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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-08-2014

Migracin en EEUU
La inaccin de Obama

Editorial de La Jornada
La Jornada

Ms all de las inciertas perspectivas de una reforma legal que reoriente en forma ntegra las polticas de Estado racistas y xenfobas, es claro que la Casa Blanca no ha mostrado hasta ahora la voluntad poltica requerida para mejorar las condiciones que deben enfrentar los trabajadores extranjeros en Estados Unidos.


El asesor de la Casa Blanca Dan Pfeiffer afirm ayer que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, tomar una decisin antes de finales de verano sobre la manera en que usar su autoridad para hacer frente a la problemtica que enfrentan millones de migrantes indocumentados en ese pas.

Debe recordarse que en las ltimas semanas se ha suscitado una confrontacin entre el Ejecutivo y el Legislativo estadunidenses en torno al tema migratorio, particularmente a partir del arresto, segn cifras de autoridades de ese pas, de ms de 52 mil nios que intentaban pasar la frontera por cuenta propia. En el contexto de esa confrontacin, que reviste claros tintes poltico partidistas, Obama ha responsabilizado al Capitolio por no aprobar modificaciones legales al sistema migratorio y por negar fondos adicionales que, cabe inferir, seran empleados para la deportacin de los menores migrantes. Apenas el pasado viernes el mandatario critic a los republicanos del Congreso por no hacer nada en materia de inmigracin para no dar una victoria a Obama y anunci que actuara por decreto para atender el tema.

El anuncio de que Obama por fin har algo ante la crisis que enfrentan millones de migrantes es, en principio, una buena noticia, sobre todo ante la palmaria indolencia de los legisladores que, segn puede verse, han decidido mantener el statu quo en materia migratoria con tal de no adoptar decisiones de poltica pblica que podran interpretarse como un triunfo del poltico afroestadunidense. Pero una indolencia similar puede observarse en la vaguedad y falta de compromisos concretos de las afirmaciones del propio mandatario, quien al parecer no sabe an qu curso de accin tomar para hacer frente a lo que ha sido calificado de crisis humana y cuya atencin requiere, en consecuencia, de respuestas inmediatas.

Por lo dems, saltan a la vista diversas reas en las que sera posible y necesaria una intervencin del Ejecutivo, incluso sin contar con una reforma legislativa, para humanizar mnimamente las condiciones que debe enfrentar el flujo migratorio. Bastara, por ejemplo, que Obama recurriera a sus atribuciones constitucionales para atenuar el sufrimiento de los migrantes y ordenara aplicar leyes existentes en forma ms moderada y apegada al respeto de los derechos humanos universales; para contener una pauta de conducta de empleados pblicos que creen que la condicin de una persona de migrante indocumentada suprime el conjunto de sus derechos y que, en consecuencia, se le puede maltratar con toda impunidad.

Es significativo a este respecto que, con la misma legislacin migratoria que rega durante administraciones anteriores, el gobierno de Obama haya realizado ms deportaciones que cualquiera de sus antecesores y que durante sus mandatos se haya registrado el mayor nmero de familias separadas a consecuencia de esta prctica. Un elemento adicional es que, aun en el contexto de las leyes actuales, el gobierno de Washington podra conceder la residencia permanente a cientos de miles de inmigrantes sin que se requiera, para ello, de accin alguna del Legislativo.

En suma, ms all de las inciertas perspectivas de una reforma legal que reoriente en forma ntegra las polticas de Estado racistas y xenfobas, es claro que la Casa Blanca no ha mostrado hasta ahora la voluntad poltica requerida para mejorar las condiciones que deben enfrentar los trabajadores extranjeros en Estados Unidos. En esa circunstancia, lo expresado ayer por Obama es consistente con el cariz decepcionante, errtico y tardo que ha caracterizado su desempeo gubernamental a lo largo de los seis aos que lleva en la Oficina Oval.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2014/08/04/opinion/002a1edi



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