Portada :: EE.UU. :: 60 Aniversario del bombardeo de EEUU en Japn
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-08-2005

Los mitos de Hiroshima

Kai Bird y Martin J. Sherwin
Los Angeles Times


Hace sesenta aos, una bomba atmica fue lanzada sin advertencia sobre el centro de la ciudad japonesa de Hiroshima. Ciento cuarenta mil personas murieron, ms del 95% de ellas, mujeres, nios y otros no combatientes. Al menos la mitad de las vctimas muri por envenenamiento radiactivo durante los meses siguientes al bombardeo. Tres das despus de la aniquilacin de Hiroshima, la ciudad de Nagasaki sufri un destino similar.

La magnitud de la matanza fue enorme, pero el 14 de agosto de 1945 slo cinco das despus del bombardeo de Nagasaki Radio Tokio anunci que el emperador japons haba aceptado los trminos de la rendicin ante los EE.UU. Para muchos norteamericanos de la poca, as como para muchos an en la actualidad, pareca claro que la bomba haba puesto fin a la guerra e incluso haba "salvado" un milln de vidas que se podran haber perdido si los EE.UU. se hubieran visto obligados a invadir el territorio japons.

Este poderoso relato se enraiz rpidamente y ahora est profundamente enclavado en nuestro sentido histrico de quines somos como nacin. Hace una dcada, en el 50 aniversario, este relato fue respaldado en una exposicin del Instituto Smithsoniano sobre el Enola Gay, el avin que lanz la primera bomba. La exposicin, que haba sido objeto de un duro debate poltico, le present a casi 4 millones de norteamericanos una visin aprobada oficialmente de los bombardeos atmicos que nuevamente los describa como un acto necesario en una guerra justa.

Pero, aunque patriticamente correcta, la exposicin y el relato sobre el cual se bas eran histricamente inexactos. Por ejemplo, el Smithsoniano minimiz las bajas, diciendo slo que las bombas "causaron muchas decenas de miles de muertos" y que Hiroshima era "definitivamente un blanco militar".

Tambin se le dijo a los norteamericanos que el uso de las bombas condujo a la inmediata rendicin del Japn e hizo innecesaria la planeada invasin de las islas del territorio japons. Pero eso no es tan cierto. Tal como lo ha demostrado categricamente Tsuyoshi Hasegawa en su nuevo libro, "Racing the Enemy" (Compitiendo con el enemigo) y como muchos otros historiadores han afirmado desde hace tiempo fue el ingreso de la Unin Sovitica en la guerra del Pacfico el 8 de agosto, dos das despus del bombardeo de Hiroshima lo que constituy el impacto final que llev a la capitulacin japonesa.

La exposicin del Enola Gay tambin repiti cosas absolutamente falsas, como la afirmacin de que se arrojaron volantes especiales sobre las ciudades japonesas, advirtiendo a los civiles para que evacuaran. El hecho es que s se arrojaron volantes de advertencia acerca de la bomba atmica sobre ciudades japonesas, pero slo despus de que Hiroshima y Nagasaki haban sido destruidas.

La dura verdad es que los bombardeos atmicos fueron innecesarios. Tampoco se salv un milln de vidas. De hecho, McGeorge Bundy, el hombre que populariz originalmente esta cifra, confes posteriormente que la haba sacado de la nada para justificar los bombardeos en un ensayo para una revista de Harper de 1947 que l haba escrito para el secretario de guerra, Henry L. Stimson.

La bomba fue lanzada sobre "un enemigo esencialmente derrotado", segn dijo J. Robert Oppenheimer, director cientfico del Proyecto Manhattan, en noviembre de 1945. El presidente Truman y su asesor ms cercano, el secretario de estado James Byrnes, la usaron de manera bien explcita, en primer lugar, para prevenir que los soviticos participaran en la ocupacin de Japn. Y la usaron el 6 de agosto aun cuando haban quedado de acuerdo entre ellos mismos, mientras regresaban a casa luego de la Conferencia de Postdam del 3 de agosto, en que los japoneses estaban buscando la paz.

Estos desagradables hechos histricos fueron censurados de la exposicin de 1995 en el Smithsoniano, hecho que debera preocupar a todos los norteamericanos. Cuando un gobierno expone una visin aprobada oficialmente en lugar de una historia sujeta a debate pblico, la democracia se ve mermada.

Hoy, en la era posterior al 11 de septiembre, es de crucial importancia que los EE.UU. confronten la verdad acerca de la bomba atmica. Por ejemplo, los mitos que rodean a Hiroshima han hecho posible que nuestro establishment de defensa argumente que las bombas atmicas son armas legtimas que tienen cabida en el arsenal de una democracia. Pero si, como dijo Oppenheimer, "son armas de agresin, de sorpresa y de terror, cmo podra recurrir una democracia a dichas armas?

Poco despus de Hiroshima, Oppenheimer comprendi que, en ltimo trmino, estas armas amenazaran nuestra propia supervivencia.

Profticamente, l incluso nos advirti acerca de lo que es ahora nuestra peor pesadilla nacional y el sueo tantas veces expresado de Osama bin Laden: una bomba atmica en un maletn, transportada hasta el interior de una ciudad norteamericana: "Por supuesto que podra hacerse", le dijo Oppenheimer a un comit del Senado, y as alguien podra destruir Nueva York".

Irnicamente, los mitos de Hiroshima ahora estn motivando a nuestros enemigos a atacarnos con la misma arma que inventamos. Bin Laden se refiere repetidamente a Hiroshima en sus divagantes discursos. l cree que fueron los bombardeos atmicos los que impactaron al gobierno imperial japons y lo llevaron a una pronta rendicin. Y, segn dice, l mismo est planeando un ataque nuclear contra EE.UU. que nos impactar de manera similar, forzando nuestra retirada del Medio Oriente.

Por ltimo, los mitos de Hiroshima han dado origen gradualmente a un unilateralismo norteamericano surgido de la arrogancia atmica.

Oppenheimer nos advirti de este despreciable sentido de omnipotencia". l observ que si uno aborda el problema y dice: 'Sabemos lo que es correcto y nos gustara usar la bomba atmica para convencerte de que ests de acuerdo con nosotros', entonces uno est en una posicin muy dbil que no tendr xito... Uno se encontrar usando la fuerza de las armas para tratar de prevenir un desastre.

Kai Bird y Martin J. Sherwin, son autores de "American Prometheus: The Triumph and Tragedy of J. Robert Oppenheimer" (Prometeo Americano: El triunfo y tragedia de J. Robert Oppenheimer) publicado este ao por Knopf.

Enlace original:

http://www.latimes.com/news/printedition/opinion/la-oe-bird5aug05,1,3878433.story

Traducido por Felipe Elgueta Frontier, http://www.puertachile.cl



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