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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-07-2014

Qu pasa en el PSOE?

Vicen Navarro
Pblico.es


William Greider es un analista de la revista The Nation que ha escrito extensamente sobre el Partido Demcrata de EEUU, siendo sus artculos un punto de referencia obligatorio para todo aquel que quiera conocer y comprender el comportamiento poltico del que fue durante muchos aos el mayor partido poltico existente en EEUU. Este partido est perdiendo apoyo popular de una manera muy marcada, de forma tal que es probable que en las prximas elecciones de noviembre tal partido pierda la mayora en el Senado, pasando este a ser gobernado por el Partido Republicano, con lo cual este ltimo partido pasara a tener el control de las dos cmaras legislativas del Congreso de EEUU, es decir, la Cmara de Representantes y el Senado. Es tambin probable que pierda la Casa Blanca en las prximas elecciones presidenciales.

William Greider analiza en su ltimo artculo el porqu de este declive. Descarta que dicho descenso del apoyo electoral en EEUU se deba a una derechizacin de la poblacin estadounidense o del electorado que tradicionalmente apoyaba al Partido Demcrata, que son las clases populares, cuya base es la clase trabajadora estadounidense. La mayora de esta clase (llamada clase media en aquel pas) se ha venido absteniendo, y la minora que votaba, votaba hasta hace poco predominantemente al Partido Demcrata. En realidad, las encuestas sealan que entre la opinin pblica se ha ido acentuando ms y ms un rechazo hacia el establishment poltico estadounidense, con una radicalizacin de este rechazo y enfado que se expresa en el crecimiento de los dos polos opuestos del espectro poltico. Uno, el Tea Party, la ultraderecha que est tomando el control del Partido Republicano, y el otro el movimiento Occupy Wall Street, as como el movimiento contestatario de izquierdas que est surgiendo con cierta fuerza alrededor de figuras como la senadora Elizabeth Warren y el senador Bernie Sanders, las dos voces ms crticas dentro de las izquierdas.

La enorme crisis econmica que sufre el pas y la incapacidad de los dos partidos, el Demcrata y el Republicano, para resolverla en trminos favorables al bienestar de las clases populares est cuestionando la legitimidad del sistema poltico estadounidense y de sus instituciones representativas. Greider se pregunta por qu esta incapacidad. Y la respuesta es fcil de ver. Los aparatos de estos partidos han desarrollado un maridaje y complicidad con los mayores grupos de presin financieros y econmicos del pas (los principales componentes de lo que se llama en EEUU la Corporate Class, la clase corporativa). Entre estos grupos destaca el entramado de instituciones financieras radicadas en Wall Street, el centro financiero de EEUU. El aparato del Partido Demcrata, incluyendo el Presidente Obama y sus ministros en las reas econmicas y financieras, est ligado (y financiado) por los intereses de Wall Street. En realidad, la popular senadora Elizabeth Warren fue la que critic y denunci con mayor contundencia estos lazos y complicidades entre el gobierno (tanto el ejecutivo como las dos cmaras legislativas, el Senado y la Cmara de Representantes) y Wall Street. Y esta realidad es ampliamente conocida y percibida por la poblacin. Encuesta tras encuesta se seala que la respuesta mayoritaria a la pregunta quin manda en este pas? es la Corporate Class, la clase corporativa, seguida de Wall Street, que es hoy el eje de tal clase.

Termina Greider con la pregunta qu es lo que hoy explica que el Partido Demcrata est perdiendo apoyo popular? Irnicamente, acenta que este partido siempre hace aparecer en su argumentario electoral la llamada a la lucha de clases, denunciando el incremento de las desigualdades sociales, y presentndose como el defensor del pueblo llano frente a los poderes econmicos y financieros, para olvidarse de ella al da siguiente de las elecciones, contribuyendo a reproducir la lucha de clases desde el lado opuesto al cual deca pertenecer en su discurso electoral, sirviendo a aquellos poderes y diferencindose del Partido Republicano solo en intensidad servil, pero no en voluntad de servicio.

La situacin en Espaa

 Ni que decir tiene que las instituciones polticas y la cultura poltica en Espaa son muy distintas de las del otro lado del Atlntico Norte. Pero ello no niega que haya tambin bastantes similitudes. Y una de ellas es el comportamiento del Partido Demcrata y del Partido Socialista. Estamos hoy viendo un declive muy notable del apoyo electoral del PSOE, pasando de ser de unos 11 millones de votos en 2008 a 3,6 millones hoy, siendo las causas del declive muy semejantes en ambos partidos. Y en ambos casos, una causa de este declive es la generalizacin de la percepcin de que tales partidos siguen a pies juntillas lo que los poderes econmicos y financieros les instruyen. En el caso del PSOE, el principal indicador de ello fue el Pacto Fiscal, aprobado casi con nocturnidad y alevosa (mediante un cambio de la Constitucin, que se consideraba hasta entonces sacrosanta), que priorizaba de manera clara los intereses de la Corporate Class sobre los de las clases populares.

El aparato dirigente del PSOE, dirigido por el Sr. Rubalcaba, que haba sido Vicepresidente del gobierno Zapatero, una vez elegido Secretario General, actu con sectarismo, eliminando y purgando cualquier voz crtica de la direccin de tal partido. Carente de cualquier sentido autocrtico, su principal propuesta alternativa a las polticas de austeridad (que el gobierno Zapatero haba iniciado) fue la versin light de dicha austeridad, sin nunca proponer un cambio radical favoreciendo polticas redistributivas, expansivas y de creacin de pleno empleo, por considerarlo utpico o demaggico, las expresiones utilizadas por el establishment poltico para marginar cualquier propuesta que afecte a los intereses de la Corporate Class.

En ambos partidos el aparato controla, sin fisuras, su vida poltica. Las primarias del PSOE han sido un ejemplo de ello. Aqu quisiera responder a los muchos comentarios que recib (algunos con especial dureza, provenientes de crculos de la izquierda socialista) a mi artculo Las primarias en el PSOE, Pblico, 08.07.14. En aquel artculo no hice distinciones entre los tres candidatos, indicando que no haba odo o ledo ninguna autocrtica del PSOE en ninguno de los tres candidatos. Varios comentaristas me indicaron que s que las haba habido por parte del candidato Tapias, que haba criticado el Pacto Fiscal y la imposibilidad del PSOE de reconocer el carcter plurinacional de Espaa.

Pero olvidan mis crticos que yo escrib el artculo antes de que tuviera lugar el debate entre los tres candidatos, no despus. Me alegr que Tapias hiciera tal autocrtica, tanto en su desaprobacin del cambio constitucional para incluir el Pacto Fiscal, como en su desaprobacin de la falta de reconocimiento por parte del PSOE del carcter plurinacional de Espaa. Tal autocrtica le distingui claramente de los otros dos candidatos. Pero ruego a mis crticos de Izquierda Socialista que hagan la siguiente reflexin: cmo es que yo y millones de espaoles como yo no conocimos esta crtica que Tapias hizo a la direccin del partido antes?; cmo es que no solo Tapias, sino las izquierdas en el PSOE, permanecieron tan en silencio y disciplinadas que el pas no pudo conocer que haba una protesta y rebelin dentro del PSOE?; cmo es que hubo tanto silencio frente a tanto dao?; dnde estaban las figuras de Izquierda Socialista o del guerrismo cuando se estaban aplicando tales polticas? El silencio fue ensordecedor. Es cierto que todos los medios de informacin estn controlados por las derechas. Pero hay frums digitales, como Pblico, donde deberan haber salido voces de dentro del PSOE denunciando aquellos comportamientos, y no hubo ninguna procedente ni de Izquierda Socialista ni del guerrismo. El miedo a salirse de la foto? Qu pas con tanto silencio?

En realidad, este silencio fue un error enorme, pues hay una gran desafeccin entre las bases del PSOE que podra haberse canalizado. Aprovecho para denunciar la manipulacin que el candidato vencedor, el Sr. Snchez (el ms prximo al aparato), hizo de la crtica que se ha hecho, con razn, a la casta que dirige el PSOE, indicando que este trmino era una ofensa a los militantes del PSOE, sealando que tales militantes no son casta, aclaracin que era innecesaria pues nadie acus ni a los electores ni a las bases del PSOE de ser casta. La crtica era a la direccin del PSOE, que ha estado muy distante de lo que sus electores y militantes desean y creen. Una gran mayora de las bases del PSOE son de izquierdas; las polticas pblicas de los equipos econmicos del PSOE y su respuesta a la crisis no lo son ni lo fueron.

Por ltimo, considero igualmente preocupante que el candidato vencedor, el Sr. Snchez, acusara al movimiento Podemos de demaggico por incluir la propuesta de no pagar la deuda pblica de Espaa en los trminos en los que tal deuda se expresa. Como he dicho en varias ocasiones, el trmino demagogo es ampliamente utilizado por las fuerzas conservadoras y liberales de este pas para definir aquellas propuestas que afectan a sus intereses. Es de lamentar que el nuevo dirigente del PSOE utilice el insulto como estrategia de desprestigio del adversario. Por lo visto, el Sr. Snchez no es consciente de cmo se ha generado la deuda pblica en Espaa, consecuencia de una estructura de gobierno del euro gobernada por el Banco Central Europeo (BCE), que sirve ms a los intereses bancarios que no a las necesidades de los Estados miembros de la Eurozona. El BCE no es un banco central como puede serlo el Federal Reserve Board en EEUU, el Banco de Inglaterra o incluso el Banco de Espaa cuando exista como banco central. El BCE imprime dinero, que se lo presta a unos intereses bajsimos a la banca privada para que esta compre deuda pblica a unos intereses elevadsimos, que los Estados tienen que pagar al no estar protegidos por un banco central. En realidad, si el BCE fuera un banco central como el Federal Reserve Board, la deuda pblica sera de un 30% del PIB en lugar de un 90%. Es, por lo tanto, justo y necesario que los pases ms afectados por esta situacin, como Grecia, Portugal y Espaa, exijan una redefinicin de esta deuda pblica. Es predecible que la banca llame a los que hacen esas propuestas demagogos, pero es preocupante cuando un dirigente socialista tambin lo hace.

Vicen Navarro. Catedrtico de Ciencias Polticas y Polticas Pblicas. Universidad Pompeu Fabra

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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