Portada :: Palestina y Oriente Prximo :: Nueva masacre en Gaza
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-08-2014

Uruguay
Respuesta a la justificacin del genocidio palestino a cargo de Daniel Vidart, Fernando Butazzoni y Sergio Gorzy

Marcelo Marchese
Rebelin


En toda guerra los ejrcitos pretenden justificar sus acciones con variados argumentos, pero colocndose siempre del lado de las vctimas. No importa quin ataque qu, inevitablemente argumentar en tanto arroja bombas por doquier que en realidad es un defensor de la paz que el enemigo compromete. Veamos los puntos esenciales de la propaganda con la cual Israel justifica la masacre que est perpetrando en la franja de Gaza. Analizaremos este discurso no por boca del Ministerio de Defensa del Estado israel, sino por boca de intelectuales uruguayos que ofician como caudatarios de la poltica de aquel Estado.

En una entrevista realizada por Ana Jerozolimski, Fernando Butazzoni se pregunta: "Tiene derecho una pequea nacin de indgenas del Amazonas a existir sin que nadie los moleste, sin que aparezca el hombre blanco haciendo caminos, y no tiene derecho a existir una nacin que tiene miles de aos peleando para tener un pedazo de tierra?"(1). Por su parte, en el prlogo al reciente libro de Marcos Israel "Antisemitismo y conflicto rabe-Israel"(2), Daniel Vidart le pregunta al lector: "Qu actitud pueden asumir en el futuro un gobierno y un pueblo que no bien instalados en un minsculo territorio son agredidos alevosamente, con la pretensin de hacerlos desaparecer del mapa? Este pecado original (...) engendr la secuela de desastres provocados por quienes sembraron vientos y recogieron tempestades". En consonancia con este discurso, Sergio Gorzy, presidente del Comit Central Israelita del Uruguay, nos plantea la siguiente pregunta: "Si maana Fray Bentos bombardea Buenos Aires y ante la omisin del resto del planeta -incluyendo el Estado uruguayo- Argentina bombardea Fray Bentos para terminar con la ofensiva, va a morir gente inocente; y la pregunta es: Quin los mat? El que quiso terminar con la lanzadera o quien inici? "(3)

Por nuestro lado pensamos que s tiene derecho a existir una nacin que tiene miles de aos peleando por un pedazo de tierra y ms an, pensamos que tiene derecho a constituir su propio Estado en un pedazo de tierra. Ahora, la comparacin con una tribu indgena del Amazonas es desde todo punto de vista desafortunada. En rigor los que se parecen a la tribu indgena son los palestinos. Los palestinos, as como la tribu indgena del Amazonas, estaban en su tierra cuando los conquistadores empezaron a desplazarlos y arrinconarlos, de igual manera que nosotros, los espaoles y sus descendientes, desplazamos y arrinconamos a los indgenas de Amrica. Y no solo los desplazamos y los arrinconamos: los masacramos, pero no satisfechos con esta masacre y explotacin de los sobrevivientes, todava argumentamos que no los masacramos, que todo lo hicimos por el bien de los masacrados para traer a esta tierra la civilizacin, el cristianismo y la democracia. De forma pareja, la comparacin con Fray Bentos y Buenos Aires adolece de innumerables errores. El ejemplo correcto sera el siguiente: imaginemos que un grupo de personas que han sido infinitamente perseguidas y masacradas a lo largo de la Historia, por ejemplo los indgenas del amazonas o los del frica negra, comenzaran a emigrar a Uruguay y Argentina, comprndole la tierra a los grandes terratenientes ausentistas y desplazando a los pobres desgraciados que durante siglos trabajaron y vivieron en la tierra cuyos ttulos de propiedad posean dichos terratenientes ausentistas. Imaginemos que los inmigrantes, de comn acuerdo, se nieguen a contratar a los campesinos desposedos, ni siquiera como mano de obra barata, para de esa manera, por el eficaz mtodo del hambre, expulsarlos. Imaginemos que luego, gracias a la declaracin de una reunin de Estados que marchara al ritmo que imponen los imperios de turno, se resuelva partir Argentina y Uruguay y darle un poco ms de la mitad del territorio a los nuevos inmigrantes (los indgenas del amazonas o del frica negra). Previo al nacimiento del nuevo Estado, imaginemos que los nuevos inmigrantes, utilizando sus bien armados grupos terroristas, por la noche incursionaran en las aldeas de los habitantes primitivos y masacraran a unos cuantos, provocando la huida despavorida del resto, de tal manera que conocidas figuras del grupo de nuevos inmigrantes repudiaran dichas masacres tachndolas de fascistas. Imaginemos que pasado el tiempo los inmigrantes se fueran apoderando progresivamente de la inmensa mayora del territorio que ocupaban Uruguay y Argentina, por lo cual la mitad de los uruguayos y argentinos nos encontrramos diseminados por el mundo y algunos de la otra mitad nos encontrramos reducidos en el departamento de Ro Negro, cuya capital es Fray Bentos, pero en vez de gozar de los 9.282 km que conforman Ro Negro, imaginemos que gozramos de 385 km y en vez de vivir 54.000 almas, como viven en Ro Negro, imaginemos que viviramos hacinados 1.700.000 almas. La vida en Ro Negro no sera fcil, pues no tendramos, en tan poco espacio, dnde plantar algo para darle de comer a un milln setecientos mil famlicos, pero eso no sera todo: los indgenas del amazonas o del frica negra, desde Buenos Aires, nos estaran bloqueando, regulando la entrada de alimentos de tal manera que apenas sobreviviramos. En dicha Franja de Ro Negro, si la comparacin fuera correcta, el 44% de la poblacin seran nios y un 58% de los nios sufriran anemia. En sntesis, para imaginarnos la vida en la Franja de Ro Negro representmonos uno de los campos de concentracin que constantemente vemos en los films norteamericanos, e imaginemos, como no puede ser de otra manera, que en dicho campo ganen las elecciones los ms extremistas de entre nosotros, sujetos desde todo punto de vista nada aconsejables, pero, habida cuenta que desde Buenos Aires se estara exterminando lentamente a la poblacin de la Franja de Ro Negro, tenderan a ganar las elecciones estos grupos nada aconsejables cuya tctica es arrojar cohetes para la ex Argentina y Uruguay, generando, como respuesta, misiles por centuplicado. Si este ltimo intercambio de cohetes y misiles hubiese comenzado un 8 de julio, contaramos al 28 de julio (y estos nmeros pasan a la categora de obsoletos el 31 de julio) con  ms de 1.100 fraybentinos muertos, un 70% de ellos civiles, incluidos 230 nios y del lado de Buenos Aires contaramos 56 muertos, 53 de ellos militares integrantes del ejrcito invasor. Cmo se explicara esta rara desproporcin? Por un lado porque en Fray Bentos estaran todos hacinados de tal manera que es muy factible que donde caiga un misil se destroce a alguien y por el otro porque no habra punto de comparacin entre los misiles de ambos bandos. Los de Fray Bentos en realidad no poseeran misiles, eso sera una burda mentira, sino cohetes que se tiran para "aquella zona". No tendran ni la precisin ni el largo alcance de los misiles, en tanto los de Buenos Aires poseeran la crema de los misiles que se tiran con precisin meridiana, sea a una escuela, una playa o un hospital, contando adems, los de Buenos Aires, con un sistema de defensa que lograra interceptar la inmensa mayora de los cohetes que le arrojaran los fraybentinos (precisos misiles interceptando cohetes), no en vano el primer ejrcito en la lista de ejrcitos que apoyara EEUU sera el ejrcito de Buenos Aires.

Dejemos este ejercicio de imaginacin y veamos cmo se construye alegremente la cobertura intelectual de la masacre. Luego de presentar a Israel como un Estado pacfico que se defiende de las agresiones de los otros, agresin que de ninguna manera se explicara por el razonable deseo de recuperar parte de su tierra, sino por el fanatismo, se nos alecciona acerca de las gentes que estamos apoyando. Nos dice Butazzoni: "... todos repiten a coro que Medio Oriente es un volcn a punto de estallar, pero la mayora olvida sealar que Israel es el nico pas democrtico de la regin, enclavado en el borde mismo de ese crter, siempre expuesto a los imprevisibles avatares de una irracionalidad poltica y religiosa que cada tanto suele sorprender al mundo con baos de sangre tan intiles como dolorosos" (4). Por su parte, Vidart nos cuenta que Israel "configura una democrtica isla de prosperidad en medio de un mar de teocracias fundamentalistas. Dichas teocracias estn sustentadas por yacimientos subterrneos de petrleo o sofocadas por tormentas de arena que ciegan los ojos y las almas de pueblos educados en madrazas donde slo se ensea el Corn y se exalta el martirio" (5).

Este alado tropo merece unos cuantos comentarios de diversa ndole. Lamentablemente, por cuestiones de espacio, debemos declinar analizar sus valores literarios, salvo mencionar que si fuera posible pulir este diamante, en vez del o en petrleo o sofocadas debera ir una y o una ,, pues el o significa que las teocracias o estn sustentadas por "yacimientos subterrneos de petrleo" (un doble pleonasmo con "subterrneos" haciendo de eje) o estn sofocadas por las tormentas, cuando lo que pretende el prologuista es decir que las teocracias sustentadas por el petrleo, ellas o sus pueblos o todo junto en una mescolanza, sufren adems de ceguera de ojos y almas provocada por la educacin que reciben y/o por las tormentas de arena. Dejando de lado este galimatas, concentrmonos en la idea que nos propone, la cual es sugerirnos que simpaticemos ms bien con gobiernos democrticos que con gobiernos teocrticos. En rigor nos merece ms aprecio un rgimen democrtico que uno teocrtico, lo que no entendemos es a cuenta de qu se nos exhorta a apoyar la poltica de los Estados democrticos. EE.UU goza de un gobierno democrtico que no ha vivido ninguna interrupcin institucional y sin embargo ha llevado a cabo unas cuantas masacres y ha intervenido apoyando unas cuantas dictaduras militares y les ha enseado a los dictadores muy eficaces mtodos de tortura y sin embargo nos oponemos con alma y vida a las masacres que ha llevado a cabo dicho gobierno democrtico y apoyamos a las poblaciones que no slo deben sufrir a sus sanguinarios gobiernos teocrticos sino tambin a los misiles que les tiran ciertos gobiernos democrticos. A propsito estos gobiernos democrticos no tienen ninguna responsabilidad en la entronizacin de los sanguinarios teocrticos? No realiz EE.UU un acuerdo con Arabia Saudita conocido como el pacto del Quincey por el cual los sauditas proveeran del petrleo que se encuentra en los yacimientos subterrneos a cambio de que EE.UU les permita extender la ms reaccionaria expresin islamista, como una tormenta de arena que "ciega los ojos y las almas" de todo lo que encuentre? No fue Bin Laden entrenado por la CIA? No ha perpetrado recientemente el ejrcito egipcio (el segundo en la lista de la ayuda militar norteamericana, despus del ejrcito israelita) un brutal golpe de Estado contra un gobierno elegido democrticamente?

En segundo lugar, es asombroso que desde el prlogo a un libro que trata de la enfermedad del racismo en una de sus variedades, el antisemitismo, se reproduzca una visin racista y antisemita por la cual el pueblo semita rabe, y no slo sus teocracias, tendra cegados ojos y almas no slo por tormentas de arena, sino por madrazas donde "slo se ensea el Corn y se exalta el martirio" . Suele aconsejarse no medir a sus pueblos por las acciones de sus gobiernos, sobre todo si sus gobiernos no son elegidos democrticamente; al fin y al cabo hablamos de teocracias sanguinarias que se sostienen por la fuerza. En el 2011 fuimos testigos de un tsunami revolucionario y democrtico en el mundo rabe conformado por millones de individuos que desechando el miedo que les generaban las dictaduras sanguinarias, derrocaron a cuatro de dichas dictaduras, las cuales gozaban del apoyo de los regmenes democrticos de Occidente. All donde no pudieron derrocar a su tiranos fueron masacrados, como ocurre actualmente en Siria y como ocurri en Bahrein, donde la aliada de EE.UU, Arabia Saudita, entr con sus tanques para ahogar en sangre la revuelta. Pretende decirnos Vidart que ese pueblo que se ha levantado al grito de "Queremos la cada del rgimen" en una de las mayores manifestaciones democrticas de la Historia Contempornea, est todo enceguecido por las tormentas de arena y las escuelas musulmanas? La heroica gesta rabe no despert simpata en Latinoamrica, entre otras causas, por el penoso racismo e ignorancia hacia el pueblo rabe del que estamos imbuidos, bombardeados por una serie de films de muy dudoso gusto elaborados en Hollywood, en los cuales siempre e invariablemente se nos muestra a los rabes como fanticos terroristas "educados en madrazas donde slo se ensea el Corn y se exalta el martirio".

 Pero dejemos de lado estas tormentas de arena de racismo e islamofobia que "ciegan los ojos y las almas" y concentrmonos en el tercer pilar de la propaganda israel: tachar de antisemita a todo aquel que ose criticar la poltica del Estado de Israel. Ante el actual exterminio y miseria de los palestinos que la propaganda de los agresores pretende minimizar (Gorzy: "Cmo se explica que una zona que  supuestamente pasa hambre tenga 15.000 misiles?" (6), Butazzoni nos alerta sobre el antisemitismo que vuelve a campear por el mundo:   Nadie piense que son frases inocuas las que instigan al exterminio de los judos, o que se trata de simples ocurrencias de algunos inadaptados sociales. Y nadie piense que, por no ser judo, va a estar fuera del alcance de esas amenazas. Ms tarde o ms temprano, todos padeceremos por ello. La historia del siglo pasado ya nos ha enseado de forma contundente el camino que se recorre a partir de esas prdicas de odio (7) . Por su parte, en el prlogo del libro cuya tesis es que el antisemitismo rabe es el causante de la guerra, Vidart nos dice: "En las pginas de este libro se encontrarn las claves ciertas y las informaciones responsables que conviene conocer para que los lectores aquilaten y comprendan a cabalidad los antecedentes y consecuencias de la tragedia...". Conviene, al introducirnos en este delicado asunto que podra acarrearnos grandes inconvenientes, aclarar que no tiene necesariamente un punto de contacto el antisemitismo con la crtica al genocidio que el Estado de Israel est llevando a cabo. Lamentamos y combatimos las estpidas muestras de antisemitismo que an perduran en el mundo y consideramos esa actitud propia de enfermos que precisan de terapia urgente, pero no aceptamos que a quien denuncie un genocidio se lo amedrente con la repugnante acusacin de antisemita y cmplice de genocidas pasados. Precisamente, como reconocimos la existencia del genocidio judo reconocemos ahora el genocidio palestino, pues lo que nos indigna es que se destruya un pueblo, sea el armenio, el judo o el palestino, y ninguna alianza con Turqua nos llevar a negar el genocidio armenio para reconocerlo luego cuando ya no estemos aliados con los turcos. Asistimos a un repulsivo uso poltico del genocidio que llevaron a cabo los nazis, para encubrir el actual genocidio que lleva a cabo Israel. Este recurso es sumamente poderoso y de esta manera lo denunciaba Garca Mrquez luego de las masacres del Lbano en el 82: "Tengo muchos amigos cuyas voces fuertes podran escucharse en medio mundo, que hubieran querido y sin duda siguen queriendo expresar su indignacin por este festival de sangre, pero algunos de ellos confiesan en voz baja que no se atreven por el temor de ser sealados de antisemitas. No s si son conscientes de que estn cediendo -al precio de su alma- ante un chantaje inadmisible" (8). A esto agregamos que nuestra crtica a la poltica israel se suma a la crtica que llevan a cabo miles de judos en todo el mundo, entre los cuales se encuentran los objetores de conciencia que se niegan a alistarse en el ejrcito.

Qu leccin nos deja el estudio de la historia si abominamos de un genocidio ocurrido en el pasado, pero no lo reconocemos cuando se perpetra ante nuestros ojos? Los palestinos son los nuevos judos del mundo: expulsados de su territorio, recluidos en campamentos donde se mueren de hambre y se los masacra, hacinados y bombardeados en un inmenso campo de concentracin sin un ejrcito que los defienda. Butazzoni advierte que "En aras de la paz, los dirigentes polticos y los formadores de opinin en Occidente no deberan ceder al temor y al chantaje del fundamentalismo islmico. Decir la verdad de los hechos siempre conlleva riesgos, pero la paz bien los merece" (9) . Efectivamente: no hay nada ms riesgoso en este mundo que decir la verdad de los hechos . En anterior artculo (10) denuncibamos cmo los manuales de historia de tercer y cuarto ao de liceo de la editorial SANTILLANA sbitamente se transformaron y los palestinos pasaron a ser terroristas palestinos y "La bsqueda de un territorio" para los judos pas a ser "La vuelta a la patria ancestral" . Le pedimos al lector que imagine las fuerzas que llevaron a estos cambios en los textos que forman a nuestros adolescentes. Si el lector es de aquellos que buscan "las claves ciertas y las informaciones responsables" le sugerimos el film (11) del director judo Ari Folman, que narra acontecimientos en los que particip como soldado israel, ocurridos en el 82 en el Lbano. Por un extrao mecanismo psicolgico, el autor y protagonista ha borrado esos acontecimientos de su mente, e interrogando a sus compaeros de armas reconstruye lentamente su memoria hasta arribar a un conmovedor final. Como todo artista autntico, al hablar de s mismo habla de todos nosotros, que podramos estar sepultando acontecimientos cuyo recuerdo nos llevara a aceptar la verdad de los hechos asumiendo los riesgos consecuentes . Ari Folman resolvi su conflicto de una manera valiente y creadora. No podemos menos que inclinarnos ante su paso, al tiempo que saludamos a los objetores de conciencia de Israel, y en un mundo que sufre una inaudita crisis de valores saludamos, al tiempo que arrastramos nuestro sombrero, al porfiado pueblo palestino que continuas masacres no han logrado rendir.


Notas

(1) http://columnistas.montevideo.com.uy/uc_300688_1.html

(2) Marcos Israel. Antisemitismo y conflicto rabe-Israel. Ediciones B. Montevideo, junio del 2014.

(3) http://www.espectador.com/internacionales/296191/gorzy-la-verdadera-guerra-no-es-con-palestina-es-israel-vs-hamas

(4) Israel junto al volcn http://www.butazzoni.com/otros-mundos

(5) Antisemitismo... Ob. cit.

(6) Entrevista citada ms arriba.

(7) La oleada antijuda http://www.uypress.net/uc_53114_1.html

(8) Gabriel Garca Mrquez. Beguin y Sharon, Premio Nobel de la Muerte . Expreso de Guayaquil, 3 de octubre de 1982.

(9) Israel junto al volcn

(10) De qu hablamos cuando hablamos de paz en Medio Oriente?

http://www.uypress.net/uc_52861_1.html

 (11) https://www.youtube.com/watch?v=jiWFNHhkgr8


 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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