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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-08-2014

Opinion de dos dirigentas estudiantiles
El desorden del gobierno y la unidad en la calle

Melissa Seplveda y Lorenza Soto
El Mostrador


Hace un par de semanas comenz el Plan de Participacin Ciudadana en medio de las confusas declaraciones del ministro de Educacin, como puntapi inicial del llamado segundo tiempo de la Reforma Educacional. Sin embargo, todo muestra, hasta ahora, que este segundo tiempo se caracterizar ms por una simple extensin del primero que por una incorporacin de las crticas que el mundo social ha levantado transversalmente a este proceso de reforma.

La Reforma Educacional se ha caracterizado por el hondo desorden y la falta de claridades dentro del Ejecutivo, por una conduccin desde el Ministerio en la que un da dice una cosa y al otro dice otra exactamente contraria. Adems, se ha caracterizado por la carencia de espacios reales de participacin vinculantes para las organizaciones sociales del mundo educativo y, principalmente, por la resistencia a sacar adelante lo que ha sido realmente demandado: cambiar de raz el modelo de educacin de mercado y construir un nuevo Sistema Nacional de Educacin Pblica, que entienda a la educacin como un derecho social y que, por lo mismo, elimine todo rasgo mercantil del sistema educacional.

Hasta el momento, las reformas presentadas ni siquiera logran generar consenso al interior de la Nueva Mayora, mantienen elementos fundamentales del modelo actual, como la competencia entre establecimientos, el financiamiento va voucher en el sistema escolar, las pruebas estandarizadas cumpliendo el mismo rol segregador que cumplen actualmente, la falta de regulacin del sector privado, la mantencin de importantes nichos para el lucro, entre otros. Causas para explicar esto hay bastantes: el compromiso ideolgico de los partidos de la Nueva Mayora con el modelo neoliberal, los conflictos de inters de importantes militantes con el mercado educacional, la devocin del partido del orden por alcanzar consensos con la derecha (vase lo que pas con la Reforma Tributaria), pero principalmente: la falta de participacin de las organizaciones sociales en este proceso.

 

Ejemplo de esto ha sido lo ocurrido con el Plan de Participacin Ciudadana, que termin siendo un voladero de luces ms orientado a darle legitimidad social a la reforma, que a ser un espacio vinculante y productivo. Esto puede observarse tanto en trminos polticos como prcticos. En trminos polticos, los movimientos del Mineduc del ltimo tiempo fueron claros: fortalecer la direccin poltica del Ministerio, mostrando con claridad la intencin de que la reforma se cocine dentro de las paredes del mismo. La intervencin de Peailillo, la llegada de Andrs Palma, Juan Andrs Lagos y Pedro Montt, siendo ste ltimo uno de los responsables de la traicin hacia los secundarios fraguada el 2006. A dnde fueron removidos los que fueron mal evaluados y, por tanto, desplazados en este movimiento? Al Plan de Participacin Ciudadana, lo que habla por s mismo. Pero tambin el Plan tiene limitaciones prcticas, surgidas de la falta de cumplimiento de compromisos del Mineduc, entre ellos, la carencia de metodologas claras, la dificultad por no decir imposibilidad de alcanzar sntesis, la desproporcionalidad entre los actores participantes, por nombrar algunos.

Adems de todo lo anterior mencionado, la discusin es limitada, existiendo un poder de veto frente a otros temas, en particular los vinculados a materia de educacin escolar. Muestra de todo ello es que el nico avance logrado hasta ahora, la eliminacin del DFL2 y la legislacin en positivo para la democracia universitaria y la organizacin estudiantil, fue alcanzado por fuera del plan, marcando la pauta de cmo debe ser la relacin con el Ejecutivo en esta materia. An existe una gran deuda respecto a la democracia al interior de los establecimientos escolares, desde que la Ley 19.979, promulgada el 2004, exige a los liceos que reciben financiamiento del Estado constituir consejos escolares, donde participen no solamente los actores de la comunidad educativa sino que adems toda organizacin territorial vinculada al liceo. Sin embargo, este derecho nunca ha sido realmente fiscalizado por el Ejecutivo. La clara muestra de esto es la represin al interior de los liceos, donde muchas veces se prohbe la existencia de centros de estudiantes o, en algunos casos, stos terminan siendo designados por los sostenedores. Para generar cualquier cambio en educacin, deben existir consejos escolares resolutivos que aseguren a la comunidad educativa y al conjunto del territorio una injerencia real en los procesos educativos.

Es por eso mismo que hoy, y por todo lo anteriormente dicho, el Movimiento Social por la Educacin no est dispuesto a quedarse de brazos cruzados, por ello es que diversos actores, como trabajadores de la educacin, apoderados, funcionarios y estudiantes, han avanzado en un histrico hito de unidad conformando la Mesa Social por la Educacin Pblica. El cambio educacional que exigimos hoy debe ser de raz, por lo tanto, es un cambio que debe ser enfrentado por todos y todas desde una perspectiva sistmica. Hoy no necesitamos ms reformas parciales, necesitamos edificar un nuevo Sistema Nacional de Educacin Pblica, que abarque todos los niveles y se haga cargo del conjunto del modelo, erradicando de principio a fin el mercado educacional. Hoy la Mesa Social debe buscar eso, prefigurar el nuevo Sistema, luchar y actuar en conjunto por su consecucin y ampliar el rango de actores involucrados, siguiendo la lnea de multisectorialidad desarrollada por el Movimiento Estudiantil.

Estamos en un momento clave y no podemos quedarnos viendo cmo una Reforma Educacional que est al servicio de las reales necesidades de nuestra sociedad se escapa entre los dedos, nicamente porque algunos cuantos, los mismos de siempre, quieren defender sus nichos de negocio. Hemos sido cientos de miles los que nos hemos manifestado durante aos y no vamos a conformarnos con que la reforma slo sea el desgrane de la demanda real. Las migajas para el Movimiento Social son cuento de otra poca.

Melissa Seplveda y Lorenza Soto: Presidenta de la FECH y vocera de la ACES

http://www.elmostrador.cl/opinion/2014/08/11/el-desorden-del-gobierno-y-la-unidad-en-la-calle/



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