Portada :: Mundo :: Chechenia, la guerra ignorada
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-08-2005

Algo se cuece en Chechenia

Gabirel Ezkurdia
Rebelin


Esta semana se cumplen nueve aos de la histrica toma y liberacin de Grozny por fuerzas independentistas chechenas, accin que supuso el inicio del proceso de paz de Jasaviurt, rubricado el 31 de agosto de 1996, por el que se reconoca por parte del Kremlin, entre otros puntos, el derecho de la Repblica de Ichkeria a la autodeterminacin a partir de 2001. Acuerdo roto por el Kremlin con la invasin de 1999. Adems, dicha accin demostr la imponente derrota militar del ejercito federal, fracaso por otra parte, que aliment el resquemor enfermizo de importantes sectores rusos contra el pueblo checheno, y que, a da de hoy, explican, en parte gran parte, el porqu de este despropsito genocida.
Tras la invasin de 1999, la guerra en Chechenia, la operacin antiterrorista, ha ido enquistndose en una imponente clave explicativa polidrica. La propia evolucin del conflicto ha derivado en un gran proceso de implementacin de ejes explicativos. Desde la negacin unionista rusa de la soberana chechena, hasta la guerra como negocio y lucro de sectores que se autoalimentan, pasando por las concepciones de tipo geoestratgico o el mero mvil vengativo; son decenas los ejes explicativos de un conflicto perenne. As es, la cronificacin del conflicto y su enquistamiento son a su vez elementos que garantizan un dinamismo extremo en los movimientos de los sujetos y autores. Alianzas, rupturas, tcticas contradictorias... el escenario ruso checheno se rige por unas constantes bsicas ineludibles e identificables que se mezclan a su vez con decenas de variables de difcil interpretacin.

Y es en este sentido en el que podemos creer que, en efecto, El Kremlin ha temporizado su tctica aritmtica de liquidacin total, tantas veces denunciada en estas pginas. Sus peones en el tablero checheno, las fuerzas kadirovistas y los escuadrones y regimientos de obediencia federal que han organizado en torno a importantes jefes militares chechenos (batalln Vastok dirigido por Sulim Yamadayev o la Milicia de Destino Especial de Chechenia, bajo el control de Ajmed Ajmadov, tambin ex-guerrillero y ahora partidario de Ramzan Kadirov) estn siendo relegadas e incluso muchas de sus acciones denunciadas por la propia fiscala federal. La razn? Parece que Ramzan Kadirov, hijo de expresidente ttere Ajmet Kadirov muerto en atentado en mayo de 2004, y heredero poltico de aquel, ha perdido su papel respecto al Kremlin, no es til. Diversas fuentes insinan que Ramzan, poderoso seor de la guerra proruso, que controla gran parte del trfico ilegal de petrleo y decenas de negocios mafiosos de modo parapblico y jefe de una milicia superior a 5000 hombres est siendo apartado en virtud de una estrategia nueva del Kremlin: normalizar Chechenia comprando voluntades.

As es el Kremlin quiere recontruir Chechenia. Una vez muerto el presidente legtimo Aslan Masjadov, entiende que Basayev y otros comandantes jvenes sern incapaces de mantener el actual nivel de confrontacin, y que la mayora de los combatientes irn retornando, va amnistas e indultos, al orden, quedando aislados los recalcitrantes. Para ello, trata de vender un nuevo convenio poltico por el que Chechenia sigue de modo indisoluble en la Federacin, pero todos los derechos sobre la tierra, el subsuelo y los recursos naturales le son cedidos a la repblica por diez aos. Adems, plantean que todos los impuestos y recaudaciones sern para el presupuesto republicano, que los ciudadanos no pagarn ni por la electricidad ni por el gas. Chechenia recibir cada ao un crdito de tres mil millones de rublos y a cada checheno que sufri de las represiones de Stalin (y estos son todos los nacidos antes del ao 44) se le pagarn 150 mil rublos. Alu Alejanov, el actual presidente ttere, a pesar de su falta de carisma sera el personaje a reforzar en detrimento del loco Kadirov y sus pistoleros.

Por lo tanto parece que El Kremlin quiere comprar la paz en Chechenia. Sabe que militar y aritmticamente le es imposible acabar con el conflicto, y antes que negociar piensa que puede comprar a los clanes chechenos. En parte es mera y tarda aplicacin de la filosofa de vida norcaucsica.

Pero la filosofa es compleja, Chechenia es Chechenia, mucha Chechenia para el medrero burcrata ruso, como deca Lenin. Un ejemplo. En la fase anterior, el Kremlin logr en pocas semanas organizar diversos servicios de seguridad, con varios miles de milicianos chechenos, bajo mando checheno, fieles a Mosc, para combatir a los terroristas esto es, a los independentistas y yihadistas. Solamente en Chechenia (y ahora en Irak) se pueden reclutar tan rpida y fcilmente a tantos exterroristas para la lucha contra esos mismos terroristas. La idiosincrasia chechena volvi a causar una mala pasada a los tcticos del Kremlin: las fuerzas prorusas estaban ms que infiltradas, eran parte del colchn de seguridad de muchos activistas que descansaban una temporada hasta el siguiente cambio de bando. Porque a fin de cuentas como dice el refrn, un checheno con otro checheno solo dejarn de pelear entre s, porque se pondrn de acuerdo contra un ruso.

En la Chechenia oficial hay dos poderes: el del presidente elegido Alu Alejanov -actual presidente ttere de Chechenia-, y el de Ramzan Kadirov. Y hoy, esto es un problema para el Kremlin. La estructura de Ramzan Kadirov prcticamente no est sometida a nada ni a nadie.

Por eso, Ramzan Kadirov, sabe, que si pierde su poder, la mayora de sus fieles seguidores, se alejarn de l de la misma forma que a l llegaron: por un cambio de la coyuntura. Y el Kremlin, que ha sido hasta ahora el que garantizaba el poder del hijo de Kadirov ya no le necesita para tratar de buscar otro rumbo al desaguisado chechenio. Adems, le odia demasiada gente, sera su final. De ah que diversas fuentes sugieran algn tipo de negociacin entre Kadirov y los independentistas, a espaldas del Kremlin, aunque todo esto es meramente especulativo con objeto de garantizar un escenario pactado de confrontacin que garantice, no solo la pervivencia de los kadirovistas como sujetos o actores necesarios, sino el control de gran parte de los negocios que sustentan la actual situacin chechena.




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