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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-07-2014

La dictadura bolivariana

Lidia Falcn
publico.es


Televen, la emisora de televisin privada venezolana que se cre en el ao 1988, est emitiendo su programa diario de noticias, sucesos y debates sin que se haya interrumpido nunca en los ltimos 15 aos de gobiernos revolucionarios. Minuto a minuto, hora por hora, durante 24, nos explica la desgracia que supone para Venezuela ser gobernada por el Partido Socialista Unido y presidida por Nicols Maduro. nicamente una vez a la semana Jos Vicente Rangel, veterano periodista de izquierdas, tiene un programa donde entrevista a personajes del chavismo. Decenas de otras televisiones privadas siguen emitiendo cotidianamente tremendas crticas al Gobierno. Segn lo que stas aseguran, en el pas no hay harina, ni aceite, ni azcar, ni pan. No hay agua y no se puede cocinar por la falta de gas y la gente prcticamente vive en la Edad de Piedra, alumbrndose con velas y comiendo hierba.

Ms de 115 peridicos se publican en papel en Venezuela, de ellos el 90% pertenece a empresas privadas que estn indignadas con los planes de redistribuir la riqueza en el pueblo venezolano, que comenzaron a implantarse con el triunfo electoral de Hugo Chvez, y que as lo publican diariamente desde hace 15 aos. Todos ellos dedican enormes pginas a informar de las violaciones de derechos humanos cometidas por el Gobierno del pas, publican diariamente artculos de opinin, editoriales, entrevistas, chistes, vietas, columnas, dedicados a acusar a todos los dirigentes chavistas de corruptos, ineptos, enchufados e ineficaces.

En 1998, cuando Chvez gan sus primeras elecciones, existan 331 radios privadas, en 2010 eran 466. Las radios pblicas son 250 y las comunitarias 243. En 1998 eran 32 las televisiones privadas, hoy alcanzan la cifra de 61, y entre ellas destacan Venevisin, Televn y Globovisin.

Frente a estas cifras de la presencia de medios de comunicacin privados, en esta supuesta dictadura bolivariana, los espaoles fuimos convenientemente informados del escndalo que supuso que a una de ellas, RCTV, no le fuera renovada la conexin pblica y tuviera que verse reducida a emitir por cable. Era el ejemplo perfecto de la persecucin de la libertad de expresin a que se dedica el chavismo.

Los gobiernos revolucionarios han permitido que todas las grandes empresas internacionales sigan operando en el pas, con la excepcin de hidrocarburos. En competencia con las operadoras de telefona pblicas Movilnet y Cantv, Digitel y Movistar siguen trabajando tranquilamente en el pas. Y por supuesto La Polar, Nestl, Coca-Cola, Philips y tantas otras que dominan el mercado de alimentos y nuevas tecnologas. Las consecuencias son que el abastecimiento de productos bsicos se encuentra a merced de las directrices de las empresas que no suelen ser chavistas.

Igual que en el Chile que organiz el golpe contra Allende, la escasez de productos bsicos se provoca por la estrategia de la burguesa para minar la credibilidad del Gobierno. La falta de papel higinico se convirti en el tema sacramental de las quejas de la clase media y burguesa, que en cambio tienen los centros comerciales privados llenos de ropa, zapatos, perfumes y joyas, artculos la mayora de importacin, para los que al parecer no faltan las divisas que no emplean en comprar papel higinico.

Esos medios de comunicacin, segn ellos perseguidos por el Gobierno, se han dedicado durante los tres meses ininterrumpidos de protestas de las guarimbas a publicitar al mundo entero cmo la polica detena a los manifestantes, segn ellos pacficos estudiantes.

Los disturbios se produjeron slo en seis estados de los 24 que tiene el pas, en los barrios ricos del 1% de los 355 municipios, todos de grandes ciudades, administradas por la oposicin y en las urbanizaciones de clase media. Los pacficos estudiantes, que slo lo eran en un 20%, incendiaron edificios de centros de salud, escuelas, guarderas infantiles, universidades pblicas, oficinas del Gobierno y negocios privados, y ponan alambres atados a los rboles para que peatones y motoristas fueran degollados. El saldo de los tres meses fue de 42 muertos, segn cifras de la oposicin, entre civiles y agentes del orden pblico. Esa misma prensa que se dice amordazada cuenta cada da que el Gobierno no respeta los derechos humanos porque despus de haber detenido a 3.200 personas todava hay 91 encarcelados, y que el sistema ha cometido la gran injusticia de detener a los acusados con slo un acta policial, como si las detenciones, en todos los pases democrticos occidentales, ejemplo de respeto a las normas constitucionales, no se practicaran mediante el mismo sistema: la denuncia policial.

Lo que no cuenta esa prensa objetiva y neutral es que la mayora de esos muertos son chavistas, 10 eran funcionarios pblicos; que nicamente el 7% de los detenidos recibieron medidas privativas de libertad y que 19 efectivos de las fuerzas de seguridad estn procesados por excesos en las detenciones. Tampoco cuentan que entre los detenidos hay 58 extranjeros, mercenarios implicados en acciones terroristas, y uso de armas de fuego, comandadas por grupos de ultra derecha. Entre ellos, Gabriel Alejandro Reyes Beltrn que est reclamado por la INTERPOL a solicitud del Gobierno espaol por narcotrfico.

Indignado est el peridico El Universal porque a dos muchachos que fueron detenidos el juzgado los consider inocentes y los dej en libertad 33 das despus. No s si tras el juicio y la sentencia, porque en ese caso la rapidez de la Justicia venezolana supera en mucho a la espaola.

El caso evidente es que la mayora de los culpables de los destrozos causados en el patrimonio pblico y privado, que ascienden a 15.000 millones de dlares, no han sido detenidos ni siquiera identificados. Y que los tribunales han puesto en libertad a ms de 3.000 personas en slo unos das.

Lo que resulta ms penoso para esos medios de comunicacin, sus propietarios y representantes, los polticos de la oposicin, los empresarios que esconden los suministros y los alimentos, la oligarqua que durante dos siglos ha exprimido al pueblo y disfrutado de todos los tesoros del pas es que a pesar de la escasez de algunos productos, de que a veces y slo a veces como he podido comprobar se forman interminables colas, de que la propaganda antichavista llena las pantallas, las pginas impresas y las paredes de grafitis, carteles, dibujos y vietas de varios metros de longitud, que nadie borra; el pueblo, el pueblo llano, ese que vive en los ranchitos, en los poblados, en los nuevos barrios construidos en los ltimos aos, que tiene que desplazarse en los autobuses llenos hasta los topes, que trabaja duramente para sacar adelante al pas y disfruta de menos beneficios que los ejecutivos de las grandes empresas, no se ha lanzado a las calles de las ciudades, por millones, a manifestarse contra el Gobierno, como hizo para abortar el golpe de Estado contra Chvez en el 2002. Porque el pueblo venezolano sabe que nicamente la revolucin bolivariana que ahora comienza, a pesar de todas sus dificultades, puede construir un nuevo pas que le redima de su explotacin secular. Y que ni esa oposicin fascista, disfrazada de democrtica, ni las promesas de la MUD, Mesa de Unidad Democrtica, les darn nunca ni comida ni techo ni sanidad ni educacin, como no lo hicieron nunca en ms de medio siglo los partidos polticos de la derecha que se repartieron el poder.

Porque la dictadura bolivariana que tantos publicistas de la derecha aborrecen respeta la libertad de expresin de los medios de comunicacin privados que son mayora en el pas, aguanta estoicamente los ataques, incluso armados, de los sicarios de la oligarqua, y es ms respetuosa con la empresa privada de lo que esta se merece.

Deseo que no tenga que arrepentirse nunca de ello.


Fuente: http://blogs.publico.es/lidia-falcon/2014/07/14/la-dictadura-bolivariana/





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