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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-07-2014

Una alianza impa entre el complejo militar-industrial de seguridad y el lobby israel
Caos planificado en Medio Oriente y lo que hay detrs

Ismael Hossein-Zadeh
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por J. M.


Los observadores geopolticos de la turbulencia de Oriente Medio tienden a culpar del caos que asola a la zona al presunto fracaso de las polticas contradictorias", incoherentes e ilgicas de los Estados Unidos. Evidencias irrefutables (algunas de las cuales se presentan en este artculo) sugieren, sin embargo, que en realidad el caos representa el xito, no el fracaso, de esas polticas que han sido diseadas por los beneficiarios de la guerra y las aventuras militares en la regin y ms all. Mientrasque las polticas estadounidenses en la regin son ciertamente irracionales y contradictorias desde el punto de vista de la paz internacional, o incluso desde el punto de vista de los intereses nacionales de Estados Unidos en su conjunto, son bastante lgicas desde el punto de vista de los beneficiarios econmicos y geopolticos de la guerra y de las hostilidades internacionales, es decir, para (a) el complejo militar-industrial y (b) los defensores sionistas militantes del "gran Israel".

Las semillas del caos se plantaron hace unos 25 aos, cuando se derrumb el Muro de Berln. Dado que la razn de ser del grande y creciente aparato militar durante los aos de la Guerra Fra fue la "amenaza del comunismo", los ciudadanos estadounidenses celebraron la cada del Muro como el fin del militarismo y el amanecer de los "beneficios de la paz", una referencia a los beneficios que, se esperaba, muchos podran disfrutar en los Estados Unidos como resultado de una reorientacin de la parte del presupuesto del Pentgono hacia las necesidades sociales no militares.

Pero mientras la mayora de los ciudadanos de Estados Unidos celebr la perspectiva de lo que parecan ser los inminentes "beneficios de la paz", los poderosos intereses creados en la expansin del gasto militar/seguridad se sintieron amenazados. No es sorprendente que estas fuerzas influyentes se movieron rpidamente para salvaguardar sus intereses ante la "amenaza de la paz".

Para acallar las voces que exigan dividendos de la paz, los beneficiarios de la guerra y el militarismo comenzaron a redefinir metdicamente las "fuentes de amenaza" de la post-Guerra Fra en el marco ms amplio del nuevo mundo multipolar, que va mucho ms all de la tradicional "amenaza sovitica" del mundo bipolar de la Guerra Fra. En lugar de la "amenaza comunista" de la era sovitica, la "amenaza" de "estados canallas" del islam radical y del "terrorismo global" tendran que funcionar como los nuevos enemigos.

La cpula militar present en pblico la mayor parte de la reevaluacin del mundo posterior a la Guerra Fra. Por ejemplo, el general Carl Vuno, Jefe de Estado Mayor del Ejrcito de EE.UU., dijo a un comit de la Cmara en mayo de 1989: "Mucho ms compleja [que cualquier peligro que supona la Unin Sovitica] es la situacin de amenaza en desarrollo en el resto del mundo... En este mundo cada vez ms multipolar, nos enfrentamos a la posibilidad de mltiples amenazas por parte de los pases y de los actores que son cada vez militar y polticamente ms agresivos" [2].

El general Colin Powell, presidente del Estado Mayor Conjunto en ese momento, argument asimismo ante un comit del Senado que a pesar de la cada de la Unin Sovitica, Estados Unidos necesita continuar su crecimiento militar debido a las numerosas otras obligaciones: "Con todos estos desafos que enfrenta nuestra nacin, es imposible para m creer que la desmovilizacin o vaciamiento de los recursos militares estadounidenses es algo factible para el futuro. El verdadero 'beneficio de la paz es la propia paz... La paz se logra por medio del mantenimiento de la fuerza" [3].

Mientraslos altos mandos militares, a menudo con uniformes ingeniosos y extravagantes, tomaron pblicamente el centro del escenario en la lucha contra la reduccin del tamao del complejo militar-industrial, los militaristas civiles que trabajaban en el Pentgono y en torno a l y los halcones de los think-tanks militaristas asociados, maquinaban detrs de las escenas. Dichos halcones de entonce incluan al secretario de Defensa Dick Cheney, al subsecretario de Defensa Paul D. Wolfowitz, a Zalmay Khalilzad, ms tarde ayudante de Wolfowitz y aI. Lewis "Scooter" Libby, entonces Subsecretario Adjunto de Estrategia para la Defensa. Este grupo de hombres y sus correligionarios y colaboradores (como Richard Perle, Douglas Feith, Michael Ladeen, Elliott Abrams, Donald Rumsfeld, William Kristol, John Bolton, y otros) trabajaron diligentemente juntos para evitar los recortes posteriores a la Guerra Fra. "Lo que temamos era que la gente dijera: 'Vamos a traer todas las tropas a casa y vamos a abandonar nuestra posicin en Europa'", record Wolfowitz en una entrevista [4].

Mientras la comandancia militar a menudo estaba oficialmente afiliada con el Pentgono y/o la administracin de Bush (padre), tambin colabor estrechamente con una serie de grupos patrioteros de reflexin y presin como el American Enterprise Institute, el Proyecto para el Nuevo Siglo Americano y el Instituto judo para Asuntos de Seguridad Nacional, que se cre para servir tanto de lobby para armamento o el lobby de Israel, o ambos juntos. Incluso una mirada superficial a los registros de los miembros de estos tanques del pensamiento militarista, sus afiliaciones, sus fuentes financieras, sus estructuras institucionales, y demostraciones creadas para servir esencialmente como fachadas institucionales para camuflar el negocio incestuoso y/o la relacin poltica entre el Pentgono, sus principales contratistas, los altos mandos militares, el lobby de Israel, y de otros organismos tambin de lnea dura dentro y fuera del gobierno [5].

En un esfuerzo cuidadosamente calculado para redefinir el mundo posterior a la Guerra Fra como un mundo "ms peligroso", y en consecuencia elaborar una nueva "Estrategia de Seguridad Nacional" para los Estados Unidos, este equipo de planificadores militares y think-tanks militaristas produjo un nuevo documento geopoltico militar en el perodo inmediatamente posterior a la cada de la Unin Sovitica, que lleg a ser conocido como " Defense Planning Guidance", o "Estrategia de Defensa de la dcada de 1990". El documento, dado a conocer por la Casa Blanca a principios de 1990 ante el Congreso , se centr en los "impredecibles puntos turbulentos en el Tercer Mundo" como nuevas fuentes de atencin para el poder militar de EE.UU. en la era posterior a la Guerra Fra: "En la nueva era, prevemos que nuestro poder militar seguir siendo un fundamento esencial en el equilibrio global... con ms probables demandas para el uso de nuestras fuerzas militares que no impliquen a la Unin Sovitica y puedan estar en el Tercer Mundo, donde pueden hacer falta nuevos enfoques y potenciales"[6].

Para responder a "las turbulencias en las regiones ms vitales", la nueva situacin requera una estrategia de " disuasin discriminada", una estrategia militar que "podra contener y reprimir los conflictos regionales o locales en el Tercer Mundo con la velocidad del rayo y la eficacia de barrido antes de que se escapen de las manos". En el mundo posterior a la Guerra Fra de" mltiples fuentes de amenazas ", Estados Unidos tambin tendra que estar preparado para luchas "de baja intensidad "y" guerras de mediana intensidad". Baja o mediana intensidad no se refiere al nivel de potencia de fuego y violencia empleada, sino a la escala geogrfica en comparacin con una guerra total mundial o regional que podra perturbar el comercio internacional y paralizar a los mercados globales.

La "Estrategia de Defensa para los aos 1990", tambin trataba sobre el mantenimiento y la ampliacin de la "profundidad estratgica" de Estados Unidos, un trmino acuado por el entonces secretario de Defensa, Dick Cheney. "Profundidad estratgica" tena una connotacin geopoltica, lo que significa que, a raz de la cada del Muro de Berln, los Estados Unidos deben ampliar su presencia global, en trminos de las bases militares, estaciones de escucha y / o de inteligencia y de tecnologa militar para reas previamente neutrales o bajo la influencia de la Unin Sovitica.

De esta manera, estas profecas auto cumplidas eran inconfundibles: habiendo as retratado (y, posteriormente, creado) el mundo posterior a la Guerra Fra como un lugar lleno de "mltiples fuentes de amenazas a los intereses nacionales de EE.UU.", los poderosos beneficiarios del presupuesto del Pentgono tuvieron xito en el mantenimiento del nivel del gasto militar como era durante la Guerra Fra. Los partidarios del militarismo continuo "se movan con notable rapidez para garantizar que el colapso [de la Unin Sovitica] no afecte el presupuesto del Pentgono o nuestra posicin estratgica en el globo que habamos obtenido en nombre del anticomunismo" [7].

Para llevar a cabo este delineamiento de "Estrategia de Seguridad Nacional" en el mundo posterior a la Guerra Fra, los planificadores militaristas estadounidenses necesitan pretextos, que a menudo significan inventar o fabricar enemigos. Los beneficiarios de los dividendos de la guerra a veces encuentran por definicin a los "enemigos y amenazas externos" decidiendo unilateralmente qu acciones en todo el mundo se definen como terrorismo", o clasificando arbitrariamente ciertos pases como "partidarios del terrorismo", como precis Bill Christison, jubilado asesor de la CIA [8].

Tambin crean fricciones internacionales por medio de polticas insidiosas que provocan la ira y la violencia, lo que justifica la guerra y la destruccin, que activarn nuevos actos de terror y violencia en la forma de un crculo vicioso. Por supuesto, la fuerza impulsora detrs de esta nefasta estrategia de auto-cumplimiento de la guerra y el terrorismo es mantener los altos dividendos del negocio de la guerra. El fallecido Gore Vidal ha caracterizado satricamente esta malvada necesidad de los beneficiarios de la guerra y el militarismo de proponer constantemente nuevas amenazas y enemigos como un "el club del enemigo del mes: cada mes nos enfrentamos a un nuevo enemigo horrible a quien tenemos que atacar antes de que nos destruya" [9].

Una pequea guerra aqu, una pequea guerra all, una guerra de "baja intensidad" en el pas X, y una guerra de "mediana intensidad" en el pas Y, -cnicamente guionadas como "guerras controladas"-son estrategias que mantendran las asignaciones militares fluyendo hacia las arcas del complejo militar-industrial sin causar un conflicto mayor o mundial que podran paralizar por completo los mercados mundiales.

Contra este contexto, -el colapso de la Unin Sovitica, la "amenaza de los dividendos de la paz" para los intereses del complejo militar-industrial, y la consiguiente necesidad de los beneficiarios de los dividendos de guerra para sustituir la "amenaza comunista" de la Guerra Fra-, la reaccin del gobierno de los EE.UU. a los atroces ataques del 9/11 que vio una oportunidad para la guerra y la agresin, no debera haber sido una sorpresa para cualquiera que est familiarizado con las necesidades viciosas de militarismo. Los ataques monstruosos fueron tratados no como delitos sino como "guerra a Estados Unidos". Una vez que se establece as, que Estados Unidos estaba "en guerra", la propaganda militar y las agresiones imperialistas actuaron en consecuencia. Como manifest Chalmers Johnson, la tragedia del 11/9 "sirvi como man del cielo para una administracin decidida a escalar la rampa de los presupuestos militares" [10].

Los adalides de las guerras por eleccin de los Estados Unidos ya haban marcado los gobiernos "no amistosos", como el de Irn, Irak, Siria, Libia y Corea del Norte con la definicin de canallas y / o partidarios del terrorismo, que requieren "un cambio de rgimen." Sin embargo, antes de los ataques del 9 / 11, estas etiquetas demonizacin no era al parecer suficiente para convencer al pueblo estadounidense de apoyar guerras de preferencia de los Estados Unidos. La tragedia del 11/9 sirvi para el codiciado pretexto que necesitaban los militaristas para llevar a cabo tales guerras, de ah, el cambio de rgimen en Irak, para ser seguido por cambios similares de regmenes "no amistosos" en muchos otros pases de la regin y de todo el mundo.

Del mismo modo que los beneficiarios de dividendos de guerra, el complejo militar-industrial de seguridad, vio la paz y la estabilidad hostiles a sus intereses internacionales, por lo que tambin los partidarios sionistas militantes del "gran Israel" perciben la paz entre Israel y sus vecinos palestinos / rabes peligrosa a su objetivo de lograr el control de la "tierra prometida". La razn de este miedo de la paz es que, de acuerdo con una serie de resoluciones de las Naciones Unidas, la paz significara el regreso de Israel a sus fronteras anteriores a 1967, es decir, la retirada del Cisjordania y la Franja de Gaza. Pero debido a que los defensores de la "gran Israel" no estn dispuestos a retirarse de esos territorios ocupados, por lo tanto tienen miedo de la paz-de ah, sus continuos intentos de sabotear los esfuerzos de negociaciones con miras a la paz.

De la misma manera, estos sectores ven la guerra y la convulsin (o, como dijo David Ben-Gurion, uno de los principales fundadores del Estado de Israel, , "atmsfera revolucionaria") como oportunidades propicias para la expulsin de los palestinos, para la redistribucin geogrfica de la regin, y para la expansin del territorio de Israel. "Lo que es inconcebible en tiempos normales", seal Ben-Gurion, "es posible en tiempos de revolucin; y si en ese momento se pierde la oportunidad y lo que es posible en tan gran momento, un mundo entero que se pierde "[11].

Hacindose eco de un malicioso sentimiento similar, - la disolucin y fragmentacin de los estados rabes en un mosaico de grupos tnicos es posible slo en condiciones de guerra y convulsin sociopoltica-, el notorio halcn Ariel Sharon asimismo seal el 24 de marzo de 1988, "que si el levantamiento de los palestinos contina, Israel tendra que hacer la guerra a sus vecinos rabes. La guerra, dijo, proporcionara las circunstancias para la eliminacin de toda la poblacin palestina de Cisjordania y Gaza, e incluso las del interior del propio Israel "[12].

La opinin de que la guerra "proporcionara las circunstancias" para la eliminacin de los palestinos de los territorios ocupados, se basa en la expectativa de que los Estados Unidos estara de acuerdo con la idea y que, por lo tanto, apoyara el expansionismo israel en el caso de contemplar la guerra. La expectativa de ninguna manera es extravagantes o inusual, al igual como contemplan los beneficiarios de la guerra y el gasto militar en los EE.UU. De hecho, con mucho gusto obligan, no tanto por el bien de Israel o del pueblo judo sino por sus propios y nefastos propsitos -de ah la alianza de facto entre el complejo militar-industrial y el lobby de Israel-.

Debido a que los intereses de estos dos poderosos grupos de inters convergen sobre el fomento de la guerra y la convulsin poltica en el Medio Oriente, se ha forjado entre ellos una alianza fatdicamente potente, fatdica porque la poderosa mquina de guerra de EE.UU. ahora se complementa con las capacidades de relaciones pblicas casi incomparables de la lnea dura del lobby pro-Israel en los Estados Unidos. La convergencia y / o interdependencia de los intereses del complejo militar-industrial y los del sionismo militante en la guerra y la convulsin poltica en el Medio Oriente, est en el centro del ciclo perpetuo de violencia en la regin.

La alianza entre el complejo militar-industrial y el lobby de Israel es extraoficial y de facto; se forj sutilmente a travs de una compleja red de poderosos think tanks militaristas como el American Enterprise Institute, el Proyecto para el Nuevo Siglo Americano, el Comit de Asuntos Pblicos de Estados Unidos e Israel, el Middle East Media Research Institute, el Instituto Washington para la Poltica del Cercano Oriente, Middle East Forum, el Instituto Nacional para la Poltica Pblica, el Instituto Judo de Asuntos de Seguridad Nacional, y el Centro para la Poltica de Seguridad.

En el perodo inmediatamente posterior a la Guerra Fra, estos think tanks militaristas y sus operarios de lnea dura dentro y fuera del gobierno publicaron una serie de documentos de poltica que con claridad y fuerza abogaban por planes para el cambio de fronteras, cambios demogrficos, y cambios de rgimen en Oriente Medio. Por ejemplo, en 1996 un influyente think tank israel, el Instituto de Estudios Estratgicos y Polticos de Avanzada, patrocin y public un documento de poltica titulado "Un corte limpio: Una nueva estrategia para asegurar el rea", que argumentaba que el gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu "debe" hacer una clara ruptura "con el proceso de paz de Oslo y reafirmar el reclamo de Israel por la Ribera Occidental y Gaza. Presentaba un plan por el cual Israel "dara la forma a su entorno estratgico, empezando por el derrocamiento de Saddam Hussein y la instalacin de una monarqua hachemita en Bagdad, para servir como un primer paso hacia la eliminacin de los gobiernos anti-israeles de Siria, Lbano, Arabia Saudita e Irn "[13].

En una "Carta Abierta al Presidente" (Clinton), fechada el 19 de Febrero de 1998, halcones think-tanks y personas ubicadas ideolgicamente en la lnea dura, representando el complejo militar-industrial y el lobby de Israel, recomendaron "una estrategia poltica y militar global para derrocar a Saddam y su rgimen. Entre los firmantes de la carta se encuentran: Elliott Abrams, Richard Armitage, John Bolton, Douglas Feith, Paul Wolfowitz, David Wurmser, Dov Zakheim, Richard Perle, Donald Rumsfeld, William Kristol, Joshua Muravchik, Leon Wieseltier, y el ex El congresista Stephen Solarz [14].

En septiembre de 2000, otro grupo de reflexin militarista, llamado Proyecto para el Nuevo Siglo Americano (PNAC), public un informe titulado "Reconstruyendo las Defensas de Amrica: Estrategia, Fuerzas y Recursos para un Nuevo Siglo", que proyecta explcitamente un papel imperial de los Estados Afirma el mundo. Se ha dicho, por ejemplo, "Los Estados Unidos durante dcadas ha tratado de desempear un papel ms permanente en la seguridad regional del Golfo [Prsico]. Si bien el conflicto no resuelto con Irak proporciona la justificacin inmediata, la necesidad de una presencia sustancial de fuerzas estadounidenses en el Golfo trasciende la cuestin del rgimen de Saddam Hussein. "Los patrocinadores del informe incluyen a Richard Cheney, Donald Rumsfeld, Paul Wolfowitz, Lewis Libby , y William Kristol, quien tambin colabor en la autora del informe [15].

El influyente Instituto Judo para los Asuntos de Seguridad Nacional (JINSA), tambin emiti ocasionalmente declaraciones y documentos de poltica abogando fuertemente por "cambios de rgimen" en el Medio Oriente. Su asesor Michael Ladeen, quien tambin era consejero extra oficial de la administracin Bush en temas de Oriente Medio, habl abiertamente de la prxima era de "guerra total", indicando que los Estados Unidos debera ampliar su poltica de "cambio de rgimen" en Irak a otros pases de la regin, tales como Irn y Siria. "En su ferviente apoyo a la lnea dura, a favor de los asentamientos, a las polticas anti-palestinas al estilo Likud en Israel, JINSA ha recomendado, esencialmente, que el cambio de rgimenen Irak debera ser slo el comienzo de una cascada domin de derrocamientos en el Medio Oriente" [16].

En resumen, la evidencia abrumadora (e irrefutable) del caos que asola a Oriente Medio, frica del Norte y Europa del Este / Ucrania no se debe a las polticas "equivocadas" de los Estados Unidos y sus aliados, como muchos crticos y comentaristas tienden a mantener. Es, ms bien, debido a las polticas premeditadas y cuidadosamente elaboradas que han sido pergeadas por una impa alianza entre el complejo militar-industrial de seguridad y el lobby de Israel en el mundo posterior a la Guerra Fra.

Ismael Hossein-Zadeh es profesor emrito de Economa (Universidad de Drake). l es el autor de Beyond Mainstream Explanations of the Financial Crisis (Routledge 2014), The Political Economy of U.S. Militarism (PalgraveMacmillan 2007), and the Soviet Non-capitalist Development: The Case of Nassers Egypt (Praeger Publishers 1989). He is also a contributor to Hopeless: Barack Obama and the Politics of Illusion (AK Press 2012).

Referencias

[1] Se utilizan en este ensayo extensos extractos de mi libro, The Political Economy of U.S. Militarism , especialmente de los captulos 4 y 6.

[2] Citado por Sheila Ryan en " Power Projection in the Middle East, inMobilizing Democracy, editado por Greg Bates (Monroe, Maine: Common Courage Press, 1991), p. 47.

[3] Ibid., P. 46.

[4] James Mann, The True Rationale? Its a Decade Old, Washington Post, Sunday (7 March 2004), pag B02.

[5] Para una exposicin detallada de esta dudosa relacin ver The Political Economy of U.S. Militarism (Palgrave-Macmillan 2007), cap 6.

[6] Chalmers Johnson, The Sorrows of Empire (New York, NY: Metropolitan Books, 2004), pp 20-21.

[7] Ibid., P. 20.

[8] Bill Christison "la desastrosa poltica exterior de los Estados Unidos", Counterpunch . org (9 mayo 2002), http://www.counterpunch.org/christison0806.html.

[9] Gore Vidal, Perpetual War for Perpetual Peace: How We Got To Be So Hated (New York: Thunders Mouth Press/Nation Books, 2002), pp. 20-1.

[10] Chalmers Johnson, The Sorrows of Empire (New York, NY: Metropolitan Books, 2004), p. 64.

[11] Citado en J. Stephen Sniegoski, "La guerra contra Irak: Concebido en Israel," http://vho.org/tr/2003/3/Sniegoski285-298.html

[12] Ibid.

[13] Ibid.

[14] Ibid.

[15] Ibid.

[16] William D. Hartung, How Much Are You Making on the War, Daddy ? (New York: Nation Books, 2003), p.109.

Fuente: http://www.counterpunch.org/2014/07/18/planned-chaos-in-the-middle-east-and-beyond/



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