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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-08-2014

Los "colectivos" venezolanos, de la fantasa a la realidad

Maurice Lemoine
Mmoire des luttes

Traducido del francs para Rebelin por Caty R.


Sarria, un barrio popular de Caracas. En el hangar un poco lgubre donde las sombras disputan con la claridad, una lmpara de luz temblorosa alumbra los retratos del presidente Hugo Chvez, Simn Bolvar y Jesucristo. Polos negros, gafas oscuras sobre las viseras de gorras tambin negras, el aire de los miembros del colectivo Richard Marcano que nos acoge provoca una ligera sensacin de malestar. A Carlos Gutirrez, su comandante, le comentamos nuestra turbacin. Mientras la oposicin asimila a los colectivos a formaciones paramilitares, en realidad esta forma de vestirse podra recordar a los siniestros camisas negras de la Milizia Volontaria per la Sicurezza Nazionale, el brazo armado del rgimen de Benito Mussolini. Es ms fuerte que l, nuestro interlocutor estalla en carcajadas antes de volver a ponerse serio. Creo que cada persona da a los colores el sentido que le viene bien. El negro es el luto del corazn; en nuestra cultura no se considera malo. Muestra la estrella blanca incrustada en rojo del logo que adorna su pecho: El rojo es la sangre derramada por nuestros mrtires, nuestros libertadores, nuestros camaradas derribados, desarmados, en la poca anterior a la llegada al poder de Chvez cuando el movimiento social padeca la represin. Reflexiona un momento: La oposicin dice que somos violentos pero sus grupos de choque, que desde febrero siembran el caos, se manifiestan vestidos de blanco, el smbolo del amor y la paz!.

Al cambiar de marco y de ambiente volviendo a la claridad cegadora del sol, esas siluetas, inquietantes en la penumbra, adquieren otra dimensin: padres y madres de familia, jvenes que bromean y ren a carcajadas mientras saltan. Pero cualquier asesor de comunicacin les indicara que la calavera que aparece en su logo no tiene nada de amable.

Tras la muerte de Chvez muchos crean, o esperaban, que la Revolucin Bolivariana no sobrevivira. La eleccin del delfn Nicols Maduro en abril de 2013 con una dbil mayora (50,61%), despus la consolidacin del poder en las elecciones municipales del 8 de diciembre, ganadas por el Partido Socialista de Venezuela (PSV) y sus aliados con un 48,69% (el 76,42% de las municipalidades), constituyeron una burla sangrante (la oposicin obtuvo el 39,34%). Desde febrero de 2014 los sectores extremistas han lanzado una operacin de desestabilizacin con el modo operativo de organizacin de guarimbas -barricadas, barreras y neumticos incendiados- (1). Esta ola de violencia se ha cobrado 43 muertos y cientos de heridos. Represin gubernamental? Solo en parte: la mayora de las vctimas no pertenecan a la oposicin y, a ttulo de ejemplo, seis guardias nacionales encargados de mantener el orden fueron asesinados por balas.

Curiosamente fue en Florida, Miami, el 1 de enero de 2014, sin apoyarse en ningn hecho concreto y bajo el ttulo Los colectivos, orden y terror chavista en Venezuela, cuando el Nuevo Herald, peridico visceralmente anticastrista, lanz la primera andanada contra los culpables de una crisis que todava no haba empezado: Son la cara violenta de la Revolucin Bolivariana, delincuentes apoyados por el rgimen para intimidar a la sociedad civil y,si llega el caso, hacer el trabajo sucio. Desde entonces, la gran internacional del copia-pega no ha parado de denunciar a esas bandas armadas o milicias socialistas que siembran el terror con toda impunidad.

Los dirigentes del colectivo Antimantuanos, establecido en los altos de La Pastora, Jess Garca y la simptica Pacha Guzmn, a priori tienen un aspecto totalmente humano. El colectivo, explica Garca con la sonrisa en los labios, es una forma de vivir, de trabajar, casi una familia, con un objetivo comn: construir la Revolucin. Ninguno de los dos lleva uniforme. Los nuestros, precisa Pacha Guzmn, nuestros smbolos estn en las pinturas murales que hemos hecho en el barrio con los nios. Nacido en 2012, vinculado al consejo comunal que garantiza la gestin local, su colectivo tiene como prioridad la juventud. Ftbol, baloncesto, fotografa, serigrafa, proyecciones cinematogrficas. Muy importante, se utiliza el cine como medio de formacin, a travs de los mensajes que se pasan antes de la pelcula, se llama a la organizacin Su prximo proyecto de envergadura? Se carcajean al mismo tiempo. No, no se trata de la creacin de un stand de entrenamiento de disparo con kalasnikov, sino de una escuela de arte en un local que les ha donado el consejo comunal!

Algunos de esos grupos los ms satanizados- emergieron en los aos 60 y 70, procedentes a veces de la lucha armada. Genricamente entonces les llamaban angaras (sinnimo de revolucionarios). El colectivo Ali Primera de Monte Piedad naci en 1989, despus de la matanza del caracazo (2). A principios de los aos 2000, con la llegada de Chvez al poder, vio la luz otro tipo de organizacin popular: los Crculos Bolivarianos. Todava quedan algunos, pero la dinmica del proceso, como lo denominan ahora, ha llevado a profundizar la movilizacin obrera, campesina, indgena, estudiantil o ciudadana a travs de los famosos colectivos, presentes en todo el pas.

Seguimos en Caracas, en uno de esos barrios acrobticamente suspendidos en las pendientes. Los cuarenta altavoces instalados en diversos puntos estratgicos vocean al mismo tiempo el anuncio de las prximas actividades: No olviden que hoy, a las 15 h, tendr lugar la vacunacin de los animales domsticos. En la sede del colectivo La Piedrita (del nombre del barrio), su responsable, Douglas, nos muestra con orgullo el hogar destinado a las personas sin recursos, afectadas por enfermedades especialmente duras, que vienen del interior del pas para recibir cuidados. Los alojamos, los alimentamos, si es necesario los transportan en ambulancias. Una mujer de perfil anguloso y apariencia campesina opina cabeceando agradecida. Mi beb sufre parlisis cerebral. Venir a Caracas la primera vez es muy difcil. Afortunadamente vinieron a buscarme a la estacin de autobuses. Hace un mes que estoy aqu.

A unos metros de aqu, un hombre extremadamente delgado, de ojos hundidos y frente constelada de manchas de vejez, entra en el refectorio de la dignidad Lina Ron (3). Tras un mostrador los voluntarios entregan platos humeantes a los sin techo ahora instalados. Douglas aprieta los puos y comenta: Antes los llamaban peyorativamente indigentes y los marginaban de la sociedad. A travs de la poltica seguida por nuestro camarada obrero Nicols Maduro (4) defendemos la idea de que podemos insertarlos en la sociedad, que son dificultades psicolgicas las que los han aislado de manera prolongada. Aqu se sirven 250 comidas diarias con la ayuda financiera del Estado. Cuando terminan de comer, algunos de los asistidos se van en direccin a los jardines obreros en los cuales, en equilibrio inestable debido a la pendiente, se ocupan de las lechugas, remolachas, cebollas y otros productos de la comunidad.

Sabemos que en Caracas la inseguridad no es una leyenda. Aunque se puede matizar (5). Es lo que hace Pacha Guzmn, en La Pastora: Antes de la Revolucin Bolivariana se mataba por un par de zapatos. Eso ya no existe, La violencia que ha aumentado se debe a la droga, los enfrentamientos entre bandas. Pero aqu la organizacin popular los ha obligado a dar marcha atrs.

El colectivo de Sarria vio la luz el 12 de noviembre de 2013, al final de una asamblea del consejo comunal, precisamente debido a la inseguridad. Un clamor popular, precisa Gutirrez. Haba zonas abandonadas donde se desvalijaban y se destrozaban los vehculos y se atacaba a las personas. Ahora hemos recuperado esos espacios, los hemos convertido en parques recreativos para los nios y son vigilados por el barrio. El colectivo La Piedrita pertenece al Frente de los Colectivos Sergio Rodrguez. Con la mirada y con la mano, con el emisor-receptor de radio enganchado a la cintura, Douglas abarca un amplio sector. Somos conscientes de que todava faltan muchos policas. En el corredor que va de Cao Amarillo hasta La Silsa, en conjunto con 17 colectivos y 35 consejos comunales, se garantiza la seguridad. Si hay algn problema se activa porque hay un contacto total con la comunidad. Sabemos quin es quin, quin es la vctima y quin el delincuente. Hace una pausa, nos observa con aire burln y adelanta la cuestin que est viendo venir: Los no chavistas no son hostiles a este trabajo, porque genera paz y tranquilidad. En nuestros barrios populares hay opositores, pero no ultras!.

En versin alarmista, a travs de la voz del presidente de la Conferencia Episcopal, Diego Rafael Padrn Snchez, la ultraconservadora jerarqua de la iglesia catlica denuncia: Esos grupos radicales controlan barrios pobres enteros en las grandes ciudades, a menudo al margen de la polica y de la justicia (6). En versin gubernamental el ministro del Interior, Miguel Rodrguez Torres, desmiente: La ciudad de Caracas est dividida en cuadrantes (7). En ningn momento los colectivos efectan patrullajes armados. Lo que se ha establecido con ellos son redes de informacin. Si se produce un delito, si alguien est implicado en el trfico de drogas, el colectivo informa a las fuerzas de seguridad. Subraya sin evasivas: Las redes de informacin son muchas. Realmente, aunque a veces hemos llegado de improviso, en la quincena de colectivos que hemos visitado, de los ms suaves a los ms radicales, no hemos detectado ms que la presencia de una sola persona armada (de pistola).

Pero no hay que olvidar que es el tipo de fenmeno que hay que vigilar como a la leche en el fuego. El 9 de agosto de 2013, en el inmenso complejo de hormign de la parroquia (8) 23 de enero, histrico bastin rebelde donde se declara abiertamente la solidaridad con las Fuerzas Armadas de Colombia (FARC) y con los hermanos palestinos, 97 colectivos han remitido voluntariamente a las autoridades un centenar de pistolas, carabinas y otros fusiles de asalto, en el marco de la ley de desarme. A la manera del dirigente del Movimiento Revolucionario Tupamaro, Oswaldo Canica, y de su sonrisa sibilina, nadie podra jurar que todas las armas han desaparecido de los barrios. Pero en La Piedrita, simblicamente, la Virgen que pende sobre uno de los muros ha cambiado su kalasnikov por el pequeo libro azul, la Constitucin. Hemos depuesto las armas porque creemos en el proceso revolucionario y en este Gobierno, precisa Jos Odrema, robusto comandante, de cabeza rasurada y voz cascada, del colectivo 5 de marzo. Qu dijo nuestro lder, Maduro? Que si queramos defender la Revolucin debamos integrarnos en la Milicia Bolivariana. Entonces soy miliciano, no hay nada que ocultar.

La milicia La peste se une al clera! Pero, una vez ms, debemos evitar la inercia del pensamiento eurocentrista. Aqu el trmino no recuerda a la polica delegada de la Gestapo que acosaba a los judos y a los resistentes franceses a partir de 1943, porque en el pasado de Venezuela, en enero de 1797, un tal Simn Bolvar se enrol como cadete en la sexta compaa del Batalln de Milicias de Blancos de los Valles de Aragua, preludio de la gesta independentista que llevara a cabo despus. Desde entonces, bajo diversas formas, la milicia ha acompaado a la historia de la nacin. Creada por Chaves el 13 de abril de 2005, aniversario de su regreso al palacio presidencial despus de que los golpistas le secuestrasen en 2002, la Milicia Bolivariana tiene la misin de apoyar a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) en caso de agresin y para ello entrena, prepara y organiza la defensa integral del pas. Compuesta de voluntarios que se entrenan los fines de semana, la Milicia est organizada por un cuerpo de oficiales de las fuerzas armadas.

Este concepto de pueblo en armas o de unin cvica-militar puede chocar en pases que desde hace mucho tiempo no se han enfrentado a ningn intento de desestabilizacin. Pero quien conoce la historia contempornea de Amrica Latina no ignora los ardientes debates que siguieron a los derrocamientos de Jacobo Arbenz (Guatemala 1954) y de Salvador Allende (Chile 1973) Haba que armar al pueblo frente al peligro inminente? Y en el sometimiento de la Nicaragua sandinista por parte de Estados Unidos, los contras (contrarrevolucionarios) de entonces presentaban similitudes evidentes con los actuales paramilitares colombianos. En Caracas se ha hecho una eleccin: un proyecto socialista no puede sobrevivir sin capacidad de defenderse. Con ms razn, y paradjicamente, si juega la carta de la democracia.

De manera que jvenes y menos jvenes, casi la totalidad de los miembros de los colectivos, forman parte del ejrcito de reserva, de unas 500.000 personas, similares a los que existen en Francia, Suiza, Espaa, Canad, Estados Unidos (848.000 personas), Chile, Argentina, etc., aunque no se llamen milicias. Productos de una cultura endgena, los dirigentes de los colectivos llevan a veces el ttulo de comandante. Algunos, exmilitares, participaron en el intento de golpe de Estado de Chvez el 4 de febrero de 1992, sus tropas se visten con uniformes que van de los ms elaborados (al estilo de los de los vigilantes de los centros comerciales) a los ms desparejados.

Desde el principio de las manifestaciones de sectores minoritarios, incluso dentro de la propia oposicin, los colectivos se movilizaron. Aqu no se toleran las guarimbas, admite Gutirrez, en Sarria. No vamos a permitir que nos secuestren en nuestro propio barrio. Todo el mundo tiene derecho a manifestarse, a salir a la calle y a defender sus derechos. Pero no a decapitar a motoristas (tendiendo hilos de acero que cruzan la calle a la altura de las personas) ni a disparar a la cabeza de un inocente (suerte corrida por varias personas desde el 12 de febrero). Ocupado y reducido al silencio durante el golpe de Estado de 2002, el canal pblico Venezolana de Televisin (VTV) conoci, en mayo, un intento de guarimba frente a sus locales. Tenemos comunicacin, y es vital, cuenta Odrema. La comunidad nos previene. Bajamos con los diversos colectivos y cuando nos ven llegar, los fascistas se van. La Candelaria, un barrio en pleno centro de la capital, tambin ha sufrido numerosas incursiones. La misma reaccin de Luis Cortez, antiguo del 4F (9) y comandante del colectivo Catedral Combativa: Tuvimos que salir a defender a compaeros a los que no dejaban bajar de su coche. Les llamamos la atencin y pudimos controlar la situacin Cmo se justifica el calificativo de paramilitares a quienes se puede burlar regularmente? Nuestro sector, nuestro logo, estn perfectamente identificados. No como los opositores que en Altamira, El Hatillo (barrios acomodados), siembran la violencia encapuchados.

Durante los enfrentamientos ms violentos, los policas y los civiles (de ambos bandos) abrieron fuego. Al contrario de numerosas afirmaciones de que Las bandas militares denominadas colectivos afluyeron en moto disparando bales reales sobre cualquiera que estuviera a descubierto (10), no se les puede atribuir ninguna vctima con certeza absoluta. Uno de los dirigentes, Juan Pablo Montoya, coordinador del Secretariado Revolucionario de Venezuela que agrupa a ms de cien colectivos- fue uno de los dos primeros muertos, el 12 de febrero, en circunstancias confusas todava no aclaradas (11). Y podemos aadir que sin los colectivos, la situacin sera infinitamente ms peligrosa

En los barrios populares todas las personas tienen memoria y atravesada en la garganta la intentona golpista de abril de 2002. Entonces oficial en activo, el actual ministro del Interior era coordinador nacional de los Crculos Bolivarianos (CB), una especie de comisario poltico, precisa sonriendo. Como los colectivos actuales, aqullos, rebautizados como crculos del terror por la oposicin, sufrieron una dura campaa de satanizacin. Los das 12 y 13 de abril, recuerda Torres, mientras Chvez estaba preso, actu de bisagra entre mis compaeros comandantes de batallones (los militares leales) y los miembros de los CB que se manifestaban masivamente, Hice miles de llamadas telefnicas para coordinar la movilizacin, pero tambin para evitar la violencia, porque a pesar de la enorme rabia que todos sentamos, todo se hizo bajo la presin pacfica de la calle. En ningn momento los CB utilizaron las armas y se restableci la situacin.

12 aos despus, la historia se repite. Frente a una oposicin que una vez ms se niega a respetar el resultado de las urnas, se elevan voces numerosas, unnimes, furiosas, excesivas: se ha sobrepasado el lmite de lo tolerable. Otra vez no han entendido nada: Si el pueblo ve la necesidad de salir a la calle para defender el proceso lo har como lo hizo el 13-A (13 de abril de 2002). Un tipo de situacin que puede degenerar muy fcilmente.

Cuando empez la violencia de la derecha, en febrero, nos dice el ministro del Interior, nos con reunimos todos los colectivos, de cualquier naturaleza, y les dijimos: Estad tranquilos, las autoridades del Estado sabrn gestionar la situacin. En todas las reuniones de colectivos, lo mismo que en la que asistimos el 7 de junio en el cuartel de la antigua polica metropolitana, la que utilizaba la IV Repblica para reprimir, se alzan las voces de los responsables para recordar los fundamentos: Nuestra arma, en primer lugar, es la Constitucin. Cualquier otra arma solo se utilizar en legtima defensa de nuestro proceso, eso debe estar bien claro para todos los compaeros. Y de hecho, a pesar de lo consciente que es de su fuerza, el pueblo, las neuronas antes que las hormonas, comentar el ministro para la transformacin del gran Caracas, Ernesto Villegas, ha conservado su calma, disciplinado y organizado. Mientras, los dirigentes de los colectivos permanecen en contacto con las autoridades.

El debate artificial lanzado y mantenido sobre el tema de su supuesta violencia impide cualquier reflexin sobre la verdadera naturaleza y la diversidad de los colectivos. Aunque muchos de ellos efectivamente pueden considerarse apndices del poder -Estamos con nuestro presidente Maduro!- otros se muestran ms autnomos, ms independientes. Ser chavistas no es ser del Gobierno. Un proceso poltico que por definicin es lento, inestable, no lineal, trufado de logros indiscutibles y tambin de errores y fallos, nuestras crticas, nos confa Guillermo Lugo (colectivo Ali Primera) llegan al PSUV a travs de los medios alternativos, las redes, los seminarios, los foros, las reuniones En preludio de la del 7 de junio, a la que asistira el ministro Villegas, uno de los comandantes nos previene relamindose: Vamos a aprovechar el momento para dar oxgeno al Estado.

Recibido calurosamente y una vez finalizado su discurso oficial el ministro, frente a los cabecillas clavados al suelo, entiende que efectivamente hay que hablar del pas: Algunos polticos todava no se han dado cuenta de que estn ah para servir al pueblo, diserta el comandante Cortez, muy encumbrado. Os necesitamos. A diario libramos una batalla frontal contra la burocracia y contra el bloqueo de los medios de comunicacin, incluidos los nuestros, los medios pblicos. Y tenemos las manos atadas, porque este Gobierno revolucionario no nos escucha, Ernesto. Queremos que se cree un ministerio de seguimiento de las acciones sociales. Queremos que los ministros se sienten con el poder popular. Queremos.

En pleno centro de la capital, Cortez y su colectivo Catedral Combativa han establecido su cuartel general en el aparcamiento de cemento de un antiguo centro comercial Sambil, requisado en 2010 para servir de refugio provisional a 1.400 familias (5.200 personas) afectadas por un episodio de lluvias torrenciales e inundaciones (12). Con la mirada brillante de satisfaccin detalla las actuaciones en curso: Hemos captado a los compaeros sin techo y a los drogadictos y los orientamos hacia los programas del Departamento de Atencin al Ciudadano. Tambin hemos reinsertado escolarmente a los nios de la calle marginados. De momento, l y su pequea tropa intentan poner un poco de orden en una larga fila que frente a un McDonalds se alarga ante un camin gubernamental que vende caf a un precio muy subvencionado.

En el barrio (elegante) de Chacao, donde la derecha quiere demoler el mercado tradicional para construir un centro comercial, un colectivo lucha para salvaguardar el patrimonio cultural de la nacin. Otros cientos de ellos, por otra parte, se dedican a la formacin poltica, a la cultura en general, a la cultura afro-venezolana o indgena en particular, al deporte, a la msica, a la concienciacin de los moteros (cuyo estilo errtico de conduccin es la pesadilla de los automovilistas), a la salud, a la educacin, a la mejora de la vivienda. Hay un colectivo de 200 mujeres que est construyendo un inmueble en Caracas, en la avenida Francisco de Miranda (13). En La Pastora, Pacha Guzmn resume: Damos a las personas la oportunidad de participar en el tipo de democracia que Chvez llam a construir: es distinto de ir a votar y esperar que el Gobierno se ocupe de todo.

Pero entonces, Por qu tanto odio, segn parece? Al pie de los inmuebles del conjunto 23 de Enero, el diputado suplente del PSUV y director de la Coordinadora Simn Bolvar, Juan Contreras, levanta los brazos en seal de desesperacin: La oposicin no soporta que las personas defiendan el proceso. Entonces necesita estigmatizar, criminalizar a las organizaciones sociales que han crecido al calor de la Revolucin Bolivariana, como las comunidades, los consejos comunales, y sobre todo los colectivos, que no son otra cosa que el pueblo organizado.

Notas

(1) Leer de Maurice Lemoine Stratgie de la tension , Mmoire des luttes 20 de febrero de 2014).

(2) La represin de un levantamiento popular en Caracas el 27 de febrero de 1989, segn las fuentes, produjo entre 300 y, ms probablemente, 3.000 muertos.

(3) Lina Ron: dirigente chavista particularmente radical, fallecida el 5 de marzo de 2011.

(4) El presidente actual fue conductor de autobs y sindicalista.

(5) De enero a julio de 2014, en los diez barrios de Caracas establecidos bajo la jurisdiccin de la nueva Polica Nacional Bolivariana (PNB), la criminalidad disminuy un 33% con respecto al mismo perodo del ao anterior, Ciudad Caracas, 11 de julio de 2014.

(6) El Nacional, Caracas, 15 de febrero de 2014.

(7) Zonas de patrullaje intensivo de la polica de proximidad.

(8) Literalmente parroquia: la menor unidad poltica-territorial. Caracas tiene 32.

(9) 4 de febrero de 1992: golpe de Estado de Chvez contra el presidente Carlos Andrs Prez.

(10) Slate.fr, Pars, 21 de febrero de 2014.

(11) En primer lugar atribuido a un funcionario del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), su muerte se atribuye ahora a otro dirigente de colectivos, Hermes Barrera Nio, que clama su inocencia.

(12) Solo quedan en la actualidad 34 familias (trescientas personas). Las dems estn realojadas.

(13) Leer Construyendo un sueo en manos de mujeres , 28 de mayo de 2014.

Fuente: http://www.medelu.org/Les-colectivos-venezueliens-du

 



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