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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-08-2014

Anlisis poltico de la "Agenda Energtica" de la Nueva Mayora: una interpretacin crtica

Colectivo La Savia
Rebelin


La reciente formulacin y entrega al pas de una Agenda Energtica para responder a las inquietudes e incertidumbres de importantes sectores del empresariado nacional, hasta ahora no ha sido analizada de manera pblica desde una perspectiva econmico-poltica que tenga en cuenta cules son los alcances de esta apuesta poltica del sector minero-energtico, llevada adelante gracias a la voluntad poltica de la Nueva Mayora y concitando, no obstante, la aprobacin de amplios sectores de la sociedad, desde algunos grupos ecologistas hasta las crticas no sustanciales de la UDI. Este informe busca, pues, entregar algunas claves para la interpretacin de este hecho poltico.

La Agenda energtica (desde ahora AE) es expresiva de una correlacin de fuerza al interior de los diferentes sectores de la economa nacional y regional, al mismo tiempo que es una declaracin de intencin del capital rentista. Es un signo de correlacin de fuerza favorable al capital rentista monoplico, puesto que fija directrices econmicas y polticas que orientarn las acciones de la principal actividad productiva nacional, la minera, pero tambin lo es porque fija posiciones a mediano y largo plazo para la estructura econmica del pas, lo que vendra a poner en cuestin los mltiples vaticinios de crisis de las clases dominantes/dirigentes que desde una oposicin social se han realizado: crisis de gobernabilidad de la burguesa, crisis de hegemona, crisis de proyecto, etc. Cuando el escenario poltico no se analiza desde la interrelacin efectiva entre clases, por ms que se emplee una discursiva clasista, no resultar factible ver las tensiones y trayectorias que articulan la vida econmico-poltica del pas.

Por otra parte, la AE es una declaracin de intenciones: al consignar caminos a seguir los prximos 15, 20 30 aos, est indicando su intencin de consolidar el carcter rentista de la economa nacional y la primaca del sector minero en el mismo, lo cual manifiesta a su vez dos cosas: primero, es una seal para otros sectores de la economa, como el comercial, industrial, u otros, tambin rentistas, como el agrario o forestal, de que sin necesariamente entrar en contradicciones fundamentales con ellos, aspira a continuar siendo el rea de mayor relevancia y de mayor expansin y acumulacin en el pas; segundo, declara la clausura de cualquier posibilidad de redefinir los fundamentos del actual patrn de acumulacin capitalista, por lo mismo, revela la fuerza poltica real de los sectores anticapitalistas, ausentes absolutos del debate en torno a la AE y del trazado general de las pautas a seguir por el capital.

El propsito de este informe ser, dado lo mencionado anteriormente, apuntar los actores relevantes de esta apuesta, definir posibles trayectorias y, finalmente, sugerir a la comunidad de militantes de causas socio-ambientales e interesados en general, posibles vas para pensar y enfrentar desde una ptica de clase las luchas que se libran.

El supuesto de este trabajo dice relacin con el carcter proyectual y consensuado de la AE, el cual es revelador de un acuerdo para conservar uno de los lineamientos generales del patrn de acumulacin diseado en Dictadura por las elites econmicas nacionales y transnacionales, por lo que la medida es parte de un ciclo poltico en el que las clases dirigentes/dominantes se cuadran sobre la defensa de un sistema definido por ellas mismas para mantener y aumentar las tasas de ganancia. La hiptesis poltica que se baraja, es que la AE es tambin una medida de contencin de la crisis internacional en el pas y una disposicin para impulsar la competencia internacional del Commoditie minero radicado en Chile. Todo esto, mientras lo que podramos denominar como expresiones de un incipiente movimiento social/popular/sindical/, permanece sin alternativas ni programas ni instrumentos polticos, para encarar el ciclo, aunque con muestras de organizacin y disposicin de conflictividad que, por cierto, alienta y justifica anlisis como el presente.

 

Carcter de la Agenda Energtica

Para concretar la apuesta poltica que condensa la AE se definen en ella una serie de ejes que son factibles, sin embargo, de sintetizar en dos grandes grupos: el primero, concerniente a inversin, competitividad, diversificacin, reduccin de precios, etc, el segundo, relativo a la gestin del conflicto con las comunidades, por lo tanto, tambin de las trabas institucionales y sociales que dificultan y encarecen la inversin, vale decir, los ejes que apuntan a redefinir el cmo se administra el territorio por parte del capital.

Las proyecciones del sector empresarial apuntan a la competitividad, al crecimiento y a la baja de los precios de la energa. Paralelamente, estabilidad en las reglas, relacin armnica con las comunidades y manejo y prevencin de conflictos, figuran como las principales demandas a las que dar respuesta la AE.

La competitividad apunta a un doble propsito: las dinmicas de un mercado energtico competitivo si es que es posible hablar de ello en un marco controlado por tres grandes empresas- conducirn a reducir los precios de la energa y, luego, suministrar un piso econmico para que el sector minero se sustente en el mercado internacional, sobre todo ante el para ellos preocupante crecimiento de la produccin y exportacin de cobre en Per. As, la reduccin de precios prepara el escenario de competencia internacional para mantener las ganancias extraordinarias derivadas de la renta minera.

Esta pretensin de competitividad est ligada a la concepcin de crecimiento econmico, asumindose que la reduccin de los costos marginales de la energa (hasta de un 30% en el SIC), mediante el fomento del uso de GNL, inversin estatal de 40 millones de dlares en ENAP, promocin de la termoelectricidad, utilizacin de la hidroelectricidad e inclusin de las ERNC, encauza a la AE a animar el crecimiento econmico que, segn se estima, tendera a decaer los prximos aos.

Por otra parte, la reordenacin territorial como criterio de convivencia entre distintas inversiones en un mismo territorio, para as regular la competencia mediante la participacin del Estado a travs de un marco institucional que d estabilidad en las reglas, as como la simplificacin de los trmites para aprobarse los permisos de construccin de proyectos, no son sino la parte visible de un diseo poltico que requiere de la mayor consistencia que entregue equilibrio al sector minero-energtico. Por consiguiente, las posibilidades de apelacin y respuesta jurdica, social y poltica de las comunidades, podra quedar, de acuerdo a esta racionalidad, reducida en sus posibilidades, toda vez que en algunos casos stas, debido a la presin social y jurdica, han cancelado, restringido o encarecido los proyectos.

De lo que se trata para el capital rentista, es de reducir costos en un marco internacional marcado por la crisis y la fuerte competencia, por lo que reajustar el marco institucional bajo formas ms expeditas que las actuales y prevenir posibles trabas surgidas desde los movimientos sociales/populares/sindicales, resulta una necesidad de primer orden para el desarrollo futuro de sus negocios.

Concluyendo, la AE se trata de un tipo de reforma capitalista para mantener vigente y competitiva (nacional e internacionalmente) una forma de apropiacin de plusvalor que ha caracterizado el patrn de acumulacin impuesto por la Dictadura y mantenido por las administraciones posteriores.

El Proyecto Alto Maipo

Ms all de los impactos del Proyecto Hidroelctrico Alto Maipo (PHAM), lo que aqu compete es comprender el lugar que ocupa este proyecto dentro del esquema de planificacin futura del sector minero-energtico. El PHAM, junto a Hidroaysn, ha ocupado el quehacer de la opinin pblica referente a estas materias y contina hacindolo.

La cuestin a desentraar es la siguiente: parte de los movimientos ambientalistas que se ocupan de levantar la lucha contra el PHAM, ya han dado cuenta que la produccin generada en Alto Maipo (140 Mw) irn hacia el sistema interconectado central (SIC) y desde all se transmitirn hacia Minera Pelambres.

Este simple enunciado, a nuestros ojos, vuelve visible un problema de fondo y que demuestra las complejas interrelaciones entre capitales que operan en el pas:

1) Los actores que gestionan el proyecto son en primer lugar Aes-gener, empresa multinacional dedicada a la generacin elctrica y, en segundo lugar, el grupo Luksic, principalmente abocado a la actividad minera, pero con fuerte presencia nacional sobre todo con capital ficticio (Bando de Chile) y otras reas productivas. Este grupo, cuando el PHAM encareca, llega a financiar el 40% del proyecto. Vale decir, se identifican tres formas de capital con unidad de propsitos: 1.- el capital minero, rentista por excelencia. 2.- el capital generador de energa elctrica. 3.- el capital que se dedica a la transmisin de la electricidad, pues la distribucin expedita es una tarea fundamental junto con la generacin.

2) El financiamiento del PHAM ser realizado, junto a Antofagasta Minerals (Luksic) por el Banco Interamericano de Desarrollo, Corpbanca, BCI, Banco Ita y el Banco Estado. Esta situacin muestra una condicin estructural del patrn de acumulacin actual: la deuda de los sectores productivos minero-energtico exportadores, es un medio para garantizar la acumulacin en el marco de una economa rentista, por lo que la connivencia entre esta forma de capital y los sectores financieros forma parte de la estrategia general de mantencin del sistema. Como vemos, faltando slo el Banco Santander, el PHAM aglutina el apoyo de los principales bancos que operan en Chile.

3) Como conclusin de aquello, podramos entablar que el PHAM es una materializacin de una poltica profunda que los principales actores del sector minero-energtico y financiero ven como una posibilidad de capitalizacin y ejecucin de los lineamientos generales tratados por la AE: competitividad, baja de los costos de produccin, marco institucional que facilite la inversin, etc.

4) Por ltimo, el PHAM es resultado de la trada que configura las causas de la dependencia y del desarrollo econmico nacional: a) superexplotacin, pues los salarios rudimentarios que se pagarn a la mano de obra sern bajos; b) preeminencia del capital ficticio, ya que es el sector financiero el que solventa al proyecto y c) la renta de la tierra como eje articulador del crecimiento econmico, como lo expresa el uso de los ros (derechos de agua) y el control sobre la produccin minera, como es el caso de Pelambres.

La transferencia de capitales, grupos econmicos y sectores de la economa: movimientos en un marco de crisis

Una de las caractersticas de la estructura econmica nacional, es el hecho de que los capitales tienen inversiones en diferentes sectores de la economa. Un ejemplo de ello es el grupo Luksic, el que tiene negocios en minera (en la cual han transformado a AMSA en una transnacional de importancia mundial), Banco de Chile, CCU, MADECO (manufactura de envases flexibles), entre otros. Por consiguiente, sera errado sostener en los anlisis que un sector de la economa entra en contradiccin con otro de manera que haga caer las bases de acuerdo estratgico de mantenimiento del patrn de acumulacin.

De hecho, la transferencia de capitales de un sector de la economa a otro entrega flexibilidad a los distintos grupos econmicos. Otro ejemplo: el grupo Matte (COLBN) fue uno de los perjudicados junto a ENDESA momentneos con la no construccin de Hidroaysn, sin embargo, paralelamente, CMPC (forestal-industrial) se perfila como una de las empresas de mayor proyeccin nacional e internacional en ese rubro, por lo que, desde un punto de vista global, las condiciones econmicas nacionales y regionales posibilitan la reinversin y transferencia de capitales hacia donde exista mayor rentabilidad, salvando con ello el patrimonio y la elasticidad de los grandes grupos econmicos nacionales beneficiados del rentismo.

En definitiva, cuando se mira las dinmicas de conjunto del capital, es factible apreciar que las pugnas y/o tensiones no tienen que ver con contradicciones inter-capitalistas, pues stas son inexistentes, tan slo lo que vemos es una carrera autorregulada por obtener mayores beneficios, aumentar la acumulacin y convertirse en la principal fortuna del pas, todo dentro de un cuadro de acuerdos generales y estratgicos que tienen por base una economa basada en la exportacin de productos primarios de bajo valor agregado, fundamentalmente el cobre. De ste puede decirse que podr variar los mercados a los que llegue, que podr subir o bajar su cotizacin internacional, pero lo que no se ha modificado ni pretende modificarse, es la composicin del capital que profita de la renta del suelo. Esta tendencia, que marca una directriz en las correlaciones de fuerzas econmico-polticas del pas, es la apuesta segura de la burguesa rentista, impuesta por la Dictadura, mantenida por la Concertacin-Piera y hoy ratificada por la Nueva Mayora.

 

El papel poltico de la Nueva Mayora en este escenario

Para finalizar, concluimos:

1.- Quienes han empujado el debate nacional sobre la necesidad de una poltica energtica de mediano plazo, son, naturalmente, las empresas dedicadas a ello en el pas. Agrupadas en Generadoras de Chile A.G., AES-GENER, COLBN, ENDESA CHILE y otras menos significativas, constituyen una asociacin gremial de peso considerable en la vida econmica y poltica del pas. El potencial energtico de Chile es alto y estas empresas lo saben, al igual que la importancia que tiene para la minera contar con una produccin abundante y de bajo costo. En segundo trmino, el sector de la minera privada, asociados en la SONAMI, que cuenta con gigantes de la minera mundial como Anglo American, BHP, AMSA, Xstrata, etc., reconocen la centralidad de una poltica energtica para el mediano y largo plazo, sorteando con ello, al menos momentneamente, la crisis internacional. Otros gremios de consideracin que apoyaron secundariamente la AE fueron la SOFOFA y la CChC.

2.- La Nueva Mayora es la expresin preferente del proyecto de los sectores del capital mencionados durante este anlisis. Ahora bien, no se trata de plantear que este referente no privilegie ni sostenga a otros sectores relevantes para la economa nacional, lo que se quiere decir es que la articulacin de la NM como programa, oferta electoral y luego como coalicin gobernante, representa un hecho poltico en el que un sector del capital consolida su iniciativa y fija plazos, objetivos y dinmicas que regirn al pas las prximas dcadas. En ese sentido, independiente a las vicisitudes de corto plazo que caracterizan la pequea poltica de los acuerdos, disputas electorales menores y refriegas por quin capta las cmaras, las cartas estn echadas, puesto que los grandes temas referidos a lo pblico y al destino del pas, ya estn acordados.

3.- De esta manera, no es exagerado sostener que como referente poltico la NM no representa una renovacin ni una apuesta por grandes transformaciones que beneficien a las mayoras de este pas, aunque a nivel discursivo y gracias al acto simblico de incorporacin subordinada del PC, lo aparente. Ms bien, puede caracterizarse su racionalidad poltica como una transicin que pretende, a grandes rasgos: a) cooptacin-represin del movimiento social/popular/sindical; b) sustentarse discursiva, simblica y electoralmente a travs de la satisfaccin de expectativas en temas que, en trminos de estructura de clase, son superficiales y c) conservar, aunque con modificaciones no sustanciales (como ya lo expresa el ltimo acuerdo de reforma tributaria), las pautas bsicas del patrn de acumulacin basado en las ganancias extraordinarias y estratgicas de la renta de la tierra.

4.- Es lcito sostener que actualmente existe una crisis de hegemona, siempre y cuando se atenga exclusivamente al anlisis de los profesionales de la poltica y sus referentes, que pueden mutar, desaparecer o fusionarse, pero dicha crisis, estimamos, resulta difcil de sostener polticamente cuando se considera la correlacin de fuerzas y los actores concretos, sus proyectos y acciones desde una perspectiva de clase. As mismo, lo que podra estar puesto en cuestin en este escenario son las expectativas que ha generado la NM: la reforma educacional, tributaria o constitucional son, sin duda alguna, nodos que la historia reciente de nuestro pas ha demostrado ocupan un lugar importante en los anhelos sociales, ello explica el triunfo electoral de la NM, pero de ah a que estas reformas se ejecuten de manera tal que beneficien a las mayoras sociales de trabajadores y sectores populares, falta todava mucho. Ello podra ser un factor de crisis de expectativas, pero que al menos en el corto plazo no alterara el itinerario econmico-poltico que la NM viene a resolver.

5.- por ltimo, es justo mencionar que el gran ausente del debate pblico que ha generado la AE, la minera, la Gran Minera del cobre y la ausencia de una poltica nacional de desarrollo de la empresa estatal (COLDELCO). Es decir, la AE es tambin decidora por sus omisiones y refuerza un proceso de mediana duracin de desnacionalizacin de la minera, iniciado el 11 de septiembre de 1973 y operado desde las direcciones de CODELCO, el Ministerio de Hacienda y la presin generada por la competencia de la gran minera privada. Dicho de otro modo, la AE perpeta la situacin de la minera en el pas, principal aporte al PIB, por lo mismo, potencial agente para la redistribucin de la riqueza. Este es un hecho que debe ser considerado en la correlacin de fuerzas sociales, puesto que es una de las piezas centrales del entramado de direccin/dominacin de las clases en el poder.

6.- No obstante el escenario desfavorable, es necesario poner en evidencia que la crisis internacional pesa. No se trata de vaticinar mecnicamente derrumbes espontneos del modelo, slo de prestar atencin a las seas concretas de la economa y las apuestas tomadas en direccin de revertir los impactos de la crisis. Es esa la realidad que los movimientos sociales/populares/sindicales deben enfatizar, pues en ella se develan contradicciones, y ella porta los cimientos concretos con los cuales comenzar a elaborar bases programticas que convoquen al pueblo y los trabajadores a un proyecto alternativo basado en realidades y luchas concretas y paulatinas contra el capital.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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