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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-07-2014

Quin tiene miedo de la agricultura ecolgica? (II)

Esther Vivas
Pblico.es


La agricultura ecolgica ha despertado en los ltimos tiempos las ms variadas "iras", siendo objeto de todo tipo de calumnias. Su xito y mltiples apoyos han sido proporcionales a las crticas recibidas. Sin embargo, quin tiene miedo de la agricultura ecolgica? Por qu tanto esfuerzo en desautorizarla?

Todas estas preguntas fueron formuladas en un artculo anterior, donde analizbamos las mentiras detrs de afirmaciones como "la agricultura ecolgica no es ms sana ni mejor para el medio ambiente que la agricultura industrial y transgnica. Hoy, abordaremos otras en relacin a su eficiencia, el precio y la falsa alternativa que significa una "agricultura ecolgica" al servicio de las grandes empresas. Como decamos entonces: ante la calumnia, datos e informacin.

De la eficiencia y el precio

"La agricultura ecolgica es poco eficiente y cara", dicen sus detractores. Quienes realizan esta afirmacin olvidan que es precisamente el actual modelo de agricultura industrial el que desperdicia anualmente un tercio de los alimentos que se producen para consumo humano a escala mundial, unos 1.300 millones de toneladas de comida, segn datos de la Organizacin de las Naciones Unidas para la Alimentacin y la Agricultura (FAO). Se trata de una agricultura de "usar y tirar". En consecuencia, quin es aqu el ineficiente? Aunque, ms all de estas cifras, es obvio que el actual modelo de agricultura industrial, intensiva y transgnica no satisface las necesidades alimentarias bsicas de las personas. El hambre, en un mundo donde se produce ms comida que nunca, es el mejor ejemplo, tanto en los pases del Sur como aqu.

Por su parte, la agricultura ecolgica y de proximidad se ha demostrado que garantiza mejor la seguridad alimentaria de las personas que la agricultura industrial y permite una mayor produccin de comida especialmente en entornos desfavorables, en palabras del relator especial de las Naciones Unidas para el derecho a la alimentacin Olivier de Schutter, apoyndose en su informe La agroecologa y el derecho a la alimentacin. A partir de los datos expuestos en este trabajo, la reconversin de tierras en pases del Sur a cultivo ecolgico aumentaba su productividad hasta un 79%, en frica, en particular, la reconversin permita un aumento del 116% de las cosechas. Las cifras hablan por s solas.

Si hablamos del precio, y sobre todo lo comparamos con la calidad, una vez ms la agricultura ecolgica sale en mejor posicin. Tal vez no lo parezca a primera vista, porqu hay un discurso nico, que se repite y se repite y se repite, que nos dice que lo ecolgico es siempre ms caro. Sin embargo, no es as. A menudo depende de dnde y qu compremos. No es lo mismo comprar en un supermercado ecolgico o en una tienda 'gourmet' que comprar directamente al campesino, en el mercado o a travs de un grupo o cooperativa de consumo agroecolgico, en los primeros los precios acostumbran a ser mucho ms caros que en los segundos, donde su coste puede ser igual o incluso inferior que en el comercio tradicional por un producto de la misma calidad.

A parte, nos tendramos que preguntar cmo puede ser que determinados productos o alimentos en el supermercado sean tan baratos. Estamos pagando su precio real? Cul es su calidad? En qu condiciones han sido elaborados? Cuntos kilmetros han recorrido del campo a la mesa? A menudo, un precio muy bajo esconde una serie de costes invisibles: condiciones laborales precarias en origen y destino, mala calidad del producto, impacto medioambiental, etc. Se trata de una serie de gastos ocultos que acabamos socializando entre todos, porqu si la comida recorre largas distancias y agudiza el cambio climtico, con la emisin de gases de efecto invernadero, esto quin lo paga? Si comemos alimentos de baja calidad que tienen un impacto negativo en nuestra salud, quin lo costea? En definitiva, como dice el refrn: Pan para hoy y hambre para maana.

Y no solo eso, cundo entramos en el 'sper', qu compramos? Se calcula que entre un 25% y un 55% de la compra en el supermercado es compulsiva, fruto de estmulos externos que nos instan a comprar al margen de cualquier raciocinio. Cuantas veces hemos ido al supermercado a comprar cuatro cosas y hemos salido con el carrito a reventar? El supermercado es una mquina de vender, no nos quepa la menor duda, uno de los espacios ms estudiados de nuestra vida cotidiana, para que nuestra compra nunca quede al azar.

Otra afirmacin mil veces repetida es la que dice que "la agricultura ecolgica es solo para ricos", o si quien habla busca el insulto, algo frecuente entre el sector "antiecolgico", nos dir que "la agricultura ecolgica es solo para pijos". Ya sea en un caso como en otro, quienes afirman dichas palabras, les bien aseguro, que nunca han puesto un pie en un grupo o cooperativa de consumo agroecolgico porque sus miembros, en general, pueden ser calificados con mucho adjetivos, pero de "ricos" y "pijos" tienen ms bien poco. Se trata de personas que apuestan por otro modelo de agricultura y alimentacin, a partir de informarse, tomar conciencia, buscar datos contrastados sobre los impactos de aquello que comemos en nuestra salud, en el medio ambiente, entre el campesinado. En esta vida nos "instruyen" para pensar que "gastamos" dinero en comida, pero se trata de "gastar" o "invertir"? La educacin es clave. De aqu, que sea fundamental hacer llegar los principios, y las verdades, de la agricultura ecolgica al conjunto de la poblacin. Comer bien, y tener derecho a comer bien, es cosa de todos.

Una "agricultura ecolgica" al servicio del capital

"La agricultura ecolgica no tiene fines sociales y agudiza la huella de carbono", dicen sus detractores. Aqu la pregunta clave es, de qu agricultura ecolgica estamos hablando? Como decamos en el artculo anterior, una de las amenazas a la agricultura ecolgica es precisamente su cooptacin, la asimilacin de su prctica por parte de la industria agroalimentaria. Y es que cada vez son ms las grandes empresas del agribusiness y los supermercados que apuestan por este modelo de agricultura libre de pesticidas y aditivos qumicos de sntesis, pero vacindola de cualquier atisbo de cambio social. Su objetivo es claro: neutralizar la propuesta. Se trata de una "agricultura ecolgica" al servicio del capital, con alimentos kilomtricos, escasos derechos laborales en la produccin y la comercializacin. sta no es la alternativa de quienes apostamos por un cambio en el modelo agroalimentario. La agricultura ecolgica, a mi entender, solo tiene sentido desde una perspectiva social, local y campesina, como han defendido siempre la mayora de sus impulsores.

Por otro lado, me sorprende que los detractores de la agricultura ecolgica se preocupen tanto por la huella de carbono y el impacto de los gases de efecto invernadero en el medio ambiente, cuando su apuesta por una agricultura industrial es precisamente una de las principales responsables de los mismos. Segn el informe Alimentos y cambio climtico: el eslabn olvidado de GRAIN, entre el 44% y el 55% de los gases de efecto invernadero son provocados justamente por el conjunto del sistema agroalimentario global, como consecuencia de sumar las emisiones provocadas por el cambio en el uso del suelo y la deforestacin; la produccin agrcola; el procesamiento, el transporte y el empaquetado de los alimentos; y los desperdicios generados. Si a los crticos de la agroecologa tanto les inquieta el cambio climtico, les sugerira que apostaran por una agricultura ecolgica, local y campesina.

Quin impone qu?

"Nos imponen la agricultura ecolgica. Yo quiero comer transgnicos, y no me dejan", dicen algunos, aunque parezca una broma. Sin embargo, quin impone qu? La agricultura industrial s fue resultado de una imposicin, la de la Revolucin Verde, promovida desde los aos 40, y en dcadas posteriores, por gobiernos como el de Estados Unidos y fundaciones como la fundacin Ford y Rockefeller, y que implic la progresiva sustitucin de un modelo de agricultura tradicional, donde los campesinos tenan la capacidad de decidir sobre qu y cmo conreaban, a una agricultura industrial "adicta" al petroleo y a los fitosanitarios, que llev a la privatizacin de los bienes comunes, y en particular de las semillas. Muchos campesinos no tuvieron eleccin. Hoy, vemos las consecuencias de este modelo agrario: hambre, descampesinizacin, patentes sobre las semillas, acaparamiento de tierras, etc.

Aunque la principal imposicin agraria ha sido sin lugar a dudas la del cultivo transgnico, y la imposible coexistencia entre agricultura trasgnica y agricultura convencional y ecolgica es el mejor ejemplo. Los cultivos transgnicos a travs del aire y la polinizacin contaminan a otros, as funciona lo que podramos llamar "la dictadura transgnica". En Aragn y Catalunya, las zonas donde ms se cultiva transgnico, en concreto la variedad de maz MON 810 de Monsanto, la produccin de maz ecolgico prcticamente ha desaparecido debido a los mltiples casos de contaminaciones sufridas. Las evidencias son irrefutables, y quien diga la contrario miente.

La enumeracin de frases con el nico propsito de desautorizar la agricultura ecolgica podra continuar. Son tantas las falsedades vertidas que este artculo podra tener tres, cuatro y hasta cinco partes, pero lo dejo aqu. Espero que las informaciones y los datos aportados puedan ser de utilidad a aquellos que frente a verdades nicas se preguntan y cuestionan la realidad que nos imponen.

*Artculo en Pblico.es, 14/07/2014.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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