Portada :: EE.UU. :: 60 Aniversario del bombardeo de EEUU en Japn
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-08-2005

Ponencia del representante de la organizacin cuquera American Friends Service Committe, en la Conferencia Mundial contra bombas A y H, Hiroshima, 2 de agosto de 2005
Terrorismo nuclear, memoria y resistencia

Joseph Gerson
American Friends Service Committe


Devulvanme mi vida.

Devulvanme la raza humana.

Sankichi Toge

Lecciones de la historia

Para entender mejor el mundo en que vivimos y el terrorismo nuclear que permite el mantenimiento de lo que algunos gobiernos llaman paz, recordemos lo que sucedi aqu 60 aos atrs. El sol atmico, con temperaturas de millones de grados, estallando sobre el Hospital Shima en una bola de fuego de 250 metros. El calor que vaporiza personas, edificaciones y comunidades, transformndolo todo en una horrenda nube en forma de hongo. Nios, mujeres y hombres estrellndose contra los escombros de sus hogares y lugares de trabajo. Ondas explosivas, de calor, radiacin y fuego, que matan al instante y en las dcadas por venir. Visiones del Infierno y un dolor fsico y emocional que no tendr fin.

Este horror se desarroll a partir de la tradicin moderna de la guerra total, la industrializacin de lo blico, el afn de destruir las bases econmicas, tecnolgicas y culturales del poder nacional: las personas y sus comunidades. Empez en la guerra civil de EE.UU., madur en Europa durante la Primera Guerra Mundial y se convirti en la forma de hacer la guerra en la Segunda Guerra Mundial. Primero, Hitler bombarde las ciudades principales de Gran Bretaa. Luego, Gran Bretaa y los EE.UU. respondieron atacando la infraestructura industrial de Alemania. El bombardeo incendiario de Dresde se convirti en la inspiracin para el bombardeo incendiario de las ciudades japonesas, el peor de los cuales acaeci en la noche del 9 al 10 de marzo, cuando unas 100 mil personas comunes y corrientes de Tokio fueron consumidas en la tormenta de napalm y fsforo blanco que devast 40 kilmetros cuadrados de Tokio y dej a 1.5 millones de personas sin hogar. Fue esta desintegracin de la moralidad humana, esta lujuria de sangre, lo que hizo posible el desarrollo de las armas nucleares y la decisin de la mayora de los altos funcionarios del gobierno de los EE.UU. de que los blancos de las bombas A fueran ciudades con instalaciones militares con hogares de obreros densamente agrupados. Los civiles eran un blanco deliberado.

Reflejando sus aprensiones al respecto, el secretario de guerra Stimson le confes al presidente Truman que tema que los Estados Unidos adquiriera la reputacin de haber superado las atrocidades de Hitler.

Para entender dicho perodo, as como las carreras armamentistas nucleares y las amenazas de la era de la Guerra Fra y los peligros que enfrentamos hoy en da, es importante recordar que durante la Guerra de los 15 aos en Asia se desarroll una competencia imperial entre Japn, Gran Bretaa y los Estados Unidos por la dominacin en Asia, particularmente por el control de China. Fue impulsada por el militarismo, algunas de cuyas formas amenazan a nuestras sociedades hoy (1). Hacemos bien en recordar las atrocidades de las conquistas y ocupaciones militares japonesas, as como el hecho de que la guerra entre Japn y los EE.UU. no fue slo una guerra por el imperio, sino que empez como una guerra por petrleo.

Finalmente, debemos recordar que, aun en trminos de guerra total, los ataques con bombas A fueron innecesarios y se toparon con la oposicin de casi todos los altos lderes militares de EE.UU.: el general Eisenhower, el almirante Leahy, el general Marshall e, incluso, el general LeMay. Truman estaba muy consciente de que el emperador Hirohito y todos, a excepcin de los lderes del ejrcito japons, comprendan que Japn haba perdido la guerra. A partir de abril de 1945 algo que Truman saba, gracias a la correspondencia diplomtica interceptada, los altos funcionarios japoneses trabajaron para organizar una rendicin bajo condiciones que fueron aceptadas por Truman despus de los bombardeos atmicos. Los acadmicos de los EE.UU. estn ahora esencialmente de acuerdo en que hubo cuatro razones principales para los bombardeos atmicos:

1. Poner fin a la guerra antes de que la Unin Sovitica se incorporara a la lucha y, de este modo, ganar ventajas geo-estratgicas para la Guerra Fra, al limitar la influencia sovitica en el norte de China, Manchuria, Corea e incluso Japn.

2. Enviar un mensaje a Stalin que demostrara el poder apocalptico de las armas nucleares y la voluntad de los EE.UU. de usarlas, incluso contra civiles.

3. Ayudar a asegurar la reeleccin de Truman como presidente en 1948.

4. Como acto de venganza.

Hay por lo menos otras dos lecciones que recoger de la historia:

Tal como lo sealara Lord Acton, el poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente. El poder y el secreto en torno a las bombas A y la conexin mortfera entre el uso de las armas nucleares por parte de EE.UU. y sus intervenciones militares en el extranjero han socavado la prctica, los valores e instituciones de la democracia al interior de los EE.UU. y han hecho posibles prcticas oprobiosas. Los hibakusha (sobrevivientes del bombardeo atmico) han denunciado durante largo tiempo que fueron usados como conejillos de Indias, no slo en los ataques con bombas A, sino tambin cuando la Comisin de Control de Bombas Atmicas envi mdicos para que los estudiaran sin darles asistencia mdica.

Desgraciadamente esto es verdad. Shiina Masae lo ha documentado bien en su libro Atomic Crimes y, tal como lo recuerdan el profesor Sawada Shoji, Kayashige Junko, el reverendo Hashimoto Sanae y Claudia Peterson, durante una reunin confidencial en Washington D.C, el funcionario responsable de supervisar todos los estudios de EE.UU. acerca de los impactos de la radiacin sobre la salud admiti que la acusacin de haber usado a los hibakusha como conejillos de Indias era cierta y les dijo que los estudios se han usado para todo, incluso para el diseo de nuevas armas nucleares.

Tambin hubo estadounidenses que fueron usados como conejillos de Indias. Hubo soldados que fueron expuestos deliberadamente a radiaciones letales. Decenas de miles de civiles se convirtieron en down-winders (personas afectadas por la radiacin esparcida por el viento). Pacientes hospitalizados recibieron plutonio en su alimentacin y, replicando un experimento hecho en los campos de concentracin nazis, se esteriliz a prisioneros por medio de radiaciones.

En segundo lugar, estn el inconcebible poder destructivo y la an mayor vileza de las bombas de hidrgeno. Si no hubiera nada ms que nos movilizara a nosotros y a las personas a quienes representamos a trabajar por la abolicin de las armas nucleares, entonces un conocimiento bsico de lo que causan las bombas de hidrgeno bastara para lograrlo. Piensen en la completa destruccin de la ciudad de Hiroshima 60 aos atrs. La bola de fuego de la bomba A, con temperaturas de millones de grados, tena un dimetro de 250 metros. Luego, recuerden que la bola de fuego de la primera bomba de hidrgeno que devast las vidas y el entorno de las islas Marshall tena un dimetro de 4 kilmetros.

Seamos claros. La mayor parte del Comit Asesor General los cientficos que aconsejaron a Truman no desarrollar la bomba de hidrgeno inform que las personas razonables de todo el mundo comprenderan que la existencia de un arma de este tipo, cuyo poder de destruccin es esencialmente ilimitado, representa una amenaza intolerable para el futuro de la raza humana. Una minora del comit, conformada por Isador Rabbi y Enrico Fermi, fue an ms tajante, sealando que la bomba H sera un peligro para la humanidad y algo maligno desde cualquier punto de vista.

Armas nucleares e Imperio

Por qu los EE.UU. y la Unin Sovitica acumularon 30 mil ojivas nucleares, entre bombas atmicas y de hidrgeno? Por qu, 15 aos despus del fin de la Guerra Fra, la supervivencia humana an est amenazada por casi 20 mil armas nucleares?

En los Estados Unidos, se ha credo durante largo tiempo que el principal rol del arsenal nuclear de EE.UU. es la disuasin. El rol disuasivo del arsenal nuclear ha sido enormemente exagerado. A excepcin de la relativa paridad que hubo entre los EE.UU. y la Unin Sovitica desde mediados de los aos setenta hasta fines de los ochenta, los EE.UU. ha gozado de un dramtico desequilibrio de poder [nuclear] (2). Ha usado este desequilibrio para expandir y mantener lo que el Consejo de Relaciones Exteriores llam una vez el rea grande de Estados Unidos y que muchos encargados y estudiosos de la seguridad nacional norteamericana ahora reconocen como un imperio.

Durante la primera dcada de la Guerra Fra, prevaleci un monopolio y casi monopolio de los EE.UU. en lo que respecta a armas nucleares. En la dcada de los 50 y 60, la Fuerza Area de los EE.UU. y sus aliados polticos exageraron constantemente la amenaza nuclear que representaba la Unin Sovitica para justificar un mayor gasto militar y la adquisicin de nuevos sistemas de armamento. Esta charada tambin sirvi para lo que el presidente Eisenhower llam el complejo militar-industrial, aportndole ganancias a los accionistas y empleos a los trabajadores. Los presidentes Eisenhower, Kennedy y Johnson adhirieron a la campaa de desinformacin sobre la paridad nuclear sovitica para proteger los flancos anticomunistas de su poltica interior y limitar las presiones de parte del ejrcito para embarcarse en desastrosas aventuras militares en el extranjero. Contrariamente a lo que se le dijo al pblico, Eisenhower saba que si tuviramos que liberar nuestro arsenal sobre la Unin Sovitica, el principal peligro provendra no de la represalia, sino de la lluvia radiactiva causada en la atmsfera de la tierra (3). Durante la crisis de los misiles cubanos, cuando la Unin Sovitica contaba con cuatro misiles balsticos capaces de alcanzar los EE.UU, el plan norteamericano SIOP tenan como blanco a 285 millones de personas en la Unin Sovitica, China y Albania.

El arsenal nuclear sovitico fue construido principalmente para disuadir a los Estados Unidos. Gran Bretaa y Francia se unieron al club nuclear para preservar su gran estatus de poder despus de perder sus imperios coloniales. China cre su arsenal de disuasin mnima para defenderse de los EE.UU. y la Unin Sovitica despus de numerosas amenazas nucleares de los EE.UU. y luego del cisma chino-sovitico. El arsenal de la India fue creado para disuadir a China. El de Pakistn fue creado como respuesta ante el poder de India. El arsenal nuclear de Israel, que es la principal fuerza que impulsa la proliferacin en el Medio Oriente, fue creado para amplificar su aplastante podero militar convencional. De hecho, la nica amenaza nuclear de Israel, hecha en 1973, estuvo dirigida contra los Estados Unidos.

Abundan los puntos viles y peligrosos en esta historia. En 1946, el presidente Truman amenaz con aniquilar Mosc si en un plazo de 48 horas la Unin Sovitica no iniciaba su retirada de una provincia del norte de Irn, ocupada con aprobacin norteamericana durante la Segunda Guerra Mundial. El presidente Eisenhower, con su doctrina de represalia masiva amenaz y se prepar repetidamente para iniciar guerras nucleares durante guerras y crisis en Asia, Medio Oriente y Latinoamrica. Kennedy corri el riesgo de una catstrofe nuclear durante la crisis de los misiles cubanos. Los presidentes Johnson y Nixon amenazaron y se prepararon varias veces para dar un primer golpe nuclear durante las guerras de Vietnam y Medio Oriente. La doctrina del presidente Carter anunci la intencin de los EE.UU. de usar cualquier medio que sea necesario para retener el control norteamericano del Golfo Prsico y sus ricas reservas petroleras. Y a Ronald Reagan talvez se le conozca sobre todo por su temeraria actitud en el tema nuclear.

En consecuencia, el terrorismo nuclear norteamericano de la Posguerra Fra, las amenazas y preparativos para ataques nucleares contra Irak, Corea del Norte y Libia, reflejan ms una continuidad que un cambio. Los dos presidentes Bush y el presidente Clinton tomaron como base las prcticas de sus antecesores. Las doctrinas militar y nuclear cambiaron, pero la disposicin para prepararse y amenazar con iniciar una guerra nuclear genocida y hasta omnicida permaneci como una constante.

Los lderes de EE.UU. no fueron necesariamente ms perversos que sus contrapartes soviticas, rusas o chinas. Ellos gozaban de una superioridad nuclear aplastante y, adems de las tecnologas nucleares y misilsticas, la geografa tuvo un rol determinante en la forma en que estos grandes poderes disciplinaron e implementaron sus imperios. El imperio ruso, bajo los zares, comisarios y ahora presidentes, ha sido relativamente compacto y accesible para el poder asesino de las fuerzas militares convencionales de Mosc. Lo mismo se aplica en gran medida a China. Por el contrario, para los EE.UU., con un imperio que se extiende desde Mxico hasta el Medio Oriente y desde Berln a Bangkok, desplegar una fuerza convencional aplastante en dominios apartados del imperio ha implicado desafos significativos, tal como vemos hoy en las guerras en Irak. Por lo tanto, Washington se ha visto con frecuencia en la necesidad de amenazar con un ataque nuclear para mantener el control sobre sus dominios o para expandirlos.

Cmo funciona esto? Noam Chomsky lo explic de esta manera:

Nuestro sistema de armas nucleares estratgicas nos proporciona una especie de paraguas dentro del cual podemos llevar a cabo acciones convencionales, esto es, de agresin y subversin, sin ninguna preocupacin de que se vean de algn modo impedidas... Harold Brown, quien fue secretario de defensa de Carter... dijo que ste era el corazn de nuestro sistema de seguridad. Dijo que, una vez posicionado este sistema, nuestras fuerzas convencionales se convertan en instrumentos significativos de poder militar y poltico. Esto significa que, bajo este paraguas de armas nucleares estratgicas... hemos tenido xito en intimidar lo suficiente a cualquiera que pudiera ayudar a proteger a la gente que hemos decidido atacar. De modo que... si queremos derrocar el gobierno de Guatemala... o enviar una Fuerza de Despliegue Rpido al Medio Oriente o si queremos respaldar un golpe militar en Indonesia... si queremos invadir Vietnam... podemos hacerlo sin demasiada preocupacin de que seamos disuadidos, porque tenemos este intimidante poder que amenazar a cualquiera que pudiera interponerse en nuestro camino (4).

El presidente Eisenhower fue ms sucinto: Sera imposible para los Estados Unidos mantener los compromisos militares que ahora tiene alrededor del mundo... ni no poseysemos armas atmicas y la voluntad de usarlas cuando sea necesario.

Lo que nos trae al momento actual. A pesar de las diferencias aparentemente radicales entre las estrategias multilaterales de Bush I y Clinton y el unilateralismo arrogante de Bush II, hay una continuidad considerable en sus polticas de armas nucleares y guerra nuclear. La poltica de contraproliferaciin de Clinton prepar el camino para la Iniciativa de Seguridad de Proliferacin Estratgica de Bush II y el ataque de Bush y Cheney contra el Tratado de No Proliferacin Nuclear. Aqu yace el origen de la visin de la administracin Bush acerca de los Estados Unidos y sus aliados, no la ONU, y que impone la no proliferacin nuclear y la superioridad nuclear norteamericana. La tolerancia de Clinton y de los demcratas del Congreso al aumento del financiamiento para la investigacin y desarrollo de la llamada defensa misilstica le hizo posible al Pentgono de Bush II empezar a desplegar lo que, segn advirtieron correctamente los funcionarios chinos, es un escudo para complementar las espadas nucleares del primer golpe del Pentgono y que engendrar una nueva carrera armamentista.

Sin embargo, la segunda administracin Bush asumi los preparativos para el terrorismo nuclear norteamericano con una pasin nunca vista desde los primeros aos de la presidencia de Reagan. Para apoyar la imposicin de lo que el vicepresidente Cheney llam el ordenamiento para el siglo XXI, la Revisin de la Postura Nuclear de Bush en el 2002 reiteraba el compromiso con una doctrina de guerra nuclear de primer golpe y nombr a siete naciones como blancos nucleares principales. Instaba a financiar el desarrollo de armas nucleares nuevas y ms utilizables, incluido un destructor de bnkeres setenta veces ms poderoso que la bomba A de Hiroshima. Llamaba a la aceleracin de los preparativos en el Sitio de Pruebas de Nevada para asegurar que sta y otras nuevas armas nucleares planificadas, as como las cabezas nucleares en reserva, puedan causar holocaustos nucleares de manera fiable. Presionaba por la expansin de los laboratorios de armas nucleares para modernizar el arsenal nuclear y entrenar a una nueva generacin de cientficos en armas nucleares, y est a punto de renovar la produccin de plutonio. Siguiendo la tradicin de su padre, Bush II tambin amenaz con un ataque nuclear en la carrera hacia la invasin y ocupacin de Irak en el 2003.

El imperativo de la abolicin

Einstein estaba en lo correcto: El poder desatado del tomo ha cambiado todo excepto nuestros modos de pensar y, en consecuencia, nos encaminamos a una catstrofe sin paralelo.

Durante seis dcadas, los hibakusha han estado trabajando para ayudarnos a entender que la abolicin de las armas nucleares es un imperativo urgente. No basta con dejar que las cosas sigan su curso. Tal como le dijo el juez Weeramantry a la Asociacin de Abogados de Norteamrica, con las crecientes presiones para la proliferacin de las armas nucleares, nos estamos aproximando al punto de no retorno. Debemos hacer ms si queremos transformar la situacin de las armas nucleares, lograr la abolicin de stas y asegurar as la supervivencia de la civilizacin y de la especie humana. Debemos invertir ms de nuestra energa vital en comprometernos a nosotros mismos y a los dems en desarrollar declaraciones, firmar petitorios, vigilar, manifestarnos, influir sobre nuestras autoridades polticas electas o designadas y diplomticos, y presionar de otras formas por la abolicin de las armas nucleares. Necesitamos usar nuestra imaginacin as como ha hecho el Gensuikyo (el Consejo Japons contra las bombas A y H) en la movilizacin de este ao por la Conferencia de Revisin del Tratado de No Proliferacin y las concentraciones de jvenes y todas nuestras energas vitales si hemos de transformarnos en una fuerza poltica que pueda producir un vuelco en los EE.UU. y otras naciones nucleares y poner fin a las guerras en Irak y Afganistn, proteger el artculo IX, y ofrecer una seguridad real, tanto para nosotros como para las generaciones futuras.

Aun cuando formemos coaliciones nacionales e internacionales, comprometamos y si es necesario reemplacemos a nuestras autoridades polticas electas o designadas, debemos evitar limitarnos a pensar y trabajar dentro de los tradicionales marcos de referencia polticos. Las civilizaciones surgen y se derrumban dependiendo de al menos seis cimientos interdependientes: el intelectual, el espiritual, el social, el militar, el poltico y el econmico. La accin, la creatividad y la voluntad en cada uno de estos niveles puede contribuir a corregir las fallas al interior de nuestra civilizacin que posibilitan la existencia de las armas nucleares y el terrorismo nuclear.

As como es un requisito para la paz en el norte de Asia que el gobierno y la sociedad japonesa confronten plenamente la historia y asuman la responsabilidad por sus agresiones y crmenes de guerra, el camino hacia la paz global y la abolicin de las armas nucleares tambin pasa por Hiroshima y Nagasaki. Hace mucho tiempo que se espera una disculpa formal por los bombardeos atmicos. Esto, al igual que el reconocimiento de la vergonzosa historia de amenazas y preparativos de los EE.UU. para iniciar una guerra nuclear, abrir el camino hacia la abolicin.

Deben saber que, al igual que en otros pases, la gente de cientos de comunidades a lo largo y ancho de los EE.UU. se est movilizando para conmemorar el 60 aniversario de los bombardeos atmicos. Estn usando el aniversario como una forma de alcanzar ms all de nuestros limitados crculos para educar y movilizar a la gente. Adems de las vigilias, servicios religiosos, programas educativos y teatro de guerrillas, los puntos centrales son manifestaciones en los laboratorios de armas nucleares: Lawrence Livermore, Los Alamos, Oak Ridge, el sitio de pruebas de Los Alamos, as como Crawford y Austin, Texas, ciudad natal de Bush y capital del estado.

Finalmente, nos queda la pregunta acerca de cmo enfocar nuestra labor tras la Conferencia de Revisin del Tratado de No Proliferacin que fue saboteada por los Estados Unidos y despus de las conmemoraciones del 60 aniversario. Mi esperanza es que el Comit del Premio Nbel de la Paz elija a la organizacin Nihon Hidankyo para ser galardonada con el premio de la paz del prximo ao. Esto enviara un poderoso mensaje de que el clamor de los hibakusha por la abolicin de las armas nucleares deber ser escuchado.

Tambin necesitamos continuar con iniciativas como la campaa de firmas del Gensuikyo. La demostracin de que decenas de millones de personas del mundo estn exigiendo la abolicin de las armas nucleares crea un hecho poltico indesmentible. La humanidad exige acciones polticas que aseguren la supervivencia de nuestra especie, y esto es algo que debe ser reconocido.

Debemos encontrar formas de apoyar iniciativas de las naciones de aquellas zonas del mundo que estn libres de armas nucleares, as como para que Alcaldes por la Paz y otras entidades promuevan las negociaciones para un acuerdo de abolicin de las armas nucleares, talvez siguiendo el modelo del tratado de abolicin de las minas terrestres. Tal como aprend cuando vine por primera vez a Hiroshima hace ya 21 aos, si no podemos hacer que los EE.UU. y otras potencias nucleares cumplan con sus obligaciones morales y aquellas indicadas en los tratados, entonces necesitamos trabajar unidos para rodearlas, aislarlas y transformarlas.-

(1) La campaa de Bush y compaa para imponer el ordenamiento para el siglo XXI se est implementando a travs del imperio de la mentira, la manipulacin del miedo, el militarismo y la guerra. En Japn, vemos la arremetida contra el artculo IX, el envo inconstitucional de las fuerzas de autodefensa a zonas de guerra y fenmenos inquietantes como la verborrea del gobernador Ishihara y los filmes basados en las novelas nacionalistas y militaristas de Fukui Harutoshi.

(2) Gareth Porter. Perils of Dominance: Imbalance of Power and The Road to War in Vietnam, Berkeley, Ca.: University of California Press, 2005, p. vii.

(3) Porter. Op. Cit. pp. 12-18 and p. 13; Marc Trachtenberg, A Wasting Asset: American Strategy and the Shifting Nuclear Balance, International Security 13 (Winter 1988-89); Melvyn P. Leffler, A Preponderance of Power: National Security, the Truman Administration and the Cold War, Stanford, California: Stanford University Press, 1992, y otros.

(4) Cambridge Documentary Films. The Last Empire, 1994

Enlace original:
http://www.afsc.org/newengland/nepeace.htm

Traducido por Felipe Elgueta Frontier, http://www.puertachile.cl




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