Portada :: Palestina y Oriente Prximo :: Palestina
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-07-2014

Segando la hierba en Gaza

Mouin Rabbani
Jadaliyya.com

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.


En 2004, un ao antes de la desenganche unilateral de Israel de la Franja de Gaza, Dov Weissglass, la eminencia gris de Ariel Sharon, explic el objetivo de la iniciativa a un entrevistador de Haaretz:

El significado del plan de desenganche es la congelacin del proceso de paz Y al congelar ese proceso, impides el establecimiento de un Estado palestino e impides tambin cualquier discusin acerca de las cuestiones de los refugiados, las fronteras y Jerusaln. En efecto, todo ese paquete llamado Estado palestino, con todo lo que implica, ha sido eliminado indefinidamente de nuestra agenda. Y todo ello con la bendicin presidencial [de EEUU] y la ratificacin de ambas cmaras del Congreso El desenganche es en realidad un formaldehdo. Proporciona la cantidad de formol necesaria para que no pueda haber un proceso poltico con los palestinos.

En 2006, Weissglass fue igual de franco respecto a la poltica de Israel hacia los 1,8 millones de habitantes de Gaza: La idea es poner a los palestinos a dieta, no hacerles morir de hambre. No hablaba de forma metafrica: ms tarde se supo que el ministro de defensa israel haba dirigido una detallada investigacin sobre cmo convertir esa visin en realidad, y as fue como se lleg a la cifra de 2.279 caloras por persona al da, alrededor de un 8% menos que un clculo anterior porque el equipo investigador haba originalmente olvidado tener en cuenta la cultura y experiencia a la hora de determinar las lneas rojas nutritivas.

No se trat de un ejercicio acadmico. Tras seguir una poltica de integracin forzada entre 1967 y los ltimos aos de la dcada de los ochenta, la poltica israel dio un giro hacia la separacin durante la intifada de 1987-1993 y despus hacia la fragmentacin durante los aos de Oslo. Para la Franja de Gaza, una zona del tamao del Gran Glasgow, estos cambios supusieron una separacin gradual del mundo exterior, restringindose cada vez ms el movimiento de bienes y personas dentro y fuera del territorio.

Los tornillos fueron apretndose ms y ms durante la intifada de los aos 2000-2005, y en 2007 la Franja de Gaza se encontr completamente sellada. Se prohibieron todas las exportaciones y slo se permita que entraran al da 131 camiones cargados de alimentos y otros productos esenciales. Israel controlaba estrictamente tambin qu productos podan o no podan importarse. Entre los artculos prohibidos estaba papel DIN A4, chocolate, cilantro, lpices de colores, mermelada, pasta, champ, zapatos y sillas de ruedas.

En 2010, al comentar esta premeditada y sistemtica degradacin de la humanidad de una poblacin total, David Cameron describi la Franja de Gaza como un campo de prisioneros y por una vez- no castr esta valoracin subordinando su crtica a las proclamas del derecho de los carceleros a la autodefensa contra sus reclusos.

Se ha afirmado a menudo que la razn de Israel para la escalada de este rgimen punitivo hasta nuevos niveles de intensidad era propiciar el derrocamiento de Hamas tras su toma del poder en Gaza en 2007. Esta afirmacin no resiste un anlisis serio. Eliminar a Hamas del poder ha sido en efecto un objetivo poltico de EEUU y la UE desde que el movimiento islamista gan las elecciones parlamentarias de 2006, y sus esfuerzos combinados para socavarlo ayudaron a sentar las bases para el posterior cisma palestino.

Pero la agenda de Israel era diferente. Si hubiera tenido la determinacin de poner fin al gobierno de Hamas, habra podido hacerlo fcilmente, especialmente en 2007, cuando Hamas estaba an consolidando su control sobre Gaza y sin necesidad de revertir el desenganche de 2005. En cambio, vio en el cisma entre Hamas y la Autoridad Palestina una oportunidad para promover sus polticas de separacin y fragmentacin y desviar la creciente presin internacional para que pusiera fin a una ocupacin que duraba casi medio siglo. Sus ataques masivos contra la Franja de Gaza en el invierno de 2008-2009 (la Operacin Plomo Fundido) y en 2012 (la Operacin Pilar de Defensa), as como innumerables ataques individuales entre ambas operaciones y despus, eran en este contexto ejercicios en los que el ejrcito israel se dedicaba a segar la hierba bajo los pies: debilitando a Hamas y fortaleciendo sus poderes de disuasin. Como han demostrado el Informe Goldstone de 2009 y otras investigaciones, a menudo con un detalle insoportable, la hierba se compone mayoritariamente de civiles palestinos no combatientes, atacados de forma indiscriminada por el armamento de precisin de Israel.

El actual ataque de Israel contra la Franja de Gaza, que empez el 6 de julio con fuerzas de tierra avanzando diez das despus, intenta servir a la misma agenda. Las condiciones se fijaron el pasado abril. Las negociaciones en marcha durante nueve meses encallaron despus de que el gobierno israel renegara de su compromiso de liberar una cifra de presos palestinos encarcelados desde antes de los Acuerdos de Oslo de 1993, y terminaron cuando Netanyahu anunci que no iba a negociar ms con Mahmud Abbas tas firmar ste un acuerdo de reconciliacin con Hamas. En esta ocasin, en un fuerte comentario sin precedentes, el Secretario de Estado de EEUU, John Kerry, culp explcitamente a Israel de la ruptura de las conversaciones. Su enviado especial, Martin Indyk, un lobista de carrera pro-Israel, culp al insaciable apetito israel por las tierras palestinas y a la continuada expansin de asentamientos, presentando su dimisin.

El reto que esto implica para Netanyahu es claro. Si incluso los estadounidenses estn dicindole al mundo que Israel no est interesado en la paz, quienes han invertido ms directamente en un acuerdo de dos Estados como la UE, que ha empezado a excluir de participar en acuerdos bilaterales a cualquier entidad israel que acte en el ocupado territorio palestino- pueden empezar a considerar otras formas de empujar a Israel hacia las fronteras de 1967. Las negociaciones para nada estn totalmente diseadas para proporcionar una tapadera poltica a la poltica israel de anexiones progresivas. Ahora que han colapsado una vez ms, el activo estratgico que es la opinin pblica estadounidense puede empezar a preguntarse por qu el Congreso es ms leal a Netanyahu que la Knesset israel. Kerry se mostr serio en la necesidad de llegar un acuerdo global; adopt casi todas las posiciones centrales de Israel y logr hacrselas tragar a Abbas. Sin embargo, Netanyahu sigui oponindose. Al negarse incluso a especificar las futuras fronteras israeles-palestinas durante los nueves meses de las negociaciones, los dirigentes israeles lanzaron en cambio una serie de acusaciones tan descabelladas contra Washington fomentar el extremismo ayudando a los terroristas-, que a uno podra perdonrsele por llegar a la conclusin de que el Congreso estaba financiando a Hamas, en vez de a Israel, por una suma de 3.000 millones de dlares al ao.

Israel recibi otro golpe el 2 de junio, cuando se inaugur un nuevo gobierno de la Autoridad Palestina tras el acuerdo de reconciliacin logrado en abril entre Hamas y Fatah. Hamas hizo suyo el nuevo gobierno a pesar de que no ocupaba ningn puesto en el gabinete y la composicin del gobierno y el programa poltico no podan prcticamente distinguirse de los de su predecesor. Sin apenas protesta alguna por parte de los islamistas, Abbas proclam repetida y abiertamente que el gobierno aceptaba las demandas del Cuarteto para Oriente Medio: reconocer a Israel, renunciar a la violencia y adherirse a los acuerdos del pasado. Tambin anunci que las fuerzas de seguridad palestinas en Cisjordania iban a continuar con su colaboracin con Israel en el rea de la seguridad. Cuando tanto Washington como Bruselas sealaron su intencin de cooperar con el nuevo gobierno, las alarmas empezaron a sonar en Israel. Sus habituales afirmaciones de que los negociadores palestinos hablaban slo para ellos mismos y, por tanto, demostraban ser incapaces de alcanzar ningn acuerdo- haban empezado a tambalearse: el liderazgo palestino poda ahora afirmar no slo que representaba tanto a Cisjordania como a la Franja de Gaza sino tambin que haban cooptado a Hamas para que apoyara la solucin negociada de los dos Estados, aunque no fuera en el conjunto del marco de Oslo. Haba posibilidades de que pronto se incrementaran las presiones internacionales sobre Israel para que negociara seriamente con Abbas. El formaldehido estaba empezando a evaporarse.

En ese punto, Netanyahu se agarr a la desaparicin en Cisjordania el 12 de junio de tres jvenes israeles como un hombre que se ahoga a un salvavidas. A pesar de las claras pruebas que las fuerzas de seguridad israeles le presentaron de que los tres adolescentes estaban ya muertos y que no haba pruebas hasta la fecha para implicar a Hamas, hizo directamente responsable a Hamas de los hechos y lanz una operacin de rescate de rehenes por toda Cisjordania. Fue realmente una masacre militar organizada. Incluy el asesinato de al menos seis palestinos, ninguno de ellos acusado de estar implicado en la desaparicin; arrestos masivos, entre ellos el arresto de los parlamentarios de Hamas y el nuevo encarcelamiento de los presos palestinos liberados en 2011; la demolicin de un nmero de casas y el saqueo de otras; y toda una variedad de actos de depredacin que Israel lleva puliendo hasta la perfeccin durante sus dcadas de ocupacin. Netanyahu improvis una demaggica tormenta contra los palestinos y el consiguiente secuestro de un adolescente palestino, que fue quemado vivo en Jerusaln, no puede ni debe separarse de esta incitacin.

Por su parte, Abbas no supo hacer frente a la operacin israel y orden a sus fuerzas de seguridad que continuaran cooperando con Israel contra Hamas. El acuerdo de reconciliacin se vea sometido a graves presiones. En la noche del 6 de julio, un ataque areo israel se sald con la muerte de siete militantes de Hamas. Hamas respondi con sostenidos ataques de misiles que se adentraron en Israel, intensificndose mientras Israel lanzaba su embestida a gran escala. Durante el pasado ao, Hamas estuvo en una posicin precaria: haba perdido su sede en Damasco y su estatuto preferencial en Irn como consecuencia de su negativa a apoyar abiertamente al rgimen sirio, y tuvo que enfrentarse a niveles de hostilidad sin precedentes por parte del nuevo dictador militar de Egipto. La economa sostenida a partir de los tneles subterrneos entre Egipto y Gaza haba sido sistemticamente desmantelada por los egipcios, y por vez primera desde que se hizo con el control del territorio en 2007, no poda pagar con regularidad los salarios de decenas de miles de empleados del gobierno. El acuerdo de reconciliacin con Fatah era su forma de canjear su programa poltico por su propia supervivencia: a cambio de ceder la arena poltica a Abbas, Hamas retendra indefinidamente el control de la Franja de Gaza, colocaba su sector pblico en nmina de la AP y podra volver a abrir el cruce fronterizo con Egipto.

Sin embargo, ese toma y daca en el que Hamas confiaba no lleg a materializarse y, segn Nathan Thrall del International Crisis Group, la vida en Gaza fue empeorando: La actual escalada, escribi, es resultado directo de la decisin de Israel y Occidente de impedir la puesta en marcha del acuerdo de reconciliacin palestino de abril de 2014. Por decirlo de otra forma, quienes dentro de Hamas vieron en la crisis una oportunidad para poner fin al rgimen de Weissglass sacaron ventaja. Hasta ahora, parecen tener con ellos a la mayora de la poblacin, porque parecen preferir la muerte por F-16 que la muerte por formol.

Entre los aullidos mojigatos que en esta ocasin incluyen a un pusilnime Cameron- acerca del derecho de Israel a la autodefensa, y frente al rechazo categrico del derecho equivalente de los palestinos, se pierde a menudo el aspecto fundamental de que se trata de un ataque ilegtimo. Como la abogada Noura Erakat ha argumentado convincentemente: Para el Derecho Internacional, Israel no tiene derecho a la autodefensa contra el territorio palestino ocupado. Lisa Hajjar, de la Universidad de California, rechaz su argumento de que ya no ocupa la Franja de Gaza como una autogenerada licencia para matar.

Una vez ms, Israel est segando la hierba con impunidad, atacando a civiles no combatientes y destruyendo la infraestructura civil. Teniendo en cuenta que contina insistiendo en que utiliza las armas ms precisas de que dispone y que elige sus objetivos cuidadosamente, es imposible concluir que los objetivos no sean deliberados. Segn las agencias de la ONU, ms de las tres cuartas partes de los palestinos asesinados hasta ahora han sido civiles, y ms de una cuarta parte nios. La mayora atacados en sus propios hogares: no se les puede describir como daos colaterales bajo cualquier definicin del trmino. Desde luego, los militantes palestinos han estado tambin atacando temerariamente centros de poblacin israeles, aunque sus ataques slo han causado un muerto [en la fecha en que este artculo se escribi, tres actualmente]: un hombre que reparta caramelos entre los soldados que se disponan a pulverizar la Franja de Gaza. Human Rights Watch ha criticado a ambas partes pero, fiel a su costumbre, ha acusado de crmenes de guerra slo a los palestinos.

[Este artculo ha aparecido tambin publicado en la London Review of Books.]

Mouin Rabbani es editor colaborador de Middle East Report y ha abordado ampliamente la problemtica palestina y el conflicto israel-palestino. Fue analista superior de Oriente Medio en el International Crisis Group. Con anterioridad, trabaj como Director de la seccin de Palestina del Palestinian American Research Centre. Es tambin coeditor de Jadaliyya Ezine.

Fuente: http://www.jadaliyya.com/pages/index/18633/israel-mows-the-lawn



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter