Portada :: Colombia :: Dilogos de paz 2012-2015
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-08-2014

Pese a todo, persistiremos

Timolen Jimnez
http://farc-ep.co/


Ya habamos comentado sobre el discurso del Presidente Santos, que vuelve a ponerse de manifiesto en su reciente posesin. Tambin hemos sealado el alineamiento total de los grandes medios con el sentir de la clase dominante. Los dos, incluyendo al Centro Uribe, se enfadan sobremanera cuando no expresamos lo que suean or de nosotros.

La gran prensa se corresponde en realidad con poderosos consorcios de capital dedicados a la labor especfica de difundir su propia manera de pensar en el resto de la sociedad. Todos los acontecimientos que para llegar al conocimiento pblico pasan por su conducto, son deliberadamente presentados del modo que resulte ms conveniente a sus intereses.

As sucede en el campo internacional, en donde el pueblo palestino perseguido, y violentado durante setenta aos, resulta el verdadero agresor, carece de derecho a la defensa y no tiene otra alternativa que someterse al exterminio decretado por el capital sionista. Se consideran malhechores a Cuba y Venezuela, mientras se aplaude por justo a los Estados Unidos.

Y as sucede tambin en el escenario nacional. Las guerrillas son las responsables de haber iniciado la larga confrontacin, y son las verdaderas y nicas responsables de todos los horrores sucedidos en el curso de ella. Mientras tanto se santifican los monstruos civiles y militares, que, por gozar de enormes peculios, tienen asegurada su respetabilidad.

La humanidad entera es testigo de la imposicin de una manera de pensar segn la cual todo aquel que apela a las armas es un brbaro sin escrpulos. Sin importar las razones por las que lo haga. Lo cual se difunde haciendo invisible el hecho protuberante de que los ms ricos y poderosos fabrican las armas, tienen los ms grandes ejrcitos y hacen las mayores guerras.

A nadie se le ocurre que George Bush deba responder por el ms del milln de civiles muertos en Irak como consecuencia de la invasin ordenada por l en aras del inters de las grandes petroleras. As como resulta inconcebible que lvaro Uribe deba responder aqu por sus crmenes masivos en inters del latifundio mafioso y las trasnacionales.

La ideologa dominante, alimentada diariamente por los grandes medios de la informacin o de la manipulacin, exige en cambio que los de abajo, los rebeldes, los que se oponen a la invasin y el despojo de su patria por Israel, los que combatieron a los gringos en Irak, o los guerrilleros que enfrentan la mquina del horror en Colombia, sean condenados sin piedad.

Para ellos no cabe otra oportunidad que el ms cruel de los escarmientos. As lo exigen el gran capital y los terratenientes, as lo proclaman los medios. Expertos graduados en sus mejores universidades ponen su talento inmediatamente a su servicio, todo aspirante a ocupar un lugar bajo la sombrilla de los grandes se alista para ocupar su puesto en la cruzada.

Nosotros no llegamos a una mesa de dilogos porque estuviramos vencidos o desencantados, sino porque siempre hemos credo en las vas civilizadas, porque creemos que pese a todo es posible alcanzar, con el apoyo de las grandes mayoras colombianas, unos acuerdos dignos que se funden, por una razn elemental, en la proscripcin bilateral de la violencia.

Rechazamos de plano, por ser contraria a la realidad histrica, la idea de que la clase dominante colombiana, sus partidos polticos tradicionales o sus mixturas de hoy, sus gobiernos, el Estado como tal, los grupos econmicos, la gran prensa y muchos otros sectores a la sombra del poder, tienen las manos limpias de sangre del pueblo colombiano.

Todos ellos, animados por el vulgar afn de lucro, en coordinacin plena o de rodillas ante los gobiernos norteamericanos de la posguerra, han violentado en todas las formas, repetida y sistemticamente, a campesinos, obreros, estudiantes, intelectuales, partidos de oposicin revolucionaria y dems sectores populares en lucha. No lo pueden seguir negando.

Hasta el punto de generar esta guerra de respuesta a sus atrocidades y a su impunidad. No nos sorprende por eso el manto de silencio con el que la gran prensa ha tratado los distintos foros sobre vctimas celebrados hasta la fecha. En todos ellos ha salido a relucir esa gran verdad. Los verdaderos autores y responsables por los horrores de este largo conflicto son ellos.

Si decidieron ensayar la va de los dilogos fue con el propsito de obtener en la Mesa de Conversaciones la victoria que les ha sido negada durante medio siglo en los campos de batalla. Para los sectores dominantes en nuestro pas la salida poltica tiene sentido solo si garantiza su reinado absoluto por mil aos ms, slo si condena al infierno a los alzados.

Y es eso en realidad lo que se oculta tras la nueva andanada retrica y meditica. Sus amanuenses en la gran prensa chillan que el Estado reconoci las vctimas y expidi una ley para repararlas, que ha pedido perdn un par de veces. Como si eso bastara para cambiar las cosas, como si no estuvieran empeados en dejar intacta la mquina del crimen.

Achacarnos a nosotros todos los males es el tema de moda. Siempre lo ha sido. Pervertir cuanto decimos, manipularlo, demonizarlo. Nuestra mejor disposicin, que existe sin duda, de explicar cuanto sea necesario y asumir las correspondientes consecuencias, sabemos que se enfrenta a la bajeza y la perfidia de quienes aspiraran con desespero a triturarnos.

Pero estamos en esto. Convencidos de salir adelante, seguros de que tras un acuerdo de paz Colombia no seguir siendo la misma. En eso precisamente nos diferenciamos de nuestros adversarios, ellos solo aspiran a sacarnos del medio para no cambiar nada, para que todo siga igual. Gruen y amenazan en cuanto se les complica, pero ni modo, somos distintos a ellos.

Montaas de Colombia, 8 de agosto de 2014


Fuente: http://farc-ep.co/?p=3641



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