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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-08-2014

Washington, aliado de la desestabilizacin

Editorial de La Jornada
La Jornada


De acuerdo con una investigacin realizada por The Associated Press, Estados Unidos dise y oper, por lo menos desde octubre de 2009, un proyecto supervisado por la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en ingls) que consisti en enviar en secreto jvenes latinoamericanos a Cuba con la instruccin de incitar una rebelin y, a la postre, provocar un cambio en el rgimen poltico. El plan utiliz como fachada la creacin de programas cvicos y de prevencin de la salud, que permiti a los operadores de Washington viajar alrededor de la isla en busca de personas que pudieran reclutar y convertirlos en activistas polticos contra el rgimen de Ral Castro.

Ayer, al hablar sobre el tema, el portavoz del Departamento de Estado, Jen Psaki, dijo que hay programas en el mundo orientados a desarrollar una sociedad civil ms vibrante y capaz, consistente con los programas mundiales de promocin de la democracia. Y obviamente este programa estaba en lnea con eso, en un intento poco afortunado por minimizar su carcter ilegal y violatorio de la soberana nacional cubana.

El referido plan constituye, en lo esencial, una reiteracin de las inveteradas manas estadunidenses para desestabilizar a gobiernos soberanos en el hemisferio, que en el caso de Cuba han llevado a Washington a perpetuar por ms de seis dcadas un bloqueo improcedente y repudiado por la comunidad internacional en contra de la isla. Por lo dems, con programas similares Washington organiz el golpe de Estado contra Jacobo Arbenz en Guatemala en 1954; promovi actividades desestabilizadoras hacia el rgimen de Fidel Castro en la propia Cuba; patrocin el sangriento cuartelazo del 11 de septiembre de 1973 en Chile; form escuadrones de la muerte en Centroamrica en los aos 80 del siglo pasado, y envi, a finales de esa dcada, fuerzas invasoras a Granada y a Panam.

Si algo ha variado entre los ejemplos referidos y el proyecto aplicado en Cuba desde 2009 es que el correlato discursivo de esos planes de desestabilizacin ya no se limita a la seguridad nacional estadunidense, sino que ahora se nutre de conceptos como el desarrollo democrtico, el fortalecimiento de la sociedad civil e incluso la defensa de los derechos humanos. Algo similar ocurri en las protestas derivadas del reciente conflicto poselectoral en Venezuela, las cuales fueron respaldadas por el gobierno estadunidense. No cabe, en consecuencia, ignorar la ominosa defensa realizada por el Departamento de Estado para intentar legitimar el apoyo a actividades subversivas en Cuba.

No ha de pasarse por alto, por lo dems, que este intento desestabilizador ocurre en un momento en que las naciones de la regin se han provedo de mecanismos de interaccin multinacional que escapan a la preceptiva que Washington mantiene sobre la caduca Organizacin de Estados Americanos. En la medida en que esta perspectiva se consolide, el impulso a programas como el referido terminarn por profundizar el aislamiento de la superpotencia en la regin.

En lo inmediato, la situacin descrita exhibe de nueva cuenta que Washington, lejos de ser un garante de la legalidad internacional, la democracia y los derechos humanos, se ha convertido en un violador consuetudinario y sistemtico de tales principios.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2014/08/05/opinion/002a1edi


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