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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-08-2005

Nagasaki: el horror de lo innecesario

Alberto Piris
La Estrella Digital


Un da como hoy, 9 de agosto, hace sesenta aos, a las 11.02 (hora local) un destello cegador anunciaba a los habitantes de Nagasaki que haban sido elegidos como campo de pruebas para el que era entonces ltimo invento de la tecnologa del armamento. Les haba tocado el gordo. Esto no es una inapropiada broma de mal gusto: el nombre en clave de la bomba nuclear que hizo explosin a unos 500 m de altura sobre esa infortunada ciudad, lanzada desde un bombardero B-29 estadounidense, era "Hombre gordo" (Fat Man). Fue la segunda bomba lanzada, de una serie de tres que estaban previstas para ser utilizadas en accin de guerra contra Japn (derrotada ya Alemania), tras la que haba arrasado Hiroshima tres das antes. Estaba destinada a destruir la ciudad de Kokura - que ahora es un barrio de Kitakyushu -, cuyos habitantes no pudieron valorar ese da la enorme suerte que haban tenido.

La suerte tuvo mucho que ver con lo ocurrido. El B-29 portador del cataclismo atmico vol esa maana sobre Kokura durante largos minutos, sin que sus tripulantes lograran ver el objetivo sobre el que deban descargar el arma, a causa de la adversa meteorologa. En vista de eso, el comandante decidi dirigirse al objetivo alternativo que tena asignado: Nagasaki. Con una explosin de potencia equivalente a unas 21.000 toneladas de trilita, a la que hay que aadir los letales efectos trmicos y radiactivos, la mitad de la ciudad qued arrasada en unos instantes.

No hay cifras exactas de las vctimas de esta ltima carnicera de la Segunda Guerra Mundial, debido a la destruccin de los archivos y a la imposibilidad de recuperar todos los cuerpos en el caos producido. Se cree que murieron en el acto unas 40.000 personas, cifra que se duplic en unos pocos meses a causa de los efectos de la radiacin, las heridas incurables y las nuevas enfermedades. En los aos inmediatamente posteriores se produjeron en Nagasaki 50.000 muertes ms. Todava quedan en Japn unos 400.000 hibakusha, personas que padecen los efectos de aquellos dos fatdicos das en los que la ciencia moderna prob sus inventos en los ciudadanos de ese pas.

La destruccin nuclear de Nagasaki no ha gozado del eco meditico de la de Hiroshima: son los inconvenientes de una opinin pblica tan propensa a valorar las cosas siempre por algn orden de prelacin. Hasta en la muerte y la catstrofe, el ganador se lo lleva todo y apenas queda nada para el segundo. Pero Nagasaki ofrece especiales motivos de reflexin.

Lo ms grave del bombardeo de Nagasaki es la reiteracin en la destruccin de vidas humanas inocentes, despus de haber contemplado, con horror, lo ocurrido tres das antes en Hiroshima. Ya no poda justificarse el empleo de un arma de tales caractersticas, habiendo comprobado por vez primera la realidad de sus efectos.

Se ha defendido a posteriori el uso de las dos armas basndose en que Japn se rindi cinco das despus. Para sustentar la decisin se adujeron cifras de probables bajas de combatientes de EEUU en caso de tener que asaltar el archipilago nipn para alcanzar la victoria final. Pero se suele olvidar que, justo el da anterior a la destruccin de Nagasaki, la URSS haba declarado la guerra a Japn y haba iniciado la invasin de Manchuria. El enorme potencial militar sovitico, que haba rescatado gran parte de Europa del dominio nazi a costa de ingentes sacrificios humanos y materiales, se volcaba ahora amenazador hacia el Este. Japn estaba aislado; sin aliados, desabastecido, bloqueado y cortado del exterior, bombardeado a diario, toda resistencia militar era intil. Ni el fanatismo de los kamikazes, ni la furia defensiva japonesa mostrada ese mismo ao en algunas islas del Pacfico engaaban ya al mando estadounidense sobre el inminente fin de la lucha.

Incluso si el mando militar japons poda albergar todava alguna esperanza en su capacidad de resistencia, sta desapareci sin duda tras la bomba lanzada contra Hiroshima. La de Nagasaki fue, por tanto, superflua e intil. Viol todas las reglas de la guerra: se asesin a una poblacin civil que ya poco o nada tena que ver con el curso posterior de las operaciones. Digmoslo sin ambages: fue un evidente crimen contra la Humanidad, una vulneracin de las ms bsicas leyes de la guerra. Esto es lo que revel con toda claridad la bomba de Nagasaki. En ello radica su especial relevancia. Ni siquiera los que aportan razones en favor de la rpida conclusin de la guerra arrasando Hiroshima han podido jams sostener la necesidad de lo ocurrido en Nagasaki hace hoy sesenta aos.

Entonces se inici la "era nuclear inactiva". Nunca se ha vuelto a utilizar un arma nuclear contra un enemigo, ni en los momentos ms crticos de la Guerra de Corea. La Humanidad fue consciente de que, por vez primera en su historia, se haba dotado de un instrumento capaz de destruir la especie humana en su totalidad. Segn afamados cientficos, solo bacterias y artrpodos nos sobreviviran y mantendran la llama de la vida en la Tierra, constituyendo la base para una nueva evolucin biogentica.

Desde entonces, tambin, nos acompaa tan sombra perspectiva. Cuando hoy en EEUU y en algunos pases se sigue considerando viable la estrategia militar nuclearizada y se desarrollan nuevos modelos de esas armas, conviene tenerla presente. Tanto ms cuanto que la irresponsabilidad de altos dirigentes polticos respecto a las decisiones que irreflexivamente adoptan - puesta tan en evidencia en la invasin y ocupacin de Iraq - no nos permite descartar el ms pesimista curso de los acontecimientos.


* General de Artillera en la Reserva
Analista del Centro de Investigacin para la Paz (FUHEM)


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