Portada :: Venezuela
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-07-2014

Venezuela es vctima de una guerra no declarada

Carlos Fazio
CEPRID / Socialismo 21


La conjura de los medios de difusin masiva, como instrumentos para la injerencia y la guerra subversiva de Estados Unidos contra el gobierno legtimo de Nicols Maduro y el pueblo venezolano forma parte de una dominacin de espectro completo.

Como parte de una guerra de ocupacin integral de los pases de Nuestra Amrica, la intervencin estadunidense en curso en Venezuela responde a nuevas concepciones del Pentgono sobre la definicin de enemigos (lo que incluye guerras contra no-Estados o contra enemigos asimtricos, no convencionales o irregulares, verbigracia, el terrorista, el populista radical, el traficante de drogas), que podran actuar en Estados fallidos o ser patrocinados por Estados delincuentes segn la siempre arrogante terminologa utilizada por el hegemn del sistema capitalista mundial. Lo que ha derivado en las guerras asimtricas de nuestros das, que no se circunscriben a las reglas establecidas en los cdigos internacionales y evaden las restricciones fronterizas de los Estados.[1]

La continuada intentona estadounidense para la ocupacin integral de Venezuela, va el golpe de Estado, la desestabilizacin econmica, el desabastecimiento de productos de primera necesidad (entre ellos alimentos y medicinas), la generacin del caos y una violencia fratricida, el magnicidio, el secesionismo, el paramilitarismo, el mercenarismo y el terrorismo meditico, forma parte de una dominacin de espectro completo, nocin diseada por el Pentgono antes del 11 de septiembre de 2001,[2] que abarca una poltica combinada donde lo militar, lo poltico, lo econmico, lo meditico y lo cultural tienen objetivos comunes y complementarios.

Dado que el espectro es geogrfico, espacial, social y cultural, para imponer la dominacin se necesita manufacturar el consentimiento. Esto es, colocar en la sociedad sentidos comunes, que de tanto repetirse se incorporan al imaginario colectivo e introducen, como nica, la visin del mundo del poder hegemnico. Eso implica la formacin y manipulacin de una opinin pblica legitimadora del modelo. Ergo, masas conformistas que acepten de manera acrtica y pasiva a la autoridad y la jerarqua social, para el mantenimiento y la reproduccin del orden establecido.

Como plantea Noam Chomsky, para la fabricacin del consenso resultan clave las imgenes y la narrativa de los medios de difusin masiva, con sus mitos, medias verdades, mentiras y falsedades.[3] Apelando a la sicologa y otras herramientas, a travs de los medios se construye la imagen del poder (con su lgica de aplastamiento de las cosmovisiones, la memoria histrica y las utopas), y se imponen a la sociedad la cultura del miedo y la cultura de la delacin. O de otra manera, la fabricacin social del miedo, que incluye la manufacturizacin de enemigos internos. Verbigracia, Hugo Chvez y Nicols Maduro, aqu en Venezuela, Evo Morales en Bolivia, Andrs Manuel Lpez Obrador y el EZLN en Mxico.

La fabricacin de imaginarios colectivos busca, adems, facilitar la intervencin-ocupacin de Washington con base en el socorrido discurso propagandstico de la seguridad nacional estadounidense y/o la seguridad hemisfrica y otras argucias como la mentada democracia y la defensa de los derechos humanos.Debido a que desde hace ms de medio siglo los sucesivos inquilinos de la Casa Blanca se abrogan el derecho de intervenir en cualquier parte del mundo, para justificar la extraterritorialidad de sus operaciones de contrainsurgencia, los actuales estrategas del Pentgono utilizan una entelequia jurdica denominada nacin husped, cuyo gobierno invita a Estados Unidos a intervenir en su territorio en contra de su propio pueblo. Verbigracia, para citar un caso cercano, el Mxico de Felipe Caldern. O fabrica, financia y arma a una disidencia interna, para que a travs de una violencia catica planificada, sectores de la llamada sociedad civil llamen a una intervencin, como ocurre en Venezuela y Cuba.

Pero debido a que la nueva modalidad guerrera del Pentgono es contra enemigos irregulares o asimtricos, no contra ejrcitos profesionales, los manuales del Pentgono incluyen una serie de aspectos y tareas no militares que debe incluir la contrainsurgencia en su fase actual. Entre ellos, materias complejas como la gobernanza, el desarrollo econmico, la administracin pblica y el imperio de la ley, todo lo cual se combina con las formas ms conocidas de la guerra interna, es decir, las acciones militares directas o encubiertas, la guerra psicolgica, la guerra sucia, la accin cvica, el control de poblacin, el paramilitarismo, el mercenarismo y el uso de la economa, de los medios de difusin masiva y las redes de Internet como armas de guerra. Otros aspectos clave de esa guerra integral son las labores de inteligencia y el anlisis y aprendizaje de la sociedad, su forma de gobierno, las fuerzas coercitivas del Estado, las instituciones, los grupos tnicos en el pas, la cultura, el lenguaje, las percepciones, valores, redes, creencias de la poblacin, para lo cual se recurre a expertos en antropologa, economa y ciencias polticas, quienes juegan un papel importante en lo que tcnicamente se conoce como Preparacin de Inteligencia del Campo de Batalla.

Todo ello busca conocer el apoyo o tolerancia de la poblacin hacia un gobernante, dirigente poltico o grupo guerrillero, sus capacidades y vulnerabilidades, sus tcticas y estrategias y sus formas de organizacin. Cada dirigente es motivo de un escrutinio detallado, que incluye su historia personal, trayectoria, creencias, ideologa, temperamento, educacin y un largo etctera.

Para recabar informacin se utilizan todos los tipos de inteligencia: humana (que incluye la obtencin de datos de polticos, empresarios, militares, policas, contratistas, acadmicos, periodistas y altos funcionarios del gobierno pelele o a desestabilizar); la inteligencia militar; el interrogatorio a detenidos y desertores, muchas veces a travs de la tortura; la escucha telefnica y el espionaje de las redes de Internet, como qued evidenciado con las revelaciones de Edward Snowden en torno al papel de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA), a lo que se suman las formas rutinarias de obtencin de informacin, va el reconocimiento y la vigilancia, sensores, cmaras, inteligencia espacial, anlisis de archivos de propiedad, financieros, del contenido de celulares y computadoras.

Mencionbamos antes la importancia que el Pentgono da a la lucha ideolgica en el campo de la informacin y al papel de los medios de difusin masiva como arma estratgica y poltica. En ese contexto es clave la fabricacin de una determinada percepcin de la poblacin, que como nos deca ayer Luis Britto, pasa aqu en Venezuela por generar una sensacin de inseguridad que no obedece a la realidad concreta y, otro tema sensible, el desabastecimiento, de lo cual se acusa al gobierno, cuando es provocada por quienes siguen controlando la economa, en particular, en las reas de la alimentacin y otros productos bsicos.

Como seala un manual reciente del Pentgono, las guerras modernas tienen lugar en espacios ms all de simplemente los elementos fsicos del campo de batalla. Uno de los ms importantes son los medios, en los cuales () la batalla de la narrativa ocurrir. Nuestros enemigos han reconocido que la percepcin es tan importante para su xito como el evento mismo () Al final del da, la percepcin de qu ocurri importa ms, que lo que pas realmente. Dominar la narrativa de cualquier operacin, ya sea militar o de otro tipo, paga enormes dividendos. Fracasos en el terreno, mina el apoyo para nuestras polticas y operaciones, y actualmente pueden daar la reputacin del pas y su posicin en el mundo.

La anterior tiene que ver con la informacin, con los medios, los periodistas y las redes virtuales. Al respecto, las redes sociales son otro campo de batalla, que como decan ayer William Castillo y Rosa Miriam Elizalde, son tambin objetivos de la guerra ciberntica del Pentgono; cada internauta, millones de ciudadanos de a pie en el mundo entero, son hoy un blanco fcil de los drones, los dispositivos satelitales y toda la red de vigilancia, mentira y muerte desplegada por Washington y sus aliados de la OTAN. Es decir, a la conjura meditica se suma la guerra ciberntica, que incluye las nuevas tecnologas, en la coyuntura la telefona, para la difusin de contenidos, imgenes trucadas y noticias falsas.

Deca el Gabo Garca Mrquez que el periodismo es el mejor oficio del mundo. Incluso, tena la certidumbre de que el periodismo escrito es un gnero literario. En particular, el reportaje, que requiere ms tiempo, ms investigacin, ms reflexin y un dominio certero del arte de escribir. Afirmaba que en realidad el reportaje es la reconstitucin minuciosa y verdica del hecho. Es decir, noticia completa, tal como sucedi en la realidad, para que el lector la conozca como si hubiera estado en el lugar de los hechos.[4]

En su tiempo, como en el mo y el de muchos periodistas y comunicadores aqu presente, no existan escuelas de periodismo. ramos autodidactas que nos formbamos en la fbrica de la redaccin y vivamos con pasin insaciable el oficio de escribir noticias; como deca el Gabo, nadie que no lo haya vivido puede concebir siquiera lo que es el plpito sobrenatural de la noticia. Pero todo eso ha cambiado. La noticia se ha convertido en una mercanca y la profesin se ha deshumanizado.

De cara a la conjura mundial de los medios de difusin masiva contra Venezuela, conviene recordar algunas normas y principios bsicos del ejercicio periodstico. Mxime en momentos como la actual coyuntura, cuando la guerra meditica y ciberntica impulsada por Washington contra el gobierno de Nicols Maduro ha alejado a la informacin de criterios como la libertad de expresin y la independencia periodstica, y se maneja como propaganda; como propaganda de guerra con total desprecio por la deontologa informativa, en particular, en lo que tiene que ver con la honestidad intelectual y la objetividad de los periodistas y propietarios de medios.

Como deca el Informe MacBride de 1980, la libertad de expresin carente de responsabilidad es un paso a la distorsin de la realidad.[5] Cabe recordar que en 1983, al aprobar los Principios internacionales de la tica profesional del periodismo, la UNESCO reivindic el derecho del pueblo a recibir una informacin verdica; a recibir una imagen objetiva de la realidad por medio de una informacin precisa y completa. En tanto mecanismos de percepcin del mundo exterior al individuo (McLuhan) y constructores de la realidad social (Berger y Luhmann), los medios tienen como cometido servir a la sociedad con responsabilidad; servir a toda la ciudadana. Asimismo, la UNESCO estableci el derecho del pueblo de expresarse libremente a travs de los diversos medios de difusin de la cultura y la comunicacin.

Otro elemento clave establecido por la UNESCO tena que ver con la responsabilidad social del periodista frente a los que dominan los medios de comunicacin y el gran pblico, siempre tomando en cuenta la diversidad de los intereses sociales y los valores universales del humanismo. Ergo, el periodista nunca debe hacer apologa del terrorismo o estar a favor de la guerra fratricida, una carrera armamentstica o instigar al magnicidio.

Por otra parte, y a diferencia de otras profesiones, el periodista tiene un compromiso tico que cumplir y tambin la responsabilidad y satisfaccin de contribuir a la eliminacin de la ignorancia, y de promover la igualdad entre todos los pueblos e individuos sin distincin de raza, sexo, religin. En definitiva, el tratamiento tico de la informacin por el periodista exige que sus destinatarios sean considerados como personas y no como masa.

Se parte de la base de que las noticias deben difundirse respetando el principio de veracidad y exponerse con imparcialidad y exactitud, presentando los hechos y que el lector saque sus opiniones. Dada su labor social, la obligacin tica del profesional del periodismo es satisfacer el derecho de la sociedad a recibir la mayor cantidad y calidad de informacin. Para ello, la informacin debe sustentarse en fuentes crebles y confiables, evitando la difusin de rumores falsos propios de la guerra psicolgica y las acciones encubiertas, pero tambin la distorsin maliciosa, la difamacin, la injuria, la calumnia, el libelo, las acusaciones infundadas.

Huelga recordar que ni los propietarios, ni los editores, ni los periodistas deben considerarse dueos de la informacin. En rigor, los medios de comunicacin realizan −o deberan realizar, tratndose de pases como Venezuela− una labor de mediacin y de prestacin del servicio de informacin, y sus derechos estn en funcin de los destinatarios, es decir, de los ciudadanos.

Sin embargo, el periodismo se ejerce hoy dentro de unos medios que tienen una estructura empresarial y que en la actual fase de globalizacin neoliberal se han venido conformando como poderosos multimedias que cuentan con una estructura oligoplica de carcter y proyeccin transnacional. Esa tendencia a la concentracin, la comercializacin y a la transnacionalizacin de los medios, los hace formar parte del actual entramado econmico regido por el dios mercado, en el que el poder financiero impone sus dictados.

Esos medios y sus obedientes sucursales locales se han venido configurando como una industria del engao presidida por la mentira, segn la expresin utilizada por el veterano periodista cubano Ernesto Vera, y mediante la desinformacin y el terrorismo meditico pretenden arrancar el alma latinoamericana y bolivariana a los pases de Nuestra Amrica.

En ese contexto se ha venido acentuando la tendencia de los grandes medios privados a convertir sus contenidos, incluida la informacin, en mercancas, o a realizar un papel de jueces dictando sentencias paralelas y/o pretendiendo ocupar funciones de gobierno o ejercer el papel de la oposicin, propio de los partidos polticos, con acciones subversivas para desestabilizar y derrocar a gobernantes surgidos del voto ciudadano en elecciones democrticas, como ocurre aqu en Venezuela.

Hoy como nunca, aqu, en Venezuela, se est evidenciando el antagonismo entre el derecho colectivo del pueblo y los grandes empresarios de la mentira organizada al servicio del imperialismo. De tener que responder al derecho del pueblo a recibir una informacin verdica, precisa, completa, responsable, objetiva, imparcial, tica, los dueos de los grandes medios y sus periodistas, comunicadores y conductores asalariados estaran sujetos a rendirle cuentas a la sociedad organizada y no podran disfrutar del derecho a mentir y distorsionar los hechos, desinformando y manipulando a sus audiencias, como lo han venido haciendo en este pas los ltimos 15 aos.

El manual TC-18-01y la subversin en Venezuela

El pasado 30 de abril, el Departamento de Estado dio a conocer su informe anual sobre pases patrocinadores de terrorismo correspondiente a 2013. El documento incluy a Venezuela y Cuba. La doble moral de la diplomacia de guerra de Barack Obama no admite la prueba del cido. La razn es sencilla: en momentos en que se daba a conocer el informe en Washington, el Pentgono tena ms de 13 mil elementos de las Fuerzas de Operaciones Especiales (FOE) desplegados y realizando misiones subversivas y terroristas en ms de 75 pases. Las FOE estn integradas por unidades de lite del ejrcito, la infantera de marina y la fuerza area estadunidenses, expertos en operaciones de guerra psicolgica, actividades clandestinas, desestabilizacin, sabotaje, espionaje, ataques cibernticos y asesinatos selectivos.

Las fuerzas FOE responden al Comando de Operaciones Especiales Conjuntas de la Secretara de Defensa, cuyo cuartel general est en MacDill, Florida, y estn adscritas al plan denominado Visin 2020. Pero el plan Visin 2020 no es nicamente militar, tiene un enfoque multi-agencias. Es decir, las fuerzas especiales cumplen misiones en estrecha cooperacin con la Agencia Central de Inteligencia (CIA), la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), el Bur Federal de Investigacin (FBI) y la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA). Y se apoyan en el Sistema del Terreno Humano −como le llama el Pentgono−, especialistas civiles en reas de ciencias sociales y polticas, antropologa, estudios regionales y lingstica, adems de funcionarios, agencias gubernamentales, empresas multinacionales, think tank, centros acadmicos, fundaciones, organizaciones no gubernamentales e intelectuales orgnicos, que deben preparar las condiciones objetivas y subjetivas y las coartadas propagandsticas para la guerra irregular o asimtrica, y dotar de sus conocimientos a los efectivos militares antes de los despliegues en diversas regiones del orbe.

La Circular de Entrenamiento TC-18-01 de las Fuerzas de Operaciones Especiales, publicada en noviembre de 2010 bajo el ttulo La Guerra No Convencional (GNC), confirma la importancia que el comando supremo del Pentgono confiere a dichas unidades de lite. Segn el documento, las FOE estn capacitadas para explotar las vulnerabilidades psicolgicas, econmicas y polticas de un pas adversario, desarrollar y sostener las fuerzas de resistencia (o insurgencia) y cumplir objetivos estratgicos estadunidenses. Son las nicas fuerzas especficamente designadas para ese tipo de guerra por sus capacidades para infiltrarse en terreno enemigo, posibilitar el desarrollo y entrenamiento de grupos subversivos al servicio de Washington y coordinar sus acciones al interior de pases hostiles, as como para coaccionar, alterar o derrocar a un gobierno.

Los equipos FOE penetran en el rea de operaciones, promueven una disidencia subversiva interna, entrenan a sus lderes, les proporcionan la logstica necesaria y manejan el guin propagandstico desestabilizador con eje en denuncias de corrupcin contra el rgimen de turno, que es acusado dictatorial. Desencadenado un conflicto, el objetivo es generar un clima de malestar permanente mediante manifestaciones y protestas violentas (que son cubiertas por los conglomerados mediticos como acciones pacficas) y se promueven intrigas y rumores falsos, agitando como banderas la defensa de los derechos humanos y la libertad de prensa.

La guerra asimtrica result exitosa en Serbia, Ucrania y Georgia, donde, con recursos encubiertos del Pentgono y la CIA canalizados a travs de la Agencia Internacional para el Desarrollo (USAID), la Fundacin Nacional para la Democracia (NED) y el Instituto Republicano Internacional, y el apoyo de la Open Society de Georges Soros y la Institucin Albert Einstein de Gene Sharp, se produjeron las llamadas revoluciones de colores o golpes suaves de comienzos del siglo XXI.

Pese a los sucesivos afanes desestabilizadores el modelo no ha podido fructificar en Siria, Cuba y Venezuela. En abril se dio a conocer que la USAID dise y oper desde 2009 una red de comunicacin horizontal va Internet, ilegal y secreta, denominada ZunZuneo, para impulsar un Twitter cubano y manipular a sectores de la poblacin con mensajes polticos, cuyos objetivos eran generar una disidencia interna y provocar acciones subversivas que llevaran a un cambio de rgimen en la isla. Inscrita en los parmetros de la Guerra No Convencional (en su variable de guerra ciberntica), para evadir las restricciones soberanas cubanas, la operacin clandestina incluy la creacin de empresas de fachada en Espaa y cont con financiamiento desde bancos en Islas Caimn. Pero la intentona por desencadenar una primavera cubana, fracas.

Venezuela es otra vctima de una guerra no declarada segn los cnones del manual TC-18-01. El objetivo es derrocar al gobierno legtimo de Nicols Maduro va un golpe de Estado o una guerra civil que abra las puertas a una intervencin humanitaria de la OTAN y/o a la injerencia militar directa del Pentgono. La ltima escalada sediciosa financiada por la CIA, la USAID y la NED cobr alta visibilidad meditica en febrero, cuando partidos y movimientos extremistas de corte neonazi como Voluntad Popular, de Leopoldo Lpez, la ONG Smate de la desaforada legisladora Mara Corina Machado y Gustavo Tovar, de la ONG Humano y Libre, llamaron a salir a la calle sin retorno, hasta lograr la renuncia o cada del mandatario. La rebelin de los ricos, como la llam el diario ingls The Guardian, fracas, pero dej un saldo de 41 muertos.

A manera de conclusin dira que desarrollo de potentes medios de comunicacin corporativos que alcanzan centenares de millones de personas en todo el orbe; su instrumentacin como parte del proceso de acumulacin de ganancias econmicas y poder por parte del capital local, nacional y transnacional; la influencia cultural, ideolgica y poltica que stos tiene en la formacin de consensos entre la poblacin son, todos ellos, factores necesarios para ejercer una reflexin crtica y pensar una tica de lucha de los comunicadores/as y periodistas que caminan al lado del pueblo y los trabajadores/as.

La tica de los comunicadores populares y periodistas que promueven los procesos de cambio hacia la justicia social, la democracia participativa y la soberana de los pueblos, slo puede ser una tica de lucha que mantenga la unidad a partir del pensamiento crtico; una tica que coadyuve a los procesos de organizacin social cuyo horizonte estratgico sea el protagonismo popular; una tica que fortalezca la identidad de clase trabajadora, necesariamente incluyente y opuesta al capital, as como una identidad cultural rica y diversa; una tica que reivindique y ensee −he aqu un proceso educativo− que el camino que ofrece la realizacin plena es el propio; que la soberana tiene siempre el costo de la confrontacin contra quienes viven de nuestra dependencia y nos plantea el reto permanente de la colaboracin y alianza con otros pueblos pues tiene un carcter internacionalista intrnseco.

La visin de conjunto de todo este planteamiento de tica y estrategia, llevado al terreno de Internet, exige −como en otros mbitos de accin poltica− un posicionamiento crtico. No podremos alcanzar mejores condiciones de desarrollo para nuestras plataformas de difusin (y colaboracin), ni ampliar sus alcances, si las hacemos dependientes de corporaciones capitalistas que concentran grandes cantidades de informacin de sus usuarios, hacen prediccin de comportamiento social a partir de modelos de anlisis de los perfiles y las relaciones que establecen sus usuarios; y en ltima instancia entregan los datos de su usuarios a los rganos de inteligencia del imperialismo estudanidense. Cmo encarar los retos de nuestro despliegue de comunicaciones en Internet? Como seala Enrique Rosas, de la Asociacin Internacional Primero de Mayo/Enlace Popular, ampliando estratgicamente nuestras capacidades en ese mbito con decisiones correctas tendientes al aprovechamiento y apropiacin de Software Libre, Hardware y Estndares abiertos y otros bienes comunes libres de restricciones por copyright y patentes, tendiendo puentes de comunicacin con los grupos de desarrolladores de Software Libre y Hardware Abierto −que compartan nuestros valores y que entiendan la dimensin global de la transformacin social anticapitalista− mediante procesos de colaboracin y organizacin que den cuenta de nuestro inters y respaldo recproco a sus propios procesos de cambio locales, ampliando la comprensin de las infraestructuras instaladas en nuestros pases, instalando nuestros propios servicios (servidores) en dichas infraestructuras y fortaleciendo los equipos tcnicos locales polticamente entusiastas con esta tica y cercanos al movimiento social. Termino. Como deca ayer el canciller Elas Jaua, la conjura meditica y la guerra ciberntica slo se podrn derrotar con la construccin de realidades a travs del ejercicio de la poltica; una poltica humanista, que priorice al ser humano, al venezolano y la venezolana de a pie, no el inters o el clculo; una poltica con eje en la dignidad y la tica. Es decir, como ha ocurrido a los largo de estos fructferos 15 aos, con la construccin y profundizacin de este proceso de cambio radical de las estructuras injustas de Venezuela; a partir de la conjuncin de un gobierno que responde al inters de las mayoras ciudadanas en el marco de una democracia participativa de nuevo tipo y la valenta de un pueblo que ha dicho basta, y habla hoy con voz propia mientras construye su destino. Sepan que si ustedes resisten al tiempo que construyen lo nuevo por venir, estn alentando a las distintas formas de resistencia que a lo largo y ancho de Nuestra Amrica adversan al imperialismo y otean los caminos de su liberacin definitiva.

Notas [1] Ver Ana Esther Cecea, Rodrigo Yedra y David Barrios, Un continente bajo amenaza.Observatorio Latinoamericano de Geopoltica, Quito, Ecuador, 2009. [2] Ibd. [3] Ver Carlos Fazio, La mentira del Pentgono como arma de guerra. [4] Gabriel Garca Mrquez, El mejor oficio del mundo. Palabras pronunciadas ante la 52. Asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), en Los ngeles, Estados Unidos, el 7 de octubre de 1996. [5] Ver Un solo mundo, voces mltiples, ms conocido como Informe MacBride, debido a que el coordinador del documento fue el irlands Sean MacBride.

Intervencin de Carlos Fazio en el Foro Conjura mundial de los medios contra Venezuela, celebrado en el Teatro Teresa Carreo, de Caracas, el 5 y 6 de junio de 2014. Tema IV: Redes populares frente al Terrorismo Meditico.

Fuente: http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article1862



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter