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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-07-2014

Entrevista a Adriana Carrillo (Samantha), trabajadora sexual de Guatemala
Todo lo que se salga de la llamada moral sexual normal es mal visto

Marcelo Colussi
Rebelin


Intentar denigrar a alguien dicindole que es un hijo de sexoservidora!, insulto por lo dems raro (quin lo proferira as?), puede resultar hilarante, disparatado incluso. Por el contrario, ser un hijo de puta! tiene un peso categrico, lapidario. Ser puta en nuestra occidental y cristiana sociedad, conlleva una carga de discriminacin muy difcil de soportar. El cuerpo femenino, desde toda una historia milenaria, es el lugar del goce y de la indecencia. Vender servicios sexuales est estigmatizado, aborrecido. Pero, qu dice de ello alguien que por aos se dedic a ese oficio? Adriana Carrillo (Samantha), 33 aos, es hoy la Coordinadora Nacional de la Red Latinoamericana y del Caribe de Mujeres Trabajadores Sexuales REDTRASEX Captulo Guatemala (con sede central en Buenos Aires, Argentina) y Coordinadora de la guatemalteca Asociacin Mujeres en Superacin OMES. Definitivamente la cuestin es mucho ms compleja (infinitamente ms compleja!) que una cuestin de supuesta dudosa moralidad, que mujeres de vida fcil, que vicios o pecados. En todo caso, se presentifican en todo esto ancestrales mitos y prejuicios, hipocresas y dobles discursos que, si bien estn an muy lejos de desaparecer, al menos comienzan a cuestionarse. Desde tiempos inmemoriales el poder masculino utiliz a la mujer como objeto sexual, y los varones visitan prostitutas en todas partes del mundo, desde todos los tiempos. Pero luego se marginaliza a la mujer que hace eso, se la tilda de pecadora. No es una injusticia eso?, reflexiona Samantha. Para contribuir a ese cuestionamiento, a esa radical y necesaria crtica de la moral conservadora que sigue pesando sobre la amplia mayora de la sociedad, Argenpress dialog con ella por medio de su corresponsal en Centroamrica, Marcelo Colussi, en la ciudad de Guatemala. Producto de ello presentamos aqu la siguiente entrevista.

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Pregunta: En nuestro contexto latinoamericano un varn que tiene muchas mujeres, un puto en el lenguaje popular centroamericano, en Argentina puto es sinnimo de homosexual; deberamos decir un mujeriego, un Don Juan es tolerado, o incluso alabado en crculos masculinos; por el contrario ser una mujer con muchos hombres, una puta, es una ignominia, una deshonra. Qu decir de esto?

Samantha: Eso no slo es latinoamericano: es mundial. Tiene que ver con el machismo, con el sistema patriarcal que nos domina, que siempre engrandece al hombre y pone a la mujer por el piso. Tener muchas mujeres denota hombra, pero de ese modo la mujer sigue estando muy estigmatizada. Si tiene la misma libertad sexual que tiene un varn, la sociedad machista la ve mal, la juzga, la discrimina. Dice de ella que no tiene principios ni valores, que es algo malo, incluso despreciable. Ser puta tiene la caracterstica de algo decadente, terrible. Pero tambin puede tener un sentido de halago, de felicitacin: si alguien hizo algo muy bueno es un cabrn, un hijo de puta! Qu hijo de puta, mir lo que consigui!, por ejemplo. O sea que la palabra puede tener los dos significados, aunque se usa mucho ms para herir que para halagar. Hoy por hoy en nuestra cultura la mujer que tiene relacin con varios hombres est tan desvalorizada que es un insulto. Es slo un objeto sexual al que no se valora como ser humano. Pero por qu eso tiene que ser as? Por qu no es igual con los varones? Hoy da ya hay mujeres que hemos decidido usar nuestro cuerpo como queremos, y en muchos casos optamos por trabajar con l. En ese sentido, somos como cualquier trabajador, con nuestros propios derechos, con nuestros propios pensamientos. Una trabajadora sexual, es decir: aquella mujer que decidi trabajar sexualmente con su cuerpo cobrando por el servicio que ofrece, trata de reivindicar lo que hace, y por ende, reivindicar el cuerpo de la mujer, que es otra forma de decir que intenta reivindicar a todas las mujeres en el medio de una sociedad terriblemente machista y patriarcal. Una trabajadora sexual es alguien que vende un servicio, que hace una transaccin comercial. Hay muchas mujeres que sin llamarse trabajadoras sexuales tienen este comercio, esta transaccin comercial con varones: es un negocio, un intercambio econmico: te doy algo a cambio de algo, as de simple. Quien desarrolla ese trabajo no est reivindicada como trabajadora, porque nuestra sociedad sigue siendo muy prejuiciosa, y cuando se habla de sexo continuamos movindonos con patrones sumamente machistas. De ah que se diga que esto es malo. Pero no hay bueno y malo en s mismo; eso lo decide la sociedad. Quin dice que ejercer este trabajo es malo? Quin lo decide?

Pregunta: Qu hace que una mujer pueda dedicarse a este oficio?


Samantha: La sociedad machista desde tiempos inmemoriales puso en menos a la mujer, la prostituy, la rebaj, la convirti en simple objeto para el uso masculino. Las mujeres desde toda la historia venimos sufriendo esta violencia patriarcal, que en definitiva es una violencia poltica. La mujer nunca poda decidir, no tena voz y voto. Ahora, si bien hay mucho que cambiar todava, ya empezamos a hacernos escuchar, nuestra voz comienza a escucharse. Las mujeres que nos dedicamos a ser trabajadoras sexuales lo hacemos porque vemos que es un negocio rentable. Aclaro que no cualquier mujer, por razones psicolgicas muy personales, puede ser una trabajadora sexual, puede tener relaciones sexuales con cualquier hombre y cobrando. En cambio una trabajadora sexual es eso mismo ante todo: una trabajadora. O sea que tomamos nuestra actividad como un trabajo, no como una relacin sentimental. Es como una profesin: se hace con seriedad profesional, porque cobramos por el servicio, por tanto hay que hacerlo bien, sin involucrarse afectivamente. Para la sociedad machista puede parecer muy grotesco lo que hacemos, pero para nosotras no: es un trabajo bien remunerado, y punto.

Pregunta: Una trabajadora sexual quiere salir de la vida que lleva? Se puede arrepentir en algn momento del trabajo que realiza?


Samantha: Las trabajadoras sexuales no nos arrepentimos del trabajo que hacemos. Y aqu hay que hacer una diferencia muy importante: hay mujeres que nos dedicamos a ser trabajadoras sexuales por propia decisin, y hay otras mujeres explotadas en el contexto de la prostitucin, la trata, el proxenetismo y la esclavitud sexual. Ellas s son explotadas; ellas no eligieron esa vida de martirio. Ellas s quieren salir de ese contexto de explotacin, abuso y violacin de sus derechos. Esas mujeres no se arrepienten de su acto propiamente dicho: en todo caso se arrepienten y quieren salir del mundo de explotacin y violencia en que se encuentran. Ellas s son violentadas, violadas en sus derechos, marginalizadas. Ellas s tienen mucho de que arrepentirse, porque su vida es un verdadero martirio, porque viven explotadas. Pero una trabajadora sexual no, porque estamos empoderadas, somos luchadoras, tenemos claro qu queremos. En definitiva, porque tenemos una posicin poltica clara en la vida. No nos arrepentimos sino que estamos orgullosas de ser lo que somos. Por ejemplo, compaeras mas que se dedican a este trabajo, en unos aos, tomando conciencia de sus derechos, sabiendo hacerse valer, han tenido un cambio fabuloso. Asombra verlas ahora, empoderadas, luchadoras, tan distintas a cmo eran 10 o 15 aos atrs. Estas mujeres, entre las que me incluyo, ahora sabemos a dnde queremos ir, tenemos metas claras, tenemos un proyecto. Eso es muy distinto de las compaeras que son vctimas de la prostitucin, porque ellas an no han pasado por este proceso de empoderamiento. Son vctimas, estn bajo el mando de quien las regentea, sufren todos los acosos de proxenetas, a veces tambin de la polica, del Estado, y adems de los prejuicios sociales que las excluyen. El mundo masculino las usa qu varn no ha ido con prostitutas? pero al mismo tiempo, con la doble moral que reina, las discrimina, las criminaliza. Una trabajadora sexual, por el contrario, es como una cuentapropista: vende un servicio y se pone de acuerdo con su precio. Se establece el contrato con el cliente: qu quers: sexo anal, oral, poses, masaje sensual, quers acompaamiento afectivo, quers hablar, quers que te escuche, quers ir a cenar? Es una transaccin comercial, y ah nosotras, como trabajadoras por cuenta propia, no perdemos.

Pregunta: Una prostituta, una mujer prostituida, por el contrario, no gana lo que quiere. Es decir: es una trabajadora explotada, alguien ms se queda con parte, con buena parte de la ganancia que ella produce con el, por as decirlo, sudor de su frente.


Samantha: Exacto. La trabajadora no tiene la retribucin econmica justa por su trabajo, porque se lo roban, porque tiene un proxeneta que la explota. Si la mujer no ha decidido por voluntad propia estar donde est, lo suyo deja de ser un trabajo independiente, como es el caso de las trabajadoras sexuales, que trabajamos con pasin, con orgullo de lo que hacemos, con entusiasmo. Para la mujer prostituida su trabajo sexual es una carga pesada, una obligacin, adems de todo juzgado despreciativamente por la sociedad. Vivimos una moral horrible, porque la sociedad utiliza a las prostitutas, pero luego las desprecia, y todo lo que se salga de la llamada moral sexual normal es mal visto. La religin oficial ayuda a ese desprecio, pues una prostituta, al igual que un homosexual o un travesti, dice que no heredar el reino de los cielos, pues supuestamente somos pecadores. Si es cierto que Dios existe, en todo caso por qu cuestionara a una mujer que vendiendo su cuerpo dio de comer a sus hijos y los cri? Quin dice que eso es un pecado?

Pregunta: Un empresario que no paga impuestos, es un pecador tambin? Y los que deciden las guerras, que no somos la gran mayora silenciosa de la gente, no son pecadores?


Samantha: Por supuesto! Aqu hay demasiada hipocresa. Quin decide qu es pecado y quin no? Dios lo mand decir acaso? Es una sociedad hipcrita, con doble moral la que pone esos parmetros. Desde tiempos inmemoriales el poder masculino utiliz a la mujer como objeto sexual, y los varones visitan prostitutas en todas partes del mundo, desde todos los tiempos. Pero luego se marginaliza a la mujer que hace eso, se la tilda de pecadora. No es una injusticia eso? Para una trabajadora sexual es gratificante saber que nadie la explota, que hace valer sus derechos y que con su trabajo, elegido libremente, puede mantener a su familia, tal como es mi caso por ejemplo. Lo que sucede es que las sociedades siguen siendo terriblemente machistas y patriarcales, por eso la mujer que tiene varios hombres es mal considerada, denigrada, deshonrada. Pero quin es el justo y quin el injusto? Quin es verdaderamente el pecador en todo esto?

Pregunta: En Guatemala especficamente, o en toda Latinoamrica qu hay ms: mujeres prostituidas manejadas por redes de trata y proxenetismo, o trabajadoras sexuales independientes?


Samantha: No disponemos de los datos exactos, pero te dira que en toda Latinoamrica y el Caribe aproximadamente un 70% de mujeres que venden sus servicios sexuales lo hacemos por propia eleccin. Es decir: somos trabajadoras sexuales independientes. Pero ah habra que incluir una enorme cantidad de mujeres que, sin decirse explcitamente trabajadoras sexuales, tienen transacciones sexuales con un hombre. Puede incluirse ah al ama de casa monogmica que mantiene una relacin extramatrimonial, por ejemplo. Ahora bien: saber con exactitud cuntas mujeres son vctimas de la trata, de la esclavitud sexual, de la explotacin por parte de redes criminales de proxenetismo, eso es un dato muy difcil de tener, porque se mueve muy en las sombras. Nosotras, las trabajadoras sexuales asociadas, organizadas en nuestras asociaciones y debidamente empoderadas, no queremos que se nos asimile con las mujeres violentadas y manejadas por estas redes, porque eso nos pone en un pie de igualdad con aquellas mujeres a las que no se les respetan sus derechos. Si nos encajonan en ese mismo paquete y nos ponen como mujeres en prostitucin, nos ponen en una situacin de indefensin, siendo justamente todo lo contrario lo que buscamos con nuestras organizaciones. Es decir: queremos dar el mensaje de empoderamiento, de hacer valer nuestros derechos, de que nosotras decidimos sobre nuestras vidas y nuestros cuerpos. Pero hay que decir que lamentablemente hay una enorme cantidad de mujeres jvenes, menores de edad en muchos casos, vctimas de estos negocios ilegales, de la trata, del turismo sexual, de la esclavitud. Y eso claramente es un problema poltico. Por eso los gobiernos deben tomar cartas en el asunto y desarrollar acciones fuertes, contundentes.

Pregunta: Los diferentes Estados de la regin latinoamericana tienen polticas especficas sobre estos temas?


Samantha: No hay polticas pblicas como tales. Existen leyes contra la violencia sexual y la trata de personas. La prostitucin est penalizada por la ley, y en realidad no hay un reconocimiento del trabajo sexual independiente. Para arreglar un poco toda esta terrible situacin de mujeres en prostitucin, en trata y en dependencia de redes de proxenetismo, los Estados deben partir por reconocer de una vez el trabajo sexual independiente, que es la nica manera de comenzar a combatir en serio la explotacin y la esclavitud sexual. Las mujeres que estamos en este negocio no tenemos que llevar la culpa a cuesta, la infamia, la marginacin. Las mujeres que estn prostituidas deben ser vistas como vctimas y reivindicrselas, no excluirlas y estigmatizarlas.

Pregunta: La prostitucin est prohibida, es cierto. Pero por qu? Si lo vemos desde el punto de vista sanitario, es sabido que las mujeres que venden sus servicios sexuales son las que ms se cuidan de enfermedades de transmisin sexual siendo un grupo muy poco contagiado con el VIH, justamente a raz de esos cuidados. De hecho, por diversas cuestiones que hablan de la doble moral reinante, hay muchas ms amas de casa monogmicas y heterosexuales portadoras de VIH que mujeres de la comunidad de trabajadoras sexuales o prostituidas. Por qu se prohbe la prostitucin entonces, y por qu la mala de la pelcula es la mujer parada en la esquina que ofrece su cuerpo?


Samantha: En realidad la mujer prostituida es una vctima. Se la penaliza a ella y se la lleva presa, pero ella es el eslabn ms dbil de la cadena, la que paga las consecuencias. Ella es vctima de una explotacin brutal, econmica, moral, social. Ella no elige estar ah: la ponen a la fuerza. La ley dice que hay que llevar preso al proxeneta, al que est en el negocio de la trata, al que obliga a las mujeres, en muchos casos menores de edad, a desarrollar ese negocio. Pero as como se aplican las leyes, lo que menos se combate es la explotacin, la trata y la esclavitud. La que sale ms perjudicada es la mujer prostituida. La sociedad machista hace caer su peso sobre la mujer, y mete en el mismo saco tambin a la trabajadora sexual, como si fuera una vctima de la prostitucin; pero as no se arregla nada. Nosotras no somos un problema. Por el contrario, somos parte de la solucin

Pregunta: Algo ms para agregar, ya sobre el final de la entrevista?


Samantha: Las trabajadoras sexuales a nivel de toda Latinoamrica exigimos a los Estados y a la sociedad, a nivel general, que pongan mucha atencin a lo que estamos haciendo. La legitimidad la tenemos, pero ahora exigimos la legalidad. Somos legtimas trabajadores independientes, pero ahora queremos una legalidad que afiance nuestros derechos, que nos d un lugar social reconocido como solucin y no como foco de problemas, que permita evidenciar que somos seres humanos que queremos aportar alternativas de solucin.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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