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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-08-2014

Hijos de las guerras

Tom Hayden
Progreso Semanal

Los actuales refugiados infantiles provienen de tres pases pisoteados por los militares norteamericanos, desde la contrainsurgencia hasta la guerra contra las drogas; las corporaciones norteamericanas, que buscan mano de obra barata y recursos; y la accin poltica afirmativa que favorece a oligarcas y latifundistas.


Las decenas de miles de nios centroamericanos que fluyen hacia la frontera norteamericana son refugiados de la violencia y la crisis econmica provocada por dcadas de desatinada poltica exterior de EE.UU.

Al contrario de los centroamericanos, a decenas de miles de cubanos se les ha dado la bienvenida durante dcadas como refugiados del comunismo y se les ha concedido un status inmediato, lo que cre un boom derechista en Miami despus de su llegada. Pocos conservadores aseguraran que esos exiliados cubanos eran una sangra para el contribuyente o una amenaza para el modo de vida norteamericano. Sin embargo, han dado refugio a camarillas de terrorismo anticastrista, han convertido al sur de la Florida en su santuario para sus numerosos complots y han construido un lobby cubano que ha distorsionado durante aos la poltica norteamericana con dinero y votos.

No solo los exiliados cubanos han sido integrados de manera clida aqu, sino tambin cientos de miles de judos soviticos. balseros vietnamitas y muchos otros provenientes del lado perdedor en guerras en las cuales EE.UU. particip muy activamente. Hace ms de dos siglos, Thomas Jefferson cre un refugio para miles de refugiados irlandeses catlicos despus del fracasado levantamiento nacionalista de 1898. La entrada de esos inmigrantes irlandeses tuvo gran oposicin con el pretexto de que contaminaran la cultura anglosajona con su reproduccin excesiva, inmoralidad y delitos.

Los actuales refugiados infantiles provienen de tres pases pisoteados por los militares norteamericanos, desde la contrainsurgencia hasta la guerra contra las drogas; las corporaciones norteamericanas, que buscan mano de obra barata y recursos; y la accin poltica afirmativa que favorece a oligarcas y latifundistas. Los nios tambin huyen de los crteles centroamericanos de las drogas subsidiados por los consumidores norteamericanos.

Muchos culpan a la violencia pandillera, incluso en un reciente artculo en la revista Nation, de ser una causa de la huda de refugiados, en vez de considerarla un sntoma maligno. Las pandillas en cuestin fueron formadas en Los ngeles por una generacin anterior de nios salvadoreos que huan de la intervencin militar de Ronald Reagan y la subsiguiente guerra civil. Arrestados en Los ngeles, los frutos de la guerra fueron deportados a su pas de origen, lo cual desat un crculo vicioso que incluy el renacimiento de los escuadrones de la muerte y gobiernos derechistas. Como no haba una red de seguridad debido a los recortes neoliberales a la asistencia social, el resultado fue la encarcelacin masiva y, en mltiples casos, las ejecuciones e incineracin de encarcelados que pertenecan a pandillas. El abandono oficial y la violencia oficial fueron las causas del caos que hizo que muchos huyeran.

Honduras, el epicentro de la actual crisis de refugiados, es una antigua supuesta repblica bananera que fue la base de las guerras de Estados Unidos en Centroamrica durante la dcada de 1980. Apenas en 2009, EE.UU. apoy un golpe militar en contra del gobierno democrticamente electo de Manuel Zelaya, incluso despus de que el presidente Obama lo describiera como un golpe de estado, por lo cual se deba haber suspendido la ayuda militar norteamericana. Desde que se realiz ese golpe hondureo, se ha desatado una ola de represin contra las organizaciones de la sociedad civil y periodistas. Miles de nios de la calle sin hogar no tienen adnde ir, ya que no existen los programas sociales.

El Salvador fue el escenario de otra intervencin militar norteamericana en la dcada de 1980, la cual provoc 75 000 mil muertes. La violencia pandillera surgi en el vaco de la posguerra, aunque ha sido muy reducida por los propios miembros encarcelados, apoyados por Homies Unidos y activistas progresistas aqu en Los ngeles. El gobierno de EE.UU. no ha reconocido la tregua y paso adelante salvadoreo con significativos programas de rehabilitacin y empleos.

En Guatemala, elementos religiosos derechistas de EE.UU. apoyaron a una junta militar que mataron al menos a 200 000 indgenas en la dcada de 1980, un genocidio por el cual el presidente Clinton se excus posteriormente.

El discurso irracional de la poltica norteamericana borra todos estos antecedentes, y en su lugar echa la culpa poltica al presidente Barack Obama por una poltica de deportacin ms indulgente. Sin embargo, al combatir la narrativa republicana con un lenguaje duro propio, Obama pierde apoyo constantemente entre los latinos y la mayora de los demcratas. Tan solo la semana pasada, Obama prometi en la Casa Blanca a defensores de los derechos de los inmigrantes que haba dejado de esperar por los republicanos para la reforma inmigratoria y que iba a realizar su propia accin ejecutiva, construyendo acerca de la proteccin para miles de jvenes indocumentados por medio de la Ley del Sueo. l neutraliz ese mismo mensaje al pedir $3,7mil millones para un proceso expedito de deportacin para nios en la frontera. En efecto, Obama pareci ceder a la pequea banda vociferante en Murietta, California, a quienes sin duda les gustara ver deportado al propio Obama a algn lugar de frica.

La administracin Obama est obligada, por razones polticas, a restar importancia a la evidencia de que la deportacin de la juventud refugiada ha declinado recientemente. Segn datos compilados la semana pasada por Los Angeles Times, las deportaciones desde las instalaciones fronterizas hacia los tres pases centroamericanos disminuyeron desde 8 143 en 2008 a 1 669 el ao pasado. Ese es un resultado que solo surgi a la luz gracias a una revelacin bajo la Ley de Libertad de Informacin. Y en contra de toda opinin, las deportaciones ordenadas por tribunales bajo Obama disminuyeron en 43 por ciento durante los ltimos cinco aos, en especial despus de que la administracin comenzara a aplicar ms agresivamente una poltica de discrecin acusatoria que los funcionarios dijeron provocara menos deportaciones de inmigrantes ilegales que no cuentan con antecedentes penales. Los nuevos casos de deportacin que fueron realizados por la administracin Obama se redujeron de 254 537 a 187,678 entre 2008 y 2013.

Pero si Obama quiere evitar el hper criticismo de que l se ha convertido en el deportador en jefe, puede que necesite alterar su actual administracin por crisis.

En primer lugar, necesita cumplir su promesa de usar los poderes ejecutivos para ampliar las protecciones actuales de la Ley del Sueo para ms del casi un milln de jvenes indocumentados ya cubiertos o elegibles. Su orden de deportacin diferida es menos que la legalizacin y est sujeta a renovarse cada dos aos. Los Soadores bajo esa orden pueden trabajar, pero no votar. A falta de un camino creble hacia la ciudadana total, Obama puede ampliar la cobertura a las vctimas de la violencia, trabajadores esclavos y otras categoras. Con un paso as, Obama construir un electorado de mayor apoyo por medio de la limitacin de la amenaza a una poblacin vulnerable. Por otro lado, Obama ser acusado de legalizacin sigilosa y de ejercer una presidencia imperial, acusaciones que le llegaran de todas maneras. El actual clima de crisis es quizs ideal para extender una mano a los que viven en las sombras del temor.

Bajo el derecho internacional, como ha refirmado recientemente Naciones Unidas, los nios de la frontera tienen derecho a ser clasificados como refugiados de la violencia y la guerra. Pueden ser retenidos en instalaciones de emergencia de tiendas de campaa durante 60-90 das, suministrarles ayuda legal y que sus casos individuales sean arbitrados. (Ver el anlisis de Sonia Nazario en The New York Times.) Los que sean considerados refugiados de la violencia o la persecucin, tienen derecho a disposiciones de asilo. (A Alex Snchez, fundador de Homies Unidos, se le concedi asilo en un procedimiento federal en 2012 debido a que sera torturado o matado si se le deportara a El Salvador.)

Defender a nios inocentes obtendr ms apoyo pblico para Barack y Michelle Obama que deportndolos sin el proceso debido. l debe considerar viajar a la frontera para dar la bienvenida a aquellos que se les conceda asilo, como una reprimenda presidencial a Rick Perry y Jan Brewer.

Por supuesto, no es probable que Obama haga eso, pero hay ms que l debe considerar. Primero, l debiera despedir a Michele Leonhart, la directora de la Agencia de Represin a las Drogas, un smbolo republicano de los numerosos funcionarios federales conservadores que desafan sus polticas. l debiera consultar a los funcionarios centro y latinoamericanos que estn suplicando que termine la violencia de la guerra a las drogas y que se acte en sus pases segn sus recomendaciones.

Por ltimo, l debe alejarse del neoliberalismo de la era de Clinton y pasar a la revisin muy prometida de polticas como ALCAN y ALCCA, las cuales causan trastornos, desempleo y el flujo de los refugiados hacia el norte.

Retirarse de la guerra al terror, la militarizacin y polticas de privatizacin en Centroamrica ser tan complicado como los redespliegues desde Iraq y Afganistn. El amplio movimiento por la paz y la justicia tendr que dedicar su atencin al reto. Una poltica diferente hacia los derechos de los inmigrantes en Estados Unidos comienza con nuevas polticas al sur de la frontera, pero de la misma manera con un mayor movimiento aqu en el pas en contra de las deportaciones, talleres de fugitivos e histeria nacionalista.

Tom Hayden es un activista social y poltico, autor y poltico, director del Centro de Recursos de Paz y Justicia en Culver City, California.

(Tomado de TomHayden.com)

Fuente: http://progresosemanal.us/20140720/hijos-de-las-guerras/


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