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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-08-2014

El lamentable caso de la Capitn Zaida Cantera y la Justicia Militar que se nos viene

Manuel Pardo de Donlebn Montesino
Rebelin


No tengo el gusto de conocer a la Capitn del Ejrcito Zaida Cantera, pero el prestigio que la acompaa como profesional militar ha sido reiteradamente subrayado en los medios y reconocido en el pasado con recompensas militares.

Pero tuvo la desgracia de ser objeto de abusos sexuales por parte de un superior. En lugar de callarse, que es lo que los militares indignos esperan que hagan sus subordinados, llev a los tribunales al acosador, que fue castigado a dos aos y diez meses de prisin por abuso de autoridad. Los abusos sexuales no estaban contemplados en el Cdigo Penal Militar.

Sin embargo, esta actitud de exigir justicia fue el inicio de una campaa de hostigamiento por parte de compaeros del condenado. A tal punto, que llegaron a promover contra ella un proceso penal por delito de deslealtad, basado en algo tan nimio como la supuesta manipulacin en la fecha de un documento de solicitud de un permiso. La gravedad de la acusacin pone en evidencia la inquina desatada contra ella. El caso fue desestimado como constitutivo de un delitoi, si bien el auto no cuestionaba la falsedad de la acusacin.

En consecuencia, por una parte fue sometida a un expediente disciplinario por falta grave de deslealtad, en base a los mismos hechos. Por otra parte, la Capitn Cantera, que siempre neg haber manipulado la fecha del documento, recurri contra el auto de archivo, dado que podra ser utilizado en su contra en el expediente disciplinario. En la vista del recurso no puedo demostrarse que haba manipulado el documento, aunque paradjicamente, qued en evidencia que alguno de sus mandos haba falsificado la firma del documento en cuestin.

Su expediente disciplinario hubo de cerrase limitado a falta leve. Haba que castigarla de todas todas, aunque las acusaciones no se hubieran podido demostrar. Haba sido desleal al mando, en todo caso.

La capitn Cantera denunci entonces a los mandos implicados en la falsificacin de la firma y a los superiores de stos en la cadena de mando por reiteradas muestras de hostilidad y acoso. El caso de tramit a la velocidad de la luz (forzando las garantas procesales), dado el inters del mando en dejar la va expedita para el ascenso del General de Brigada Pardo de Santayana, uno de los denunciados. El proceso y su consiguiente revisin por el Tribunal Militar Central concluyeron que no haba habido tal acoso. Pardo de Santayana fue ascendido a General de Divisin en el inmediato Consejo de Ministros.

La capitn Cantera, debilitada hasta la extenuacin por tan desigual batalla que la condujo a un precario equilibrio psicolgico, humillada y apealada, ha solicitado su baja definitiva del Ejrcito por prdida de aptitudes psicofsicasii. Parece que hasta en eso, sus mandos quieren un escarmiento y le niegan tal posibilidad, forzndola a una baja por motivos personalesiii. Aaden a la humillacin sufrida la condena a una salida vergonzosa del Ejrcito, sin derechos econmicos algunos.

El lamentable caso de la capitn Cantera ilustra bien a las claras algunas de las gravsimas deficiencias de nuestras Fuerzas Armadas. El sistema jerrquico militar, indispensable para un adecuado y coherente funcionamiento de la maquinaria militar en combate, es utilizado impunemente para encubrir, entre otras cosas, los ms atroces abusos y violaciones sobre los derechos y libertades de los ciudadanos que la integran. Esta verdad ha sido puesta de manifiesto en toda su crudeza por el Teniente Segura, sancionado por la publicacin de su ya famoso Un paso al frente y que felizmente acaba de abandonar su huelga de hambre de protesta.

Resulta para todos una evidencia que el ambiente militar fomenta el alarde de testosterona. Como tambin se conoce la secular tendencia a abusar del poder, troquelada a perpetuidad en la conocida sentencia mando que no abusa, se desprestigia. No quiere ello decir que todos los militares sean machistas ni que todos los mandos abusen de su poder. Pero aquellos que lo hacen, encuentran un campo abonado para sus desmanes, realimentado adems por un corporativismo culpable, que tiende siempre a exculpar a los compaeros. La combinacin de todos elementos resulta letal para los subordinados que sufren un abuso o denuncian un acto de corrupcin, siempre por el conducto reglamentario.

Y el sentido de los sistemas penal y disciplinario, que habran de ser los instrumentos para corregir estas gravsimas deficiencias, estn concebidos ms para reforzar la jerarqua y la obediencia que para asegurar el respeto escrupuloso de las leyes por parte de toda la escala jerrquica. La impunidad impregna todas las estructuras militares como un pegajoso manto de oprobio y culpa compartida.

La Justicia Militar y su Rgimen Disciplinario necesitaban de una puesta al da urgente. Ambos proyectos de reforma han sido cocinados en el seno de los cuarteles. Por supuesto, militares de alta graduacin. Y aunque suponen un marcado paso adelante en la adecuacin a la Ley de Derechos y Deberes de los miembros de las FAS, traslucen su obsesin por sostener la disciplina militar por encima de cualesquiera consideraciones sobre los derechos y libertades civiles de sus miembros y sobre los derechos de las vctimas de las actuaciones militares. Definitivamente, sus redactores no han entendido el sentido de la democracia y del respeto a los derechos humanos. El mantener bajo la tutela de la jurisdiccin militar las actuaciones indebidas de los militares en estos mbitos es la mejor manera de garantizar la limitacin de las responsabilidades de sus mandos, descargando al tiempo todo el peso de una ley especialmente rigurosa sobre los subordinados indefensos. Y si algn listillo se revuelve, como ha hecho la capitn Cantera, la jerarqua dispone de otras vas para hacerle la vida imposible sin tener que dar ms explicaciones.

Ya he comentado las graves deficiencias en el Proyecto de Ley de Rgimen Disciplinario, actualmente en discusin en el Senadoiv, que, entre otras cosas, permite al mando la privacin de libertad de un subordinado en un proceso sin garantas de imparcialidad. Pero an mas graves son las trampas del Proyecto de Ley del Cdigo Penal Militar (recientemente remitido por el Gobierno al Congreso), que consagra, bajo la aparente modernidad de introducir los delitos contra la indemnidad sexual de los militares, el hecho relevante de que seguirn siendo juzgados por tribunales militaresv. Es decir, se pretende perpetuar la misma pringue que antes mencionaba. Por qu no se encarga la justicia ordinaria de juzgarlos, siendo bienes constitucionalmente protegidos?

Mejor haran los representantes de la soberana popular en tratar de meter en cintura a la jerarqua militar, eliminando de una vez por todas los tribunales militares o limitando su actuacin a los delitos estrictamente militares, cometidos por militares contra las propias fuerzas armadas en tiempo de guerra. Todo lo dems, incluyendo crmenes de guerra, en que las vctimas son ajenas a las propias fuerzas, deben ser materia de la justicia ordinaria, tal como vienen insistiendo diversos organismos internacionales. El Consejo Econmico y Social de la Comisin de Derechos Humanos de Naciones Unidas ha establecido, en su Conjunto de Principios para la Proteccin y Promocin de los Derechos Humanos Mediante la Lucha contra la Impunidadvi, que La competencia de los tribunales militares deber limitarse a las infracciones de carcter especficamente militar cometidas por militares, con exclusin de las violaciones de los derechos humanos, las cuales son competencia de los tribunales nacionales ordinarios o, en su caso, cuando se trate de delitos graves conforme al derecho internacional, de un tribunal penal internacional o internacionalizado.

Pero que nadie se llame a engao: Esto es la consecuencia de un mando militar de mentalidad franquista, que no ha querido ni se le ha estimulado a asumir los valores democrticos. Y de los partidos del rgimen de la Transicin que se han sucedido en el poder, que han consentido que este buque navegue a su antojo, sin control ni fiscalizacin de nadie, convencidos del valor seguro de disponer de un aparato militar monoltico, gobernado por una jerarqua demasiado cercana a los intereses de los poderosos.

No es de extraar que aparezcan, cada vez con ms frecuencia, denuncias de corrupcin o abusos, que desmienten el sambenito de unas fuerzas armadas modlicas. La sordina consentida por los poderes pblicos no va a ser capaz de acallar el clamor contra una jerarqua militar que considera a las fuerzas armadas como su feudo particular y a la tropa como siervos. Para cundo un sistema que permita la denuncia de abusos contra los derechos y libertades y contra los derechos humanos al margen del conducto reglamentario?

Y este es un serio aviso a navegantes para todas las mujeres militares: para el nuevo sistema penal militar en desarrollo, lo importante en un caso de violacin o abusos sexuales no sern tales, sino si ha habido insubordinacin o abuso de autoridad, porque se trata de mantener la disciplina, no de proteger a las vctimas.

Mi solidaridad con la capitn Cantera y con todas las mujeres militares olvidadas que han sido vctimas de abusos sexuales en los cuarteles.

Notas:

i La juez archiva la causa contra la capitn que denunci acoso sexual. El Pas, 24 Mar 14: http://politica.elpais.com/politica/2014/03/23/actualidad/1395601084_091102.html

ii La capitn que denunci por acoso sexual a un coronel deja el Ejrcito. El Pas, 28 Jul 14: http://politica.elpais.com/politica/2014/07/27/actualidad/1406487948_740205.html

iii El Ejrcito rechaza examinar a la capitn acosada sexualmente. El Pas, 2 Ago 14: http://politica.elpais.com/politica/2014/08/02/actualidad/1407007483_428094.html

iv El caso del Subteniente Bravo y las libertades civiles de los militares. Rebelin, 8 Abr 13: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=166424

v Nuevo apretn de tuercas: el Cdigo Penal Militar. Rebelin, 8 May 14: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=184395

vi E/CN.4/2005/102/Add.1. Updated Set of principles for the protection and promotion of human rights through action to combat impunity. United Nations, Commission on Human Rights, 8 Feb 05: http://daccess-dds-ny.un.org/doc/UNDOC/GEN/G05/109/00/PDF/G0510900.pdf?OpenElement

Manuel Pardo de Donlebn Montesino, Capitn de Navo de la Armada en la Reserva.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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