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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-07-2014

Parte II
Perspectivas para Venezuela (II)

Lucha de Clases, Corriente Marxista del PSUV
luchadeclases.org.ve


La experiencia de todo un siglo de situaciones revolucionarias y de continua lucha de clases, nos demuestra sin equvoco alguno, que toda situacin revolucionaria es un proceso dinmico y dialctico, es decir, que no es esttico ni sigue desarrollos lentos, graduales y progresivos, sino que por el contrario, tiene avances, virajes y cambios bruscos, e incluso retrocesos...

Segunda Parte del Anlisis de Perspectivas para Venezuela


La oposicin y el surgimiento de un movimiento de tendencia profascista en el seno de la derecha venezolana

Otro pilar, sobre el cual necesita basarse el ala radical de la oposicin, para poder llevar a cabo un derrocamiento violento del gobierno bolivariano, es la construccin de un movimiento de masas de tendencia fascista, que le sirva a la burguesa para aplastar por la fuerza a las organizaciones de la clase obrera y a las organizaciones revolucionarias en general, sobre todo a aquellas organizaciones armadas, que constituirn un muro de defensa de la revolucin y del movimiento obrero y popular, ante un posible golpe de estado o ante una ofensiva violenta de la oligarqua tal y como estamos viendo ahora con las guarimbas.

En dicha necesidad radican toda una serie de hechos presentes en las actuales manifestaciones y movilizaciones de la derecha, que si bien no son totalmente nuevos, se han manifestado con particular intensidad durante los dos ltimos meses.

El uso de grupos armados dentro de las manifestaciones de la oposicin, el equipamiento de los manifestantes en general, ya sea con armas caseras improvisadas, con equipos de defensa y ataque para ser utilizados contra la GNB, o incluso con armas de fuego, cortas y largas. El entrenamiento de grupos de sus militantes en el uso de tales armas, y en tcticas de guerrilla urbana, la persecucin, escarnio y uso del terror contra camaradas que residen o laboran en los municipios donde se estn llevando a cabo las guarimbas, el asesinato de oficiales de la GNB, el rascismo y el odio de clase expresado contra los trabajadores motorizados, as como el asesinato de grupos de estos que han enfrentado las guarimbas, y por ltimo el terrible caso de las guayas colocadas en las vas pblicas para arremeter contra los mismos, son elementos que denotan el carcter profascista del movimiento actual.

Esto demuestra la intencin y el inters del sector ms radical y de extrema derecha de las clases dominantes, de organizar un poderoso movimiento armado de masas, o al menos de vanguardia, para poder derrotar y aplastar de forma violenta al movimiento revolucionario a travs sus organizaciones. Sin embargo, en la prctica la burguesa venezolana ha demostrado ser bastante dbil polticamente, de cara a tales tareas.

El estudio cientfico del fascismo en Europa por parte del marxismo, ha permitido entender el papel clave que tiene que jugar la pequea burguesa, como base social del movimiento fascista, para la organizacin de un movimiento masivo de esta naturaleza, a fin de que pueda representar una seria amenaza para el movimiento revolucionario.

Por ms que el ala radical de la oposicin de derecha en Venezuela, ha querido organizar un movimiento de tendencia profascista en el seno del movimiento estudiantil de oposicin, sus esfuerzos han sido infructuosos en la gran mayora de los casos. Nuestra burguesa ha demostrado ser muy dbil para llevar adelante dicha tarea, y asimismo, la pequea burguesa, como base social de un movimiento de ese tipo, ha demostrado tambin una evidente debilidad de cara a su construccin.

En su artculo Adnde va la revolucin venezolana? Una contribucin al debate sobre la propiedad y las tareas de la revolucin, el compaero Alan Woods, dedica toda una seccin a la cuestin de la clase media venezolana y explica: Las clases explotadoras son una pequea minora de la sociedad. Ellos no podran gobernar sin la ayuda de un gran nmero de sub explotadores y sub-sub explotadores. Utilizando su poder econmico y su control de los medios de comunicacin, han movilizado a la masa de la clase media venezolana para oponerse a la revolucin. Bajo la falsa bandera de la "democracia" han organizado motines callejeros y enfrentamientos. Sus tropas de choque son los hijos de los ricos -los "sifrinos"-, parsitos ricos, fanticamente opuestos a las masas. La pequea burguesa enfurecida est molesta por las concesiones hechas a los pobres, que ven como una amenaza a sus propios privilegios.

Luego, en el mismo prrafo expresa la caracterstica que hemos sealado al respecto de la evidente debilidad del movimiento poltico de la clase media: Ellos hacen mucho ruido cuando se requiere, pero en realidad son slo polvo humano, fcilmente esparcidos al viento cuando se enfrentan con el movimiento de las masas. (Alan Woods: A dnde va la Revolucin Bolivariana? Una contribucin a la cuestin de la propiedadhttp://www.luchadeclases.org.ve/venezuela/psuv/6834-alan-woods-29143)

Esta debilidad, se evidencia ms descarnadamente en el hecho de que al ala ms radical de la burguesa, se le ha hecho imposible durante los ltimos aos, construir un movimiento armado y que ponga en prctica mtodos violentos, desde el propio seno de la clase media, y en cambio, ha requerido siempre de importar paramilitares desde Colombia, que le puedan servir de brazo armado para atacar al movimiento obrero y a la Revolucin Bolivariana, con los objetivos ya explicados, de derrotarla y poder aplastar a la vanguardia del movimiento obrero y popular.

Esta caracterstica ha sido una constante a lo largo de toda la Revolucin Bolivariana. La burguesa ha tenido y tiene los medios econmicos para armar a grupos de la clase media dispuestos a hacer el trabajo sucio de la contrarrevolucin, de atacar, perseguir, aterrorizar e incluso asesinar a camaradas y organizaciones del movimiento obrero y popular, elemento propio de organizaciones fascistas, pero siempre ha faltado lo ms importante, el surgimiento de estos individuos y grupos en el seno de la clase media.

Ello ha quedado comprobado de manera evidente durante las recientes guarimbas. Parafraseando al camarada Alan Woods, una vez ms la clase media venezolana ha demostrado ser polvo humano. Cierto es, que esta ha sido la base social que ha engrosado y robustecido las manifestaciones de calle de estos dos meses, incluidas las guarimbas, pero tambin es cierto, que la mayora de estos hijitos de pap, sobre todo los que provienen de sectores de clase media alta, no son capaces de ensuciarse las manos en tales acciones violentas.

Para tal fin, la burguesa ha requerido contratar cientos de jvenes en las principales ciudades del pas, la gran mayora de ellos provenientes de familias obreras y pobres, para poder llevar a cabo las guarimbas y el resto de acciones violentas de estos dos meses, lo que ratifica la clara debilidad de la pequea burguesa y tambin, de la burguesa, al ser incapaces ambas clases de organizar un fuerte movimiento militante y armado que pueda llevar adelante tales acciones, y tener que contratar y pagar a grupos de jvenes provenientes de sectores proletarios, semiproletarios y lumpenproletarios, para poder organizar su movimiento.

Este es un hecho que ha podido observarse en el municipio Chacao por ejemplo, donde jvenes de familias obreras y pobres de las pequeas barriadas populares del municipio, han sido contratados para dar la cara por sus compaeros de clase media en las guarimbas, o donde tambin, la extrema derecha ha tenido que importar al municipio a jvenes de barriadas fuera del municipio, para poder llevar a cabo el trabajo sucio.

Asimismo, al inicio del plan golpista de Febrero, fue develado un audio en el que se comentaba el hecho de que haban sido contratados 300 motorizados armados, para generar terror y acciones violentas, incluyendo sicariato. En las manifestaciones de aquellos das pudimos ver muchos sifrinos llevando sus motos a las manifestaciones, pero seguramente ni uno de ellos formaba parte de este grupo de 300 motorizados, eso se lo dejaron a los sicarios.

Posteriormente sera develado tambin, que a los jvenes de extraccin proletaria que participaban activamente en las guarimbas, se les estaba pagando 5000 bolvares diarios.

Este hecho a su vez, muestra que nivel de la lucha real de calle, la revolucin todava tiene una gran ventaja frente a la contrarrevolucin, y en una hipottica agudizacin de la lucha de clases y de la confrontacin de calle, o concretamente, ante la posibilidad del estallido de una guerra civil, el movimiento revolucionario tiene muchas ms condiciones a su favor que la derecha burguesa para vencer.

El golpe suave o la contrarrevolucin por vas democrticas

Tal y cmo lo explicamos en nuestra segunda declaracin ante los nuevos planes golpistas: La burguesa est claramente dividida en cuanto a su tctica. Los sectores ms extremistas, dirigidos por Mara Corina Machado y Leopoldo Lpez quieren el derrocamiento inmediato del gobierno mediantes acciones violentas de calle que creen una situacin de desgobierno que pueda forzar un golpe por parte de un sector de las fuerzas armadas.

Pero el sector principal de la burguesa (que comparte el mismo objetivo de derrocar el gobierno y aplastar la revolucin) considera que no estn dadas las condiciones, y quiere jugar a medio plazo al desgaste del gobierno y a derrotarlo en una contienda electoral. Ellos entienden que la revolucin bolivariana todava tiene importantes reservas de apoyo entre la clase obrera y los sectores populares. (http://www.luchadeclases.org.ve/venezuela/editoriales/7682-declaracion-ante-planes-golpistas-2).

Un sector de la burguesa y de sus dirigentes polticos, luego de obtener derrotas en cada uno de los enfrentamientos agudos que ha habido a lo largo de los ltimos 15 aos entre la revolucin y la contrarrevolucin, como el golpe de 2002 y el posterior paro sabotaje, ha ido paulatinamente sacando conclusiones en torno a las fuertes reservas de apoyo que posee la Revolucin Bolivariana, no slo entre las masas trabajadoras y oprimidas, sino incluso entre las FANB.

Este sector, como sealramos en nuestra declaracin, comprende que en primer lugar, el conjunto de la oposicin no posee actualmente la suficiente fortaleza poltica de calle, ni la capacidad de movilizacin de masas, ni an el poder de fuego suficiente, a pesar de que han venido haciendo enormes esfuerzos para armar a su movimiento, con el objetivo de aplastar de manera violenta al movimiento revolucionario en el corto plazo, y en segundo lugar, comprende que ni el gobierno bolivariano ni la revolucin son todava lo suficientemente dbiles, como para poder intentar un derrocamiento por la va violenta, sin que a la vez ello genere una respuesta masiva y armada por parte de las masas revolucionarias.

Por lo tanto, este sector ha venido entendiendo lentamente, que es necesario acelerar el desgaste que actualmente existe entre un sector de las masas que apoyan a la revolucin, y ms an, que es necesario extender dicho desgaste y contagiar el mismo a sectores cada vez ms numerosos de las masas que votan por la revolucin, a fin de poder preparar el terreno para una derrota del PSUV en elecciones futuras.

De manera tal, que slo despus de muchas derrotas propinadas por las masas revolucionarias a la oligarqua y sus esbirros, un sector de sta ha venido comprendiendo la importancia de combinar las tcticas contrarrevolucionarias, y no slo basarse en la violencia o en las movilizaciones de calle, sino tambin, utilizar los instrumentos de la democracia burguesa, como lo son las elecciones, como un mecanismo para acumular fuerzas y preparar una legtima salida del gobierno, a fin de lograr derrotar a la revolucin.

Ahora bien, es primordial subrayar que en ello, ha jugado un papel decisivo el progresivo reflujo de las masas revolucionarias, lo cual se ha expresado en los resultados de los procesos electorales que se han venido realizando desde 2007-2008 en adelante.

Fuente: http://www.luchadeclases.org.ve/venezuela/7766-perspectivas-para-venezuela-2



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