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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-07-2014

Las elecciones europeas: contexto y consecuencias

Pedro Casas
Rebelin


El ciclo de recortes en derechos y prestaciones sociales que inaugur el PSOE de Zapatero en mayo de 2010, y que viene multiplicando de manera salvaje el PP de Rajoy, estn desencadenando unas movilizaciones que tienen una gran extensin en los mbitos sectorial y geogrfico, y sostenidas en el tiempo como haca aos que no se conoca en el pas.

Si es cierto que estas movilizaciones no estn parando lo fundamental de los recortes, no es menos cierto que se estn produciendo pequeas victorias parciales (la suspensin de la privatizacin de hospitales o algunos EREs, Gamonal, Can Vies, paralizacin de desahucios, etc.) que alientan la esperanza y el nimo para proseguir con este sostenido ciclo de luchas.

Esta ofensiva del capital se produce en un marco de crisis generalizada del sistema econmico a nivel mundial (que est empobreciendo a sectores cada vez ms amplios de la poblacin de nuestro pas), y del sistema poltico e institucional surgido tras la muerte del dictador.

El 15M fue la expresin ms notable de este malestar ante la falta de expectativas sobre todo en la juventud, y de rechazo hacia las formas anquilosadas de una llamada democracia que no lo es y no nos representa. Aunque el 15M no ha sido capaz de concretarse, s ha aportado renovadas formas de lucha y organizacin, y nuevos activistas que se han sumado a una lucha con la que antes no se identificaban por no encontrar su sitio.

Las marchas de la dignidad del 22M representan un intento de confluencia de amplios sectores y organizaciones en un proyecto de lucha que quiere pasar de la mera resistencia a la ofensiva por un cambio profundo del sistema y las polticas que tanto estn castigando a los sectores populares en Europa y nuestro pas en particular (ver artculo http://www.rebelion.org/noticia.php?id=182630&titular=22-de-marzo:-un-hito-en-la-historia-de-la-lucha- )

Las elecciones europeas del 25 de mayo se han realizado en este clima de crisis generalizada, y han reflejado ms que en ninguna otra ocasin, estos vectores por los que se mueve la sociedad y la poltica. De los resultados de las pasadas elecciones europeas yo destacara estos aspectos y tendencias:

A) El hundimiento del bipartidismo decadente que ya ni siquiera llega al 50% de los votos emitidos, y mucho menos del conjunto de los electores. Los dos partidos mayoritarios que han gestionado el sistema desde la transicin, con sus polticas neoliberales ms o menos agresivas, intrnsecamente corruptos en su gestin, son considerados mayoritariamente como parte del problema.

B) Se apuntan perspectivas de una nueva hegemona en la izquierda, que puede aparcar al PSOE en el lugar que le corresponde por sus polticas practicadas. De hecho queda relegado a una posicin testimonial en las nacionalidades histricas, y en muchos puntos del resto del estado se ve superado por la suma de votantes de otras opciones a su izquierda.

C) El soberanismo en Catalunya y el Pas Vasco-Navarro consolida posiciones slidas que anuncian el imparable ejercicio del derecho a decidir. La desactivacin de la violencia independentista est generando en el poder establecido unas grietas mucho ms profundas de lo que la represin estatal deja ver, y crean las bases de alianzas renovadas en el campo de la izquierda transformadora.

De pronto el sistema se ha puesto nervioso, pues detecta que no tiene todo controlado, y por el otro bando se ha generado un optimismo que haca tiempo no se respiraba. Corresponde a las izquierdas sociales y polticas disear con inteligencia una estrategia que haga posible profundizar en las tendencias apuntadas en las recientes elecciones, para ser capaces de realizar el cambio que los trabajadores y sectores populares demandan para sobrevivir a este sistema explotador, y preparar las condiciones de su transformacin profunda. En esta perspectiva hacia la necesaria transformacin que debe producirse ms pronto que tarde, aporto algunas reflexiones extradas del anlisis del contexto y los acontecimientos descritos:

La lucha debe desarrollarse en todos los frentes posibles. No puede limitarse a uno de ellos, pues supondra renunciar a la victoria. La lucha en la calle debe complementarse con las luchas en el frente institucional, el jurdico, la comunicacin, el internacional, y todos los que tengamos al alcance. La abundante experiencia de luchas prolongadas resulta muy ilustrativa al respecto.

El papel central de la lucha en la calle para transformar escenarios. A nadie se le escapa que sin este ciclo sostenido de luchas no se habra producido este vuelco electoral, ni se estaran resquebrajando las instituciones actuales y el conjunto del sistema. Lamentablemente somos dados a olvidar los procesos que nos llevan a un determinado escenario, y nos quedamos en l sin alimentar las luchas que nos han llevado a l y que son necesarias adems para hacerlo avanzar. Buena parte de las fuerzas que combatieron la dictadura franquista y consiguieron ciertos derechos, se limitaron a gestionarlos desde las instituciones, con el resultado que ahora estamos padeciendo.

Las posibilidades de la lucha electoral. Las diversas instituciones administran los bienes y servicios pblicos, a los que contribuimos a travs de los diversos sistemas impositivos y de trabajo. Los procesos electorales permiten el acceso de las personas que decidirn el empleo de estos recursos pblicos. Y tambin de las que podrn decidir las formas en que cada cual debe contribuir a los mismos y los derechos que cada cual tendr sobre ellos, adems de otras cuestiones como las relaciones laborales, las internacionales, la regulacin de los derechos, y un largo etctera

Las limitaciones de la lucha electoral. Quien pretenda llegar al poder o mantenerlo simplemente por la va electoral puede ser un ingenuo, pero lo ms seguro es que sea un oportunista instalado en el sistema del que se aprovecha por su cargo o posicin. La lucha electoral est llena de trampas y desigualdades, que la hacen tremendamente difcil, pero hay alguna lucha fcil?; quienes niegan en absoluto las posibilidades de esta va para hacerse con las riendas de la gestin de los bienes pblicos y comunes, tampoco ofrecen otras alternativas concretas, unas por rechazo (el caso de la va armada) y otras por estar todava pendientes de desarrollos tericos. Es obvio que la democracia representativa tiene muchas limitaciones y trampas, pero es una va que permite ejercicios de soberana colectiva (siempre que se complementen con mecanismos revocatorios, etc.) y desarrollos de justicia e igualdad.

La diversidad de procesos: Desde abajo o desde arriba. Los procesos transformadores son producto de muchas y diversas circunstancias. Los manuales tericos proponen caminos, estrategias y modelos organizativos, pero la realidad es demasiado rica como para acomodarse simplemente a estos estndares. Los procesos desde abajo estn ms de moda en nuestro pas desde el 15M, pero muestran a veces demasiada lentitud por no decir inoperancia. A veces es la aparicin de una figura conocida y prestigiada la que es capaz de aglutinar con rapidez lo que aos de asamblearismo no fue capaz de conseguir. En estos casos la fuerza del lder es tambin su principal debilidad por su vulnerabilidad. Podemos es el ejemplo ms reciente de esta alternativa, y tiene el reto de conseguir distribuir y extender sus centros de decisin.

Existen otras experiencias surgidas realmente desde abajo, con una fuerza creciente, y otras que combinan de manera diversa ambos polos extremos. Conviene desarrollar grandes dosis de inteligencia para re-crear en cada momento las alternativas ms positivas que se tengan a mano, sin perder de vista los objetivos estratgicos.

Las posibles alianzas y sus formas organizativas. Tras los resultados electorales europeos, se ha generado un clima de optimismo entre los votantes de izquierda al pensar que tras muchos aos de penumbra, por fin podremos echar a los ladrones que usurpan las instituciones. Es verdad que los datos permiten hacer esos clculos, pero el reto es acertar con el diseo de cmo sumar o multiplicar en lugar de restar.

Entre las diversas frmulas de unidad para conquistar las instituciones, encontraramos estas:

- Un movimiento con una estructura unitaria, integrando grupos y sensibilidades. Pienso que no existe madurez ni confluencia suficiente para mantener mucho tiempo esta frmula; las diferencias de programas y liderazgos conviviran mal bajo un mismo techo, porque las identidades tienen un peso importante en las personas y hay que saber y aprender a convivir con ellas de manera colectiva y no sectaria.

- Coalicin de partidos: La experiencia muestra que muchas veces bajo esta frmula 2+2 no suman 4 sino 3, porque se quedan por el camino los que rechazan los matrimonios de conveniencia.

- Frente amplio o popular, capaz de aglutinar a organizaciones polticas plurales (con sus diferentes formas organizativas) y de otro tipo que pudieran participar, y tambin a personas individuales que quieran involucrarse en el proyecto. Permite mantener las identidades personales y colectivas, y el acierto estara en establecer mecanismos transparentes y democrticos (por ejemplo las primarias para la confeccin de listas) que permitan que los cambios que se producen en la sociedad puedan tener un reflejo en el seno del frente a la hora de establecer nuevas mayoras, consensos y alianzas. El Frente Amplio de Uruguay es para m una de las referencias ms interesantes de las que conozco, que ha sido capaz de sobrevivir juntos, pero no revueltos etapas tan diferentes como la clandestinidad, la oposicin y el poder. Tiene la gran ventaja de que los electores votan a cada partido independiente, con lo que las mayoras y minoras son establecidas por los electores, y todos los votos computan unidos a la hora de distribuir los escaos.

Los necesarios contenidos programticos. Est muy bien que nos animemos pensando que podemos echarles de una vez; pero deberamos preocuparnos por consensuar qu queremos hacer cuando se ganen las instituciones, y sobre todo, cmo llevar adelante este programa de transformaciones y cmo combatir a los poderosos enemigos del cambio, que tienen el poder real del funcionamiento de las empresas, de la financiacin de los crditos, de las legislaciones europeas, etc. No basta con proclamar que queremos ganar: Tenemos que prepararnos para que esta posible victoria se convierta en transformacin profunda, y eso hay que pelearlo todos los das, porque no nos lo van a permitir. Poco valor tendran unos gobiernos de izquierda si no son capaces de negarse a pagar la deuda, de recuperar los servicios pblicos privatizados, de nacionalizar los sectores estratgicos, de derogar todas las ltimas reformas laborales y las leyes limitadoras de derechos, de democratizar radicalmente la poltica y descentralizar la poltica territorial y local, con el reconocimiento del derecho de autodeterminacin incluido. Puede haber fuerza para llegar a las instituciones, pero tendramos fuerza para llevar adelante estas reformas estructurales necesarias?

La necesidad de potenciar la lucha, porque en realidad es la nica que es capaz de cambiar las cosas. La lucha es la que est erosionando el sistema que nos explota, y la que ha convulsionado el panorama electoral. Por ello es imprescindible mantenerla de manera prioritaria, para consolidar las condiciones del cambio y, sobre todo, para poder avanzar en las conquistas sociales. Est bien que alguna persona destacada en las luchas y movimientos sociales pueda encabezar alternativas electorales; pero sera un tremendo error que se produjese un descabezamiento de los movimientos, porque se debilitaran y perderamos el principal motor del cambio, repitiendo errores del pasado. Slo con unos movimientos potentes en las calles, en los barrios, en los centros de trabajo y de estudio, es posible afrontar junto a las instituciones los cambios por los que luchamos, porque las resistencias sern muy poderosas, y estas se combaten en la calle. Basta de concebir los cargos de representacin como el final de una carrera poltica o social, pues no deben ser ms que puestos de lucha que se ejercen de manera temporal, para regresar a los puestos de combate de partida. Nuestras puertas giratorias deberan ser las que comuniquen los cargos de gestin en instituciones con las organizaciones y los movimientos de origen, en un proceso de ida y vuelta, no como ocurre la mayora de las veces del Ebro para abajo que del cargo pblico se pasa a un retiro cmodo, cuando no a unos puestos en empresas.

Pedro Casas, activista social.

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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