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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-07-2014

En los ltimos meses ha llegado a cuadruplicarse el aforo del centro de estancia temporal para personas migrantes
Organizaciones sociales denuncian la saturacin y precariedad en el CETI de Melilla

Enric Llopis
Rebelin


Inaugurado en 1999, y con capacidad para 480 personas, el Centro de Estancia Temporal de personas migrantes de Melilla (CETI) tiene como fin ofrecer servicios sociales bsicos a migrantes y solicitantes de asilo que llegan a esta ciudad. En los ltimos meses ha llegado incluso a cuadruplicarse el aforo del CETI melillense, lo que ha llevado a que diferentes organizaciones sociales agrupadas en la Comisin de Observacin de Derechos Humanos (CODH) denuncien la saturacin, precariedad y peligrosidad del centro, pero tambin la falta de higiene en el entorno.

sta es una de las principales conclusiones del informe Vulneraciones de Derechos Humanos en la Frontera Sur-Melilla, correspondiente a julio de 2014, que se present el pasado viernes en el Colegio de Abogados de Barcelona. La CODH est formada por la Campaa Estatal por el Cierre de los CIE, la Coordinadora Estatal para la Prevencin y Denuncia de la Tortura, el Grupo de Accin Comunitaria (Centro de Recursos en Salud Mental y Derechos Humanos); y el Observatorio del Sistema Penal y Derechos Humanos de la Universidad de Barcelona.

El informe caracteriza las instalaciones del CETI como improvisadas, precarias y peligrosas. El centro se divide en mdulos, cada uno con seis camas, seis taquillas, un escritorio y una mesa. En los mdulos se alojan mujeres, nios, enfermos y heridos (como consecuencia de la violencia sufrida en la frontera). Entre los aadidos, el informe detalla la implantacin de diversas tiendas de campaas del ejrcito y dos filas de literas separadas por mantas, que los residentes han bautizado como el gallinero.

Despus de una visita de tres das al CETMI y la realizacin de diversas entrevistas, los miembros de la CODH subrayan que la precariedad de las instalaciones y su saturacin es un riesgo potencial ante posibles incendios. Asimismo, la zona que concentra las 70 literas dificulta el acceso de los operarios de seguridad en caso de agresiones o conflictos. Falta de intimidad, ausencia de taquillas (lo que favorece numerosos robos de objetos personales e incluso un mercado irregular de estos objetos) y numerosos conflictos salpican la realidad cotidiana del CETMI.

La mayora de las personas que se hallan en el centro (y que han accedido a Melilla por los pasos fronterizos) se declaran de nacionalidad siria, aunque muchos de ellos fueron reclutados en la guerra sin que oficialmente hayan vivido en este pas. El segundo grupo en nmero de miembros procede del frica Subsahariana, de pases como Mal, Burkina Fasso, Guinea-Konakri y Camern. El informe destaca que las mujeres y familias ingresan principalmente a travs de embarcaciones por puestos no fronterizos, mientras que los hombres ms jvenes y con menos recursos tratan de saltar en muchos casos el permetro fronterizo. El perfil del CETMI se completa segn los datos publicados por ACNUR para el mes de mayo- con los datos del porcentaje de hombres (70,9%), mujeres (11,3%) y menores (17,8%).

En la primera semana de julio, cuando los miembros de la CODH realizaron el trabajo de observacin en Melilla, la ocupacin real del centro de estancia temporal (segn las cifras del Servicio Jesuita a Migrantes) se situaba en torno a las 1.600 personas (435 menores), ms del triple de la capacidad del CETI.

Otro punto de crtica formulado por los miembros de la CODH seala a la falta de higiene en el entorno del centro, concretamente en la explanada de acceso y en el Cauce del Ro de Oro. De hecho, aaden, la zona no cuenta con servicio de limpieza o mantenimiento alguno por parte del Ayuntamiento de Melilla. La cuestin no resulta balad: los niveles de basura y contaminacin de estos espacios, apreciables a simple vista, constituyen un problema medioambiental y de salud pblica, mxime teniendo en cuenta que los alrededores del CETI son el espacio donde juegan e interactan un gran nmero de nios y nias.

Por otro lado, el informe subraya la ausencia de traductores (nicamente dos) para una poblacin (del CETI) que mayoritariamente utiliza el rabe como lengua vehicular. El centro dispone slo de una psicloga, pese a que se trata de poblacin procedente de pases golpeados por guerras y otros conflictos, que han sufrido experiencias traumticas en el periplo migratorio (robos, agresiones y violaciones). Otros problemas psicolgicos pueden derivarse de la convivencia en el CETI, o del hecho que la ruta migratoria concluya en Melilla, sin posibilidad de acceso a la pennsula, as como no contar con una cierta autonoma a la hora de tener recursos propios o medios de vida. Adems, la CODH ha averiguado que en las ltimas semanas, al menos en dos ocasiones, personas que haban solicitado consulta psicolgica tuvieron que buscar apoyo al margen del CETI, ya que la psicloga del centro no observ la existencia de problemas (Melilla Acoge seal que la primera persona necesitaba tratamiento psiquitrico y la segunda, depresin grave).

El documento Vulneraciones de Derechos Humanos en la Frontera Sur-Melilla hace referencia adems al trato que el personal de seguridad del CETI y los profesionales y voluntarios de la Cruz Roja propinan a las personas migrantes. Seala el trato de superioridad, la falta de respeto, de educacin y desdn. Los miembros de la CODH dan cuenta en el informe de cmo un trabajador de la seguridad del centro se interpuso en una pelea entre personas migrantes, y expres imprecaciones como sois todos escoria; iros a vuestro pas; sois basura. Al mediar los voluntarios de la CODH, los empleados de seguridad respondieron de manera ofensiva e insultante.

Otro asunto de relevancia es que en el CETI de Melilla no se establezcan medidas en relacin con el aborto, lo que unido a la situacin de violencia sexual a la que estn sometidas gran parte de las mujeres que llegan a Melilla, y a la exclusin sanitaria de la poblacin migrante en esta ciudad, da lugar a una situacin muy alarmante. En ese contexto, detalla el informe, se han observado prcticas de aborto muy lesivas para las mujeres, que slo son evidentes cuando los sangrados requieren traslados hospitalarios.

En el microcosmos del centro, las relaciones de gnero y la violencia suponen en ocasiones un grave problema. En la poblacin siria se establece tal relacin jerrquica que el hombre ve legtima la violencia contra las mujeres. Ocurre que si la vctima comunica a los responsables del CETI las agresiones, se produce una condena por parte de la comunidad, que puede convertir de nuevo a la mujer en vctima de malos tratos tambin por los restantes miembros de la familia. De hecho, agrega el documento, las sanciones de expulsin a los agresores durante das no funcionan, pues la mujer se retracta debido a la presin grupal. Los celos de los hombres resultan otro motivo de conflicto.

Otra de las situaciones sobre las que alerta el documento de la CODH es la de los menores sirios. La califica de particularmente grave, y aade que es necesario contar con un grupo de profesionales que puede identificar la situacin de las nias y nios, informar a las madres y padres, y satisfacer sus necesidades. Entre otros problemas, se han detectado casos puntuales de posibles malos tratos y el empleo de menores en labores diarias que han dado lugar (en algunas ocasiones) a accidentes, lesiones y quemaduras. Asimismo, se ha observado desatencin en aspectos como la higiene diaria, alimentacin y absentismo en los talleres formativos (primera alfabetizacin en espaol).

Para combatir las actitudes racistas dentro del CETI, el informe resalta la importancia de los talleres para adultos en los que participen diferentes grupos, etnias y gneros porque contribuyen a la participacin, el reconocimiento mutuo y la reduccin de actitudes y valores racistas. Estos conflictos entre grupos y etnias encuentran cierta explicacin en la saturacin del centro, la escasez de recursos y la competencia por estos. Otro asunto son las actitudes homfobas y discriminatorias contra personas LGTTBI (lsbica, gay, transexual, travesti, bisexual e intersexual): los insultos, vejaciones y agresiones son constantes, lo que demuestra que su permanencia en el centro no garantiza su integridad fsica o psicolgica. Por ltimo, el informe hace una mencin especial al compromiso, dedicacin, atencin y accesibilidad del director del CETI, valores en los que han coincidido diversas fuentes.

Fotografa: Robert Bonet

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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