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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-08-2014

Profundizar el proceso de cambio desde los movimientos sociales

Alfredo Rada
Rebelin


 

Hay procesos revolucionarios que no tengan contradicciones internas? Por supuesto que no, ni antes ni ahora, ni aqu ni en ninguna parte del mundo. Precisamente la accin poltica transformadora consiste en comprender los aspectos contradictorios (por tanto dialcticos) de la realidad histrica-concreta para seguir transformndola. Quien busque procesos unidireccionales en lo poltico y homogneos en lo ideolgico, caer inevitablemente en la decepcin y el escepticismo, corto prembulo hacia el derrotismo y la capitulacin.

Hace tres aos el cuadro de situacin era preocupante. La Central Obrera Boliviana (COB) se haba distanciado del Gobierno a raz del gasolinazo del 2010. Esta ruptura con los sindicatos -a la que despus se sum otro quiebre con los indgenas amaznicos por el conflicto del TIPNIS- debilit al Bloque Social Revolucionario conformado por los movimientos sociales indgenas, obreros y populares que, entre los aos 2006 al 2009, impuls y respald las ms importantes medidas de cambio estructural tomadas durante ese perodo: en lo econmico la nacionalizacin de los hidrocarburos, en lo poltico la fundacin del Estado Plurinacional, comunitario y autonmico.

Haba que reconstituir ese bloque para recuperar el impulso revolucionario; era un objetivo de la mayor importancia que slo pudo cumplirse una vez derrotada la lnea de ultraizquierda en la conduccin cobista que llev a la confrontacin por la Ley de Pensiones en mayo del ao pasado. Cunto han cambiado las cosas desde ese momento! La autocrtica gubernamental preserv la naturaleza del gobierno de Evo como un Gobierno de los movimientos sociales. La autocrtica sindical permiti la reinsercin proletaria en el proceso para profundizarlo, propugnando la aplicacin de una agenda programtica revolucionaria.

Luego se dieron las cosas como en cascada. El reencuentro de la COB con el Gobierno reforz a la Coordinadora Nacional por el Cambio (CONALCAM), que incorpora en su seno, adems de los sectores sindicalizados, a sectores que responden a otras lgicas organizativas como las autoridades originarias de pueblos indgenas, las juntas vecinales y juntas escolares urbanas, los microempresarios y cooperativistas. La convocatoria conjunta de la COB y CONALCAM posibilit que el proceso vuelva a tener fuerza social movilizada en las calles: recordemos la masiva concurrencia a la marcha del 1 de mayo del 2014 convocada por la COB en la ciudad de La Paz, o la multitud que colm el Estadio Tahuichi Aguilera en la ciudad de Santa Cruz en la apertura de la Cumbre del G77 + China, en lo que fue una indita accin de masas en tierras orientales.

El gobierno de Evo tambin se ha fortalecido, al expandir su base social de respaldo entre los trabajadores lo que impact positivamente en todo el campo popular. Estos desplazamientos han reavivado el debate ideolgico y programtico-estratgico, traducido en una pregunta: hacia dnde va el proceso de cambio?

Encandilados por el buen momento econmico que vive el pas, hay quienes postulan que se trata de administrar la estabilidad y el crecimiento, ampliar nuestra base productiva con mayores flujos de inversin interna y externa, y fortalecer la redistribucin del excedente. Esto, que no es malo en s mismo, constituye el ncleo de pensamiento del progresismo socialdemcrata, cuya arista no revolucionaria radica en que va dejando de lado, hasta abandonar por completo, cualquier programa de superacin del sistema capitalista, y termina asumiendo como propia la engaosa ficcin de que estabilidad, crecimiento, inversin, mayor produccin y hasta redistribucin se pueden alcanzar bajo este sistema, eso s dndole un aire ms endgeno y regulando sus aspectos injustos. El progresismo en economa con frecuencia va de la mano con el pragmatismo en poltica; as por ejemplo la presencia de algunos invitados con trayectoria de derecha en las listas electorales ser presentada como un acto de inclusin y no como una preocupante concesin ideolgica.

Pero el recuperado protagonismo obrero y de los movimientos sociales inevitablemente va a fortalecer otras tendencias ideolgicas dentro del proceso de cambio. Una muestra ya se vio en el Encuentro Sindical Internacional Antiimperialista realizado en la ciudad de Cochabamba hace tres semanas. Este evento, convocado por la Federacin Sindical Mundial (FSM) y la Central Obrera Boliviana (COB) con la adhesin del Gobierno de Bolivia, reuni a ms de 1200 delegados de organizaciones sociales de todos los departamentos del pas, as como a un centenar de representantes sindicales llegados de casi toda Latinoamrica, de Africa, Asia y Europa. El Encuentro aprob una Tesis Poltica en la que se puede leer lo siguiente: Sin abandonar la lucha en defensa de las condiciones materiales, los trabajadores debemos intervenir en la vida poltica del pas en nuestra condicin de vanguardia revolucionaria. Vanguardia que en el caso de Bolivia y otros pases se complementa con el proyecto poltico de las naciones y pueblos indgenas originarios y campesinos, que fusionan la lucha sindical con lo comunitario bajo un horizonte de Socialismo Comunitario.

Aqu est el presente vigoroso y el futuro esperanzador del proceso boliviano; en estos planteamientos que defienden lo hasta aqu logrado (que no es poco) y buscan la profundizacin de los cambios con su propia accin poltica desde los movimientos sociales. Pero el discurso de profundizacin del proceso, si quiere ganar mayor vitalidad, debe estar acompaado de propuestas programticas que apunten al mayor fortalecimiento del Estado con nuevas nacionalizaciones en sectores estratgicos de la economa y nuevas industrias en petroqumica, siderurgia, metalurgia y de alimentos procesados, a la transformacin de las relaciones capitalistas de produccin en las empresas pblicas, al potenciamiento del sector social y comunitario de la economa a travs de proyectos productivos de carcter asociativo y que generen empleo, a la revolucin agraria que erradique las nuevas formas de latifundio y extranjerizacin de la propiedad de la tierra surgidas en los ltimos aos, a la soberana alimentaria evitando las nuevas formas de monocultivo tanto en el oriente (soya) como en el occidente (quinua) del pas, a la defensa de la Madre Tierra tanto de la contaminacin minera como del severo impacto del consumo irracional de recursos naturales en las ciudades.

Si los movimientos sociales mantienen la iniciativa poltico-programtica se convertirn en el principal factor de gobernabilidad democrtica en el mediano plazo, un factor imprescindible para la gestin del proceso.

Hoy que estamos ante la probabilidad de un nuevo triunfo de Evo Morales contra una derecha que sigue buscando la brjula, nuestra mirada debe ir ms all del clculo electoralista. Hoy es el momento de cohesionar a los/as revolucionarios/as en torno a ideas claras, organizarlos en estrecha relacin con los movimientos sociales y fortaleciendo al Movimiento al Socialismo (MAS) en tanto instrumento poltico de esos movimientos.

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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