Portada :: Palestina y Oriente Prximo :: Nueva masacre en Gaza
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-07-2014

La Nakba contina

Saad Chedid
Rebelin


Tambin contina la farsa del Dilogo israel palestino, con el apoyo continuado de los titiriteros, los sucesivos gobiernos de EE.UU., hoy Barack Obama, y Rusia, hoy Vladimir Putin, y con el Cuarteto en la trastienda, contando con la complicidad de la ANP, Mahmud Abbas, y los primeros ministros que se suceden en el Estado terrorista de Israel, hoy Benjamn Netanyahu.

Y, aprovechando de acontecimientos mundiales que entretienen a los pueblos del mundo, el Tzahal, avanza sobre el pueblo palestino, masacra, asesina nias, nios y ancianos, buscando pretextos mentirosos siempre, y declarando que lo que hace es responder a la agresin del pueblo palestino.

Porque el pueblo palestino, si hubiera alguno de ellos matado a los tres chicos israeles, hecho deleznable que debe ser condenado, lo hubieran publicado en carteles en las calles de Beirut o de Ramallah, como lo he visto muchas veces.

Tengo mis serias dudas de que ese crimen deleznable, de tres chicos israeles, pueda ser adjudicado a algn palestino.

Igual debo recordar que el jefe del Mossad, lo anticip varios das antes en una reunin del gabinete israel, cuando predijo que en cualquier momento podan aparecer muertos tres jvenes israeles de 14 aos. Percepcin extrasensorial o conocimiento fctico?

Y cul es la agresin de que se acusa al pueblo palestino? Unas caitas voladoras que son neutralizadas con la alta tecnologa que dispone el Tzahal, propia o entregada gratuitamente por el gobierno de EE.UU. de Amrica.

Slo puedo comprender la estpida e infantil actitud de Hamas --esta de seguir lanzando caitas voladoras sabiendo que sern interceptadas y no ocasionarn dao alguno al caer--, por la desesperacin y la impotencia que deben sentir sus dirigentes frente a la abrumadora y siniestra campaa de crmenes y asesinatos que diariamente ejecuta, silenciosa y perversamente el Tzahal, y que la prensa mundial oculta tambin perversamente.

Un muerto israel, sin conocer sus causas o motivos, como es el caso actual y ocurri muchas veces antes, es adjudicado a Hamas por la prensa mundial, que incluye su nombre y apellido, los aos que tena, quin era en la sociedad israel, qu estudiaba, si perteneca al Tzahal o era universitario, padre de familia o soltero, joven o viejo, mujer o varn, si tena hijas o hijos, sus nombres, dnde se lo encontr, y la mayor cantidad de detalles posibles.

Los palestinos asesinados por los drones son solamente un nmero, nunca se sabe quines eran o qu hacan. Son muertos annimos y as lo difunde la prensa mundial, hipcritamente.

Y, sin embargo, aqu en la Argentina, aparecen los Sergio Szpolski, rabino y empresario, con ms medios que los de Clarn, para criticar a un periodista, Pedro Brieger, acusndolo de parcialidad pro palestina, cuando lo que hace es cumplir su tarea informativa, tratando de ser lo ms equilibrado y honesto posible porque su conciencia moral as se lo exige, y as lo dice.

Y aparece otro, clebre por sus diatribas y deshonestas crticas al pueblo palestino, Marcos Aguinis, escritor, desacreditado por sus colegas de la colectividad juda, quienes manifiestan su desacuerdo ante tamaas falsedades con las que pretende adjudicarse un conocimiento que no tiene de la sociedad israel, a la que, como el mismo rabino Szpolski, desconoce absolutamente.

Y lo digo, sabiendo a que me refiero. Porque ambos dos son pasibles de la crtica que uno de los ms importantes pensadores israeles, Shlomo Sand, los incluira en su definicin de judo dentro del propio Estado israel, dice as:

En el Estado de Israel, toda forma de definicin de la judeidad es profundamente tramposa, impregnada de mala fe y de arrogancia.

Y por ello, agrega su decisin de dejar de considerarse judo, eligiendo cuidadosamente el lenguaje con el que manifiesta su voluntad:

Soportando mal que las leyes israeles me impongan la pertenencia a una etnia ficticia, soportando an ms mal el hecho de aparecer frente al resto del mundo como miembro de un club de elegidos, yo deseo renunciar y cesar de considerarme judo.

Y destaca antes, en su libro Comment jai cess dtre juif:1

En nuestros das, de parte de los goyim post Shoah, nosotros estamos frente a una simbiosis de miedos, de mala conciencia, pero sobretodo de ignorancia, y, entre los nuevos judos encontraremos frecuentemente victimizacin, narcisismo, pretensin, y una vez ms ignorancia crasa.

De esa ignorancia crasa de lo que pasa en el Estado de Israel, estn llenos Sergio Szpolski, rabino, y Marcos Aguinis, escritor, as como los miembros de las comisiones directivas de las mltiples asociaciones judas, en especial los integrantes de la DAIA y la AMIA, y sus voceros.

Bastara para ello leer las notas que diariamente publica, dentro del Estado de Israel, en el diario Haaretz, ese valiente y digno pensador que es Gideon Levy, notas que, a veces, aparecen traducidas en las pginas de rebelion.org, y que pueden ser ledas por todos.

Sin embargo, estoy seguro que, seguramente, ni Szpolski ni Aguinis leen esas pginas, para no conocer la verdad de lo que acontece all, y seguir as con sus ilusiones ficcionales, reverenciando y aplaudiendo los crmenes y asesinatos, selectivos y masivos del Tzahal, crmenes de lesa humanidad imprescriptibles, pero no crmenes de guerra ya ue no hay guerra, y consideran como sus hermanos de sangre, a personajes siniestros como Evet Lvovich Liberman, nacido en Kishinev, Unin Sovitica (ahora Chişinău, Moldova), recin llegado al Estado de Israel en 1987, y hebraizado Avigdor Lieberman, para pasar por judo, y que pretende expulsar y/o matar a todos los palestinos porque cree que Palestina, transmutada por escribas desconocidos en tierra de Israel, le pertenece a los judos por mandato de Jhwh, deidad genocida que, el escritor Carlos Escud, en su libro La guerra de los dioses, la describe as:

Yahv (Jhwh) se nos presenta como el mayor genocida de todos los tiempos.2

A esa deidad, as calificada por un argentino, convertido al judasmo, luego de escribir ese libro, el mayor genocida de todos los tiempos, rinden culto en el Estado de Israel, y los rabinos, hermanos de sangre del rabino Szpolski, la predican a los jvenes israeles cuando terminan sus estudios y deben incorporarse por tres aos al Tzahal, ensendoles a asesinar a nias y nios palestinos, de entre 4 y 10 aos, para evitar el peligro demogrfico.

Enseanzas que Gideon Levy3 denuncia en una famosa carta a un soldado israel, uno de los que recurren a los rabinos para liberar su conciencia de las culpas que les invaden cuando matan chicos palestinos:

Querido soldado:

Los soldados han matado a 623 nios y jvenes, y usted quiere decirme que ni uno de esos soldados descubri a un nio en su mira? La persona que dispar a la muchacha de Rafah, no la vio? La persona que dispar a Amar Banaat y a Montasser Hadada en la casbah, matndolas a ambas con una bala, tampoco pudo reconocerlas? Y el que mat a Khaled Osta, el chico de 9 aos, hacindole un enorme agujero en su pecho tampoco se dio por enterado?

Y el que dispar desde su tanque sobre los edificios residenciales de Gaza y que no vi a ningn nio en su mira, no saba que en esos edificios vivan nios y sin embargo apret el botn? Y el piloto que dej caer una bomba en un barrio densamente poblado, tampoco l saba que los nios estaran entre las vctimas?

Usted dice que ellos deben ser atacados para mantener la disuasin. Eso es aterrador. Matar a un nio para disuadir? Y si usted mat o hiri a nios para disuadir cree que ha logrado tal disuasin?

Usted ha pensado alguna vez por qu esos nios estn enfrentndolo? Usted ha considerado alguna vez la posibilidad de que ellos pueden estar luchando por una causa justa? Qu quiz ellos slo quieran sacarse nuestra opresiva presencia de sus vidas? Usted ha intentado ponerse en su lugar, incluso por un momento, alguna vez? Qu hara usted si hubiera nacido palestino bajo esta ocupacin?

Pero usted hace todo eso porque existe un sofisticado sistema de educacin, informacin, comunicacin, lavado de cerebro, deshumanizacin y demonizacin, un sistema que est llevando a generaciones de excelentes jvenes a cometer hechos espantosos porque estn absolutamente desprevenidos de lo que estn haciendo. Lo que el sistema instila es que nosotros somos los amos de la tierra y los palestinos son personas inferiores que bajo ninguna circunstancia tienen los derechos que nosotros tenemos; que la ocupacin es justa, obligatoria en esta situacin, que el terrorismo es porque s, que los palestinos han nacido para matar, que los ataques terroristas provienen simplemente de su carcter sanguinario.

Y todo eso, metido en consideraciones de seguridad, es una excusa para todos, y, crame, para todo.

Crame, la sangre de esos nios no se ha ido al cielo. Su sangre est en nuestras manos. Su sangre est en las manos de aquellos que lo enviaron a la casbah y en la cabeza de los que dispararon y en la de aquellos que pasean por las calles de Nablus tiranizando a su gente, y en la de aquellos que permanecieron callados. Usted est all en mi nombre, tambin, y por consiguiente todos nosotros cargamos una pesada responsabilidad, demasiado difcil de llevar.

Pero, el pueblo argentino escucha y lee a los Szpolski y Aguinis, y conoce poco o nada de los que piensan y escriben, los que viven en el Estado de Israel y conocen bien, como dira Jos Mart, al monstruo en sus entraas, porque viven all y trabajan y ensean en sus entraas.

Escuchemos ahora a una gran educadora, Nurit Peled-Elhanan, hija del famoso palestino, devenido en general Matti Peled, quien luchara contra su propio pueblo palestino, por su condicin de judo, y que luego de implantado el Estado de Israel, volviera a sus orgenes, y el pueblo palestino lo bautizara con un nombre sagrado: Abu Salam, padre de la paz, por su crtica al Tzahal, al que vio convertirse en ejrcito de ocupacin, y por eso luch contra ese ejrcito de ocupacin con la metodologa de la no violencia, y tambin por el reconocimiento del Estado Palestino.

Y qu es lo que dice Nurit Peled-Elhanan sobre lo que ocurre en ese Estado de Israel?, en el que vive y ensea en su Universidad:

El Estado de Israel, que se declar oficialmente un Estado de apartheid, se distingue por lo que ha sido siempre el mtodo del racismo ms tpico y exitoso: la clasificacin de los seres humanos. El idioma hebreo, que se va haciendo ms y ms repugnante bajo los auspicios del ejrcito de ocupacin y la burocracia de la ocupacin, est lleno de clasificaciones: hay personas que son un cncer en el corazn de la nacin, y hay personas que son un peligro para la seguridad, y hay personas que son una plaga o una pesadilla demogrfica, y hay personas que son un riesgo para la salud; todas ellas clasificadas y categorizadas de tal manera que aun el ms ignorante y bruto de los ministros israeles puede aprenderse de memoria esta clasificacin.

Todos estamos sujetos a clasificaciones. Todos estamos controlados por las leyes racistas de este lugar, y encerrados voluntariamente en guetos. El gueto sionista ha aprendido a no ver ni oir nada ms all de los muros que lo rodean: los muros reales de cemento, y los muros imaginarios hechos de obediencia, odio, y un miedo terrible. No nos atrevemos a protestar contra las leyes racistas, no nos atrevemos a desafiar seales racistas, no nos atrevemos a defender a los nios torturados, no nos atrevemos a romper los muros de Gaza, y no nos atrevemos a ir a Hebrn o Deheisheh, a Yenn o Ramalah a preguntar por los vecinos. Esa es la gran victoria de la Ocupacin. Bajo el manto de la Ocupacin, elegimos una y otra vez someternos a la autoridad de criminales de todo tipo, criminales de guerra, ignorantes y patanes. As nos auto-castigamos por nuestra impotencia y por el blanqueo de nuestro espritu.

Ao tras ao llevamos a nuestros hijos hasta la puerta de las escuelas y los dejamos a merced de un sistema educativo que quema libros de historia y ciudadana y autoriza libros que incitan a asesinar nios. Les abandonamos al lavado de cerebro y las mentiras sobre la Guerra de Liberacin que ganamos, y sobre el Da de Jerusaln que representa nuestras conquistas, y el desfile por Samaria (que es nuestra); dejamos que les lleven a Hebrn, la Ciudad de nuestros Patriarcas, y a la Ciudad de David -que no est vivo ni bien. Los docentes de ese sistema no se amilanan cuando son exhortados a envenenar las mentes de sus alumnos con historias mendaces acerca de nuestros derechos histricos a la tierra de nuestros vecinos, acerca del herosmo y la victoria -cuando en realidad fue limpieza tnica, inspirada y planeada por las instituciones racistas. Todo el propsito de la educacin israel es preparar a los nios para ser obedientes soldados de las Fuerzas de Ocupacin Israel.

Inclinamos la cabeza cuando la organizacin terrorista ms institucionalizada del mundo, el Tzahal, nos arranca a nuestros hijos, les enlista en sus filas y les ensea a clasificar a la gente, a clasificar a los nios, a clasificar a los bebs, a clasificar el dolor y a clasificar a los muertos. Todo eso a fin de endurecer sus corazones y embotar sus sentidos para que puedan abusar, destruir y matar con la conciencia limpia. Estamos ocupados hasta tal punto que aun cuando el ser humano se vuelve sangre continuamos clasificando, sin entender que todos nosotros, los muertos y los vivos, somos vctimas de la Ocupacin que corrompe.

Por eso e insisto en ello: quienes viven en la Argentina no conocen lo que pasa dentro del Estado de Israel, si no fuera as, no podran defender los horrores que se cometen contra el pueblo palestino, que lo que hoy ocurre en Gaza, es slo una nfima muestra que deben denunciarse como crmenes de lesa humanidad, porque, no hay una guerra entre dos pueblos, y por ello no son crmenes de guerra.

Ya en su momento, Edward W. Said, haba denunciado las falacias del lenguaje utilizado por los terroristas sionistas, jzaros conversos, como Avigdor Lieberman, encumbrados en el gobierno del Estado de Israel, desde el cual envan a jvenes entrenados por rabinos enfermos y vidos de sangre palestina, a masacrar al pueblo palestino, como lo estn haciendo hoy en Gaza.

Gauri Viswanathan, su discpula india, recupera sus palabras en sus entrevistas que compila en el libro Poder, poltica y cultura. Entrevista a Edward W. Said, Barcelona, 2011, p. 198:

Desde mediados de los setenta los israeles intentan convencer al mundo de que eso es lo que somos, de que lo que los palestinos llamamos actos de resistencia son actos de terror. Es una flagrante hipocresa, es una mentira procedente de un Estado que manda sus bombarderos a bombardear campamentos de refugiados desde una altura de 3.000 metros.

Y por ensima vez, vuelven a ejecutar sus actos terroristas, contando en la Argentina, con la complicidad de los Sergio Szpolski y Marcos Aguinis, defensores de los que ellos llaman sus hermanos de sangre, entre los que incluyen, por supuesto a Avigdor Lieberman, y los miles de jzaros aventureros asesinos no judos, con nombres hebraizados, que integran el Tzahal, pero excluyen a Gideon Levy, Shlomo Sand y Nurit Peled-Elhanan, que viven en el Estado de Israel y lo conocen mejor que todos ellos.

Notas:

1 Shlomo Sand. Comment jai cess dtre juif. Flammarion. Pars, 2013, pp. 15, 134 y 19.

2 Carlos Escud. La guerra de los dioses. Los mandatos bblicos frente a la poltica mundial. Editorial Lumiere S. A., Buenos Aires, 2007, p. 29.

3 Israel Shahak. El Estado de Israel arm las dictaduras en Amrica latina. Editorial Canan, Buenos Aires, 2007, Apndice II, pp. 153-159.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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