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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-07-2014

Perfil del nuevo presidente de la Comisin Europea
Juncker, un tcnico liberal y aburrido

Eduardo Febbro
Pgina 12

Jean-Claude Juncker es un conservador con una capa de barniz social. Propuso un plan de reactivacin econmica de 300 mil millones de euros para los prximos tres aos. Pero no renunciar a la estricta disciplina presupuestaria.


Uno de los ms ardientes defensores del secreto bancario y ex primer ministro de uno de los principales parasos fiscales de Europa, Luxemburgo, acaba de acceder a la presidencia de la Comisin Europea. Jean-Claude Juncker, antao presidente del Eurogrupo (pases donde circula el euro), se convirti en el primer dirigente que llega a ese puesto mediante una eleccin luego de haber sido designado en un acuerdo previo entre los 27 dirigentes de la Unin Europea. El Parlamento Europeo lo confirm para reemplazar a Manuel Barroso por 422 votos a favor, 250 en contra y 47 abstenciones. Aunque Juncker tuvo que batallar para conseguir un consenso en torno de su nombre, principalmente con el primer ministro britnico, David Cameron, no caba ninguna sorpresa a la hora de elegir a este europeo que representa un mar de contradicciones.

Jean-Claude Juncker es un conservador con una capa de pintura social. En su intervencin pblica, el recin electo presidente de la Comisin prometi una Europa ms competitiva, pero tambin ms social. Juncker propuso un plan global de reactivacin econmica de 300 mil millones de euros para los prximos tres aos sin decir de dnde los sacara ni renunciar tampoco a la estricta disciplina presupuestaria que impone el pacto europeo de estabilidad y crecimiento. Para algunos, su designacin suena a broma o a contradiccin flagrante. Como ex jefe de gobierno de un innegable paraso fiscal, cabe preguntarse qu les dir a los dirigentes del G-20 la prxima vez que se renan en una cumbre. Es un enigma. Cabe recordar aqu que una de las misiones prioritarias del G-20 ha sido la fructuosa y espinosa cuestin de los parasos fiscales.

Juncker siempre neg que Luxemburgo fuera uno de esos parasos, pero lo es. En 2008, el mismo presidente francs de entonces, el liberal Nicolas Sarkozy, se dirigi implcitamente a los responsables del Gran Ducado de Luxemburgo: No se pueden combatir ciertas prcticas fuera de nuestro continente y tolerarlas en el nuestro, dijo Sarkozy. No slo se puede, sino tambin que quienes gobernaron esos pases de prcticas torcidas llegan a dirigir un conjunto de pases donde viven 500 millones de personas. Luxemburgo cuenta con cerca de 600 mil habitantes y 140 bancos instalados en su territorio, lo que equivale a la ms fuerte concentracin bancaria de la Unin Europea. Esos bancos administran 2500 billones de euros, el equivalente a 50 veces el PIB de Luxemburgo, que se eleva a 45 billones. Juncker dirigi el Eurogrupo entre 2005 y 2013 y gobern el ducado durante 18 aos. Gestionar la plata de los dems trae beneficios: el PIB por habitante es dos veces y media superior (67.340 euros en 2013) al promedio europeo.

Como jefe del Ejecutivo luxemburgus y Gran Bretaa como aliada, Juncker fue uno de los ms irrenunciables adversarios de la famosa directiva europea que impona un gravamen sobre los intereses obtenidos con los ahorros. La directiva fue adoptada en 2003, pero Juncker consigui que, junto a Austria y Blgica, Luxemburgo conservara el derecho de preservar el anonimato del dinero depositado en las cajas fuertes de Luxemburgo. Poco antes de que terminara su mandato en abril de 2013, el hoy presidente de la Comisin Europea acept el fin del secreto bancario en Luxemburgo.

La presin de Washington y la generalizacin de los programas de intercambio automtico de datos no permitieron que esa contradiccin fuera ms lejos. Sin embargo, Juncker jams ces de defender el estatuto de paraso fiscal que caracteriza a Luxemburgo, sobre todo cuando se neg a aceptar no slo los dispositivos europeos de armonizacin fiscal sino tambin, sobre todo, a acceder las demandas de la Comisin Europea en materia de intercambio de informacin para evitar la evasin fiscal. El hombre tiene un pedigre poco apto para corresponder con esa Europa desencantada y sin fe que se expres en las urnas el pasado mes de mayo (eleccin del Parlamento Europeo, 60 por ciento de abstencin).

Liberal, aburrido, tcnico, Juncker encarna perfectamente los fantasmas y los prejuicios que inspira la dirigencia europea. La paradoja es por dems sabrosa. Jean-Claude Juncker tiene a su cargo aplicar las reglas de la Comisin Europea que l mismo rehus respetar cuando era primer ministro de Luxemburgo y defendi contra viento y marea el oscurantismo fiscal y bancario. Pero las contradicciones no se terminan en l, sino que se hacen extensivas a los milagrosos socialistas europeos que lo apoyaron. Los socialistas del Viejo Continente hicieron campaa contra los parasos fiscales y terminaron votando a un dirigente oriundo de uno de esos territorios donde se pueden esconder ganancias y tesoros de toda ndole y origen. Un milagro europeo.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-250823-2014-07-16.html



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