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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-07-2014

El borrador de Ponencia Poltica
Podemos y la recomposicin del rgimen del 78

Santiago Alba Rico, Carlos Fernndez Liria, Javier Mestre
Rebelin


Es difcil negar ya la perspicacia de Podemos a la hora de analizar los marcos polticos existentes y de intervenir en una relacin de fuerzas que se haba aceptado -a derecha e izquierda- como inmodificable en su conjunto. El resultado de las elecciones europeas y, sobre todo, la cerrada campaa desatada contra la nueva fuerza poltica dan buena medida de hasta qu punto Podemos ha movilizado al electorado y ha asustado a los defensores del rgimen del 78. El erizamiento casi felino de ciertos medios, los ataques e insultos de polticos y periodistas orgnicos de la derecha y la tentativa abyecta de desacreditar a Pablo Iglesias a cualquier precio no se corresponden con la pequesima representacin institucional de Podemos en el Parlamento europeo ni, desde luego, con su musculatura organizativa. Podemos es tratado ya como una alternativa de poder incluso antes de tener una sede y una estructura de gestin y, si eso debe reconfortarnos a los que hemos apoyado desde el principio la iniciativa (y que, antes de esta epidemia de entusiasmo, nos habamos resignado a movernos en los mrgenes, con nuestros principios y nuestras nostalgias), debe tambin mantenernos despiertos y en estado de alerta. Invirtiendo el famoso adagio del poeta Hlderlin, cuando crecen los medios de salvacin crecen paralelamente las amenazas. Sera de una gran ingenuidad pensar que, puesto que se nos trata ya como una alternativa de gobierno, somos ya una alternativa de gobierno. Es ms bien al contrario: se nos trata como una alternativa de gobierno para impedir que lleguemos a gobernar.

En este contexto -de respuestas emulativas o criminalizadoras al crecimiento de Podemos- se ha hecho pblico el as llamado borrador de ponencia politica del proyecto: La crisis del rgimen del 78, Podemos y la posibilidad del cambio poltico en Espaa. Aunque es un texto difcil y a menudo correoso, del que se podra hacer quizs una versin realmente plebeya -como plebeya es la fuerza de Podemos- para su discusin en los Crculos, no puede negarse ni la finura del anlisis ni la perspicacia estratgica. Si la campaa realizada demuestra la calidad del saber concentrado en la propuesta, a cuya invertebrada estructura no dejan de afluir las competencias individuales ms ricas y dispares, este texto revela la formidable preparacin intelectual depositada en el proyecto. No creemos, en realidad, que haya ninguna fuerza mejor preparada para gobernar que Podemos, a lo que se une una disposicin desinteresada -antes hubiramos dicho militante- que cristaliza en una mirada de contribuciones tcnicas individuales sobre el terreno sin las cuales no se habra llegado hasta aqu ni, desde luego, podra aspirarse a ir ms lejos. A esta combinacin de preparacin intelectual sin precedentes y disposicin militante en mbitos tcnicos y -por as decir- profesionales slo le falta (slo!) una organizacin estable y sensata (es decir articulada y democrtica) para ser irresistible. Ese es el desafo de la Asamblea convocada para el prximo otoo.

En este sentido, lo ms interesante del documento citado de Podemos es la vertiente -digamos- apremiante y hasta alarmista. El texto puede dividirse en tres partes. La primera se ocupa de la descomposicin del rgimen del 78 en sus dos frentes, el poltico y el econmico, y de la objetiva imposibilidad de una transformacin del sistema desde fuera, por la va -digamos- revolucionaria; la segunda se centra en las estrategias de recomposicin de ese rgimen que la irrupcin de Podemos ha acelerado y moldeado. Lo que el documento sostiene de manera inobjetable es que en la interseccin de la crisis de rgimen, uno de cuyos sntomas es precisamente Podemos, y de las respuestas que el propio rgimen elabora para salir de ella, que Podemos ha intensificado y alterado, surge una posibilidad transformadora con la que hasta hace pocos meses no podamos soar -o con la que slo podiamos soar. Esta es la tercera parte del documento, la que recuerda acertadamente que el momento es ahora obligando a asumir, como un dato interno a las relaciones de fuerza y a las esperanzas de cambio, la urgencia de la intervencin.

Ahora o nunca, viene a decirnos el documento. Si perdemos esta oportunidad de desplazar el sentido comn hacia la izquierda (incluso si no la nombramos as) no habr otra parecida en dcadas y adems -hay que aadir- nuestra ausencia no ser sencillamente un vaco: ser colmada desde la derecha y, peor an, desde la extrema derecha. Es esta oportunidad la que ha sealado y activado Podemos y, a nuestro juicio, Podemos es slo ese precipitado qumico capaz de desencadenar nuevas reacciones en cadena. Sabemos que hay otras fuerzas con programas parecidos y, en otros partidos, incluso en partidos del rgimen, miles y miles de votantes y militantes dispersos que perciben y buscan exactamente lo mismo. La ventaja de Podemos para catalizar esos formidables impulsos dispersos es objetiva y, si se quiere, impersonal: procede justamente de su carencia de genealoga y de identidad -carencia ligada por eso mismo a una serie de principios y de prcticas no contaminadas por el rgimen y que comparecen como nuevas en un sentido exactamente inverso al mercantil o electoralista. No se trata de defender Podemos (como se defiende el PSOE o el Real Madrid) sino de defender la oportunidad impersonal que encarna junto a otras iniciativas; y es a esa oportunidad a la que en estos momentos deberamos sacrificar genealogas e identidades que -al menos para los firmantes de este artculo- son no slo respetables sino muy verdaderas, pero que pueden convertirse en un obstculo a efectos de actualizacin histrica y poltica de la verdad que contienen.

La urgencia -diagnostica bien el documento- tiene que ver con esas estrategias de recomposicin del rgimen que Podemos ha acelerado y que podran llevar a un relegitimacin de los marcos polticos vigentes. Por eso esta urgencia es, al mismo tiempo, inseparable de la conciencia de dos peligros que podran echar por tierra la oportunidad sin precedentes en cuyo umbral nos encontramos. Es urgente intervenir porque la ventana de oportunidad puede cerrarse a poco que mejore -incluso ilusoriamente- la situacin econmica y los partidos del rgimen consigan lavar su cara; y a poco tambin que triunfe la doble estrategia del rgimen orientada simultneamente a criminalizar Podemos como una fuerza de extrema-izquierda (lo viejo de la izquierda) y a integrarla como una fuerza ms en el rgimen (lo viejo del sistema).

Es urgente vencer, pues, para evitar este doble peligro; pero la urgencia de ganar -la condicin misma de la victoria - es indisociable tambin de la necesidad de sortear estas dos amenazas . Si queremos transformar Espaa tenemos que transformarla ya, pues el tiempo opera siempre a favor de las fuerzas conservadoras, mejor situadas para neutralizar o corromper las fuerzas de cambio. Pero si queremos transformar Espaa ya, la constelacin Podemos debe mantener a toda costa esa novedad impersonal arriba mencionada: ni puede reproducir los viejos discursos y tics de la izquierda ni sucumbir a las corrupciones organizativas de la derecha. Es urgente organizarse para vencer; es urgente organizarse bien. Es muy difcil organizarse bien -en general- y es an ms difcil organizarse bien con tanta urgencia. Por eso -evocando una feliz frase de nuestro amigo Jonatham F. Moriche- va a hacer falta una rara combinacin de clculos, principios, propuestas y afectos para estar a la altura de esta oportunidad histrica. Del rgimen debemos esperar lo peor y cumple prepararse ya para la confrontacin; pero por primera vez en dcadas ningn fatalismo debe presidir nuestros actos, pues por primera vez en dcadas una buena parte de nuestro destino poltico est en nuestras manos. Depende de las decisiones que tomemos. Podemos ha demostrado ya que la intevencin es posible, que nuestros aciertos generan efectos. Podemos, en realidad, es slo el nombre de esa posibilidad y de esa oportunidad. El nombre de un milagro que, como todos los milagros, no se repetir y que, por eso mismo, hay que convertir en rutina de gobierno. No desperdiciemos la ocasin. En lo que depende de nosotros -clculos, principios, propuestas, afectos- no hagamos la menor concesin, no demos la menor sea de debilidad al rgimen que quiere aniquilarnos; ni desilusionemos -clculos, principios, propuestas, afectos- a toda esa gente que ha dejado de creer en los polticos porque, gracias a Podemos , empieza a creer, o vuelve a creer, en la poltica.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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