del trabajo en nuestra poca.

El ftbol ocupa, en estos momentos, una funcin comparable a la que tuvo el teatro. Es un juego de papeles repartidos con una funcin social equiparable al teatro de la antigedad. Aunque se diferencia por la fusin del individuo en una masa por cierto tiempo y la comunicacin que opera entre los elementos constituyentes de dicha masa, espectadores y jugadores. A pesar de que el pblico se halla fuera, participa activamente y no es pasivo como en el teatro. Fanticos e hinchas saben despertar el fuego en las venas de los jugadores, en el teatro eso no es posible.

Mientras tanto, el baln sigue rodando. Se desatan las pasiones y el mundo se prepara para vivir intensamente la batalla entre Argentina y Alemania con la certeza de que ahora ms que nunca es necesario darle de zurda para recuperar el encanto del ftbol

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter