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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-07-2014

El planet management de la pobreza global

Luis Arizmendi
Rebelin


I

El planet management de la pobreza global

Nunca una poca en la historia de la humanidad haba tenido tantas oportunidades efectivas de progreso que se encontraran tan radicalmente bloqueadas y cercenadas para poner en su lugar la devastacin. El siglo XXI, sin duda, ha llevado a su cumbre el carcter esquizoide de la modernidad capitalista: con la informtica, la biotecnologa, la nanotecnologa y la tecnologa espacial, contiene en s mismo el progreso tecnolgico ms poderoso en la historia de las civilizaciones y, sin embargo, a la par, despliega la devastacin ms amenazadora contra el proceso de reproduccin de la vida de la sociedad planetaria y de la naturaleza.

Si se mira panormicamente la historia del ltimo siglo, puede verse que en el tiempo de lo que Hobsbawn denomin la poca de la guerra total [1] emergi, ante todo con el nazismo alemn, el proyecto del planet management es decir, el proyecto de la dominacin tecnocrtico autoritaria del planeta, una fase en la cual la mundializacin capitalista no se detuvo en hacer uso de su poder tecnolgico para desatar la devastacin con el fin de apuntalar su poder planetario. Posteriormente, en lo que los franceses calificaron como los trente glorieuses, la mundializacin capitalista recurri a la configuracin liberal del Estado para hacer uso de l como contrapeso ante los efectos destructivos desplegados por la acumulacin global. En el auge de la postguerra, el ascenso del estndar de vida, la promocin de procesos electorales formales y la defensa de la soberana nacional fueron polticas estratgicas que desde el Estado el capitalismo propiamente liberal despleg tanto en el Norte como en el Sur, no por filantropa sino para control estratgico de la rapport de forces ante las que Wallerstein denomina las clases peligrosas. [2] Pero hacia el fin del siglo XX y la entrada al siglo XXI, la mundializacin capitalista ha renunciado a su dispositivo estratgico clave para administracin de la lucha global de clases: el Estado liberal. Bajo una metamorfosis muy singular, el proyecto del planet management ha retornado.

Con la vuelta de siglo, el capitalismo global no slo ha asumido que la promesa del progreso y el confort para todos ha caducado, sino que para que el bienestar pueda efectivamente generarse y mantenerse para unos cuantos deber, ms que admitirse, propulsarse la tragedia y el dolor para muchos ms. Dos son las dimensiones de la crisis global contempornea que especialmente hacen inocultable la re-edicin bajo nuevas formas del proyecto del planet management: la crisis ambiental mundializada y la mundializacin de la pobreza.

Lejos de responder ante estas dos dimensiones esenciales de la crisis global apuntando a trascenderlas, el capitalismo del siglo XXI ha asumido que no se va a detener en la devastacin antiecolgica de la naturaleza ni tampoco ante la devastacin del proceso de reproduccin vital de la sociedad global. Dejando atrs las veleidades keynesianas, ha asumido que las nuevas formas tan eficaces de acumulacin acelerada de capital mundial seguirn adelante, incluso si se puede se radicalizarn, administrando, en todo caso, el cercenamiento y la muerte de millones de personas. El planet management del cambio climtico y el planet management de la pobreza global constituyen, en el siglo XXI, las principales expresiones de una configuracin para nada neo-liberal sino, ms bien, cnica del capitalismo, es decir, de una configuracin que no se detiene en hacer uso de su violencia econmico-annima para llevar a cabo el apuntalamiento de su poder econmico y poltico planetario.

Es de la re-edicin del proyecto del planet management que naci como peculiaridad de nuestra era la mundializacin de la pobreza. Hacia el fin del siglo XX, la pobreza que no era global, se mundializ. Por primera vez en la historia de la mundializacin capitalista, la pobreza desbord sus alcances regionales y se volvi planetaria. Si la crisis de 2007-2008 puso al descubierto tanto la crisis financiera global como la crisis mundial alimentaria, si el Informe del Club de Roma de principios de los 70`s permite fechar el inicio de la crisis ambiental mundializada, el Informe sobre desarrollo mundial 1990 del Banco Mundial da fecha al nacimiento de la mundializacin de la pobreza como peculiaridad de nuestra era. Integrando lo que cabe llamar la crisis epocal del capitalismo, la crisis ambiental mundializada, la crisis mundial alimentaria, la crisis financiera global y la mundializacin de la pobreza en su unidad vuelven inocultable que esta crisis comenz hace varias dcadas y tiene muchas ms que andar. [3]

Nunca un organismo internacional haba asumido como problema estratgico del sistema mundial la medicin de la pobreza global. Si el Banco Mundial lo hizo no fue para contrarrestarla, sino para inaugurar su administracin autoritaria mediante el planet management de la pobreza global.

Aunque sugerente porque muestra la incoherencia interna contenida en la concepcin de la lnea de pobreza extrema trazada por el Banco Mundial que, por un lado, reconoce que no basta un nivel mnimo de nutricin para evaluar la pobreza, por tanto, que debera considerarse el costo que implica participar en la vida cotidiana de la sociedad, pero, por otro, sin ningn reparo, desecha absolutamente este costo descalificndolo como subjetivo, una crtica como la de un especialista tan importante como David Gordon Director del Centro Townsend de Investigacin de la Pobreza Internacional requiere ser llevada ms lejos. [4] La lnea de pobreza extrema originalmente trazada por el Banco Mundial de ningn modo se equivoca al investigar la medida del ingreso requerido para lograr el acceso a alimentos bsicos segn el patrn histrico-cultural de cada sociedad nacional. La lnea 1 dlr de ingreso diario cumple una funcin poltico estratgica que la convierte en gua el planet management de la pobreza global: explora y ubica aquellos puntos en la economa mundial donde la devastacin capitalista de la vida humana ha arribado ya a una autntica situacin lmite, donde sobrevivir mnimamente se vuelve insostenible y, por tanto, ante los focos rojos de potencial desestabilizacin poltica se vuelve imprescindible para el poder planetario canalizar programas que, lejos de ser de combate contra la pobreza, ms bien conforman programas de combate contra los pobres. Para el Banco Mundial, si un conjunto de sujetos no tienen vivienda, vestido, calzado, agua, mesas, gas o instrumentos de consumo no es pobre extremo. Revelando una concepcin cnica de la pobreza mundial, slo identifica como pobres extremos a aquellos sujetos y grupos sociales que no pueden adquirir alimentos crudos. Adems de escamotear reconocer la autntica medida de la pobreza mundial, una lnea de este orden es estratgica porque orienta la direccin hacia la cual deben canalizarse las polticas de control y contencin de la lucha de clases, aplicando programas para acceso a alimentos bsicos a la poblacin en esa situacin para garantizar su subordinacin poltica. El planet management de la pobreza global propulsa formas violentas de una acumulacin mundial del capital acelerada que administra el surgimiento inevitable de millones de heridos y muertos. [5]

Desde 2007, en un ensayo sumamente relevante titulado Globalizacin y Desarrollo Desigual, Giovanni Arrighi demostr que, para 1980, no caba la menor duda de que la industrializacin de los pases integrantes del denominado en aquel tiempo Tercer Mundo definitivamente se haba alcanzado, pero, sin embargo, para el ao 2000, la brecha de ingresos entre el ex Tercer y el ex Primer Mundo segua siendo prcticamente la misma que medio siglo atrs. Contraponindose a los clculos de Ravallion quien fuera economista en jefe del Banco Mundial, [6] Arrighi reconceptualiz la misma informacin del Banco Mundial con el objetivo de demostrar el modo en que la historia econmica haca pedazos todas las promesas del mito del progreso que acompaaron la mundializacin de la gran industria capitalista. En ese sentido plante que, si se mide el PIB de la manufactura por regiones del ex Tercer Mundo en relacin al del ex Primer Mundo, mientras, en 1960, el grado de industrialización del Tercer Mundo equivala al 74.6% del Primer Mundo, en 1980 era virtualmente el mismo (99.4%). Pero, no obstante, a la par, si se calcula la brecha de ingresos en funcin del PIB per cpita de los pases del ex Tercer Mundo como proporcin del PIB de los pases del Primer Mundo, emerge que, en 1960 era de 4.5%, en 1980 de 4.3% y en el ao 2000 de 4.6%. [7] Derrumbando las ilusiones del mito del progreso, la mundializacin de la modernidad capitalista y su gran industria se ha alcanzado, pero dejando indemne la brecha de ingresos entre el ex Tercer y el ex Primer Mundo. Para inicios del siglo XXI es claro, la mundializacin del progreso tecnolgico con la modernidad capitalista no trajo consigo la mundializacin del bienestar (ver cuadro).

PIB per cpita por regiones como porcentaje del PIB per cpita del Primer Mundo *


Regin 1960 1970 1980 1990 2000
frica Subsahariana5.24.43.62.52.0
Amrica Latina19.716.417.612.313.7
Asia Occidental y 
frica del Norte
8.77.88.77.48.3
Sur de Asia1.61.4 1.21.33.0
Asia Oriental (sin China y Japn)5.75.77.510.410.0
China0.90.70.81.33.0
Tercer Mundo*4.53.94.34.04.6
Tercer Mundo (sin China)6.45.66.05.25.4
Fuente: Clculos realizados por Giovanni Arrighi con base en los Informes del Banco Mundial 1984, 2001 y 2004.




 

*Pases incluidos en el Tercer Mundo: frica Subsahariana: Benin, Botsuana Faso, Burkina, Camern, Repblica de frica Central, Chad, Repblica del Congo, Repblica Democrtica del Congo, Costa de Marfil, Gabn, Ghana, Kenia, Lesotho, Madagascar, Malawi, Mal, Mauritania, Repblica de Mauricio, Nger, Nigeria, Ruanda, Senegal

Amrica Latina: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Repblica Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Hait, Jamaica, Mxico, Nicaragua, Panam, Paraguay, Per, Trinidad y Tobago, Uruguay y Venezuela

Asia Occidental y frica del Norte: Argelia, Repblica rabe de Egipto, Marruecos, Arabia Saudita (2002 usado para 2003), Sudn, Repblica rabe de Siria, Tnez y Turqua

Sur de Asia: Bangladesh, India, Nepal, Pakistn y Sri Lanka.

Asia Oriental: Hong Kong, Indonesia, Corea del Sur, Malasia, Filipinas, Singapur, Taiwn (no incluido en 2000 y 2003), Tailandia

Pocos aos antes, oponindose a la lectura neomalthusiana que convenientemente adjudica a la explosin demogrfica el fundamento de la devastacin del proceso de reproduccin vital de la sociedad planetaria, dos importantes informes emitidos por la ONU constituyeron los documentos en los que un organismo internacional reconoci, por primera vez, la mundializacin de la pobreza como una de las dimensiones esenciales ms peculiares de nuestra era. En el 2003, The Challenge of Slums and Slums of the World: The Face of Urban Poverty in the new millennium, informes de UN-Habitat, a la letra plantearon: las áreas urbanas hiperdegradadas y la pobreza urbana no son sólo la manifestación de la explosión poblacional y el cambio demográfico... Las políticas neoliberales han reestablecido un régimen internacional similar al que existía en el siglo XIX... La dirección dominante de las intervenciones tanto a nivel nacional como internacional desde 1975, en realidad, ha incrementado la pobreza urbana y las áreas urbanas hiperdegradadas, ha intensificado la exclusión y la desigualdad... Los pobres urbanos están atrapados en un mundo informal e `ilegal ́, que con sus áreas urbanas hiperdegradadas no se refleja en los mapas.

Rebasando la perspectiva del discurso del poder sobre la globalizacin que promulg la ilusin de que, luego de la cada del Muro de Berln, la globalizacin del capitalismo detonara la globalizacin del bienestar y que, desde ah, atribuye presuntamente a una mala gobernanza y a políticas económicas erradas la inocultable expansión contempornea de la pobreza internacional, The Challenge of Slums rompe con el Consenso de Washington al imputarle al neoliberalismo una responsabilidad directa en la generacin de una auténtica regresión histórica hacia el escenario del siglo XIX por la gestación de la mundialización de la pobreza. El ascenso del neoliberalismo est asociado con el crecimiento del comercio internacional, la privatizacin de los bienes y servicios, la reduccin del gasto pblico de bienestar y la reforma de la regulacin. Cada uno de estos ha tenido impactos sustanciales en la pobreza urbana, suscitando en la mayora de los casos impactos muy negativos. [8] De persistir, hacia el año 2020, la pobreza urbana del mundo podra alcanzar al 45% o 50% del total de la poblacin residente en las ciudades. [9]

Reconociendo los alcances del traslado histrico de la pobreza de su forma rural hacia su forma urbana, The Challenge of Slums plantea que en estas reas hiperdegradadas ya habita un tercio de la poblacin urbana mundial. [10] A principios de este nuevo siglo y milenio, el número total de habitantes en slums en el mundo alcanzó los 924 millones de personas. Lo que significa alrededor del 32% de la población urbana total. Si se avanza concentrando la mirada en las regiones en vías de desarrollo la proporción se acrecienta hasta corresponder al 43%, si se va más lejos y se concentra la mirada en los países menos desarrollados se descubre que los habitantes de slums equivalen al 78.2% de la población urbana. [11] Esto significa que actualmente cuatro quintas partes de la población urbana de los países más pobres vive en áreas urbanas hiperdegradadas. Y la tendencia para las próximas décadas es auténticamente atroz: The Challenge of Slums calcula que, para 2030 o 2040, los habitantes de slums en el orbe aproximadamente serán dos mil millones. [12]

Escenarios como el de Lagos la ciudad conocida como la más peligrosa del continente africano, donde muy posiblemente se extiende el corredor más espacioso e ininterrumpido de miseria sobre el orbe, como el de Phnom Penh o El Cairo donde los migrantes que arriban alquilan lugar en las azoteas para construir auténticas ciudades-miseria en el aire, escenarios como el de Ponticelli o Scampia en Nápoles donde la pobreza es fundamento de la transición a un capitalismo criminal en el que la delincuencia organizada se opone al desarrollo socioeconómico obstaculizándolo porque ve en él una amenaza a su poder sobre la población o como el de Rocinha la más grande favela de Brasil, le dan cuerpo y concreción histórica a una mundialización capitalista efectivamente cínica que ya ha integrado alrededor de 250 mil o más áreas urbanas hiperdegradadas.

Las áreas urbanas hiperdegradadas no están sólo en el Sur, existen a lo largo y ancho del orbe. Aunque, por supuesto, se multiplican mayormente por el Sur, su creciente presencia en el Norte revela el impacto del camino por el cual el capitalismo de la vuelta de siglo ha conducido su mundialización. Términos como umjondolo en África o bidonvilles en Francia, tanake en Líbano o trushchobi en Rusia, chawls en India o ghetto en EU, baladi en Egipto o cortiço en Brasil, entre otros, dotan de nombre a la mundialización de la pobreza.

Pese al inocultable carcter de la mundializacin de la pobreza como una de las dimensiones ms distintivas de la crisis epocal del capitalismo del siglo XXI, muy pocos Estados, ciudades u organismos han reconocido esta situacin crtica.

No es irrelevante que, desde Estados Unidos, el economista de la Universidad de Yale, Thomas Pogge, haya llegado al grado de postular que la pobreza se ha vuelto en el siglo XXI una problemtica de derechos humanos. Realizando un paralelismo impactante, para cuestionar al Banco Mundial, Pogge ha demostrado que, entre 1990 y 2005, las muertes asociadas a la pobreza suman: 300 millones! Cerca de 20 millones por ao, lo que significa ms del doble anual de muertes que en la Segunda Guerra Mundial (donde la media anual fue de 8 millones); y seis veces ms que el total de muertos en esa Guerra (que fue de 50 millones). En este sentido, la caracterizacin de Thomas Pogge de la pobreza global como un problema de derechos humanos es indudablemente certera justo porque ubica que, en el siglo XXI, es la vida misma de los pobres la que est realmente puesta en peligro. [13]

Luego de haber trazado su lnea original de pobreza extrema para identificar las zonas lmite de la reproduccin vital de la sociedad global, el Banco Mundial fue ms lejos, ya que, no ha actualizado su propia lnea de pobreza extrema para generar la imagen ilusoria de que viene disminuyendo. Es importante percibir que sus lneas de pobreza se encuentran doblemente mutiladas. En primer lugar, porque reducen la pobreza a pobreza alimentaria y, sobre eso, reducen cnicamente la pobreza alimentaria a adquisicin de alimentos crudos. Y, en segundo lugar, como si lo anterior no bastara, porque ha mantenido sus lneas de pobreza sin considerar la inflacin de los alimentos. Thomas Pogge ha demostrado que, para el periodo de 1981 a 2005, el Banco Mundial genera la imagen de que la pobreza global ha disminuido en un 27%, porque slo ha llevado, sin ninguna sustentacin, su lnea original de $1 a $1.25 dlrs de ingreso por da. Si se tomara en cuenta la inflacin, la misma lnea cnica del Banco Mundial, reducida exclusivamente a la adquisicin de alimentos crudos, debera escalarse para ser de $2.21 dls hoy da. Si se empleara una lnea de $2.5 dls, se vera que la pobreza mundial lejos de disminuir, ha aumentado en un 13% en la vuelta de siglo.

Con la acumulacin de heridos y muertos generados por condiciones de pobreza extrema, no cabe duda, el capitalismo del siglo XXI ha asumido la administracin tecnocrtico autoritaria, es decir el planet management, de la pobreza global.

II

El triple fundamento histrico de la mundializacin de la pobreza

Si se escudria panormicamente la gnesis de la mundializacin de la pobreza como peculiaridad de nuestra era, podra decirse que son tres sus fundamentos histricos: 1) la tendencia hacia la victoria de la renta tecnolgica, 2) la revolucin informtica como plataforma de la mundializacin de la sobre-explotacin laboral y 3) el adis al Estado liberal generado desde la propulsin global del Estado autoritario.

A lo largo del ltimo siglo y medio, un doble monopolio defensivo les permiti a los Estados perifricos resistir ante las relaciones de poder que ejercen sobre ellos los capitalismos metropolitanos: el monopolio sobre sus recursos naturales excepcionalmente ricos y el monopolio sobre su fuerza de trabajo excepcionalmente barata. Subordinados ineludiblemente por la supremaca tecnolgica que detentan los capitalismos metropolitanos, los Estados perifricos han tenido que rendir, una y otra vez, un tributo sistemtico que conforma una enorme ganancia extraordinaria para el capital mundial: la renta tecnolgica. [14]  Una transferencia ingente de riqueza que el capital transnacional ha impuesto a las periferias mediante el intercambio desigual en la economa mundial. El modo en que los capitalismos perifricos han compensado histricamente este tributo ha consistido en la instalacin del doble monopolio sobre su su propia fuerza de trabajo nacional y, a la par, sobre sus recursos naturales estratgicos. Las relaciones de poder de la economa mundial, as, colocaron a los Estados perifricos en la imposibilidad histrica de ser el doble de los Estados metropolitanos. Sin embargo, este choque histrico inestable pero implacable, en el que a veces las periferias avanzan, a veces los poderes de la metrpoli las hacen ceder, siempre ha estado regido por un trend secular que, en la vuelta de siglo, ha intentado triunfar: enfrentada a los monopolios defensivos de los Estados perifricos, la renta tecnolgica ha buscado crecientemente erosionarlos hasta poder derribarlos para vencerlos de forma definitiva. Con el objetivo de abrirse paso sin restriccin alguna para imponer la sobre-explotacin de los recursos naturales excepcionalmente ricos de las naciones perifricas, el capitalismo global las ha embestido apuntando a doblegarlas para obtener el control transnacional de esa riqueza estratgica. A la vez que, las ha presionado para conformar configuraciones antinacionalistas del Estado que garanticen la imposicin de una sobre-explotacin laboral extremadamente agresiva sobre su poblacin nacional. Producto de una ofensiva continua de largo plazo, con la vuelta de siglo, la victoria tendencial de la renta tecnolgica ha venido derribando las defensas que ejercan los Estados perifricos y se encuentra golpeando con radicalidad los soportes de la reproduccin vital de sus naciones para asegurar una colosal sustraccin de riqueza concreta y de valor en beneficio de las nuevas formas cnicas de acumulacin acelerada del capital mundial. La tendencia hacia la victoria del trend secular de la renta tecnolgica est propiciando, as, la agudizacin de la pobreza en las naciones perifricas.

Por ser el nico pas que ha seguido al pie de la letra las exigencias del Consenso de Washington por ms de tres dcadas, Mxico se ha convertido en el pas prototipo de la derrota de los monopolios defensivos de la periferia por la victoria de la renta tecnolgica del capital transnacional. Desde una fina crtica a los mtodos de medicin de la pobreza, uno de los pobretlogos ms importantes de Amrica Latina, Julio Boltvinik ha demostrado que, en Mxico, casi 80% de la poblacin es pobre, mientras 50% padece pobreza extrema. [15] Mxico es el pas en el que mejor puede constatarse la sociedad 20/80 de la que hablaba Brzezinski. [16]

Sin embargo, la pobreza del siglo XXI no est slo caracterizada por la ofensiva de los capitales de las metrpolis contra las naciones de la periferia, los capitales de las metrpolis han pasado tambin a cercenar crecientemente la reproduccin vital de la fuerza de trabajo de sus propios Estados nacionales. La revolucin informtica ha constituido una fuerza estratgica en la ofensiva del capitalismo global contra la dimensin histrico-moral y el valor de la fuerza de trabajo metropolitana.

Si se lanza una mirada panormica a la historia de la sobre-explotacin laboral, puede verse que la mundializacin capitalista la ha desarrollado a travs de tres fases, de suerte que, desde fines del siglo pasado, ha instaurado un nuevo perodo.

El primero lo constituye el perodo de la sobre-explotacin laboral concentrada en la metrpoli. Una fase que abarca aproximadamente de 1740 a 1880, cuando la gnesis de la tcnica moderna con la gran industria en Occidente es usada como un arma que le permite al capitalismo fundar el enfrentamiento sistemtico del destacamento de reserva contra el destacamento en activo de la clase trabajadora, presionando con aquel a ste para instalar, paralelamente al desarrollo de la explotacin multimodal del plusvalor, una agresiva violacin de la ley del valor en la relacin capital-trabajo. Amplios porcentajes del fondo social de consumo son despojados y objeto de una violenta recanalizacin hacia el fondo capitalista de acumulacin, como expresin de una relacin de poder con la que se logra que el salario no cubra la dimensin histrico-cultural del proceso de reproduccin social. Sobre-explotacin laboral no es sinnimo, en consecuencia, de una amplia explotacin de plusvala. Sin dejar de darse ella, precisamente a lo que alude el concepto de sobre-explotacin laboral es al hecho de que sobre la explotacin del plusvalor moderno, se instala un dispositivo complementario pero distinto del que deriva una ganancia extraordinaria: la expropiacin de valor al salario proletario. En eso consiste la singularidad de la sobre-explotacin laboral: agrega a la explotacin de plusvalor, la expropiacin de valor al salario. [17]

El segundo periodo, que marcha aproximadamente de 1880 hasta 1970/1980, corresponde a una etapa en la que mientras la mundializacin capitalista contrarresta en las metrpolis de Europa y EU la sobre-explotacin laboral sobre sus propios trabajadores nacionales no sobre los migrantes, para elevar los niveles de vida con el fin de dinamizar sus mercados y sus procesos de acumulacin, los capitalismos perifricos compensan el tributo que tienen que rendirle a los capitalismos metropolitanos imponiendo, una y otra vez, la violacin de la ley del valor en la relacin capital-trabajo dentro de sus Estados. Por eso constituye el perodo de la sobre-explotacin laboral concentrada en la periferia. [18]  En esta fase la sobre-explotacin se exporta de la metrpoli a la periferia y una de sus expresiones complementarias es la presencia del Sur en el Norte o, para decirlo sin alegora, la sobre-explotacin de la fuerza de trabajo migrante en las metrpolis.

El nuevo perodo, que ha emergido avanzando cada vez ms desde los 80`s del siglo anterior, ha puesto radicalmente en evidencia la dominacin de la tcnica planetaria al servicio de la subsuncin real capitalista. Lo peculiar de esta etapa consiste en que, desplazando al capital de retaguardia, es ahora el capital que detenta el monopolio sobre la tecnologa de vanguardia el que pasa a asumir la funcin de comando de la expansin y agudizacin de la sobre-explotacin laboral sobre el planeta. Con base en la informatizacin del proceso de trabajo, la deslocalizacin ha dotado al capital de las metrpolis de su mayor movilidad histrica para desplazarse de un pas a otro embistiendo los salarios internacionales. Revirtiendo las promesas de que traera una elevacin global del standard de vida, la revolucin informtica, adems de generar el ejrcito internacional de reserva ms grande de la historia econmica moderna, pese a mantener el mercado laboral formalmente desglobalizado, ha producido la globalizacin de una intensa confrontacin entre los ms diversos destacamentos nacionales de la fuerza de trabajo mundial. Sin emigrar de sus pases, los trabajadores de los Estados perifricos se enfrentan unos contra otros entre s al aceptar salarios cada vez ms bajos para atraer el capital transnacional.

En su balance The World Factbook, la misma CIA formul que ya, desde fines de la dcada de los noventa, sorprendentemente existan mil millones de trabajadores subempleados o que carecen por completo de empleo, lo que representa un tercio de la fuerza de trabajo mundial, la mayor parte en el hemisferio sur, pero no slo. [19] En lugar de la muerte del Tercer Mundo presuntamente alcanzable porque pases como Corea se incorporaran al Primer Mundo convirtindose en un ejemplo a seguir, [20] y poco despus de la cada del Segundo Mundo, lo que ha trado la revolucin informtica subsumida realmente por la acumulacin mundial del capital ha sido el nacimiento del Cuarto Mundo. Es decir, la conformacin de autnticos agujeros de miseria que se pueden encontrar tanto en el Sur como en el Norte, imprimiendo una forma decadente al sistema de convivencia social no slo en Burkina Faso sino en el Bronx, no solo en Rocinha sino en Sachsen-Anhalt, no solo en Bangalore sino en San Petersburgo. Este justo es el que constituye el perodo de mundializacin de la sobre-explotacin laboral.

Es a ste perodo al que corresponde una agresiva reconfiguracin del Estado moderno. Si la lucha de clase presion en el siglo XX para que el Estado liberal aprobara legislaciones laborales que duplicaran en el plano constitucional la ley del valor rectora de la relacin capital-trabajo, el capitalismo global del siglo XXI est presionando por avanzar en la mundializacin de una configuracin del Estado que apruebe legislaciones laborales que violen la ley del valor en la relacin capital-trabajo tanto en las periferias como en las metrpolis. Las reformas laborales del siglo XXI, en consecuencia, estn llegando para redondear la ofensiva neoliberal que se inici con la poltica anti-inflacionaria esencialmente dirigida a golpear el salario real y el recorte a los recursos para educacin y salud pblica.

Si Estado cnico es el nombre que cabe asignarle a una configuracin del Estado moderno que no se detiene en propulsar la conversin de lo pblico en privado para integrar formas aceleradas de acumulacinde capital, y que, a la par, ataca tanto el salario directo (es decir, el salario que se percibe como un ingreso para la adquisicin de bienes) como el salario indirecto (esto es, aquel conjunto de bienes subsidiados o servicios pblicos a los que anteriormente tena derecho la fuerza de trabajo); Estado autoritario recuperando la expresin de Horkheimer [21] es el nombre que cabe asignarle a una configuracin del Estado que, lejos de regirse por el laissez faire laissez passer, impone de modo violento una cierta correlacin de fuerzas al interior de la clase dominante para favorecer a un cierto conjunto de capitales y abiertamente desfavorecer o incluso atacar a otros. Adems de que, por supuesto, hace valer la violencia poltico-destructiva como complemento de la violencia econmico-annima contra los dominados modernos para imponer formas aceleradas de acumulacin capitalista.

A partir de la estructura del proto-Estado global que integran el Banco Mundial, el FMI, la ONU y el G-8, la mundializacin capitalista del siglo XXI est presionando por multiplicar el Estado cnico autoritario en todas las latitudes, tanto en el Sur como en el Norte.

Frente y contra la mundializacin de la pobreza como peculiaridad de nuestra era, dos polticas estratgicas aparecen en el horizonte esencial de las alternativas anticapitalistas del siglo XXI: el proyecto del Estado contrahegemnico soberano (que tiene sus principales ponentes en Bolivia, Ecuador y Venezuela) [22] y el proyecto de la desmercantificacin de la fuerza de trabajo que se puede promover desde el ingreso ciudadano universal (ms conocido en ingls como basic income). [23]

Vivimos en la era del mayor desarrollo tecnolgico en la historia de la modernidad. Otras alternativas son viables y posibles. Duermen en los pliegues de nuestra era. Pero para vislumbrarlas debe empezar a abrirse la perspectiva hacia proyectos de Estados soberanos contrahegemnicos, dispuestos a enfrentarse al proto-Estado global, y a proyectos de modernidad donde la legalidad de la mercantificacin funcional al capitalismo cnico sea desplazada y vencida por principios genuinos que otorguen la mxima jerarqua en la reproduccin de las naciones a la seguridad humana.


Notas

[1] Eric Hobsbawn, Historia del siglo XX, Ed. Crtica, Buenos Aires, 1998, pp. 29-61.

[2] Immanuel Wallerstein, Despus del liberalismo, El colapso del liberalismo, Ed. Siglo XXI, Mxico, 1996, pp. 231-249.

[3] Luis Arizmendi, Crisis epocal del capitalismo, encrucijadas y desafos del transcapitalismo en el siglo XXI en el libro Nuestra Amrica Latina y EU: desafos del siglo XXI, Centro Internacional de Informacin Estratgica y Prospectiva de la Universidad Nacional de La Plata, Argentina, y la Universidad Central de Ecuador, 2013 (se puede consultar en el link: http://www.asipress.ir/vdcdno0f.yt0956ml2y.txt).

[4] David Gordon, La medicin internacional de la pobreza y las polticas para combatirla en Julio Boltvinik y Araceli Damin, La pobreza en Mxico y el mundo, Siglo XXI, Mxico, 2004, p. 57.

[5] Luis Arizmendi y Julio Boltvinik, Autodeterminacin como condicin de desarrollo en la era de mundializacin de la pobreza, Mundo Siglo XXI no. 9, verano 2007, CIECAS, IPN, Mxico, pp. 31-53.

[6] Martin Ravallion, Competing Concepts of Inequality in the Globalization Debate, en World Bank Policy Re- search Working Paper 3243 (March), 2004.

[7] Giovanni Arrighi, Globalizacin y Desarrollo Desigual, revista internacional Mundo siglo XXI no. 13, CIECAS, IPN, Mxico, verano 2008, pp. 9-10 (traduccin al espaol realizada por Vctor Corona y Luis Arizmendi).

[8] UN-Habitat, The Challenge of Slums, Global Report on Human Settlements 2003, Earthscan Publication Ltd, UK/USA, pp. 2-3.

[9] UN-Habitat, Slums of the World: The face of urban poverty in the new millennium?, New York, 2003, p. 12.

[10] The Challenge of Slums, p. XXIX.

[11] Op. cit, p. VI.

[12] Op. cit, p. XXV.

 

[13] Thomas Pogge, Hacer justicia a la humanidad, FCE, Mxico, 2009, 526.

[14] Bolvar Echeverra, Renta Tecnolgica y Capitalismo Histrico, Mundo Siglo XXI no. 2, otoo 2005, CIECAS, IPN, Mxico, pp. 17-20.

[15] Julio Boltvinik, Para reformar la reforma social neoliberal (que ha fracasado) y fundar un autntico Estado de bienestar en Mxico, Estados & Comunes, Revista de poltica y problema pblicos no.1, IAEN, Ecuador, 2013, pp. 68-71.

[16] Hans Peter Martin y Harald Schumann, La trampa de la globalizacin, Taurus, Mxico, 1998, pp. 7-19.

[17] Karl Marx, El Capital, Siglo XXI, Mxico, 1975, T. I., vol 2, cap. XIII, apartado 3, pp. 480-510; y vol. 3, cap. XXIII, 782-808.

[18] Este fue el periodo que, a juego de la relacin entre EU y Amrica Latina, descifr en esencia Ruy Mauro Marini en su clsico Dialctica de la dependencia, Era, Mxico, 1979.

[19] Central Intelligence Agency, The Wolrd Factbook, Washington DC, 2002, p. 80.

[20] Nigel Harris, The End of the Third Wolrd, Harmondsworth, Middx, UK, Penguin, 1987.

[21] Max Horkheimer, Estado Autoritario, Itaca, Mxico, 2006.

[22] Luis Arizmendi y Gordon Welty, Latin America and the Epochal Crisis of Capitalism, incluido en Berch Berberoglu (Coord), The Global Capitalist Crisis and Its Aftermath, Ashgate, US, 2014.

[23] La construccin de la diferenciacin de las formas espuria, liberal y transcapitalista de la renta bsica, puede verse en Luis Arizmendi, Crisis epocal del capitalismo y desmercantificacin en el siglo XXI, Horizontes de la vuelta de siglo, CIECAS, IPN, Mxico, 2011, pp. 195-201.


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