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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-08-2005

Carta abierta a George W. Bush

Ralph Nader
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El 28 de junio usted le habl por televisin a la nacin sobre Irak. Usted dijo que las muertes, la destruccin y el sufrimiento en ese pas eran horribles y reales. Y agreg: S que los norteamericanos se preguntan si este sacrificio vale la pena. Usted agreg que vale la pena y explic su postura.

Yo le pregunto: quin se sacrifica en nuestro bando, adems de nuestras tropas, sus familias y otros americanos cuyas necesidades no estn cubiertas por el enorme gasto de la guerra y la ocupacin?

No son los ricos. En medio de los horrores de la guerra, usted les rebaj dos veces los impuestos, empujando estas inmensas rebajas en el Congreso, al mismo tiempo que la concentracin de la riqueza en manos del uno por ciento ms prspero se aceleraba.

Tambin hubo rebajas para las grandes corporaciones que ms se benefician del arcano, incomprensible cdigo impositivo. Varias de esas corporaciones tambin ganaron mucho con decenas de miles de millones de dlares en contratos que usted les concedi.

Compaas como Halliburton, que le paga una estupenda jubilacin al vicepresidente Dick Cheney, siguen recibiendo contratos multimillonarios aunque la auditora del Pentgono y el diputado Henry Waxman mostraron sus inmensos desperdicios, su bajo rendimiento y una corrupcin nada pequea. No hay mucho sacrificio corporativo.

Usted y Cheney necesitaran recordar que sus antecesores en la Casa Blanca les subieron los impuestos a las grandes corporaciones en tiempos de guerra. Como seal el diputado Major Owens al presentar una ley a ese respecto, los precedentes para una poltica semejante en tiempos de dficit creciente se remontan a la Primera Guerra Mundial, a la Segunda, a la de Corea y a la de Vietnam. Piense en la diferencia. Hubo presidentes que les cobraron ms a las grandes corporaciones como una manera de distribuir un poco el sacrificio econmico. Pero usted reduce la contribucin que hacen las corporaciones al Tesoro y al gasto militar en una era de ganancias record, asombrosas.

Estn en Irak los hijos y las hijas de los poderosos de la poltica y la economa? All podran ver el sufrimiento de millones de iraques inocentes, pero se cuentan con los dedos de una mano los parientes de los 535 congresistas o del personal de la Casa Blanca que estn all de servicio. Y ni sabemos cuntos parientes de los directivos de las 500 compaas ms grandes, pero se adivina que no son muchos los que estn de patrulla en el Tringulo Sunnita por estos das. Es que all no queda mucho tiempo para el golf, el tenis y la vela.

Cuntas veces usted elogi el sacrificio patritico de los que sirven en las fuerzas armadas, de los reservistas y guardias nacionales. Cuntas veces usted elogi su trabajo como la ms alta manera de servir a la nacin. Y por qu sus hijas se pierden esta sublime oportunidad de ser elogiadas por su padre? Recuerde que en Irak hay un mayor llamado John Eisenhower.

En otra carta que no contest, le ped a usted y a Cheney que anunciara que iban a rechazar las decenas de miles de dlares de rebaja impositiva que les tocaba por la ley que ustedes impulsaron. Rechazar el beneficio hubiera mostrado que es indigno rebajarse a uno mismo los impuestos. Y hubiera reforzado el principio de autoridad moral en el gobierno.

Pero usted acept su propia rebaja de impuestos, mientras que decenas de miles de ciudadanos tuvieron que abandonar sus empleos y pequeoscomercios para servir en Irak, ganando menos y aguantando el equipo militar inadecuado y la falta de entrenamiento.

Los gobernantes que envan a hombres y mujeres jvenes a guerras no declaradas desde plataformas de mentiras, medias verdades y ocultamientos no tienen reales incentivos para portarse de modo responsable y efectivo en la poltica. Algn grado de sacrificio compartido es conducente a la moderacin prudente frente a la manipulacin irresponsable de los polticos y a la avaricia de sus cofrades oligarcas.

Sin sentido del sacrificio compartido, se disean programas antiterrorismo que terminan ayudando a reclutar terroristas. Su propio director de la CIA, Porter Goss, lo dijo a principios de ao cuando habl ante el Senado. Nada de eso import a la hora de la campaa para su reeleccin, cuando la inteligencia y los hechos quedaron atados a sus intenciones polticas.

Usted dijo varias veces que quiere nominar jueces federales que sean estrictos en su interpretacin de la Constitucin. Qu tal un presidente que sea estricto en interpretar el inciso octavo del artculo uno de esa Constitucin, el que dice que slo el Congreso y nada ms que el Congreso puede llevar el pas a la guerra? Exigir que las guerras sean declaradas y pasar una ley que ordene que, al declararse una, todos los miembros en edad militar de las familias de diputados, senadores y funcionarios del Ejecutivo sean reclutados, parecera ser la nica manera de que slo las guerras inevitables y necesarias sean declaradas.

Sinceros saludos

Ralph Nader es defensor de los consumidores norteamericanos y varias veces candidato a la presidencia de EE.UU por el Partido Verde.


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