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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-08-2014

La democratizacin de los medios en la negociacin de las FARC

Jos Manuel Martn Medem
Revista Pueblos


Por primera vez en la negociacin de un gobierno con la insurgencia, se incluye la democratizacin de los medios de comunicacin como condicin para la solucin poltica del conflicto. La propuesta de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) es la mejor de la izquierda latinoamericana.

El jesuita Javier Giraldo, uno de los ms importantes defensores de los derechos humanos en Colombia, propuso en una carta abierta para las FARC que en las negociaciones de La Habana se elabore, como prioridad de prioridades, un nuevo marco legal para la informacin y la comunicacin que abra caminos a la participacin. Giraldo advirti que la condicin elemental y bsica de toda participacin es el acceso a la verdad, a la informacin no manipulada y a la comunicacin libre y no amordazada. Y denunci que en Colombia los grandes medios de comunicacin fabrican mentiras y calumnias de grandes proporciones, de alcance sistemtico y de efectos letales.

El negocio de la complicidad

Le vamos a dar las dos licencias de los canales de la televisin privada a los dos grandes grupos econmicos, como debe ser. As me lo anunci Ernesto Samper[1] cuando, siendo corresponsal de TVE en Colombia, me toc sentarme a su lado en un almuerzo del entonces presidente con los medios internacionales. Hasta entonces las empresas comerciales compraban espacios para su programacin en las emisiones de la televisin estatal, pero a partir de 1998 se impone el duopolio de CARACOL y RCN.

Los sucesivos gobiernos negocian con las empresas el mantenimiento del negocio audiovisual a cambio del acompaamiento en la ejecucin de sus polticas. No hay servicio pblico, pluralismo ni espacio para las iniciativas sociales. En la radio hay un poco ms de diversidad, pero tambin en funcin del reparto entre las mismas empresas como agradecimiento por lo que Samper denominaba el patriotismo informativo. En prensa, los cacaos (los empresarios ms poderosos) se reparten el control de slo dos diarios de alcance nacional, El Tiempo y El Espectador. Una revista de informacin poltica, Semana, es la voz del sistema institucional, econmico y militar. Durante el doble mandato presidencial de lvaro Uribe la sumisin informativa de los grandes medios se profundiz bajo lo que, en una definicin genial, las organizaciones no gubernamentales denominaron el embrujo autoritario.

El 15 de diciembre del 2004, lvaro Uribe cont a un grupo de directores de medios y periodistas de confianza, invitados a una tertulia en la Casa de Nario, la sede presidencial, que el representante de las FARC Rodrigo Granda, capturado dos das antes, haba sido secuestrado en Caracas por funcionarios venezolanos sobornados por el gobierno de Colombia para trasladarlo a Bogot. El relato de aquella velada de Uribe en complicidad con los periodistas del patriotismo informativo forma parte del libro de memorias de Jaime Bermdez, La audacia del poder. El que fuera asesor de polticas de comunicacin y canciller de Uribe explica la colaboracin de los ms poderosos medios de comunicacin para justificar el terrorismo de Estado de un presidente que haba utilizado el presupuesto nacional para corromper a policas de otro pas en el que haba organizado un secuestro, violando el derecho internacional.

En el negocio de la complicidad con los gobiernos de Colombia participa tambin la corporacin espaola PRISA, que compr CARACOL Radio y tiene en Bogot su centro editorial para Amrica Latina. Con CARACOL y El Pas, las informaciones de los medios de PRISA aplican sobre Colombia una tremenda pinza: sintonizan con la poltica gubernamental en el escenario interno y defienden esa misma poltica en sus ediciones y emisiones para Espaa y Amrica Latina.

El duopolio de la televisin colombiana regal el pantallazo de la legitimidad meditica al comandante de los paramilitares Carlos Castao y nunca acogi con un similar despliegue de entrevistas especiales a Javier Giraldo, que tuvo que refugiarse en el exilio. Cuando ya no fue posible ocultar las barbaridades de los paramilitares, actuando en complicidad con militares, policas, empresarios y diputados, la revista Semana tuvo que confirmar en un editorial (aunque hablando slo del pasado) lo que durante tanto tiempo haban denunciado defensores y defensoras de derechos humanos: La magnitud de lo que ocurri en Colombia rebasa la imaginacin del ciudadano comn. Sobre todo del ciudadano urbano que, desde su cmoda quimera de progreso y consumo, no vio el horror al que la clase dirigente le dio la espalda, la justicia no fue capaz de frenar y la prensa apenas mostr a medias. El horror al que las instituciones de la seguridad, la justicia y la poltica no fueron capaces de ponerle un muro de contencin por complacencia o por miedo. Cuando la violencia se legitima a travs de la autoridad, los discursos o los medios de comunicacin, el instinto criminal se desata con ms fuerza.

Pluralismo, servicio pblico, derecho de acceso e iniciativas sociales

En sus Propuestas para la democratizacin de los medios de comunicacin, las FARC reclaman una nueva legislacin audiovisual que establezca los siguientes principios bsicos:

La iniciativa de las FARC supera en lo fundamental incluso a las nuevas legislaciones audiovisuales de Argentina y Ecuador, que son las mejores del mundo, aunque le falta un ingrediente que esas leyes s tienen: las limitaciones para la inversin internacional en la apropiacin de emisoras de radio y de televisin.

Los avances en la propuesta de las FARC son muy importantes en el derecho de acceso y en la definicin del sector social, que supera la habitual definicin de comunitario. Cuando se reparten las frecuencias entre el servicio pblico, los negocios audiovisuales y el sector comunitario, se corre el peligro (como sucede en las reformas de Argentina, Ecuador, Venezuela y Uruguay) de confinar a lo social en lo comunitario, limitando el alcance y la cobertura de los medios no convencionales. Para las FARC, las iniciativas sociales tienen derecho a la misma presencia estatal que el servicio pblico y las empresas comerciales.

Las FARC incluyen por primera vez en Amrica Latina, para la democratizacin de los medios de comunicacin, el derecho de acceso, que abre el servicio pblico para la presencia de partidos, sindicatos y organizaciones sociales que sin ese recurso no tendran la capacidad de conseguir una difusin mayoritaria de sus maneras de pensar y actuar.

En el preacuerdo sobre participacin poltica al que ya se ha llegado en las negociaciones de La Habana se han incluido algunas de las propuestas de la guerrilla antes mencionadas: se establecern medios de inters pblico y comunitario, se abrirn espacios en las emisoras y canales institucionales y regionales para garantizar la participacin poltica y social, habr nuevas convocatorias para la adjudicacin de licencias y se repartir la publicidad de servicio pblico entre todos los sectores con criterios de transparencia e igualdad.


Notas:

  1. Presidente de Colombia de 1994 a 1998.

Jos Manuel Martn Medem es miembro de la Comisin Ejecutiva del Sindicato de Periodistas de Madrid.

Artculo publicado en el n61 de Pueblos Revista de Informacin y Debate, segundo trimestre de 2014, monogrfico sobre comunicacin, poder y democracia.




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