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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-08-2014

Las tareas de la izquierda revolucionaria ante "Podemos" y otras opciones electorales

ngeles Maestro
Rebelin


Lo que algunos pensaron que era un aguacero de primavera se ha transformado en un cicln poltico. La ltima encuesta del CIS muestra que, ms all de anlisis rigurosos acerca de los poderosos apoyos mediticos de la formacin de Pablo Iglesias y de su debilidad programtica, que la sita en el mismo espacio poltico que IU, Podemos tiene la capacidad de trastocar el escenario electoral.

El principio del fin de la Transicin

El voto recibido por esa organizacin en las elecciones europeas, junto a la gran abstencin, al crecimiento del voto en blanco, al ascenso de IU, ERC y Bildu, rubricaron el principio del fin del bipartidismo y con l de los pilares que mediante la alternancia en el gobierno de PP y PSOE han venido sustentando el engranaje poltico desde la Transicin.

La concrecin electoral de cambios profundos en el espectro social fue determinante para forzar la abdicacin de Juan Carlos, en un intento lampedusiano de cambiar de cara para mantener a una ms que desprestigiada Monarqua borbnica, clave de bveda de los aparatos del Estado herederos de la Dictadura que han venido sustentando la continuidad del poder econmico.

La inusitada precipitacin con que se hizo y la mal disimulada resistencia del exrey revel el desasosiego que cunde en las filas del poder PSOE incluido, por supuesto- ante un cambio de escenario poltico, cada da ms probable, con Podemos como protagonista y, sobre todo porque revela el profundo rechazo popular a un bipartidismo que ya nos es capaz de engaar a travs de la alternancia a las mayoras sociales.

Lo que me interesa realizar aqu es avanzar en el anlisis de las tareas de la izquierda coherente, a partir de importantes trabajos realizados como el de Vicente Sarasa- escrito en el mes de febrero de este ao, y por tanto antes de las elecciones europeas, que sita con claridad la posicin de la lnea revolucionaria ante lo que ya se identificaba como un nuevo escenario poltico-electoral.

Tras el terremoto poltico del 25 de mayo, urge abrir lneas de debate, y de posible coincidencia con organizaciones revolucionarias, no tanto sobre la formacin Podemos en s u otras, sino sobre lo que expresa el apoyo popular que concitan, con el objetivo de identificar con claridad las tareas que nos esperan a quienes sabemos que nos acercamos a periodos crticos en los que la clase obrera y los pueblos nos jugamos la derrota o la victoria.

Podemos y el agotamiento de IU

Podemos es, entre otras cosas, la expresin poltico-electoral del agotamiento de una IU que, a pesar de las cabriolas polticas de los ltimos tiempos hablando de procesos constituyentes y otros movimientos desde abajo, ha demostrado desde hace aos su incapacidad para abanderar cualquier proceso de ruptura creble con el engranaje de poder que ahora es percibido por las masas como un lastre. El peso de la traicin del PCE en la Transicin, la inquebrantable alianza de la Coalicin con el aparato de CC.OO. -ni siquiera rota tras su complicidad fctica con las contrarreformas del PSOE y del PP su sistemtico alineamiento con la aberracin antidemocrtica de las polticas antiterroristas y su colaboracin en polticas privatizadoras y de especulacin urbanstica corrupcin incluida de la que es botn de muestra su voto en el Ayuntamiento de Madrid apoyando la recalificacin de la Ciudad Deportiva del Real Madrid, la incapacitan para ser considerada como izquierda coherente.

IU, ante la presin del poder, siempre se ha situado en lo polticamente correcto y en la prctica ha demostrado que su estrategia real era intentar gobernar con el PSOE a toda costa. El resultado es que buena parte de su electorado ha considerado que es ms de lo mismo y por lo tanto incapaz de servir para echar a los responsables de tanto desastre.

Desde la movilizacin social a la apuesta por el poder poltico para echarles de una vez.

El voto masivo a Podemos y el que probablemente reciban otras formaciones como la que lidera Ada Colau o otras es la manifestacin de la apuesta poltica de las luchas sociales: conquistar el poder poltico a travs de las urnas para echar a la casta al basurero de la historia. Ese es el objetivo comn fundamental de quines les votaron y les votarn y para ello poco importa el programa.

Es ms que probable que formaciones electorales como Podemos, Municipalia, Guanyem Barcelona u otras, cosechen importantes xitos en la medida que representan la desesperacin ante la ausencia de futuro, sobre todo de la juventud, y el hartazgo de sectores populares ante la corrupcin poltico-empresarial generalizada de quienes les niegan lo ms indispensable para vivir.

Tras la potente movilizacin que supuso el 15M en gran parte del Estado, que sin programa poltico claro exiga a los gobernantes que escucharan al pueblo, las Marchas de la Dignidad encarnaron un ascenso en el nivel de lucha y de organizacin que apuntaba un programa de ruptura el No al Pago de la Deuda y que exiga a los gobiernos de la Troika que se fueran. Los cerca de dos millones de personas de todos los puntos del Estado que abarrotaron las calles de Madrid no fueron suficientes para echarles. Aunque se dio un importante paso que seala el camino para la construccin unitaria de poder popular en muchos barrios y pueblos, la percepcin en la calle fue, una vez ms, de impotencia.

Echarles es ahora el principal objetivo para cada vez ms gente.

Basta con echarles con el voto?

Los cambios en el poder poltico electoral no afectan esencialmente a la mdula del poder real. Tampoco implican necesariamente modificaciones de fondo en la correlacin de fuerzas que, para que se consoliden, requieren de avances decisivos en el nivel de organizacin del pueblo. Y stos, con la extensin suficiente, an no se han producido.

Ante el riesgo de estos cambios pudieran dar lugar a polticas contrarias a sus intereses ms insoportables an en tiempos de crisis - las oligarquas del Estado y de la UE tienen dos opciones preventivas. O bien desnaturalizar y domesticar a los nuevos dirigentes, va sobornos o amenazas de todo tipo, o bien impedir que lleguen al poder mediante gobiernos de coalicin, de tecncratas o directamente por medio de un golpe de Estado.

Los ejemplos de corrupcin o amenazas a dirigentes polticos son interminables, pero quiero destacar aqu dos casos de organizaciones de la izquierda europea integrantes del mismo Grupo en el Parlamento Europeo que Podemos e IU: la griega Siryza y la alemana Die Linke.

En el primer caso y tras haber mantenido una ambigedad calculada en relacin con su propuesta de salir del Euro y de la UE, su lder Alexis Tsipras asegur su permanencia en la Eurozona cinco das antes de las ltimas elecciones [1]; de la misma forma asegur que mantendra a Grecia en la OTAN y que no habra desmantelamiento de las bases militares de EE.UU.

Las presiones sobre Die Linke se produjeron ante la posibilidad de que su ascenso electoral le permitiera gobernar en determinados lnders con el SPD y se concretaron en necesidad de eliminar su apoyo a la causa palestina para pasar a apoyar el derecho de Israel a defenderse y evitar as ser acusada de antisemita. En un comunicado de 2011 la organizacin citada afirmaba: No participaremos en iniciativas sobre el conflicto de Oriente Medio que hacen llamamientos por la solucin de un Estado para Palestina e Israel, o por la implementacin de boicots contra productos israeles, o incluso, en la Flotilla de este ao hacia Gaza" [2].

Acerca de la corrupcin y la traicin que implica, que tiene un efecto destructivo incomparablemente mayor sobre la izquierda que sobre la derecha, no es necesario poner ms ejemplos, pero s realizar una reflexin imprescindible ante uno de los riesgos ms grandes de las nuevas experiencias poltico-electorales: creer que la historia empieza con ellas y que su inocencia asegurada en cuanto que no han tocado poder es un talismn imperecedero.

Muy al contrario, la memoria de nuestra historia como clase obrera y como pueblos es indispensable. En la Transicin y posteriormente, muchos lderes polticos y sindicales, con aos de crcel a sus espaldas, o se corrompieron, o no fueron capaces de impedir que los intereses de las clases dominantes se impusieran. El resultado ms dramtico no fue slo la victoria de los enemigos de clase, sino la destruccin de las organizaciones a las que representaban.

Por lo tanto, quin asegura que la capacidad de corrupcin del poder hacia dirigentes concretos de Podemos u otros, no se ejerza y triunfe, cmo ha sucedido hasta ahora?. La pregunta imprescindible es: Cmo vamos a impedir que esa triste historia se reproduzca? Los y las que traicionaron a su clase y a sus pueblos tambin eran jvenes y tambin representaban el cambio y la transformacin social.

No pagar la Deuda y construir el poder del pueblo.

Hay una nica respuesta vlida. Slo el poder del pueblo organizado es capaz de oponerse a la enorme fuerza de la presin de los intereses econmicos que pretenden realizarse a costa de lo que sea. Y esto vale tanto para preservar a las y a los representantes polticos de la corrupcin y la traicin que implica, o para que quien se deje sobornar, no lo haga impunemente.

En cuanto a los contenidos de los programas de gobierno de ayuntamientos, CC.AA. o Estado hay una condicin general que es requisito imprescindible para cualquier otra: Negarse al pago de la Deuda [3]. Es preciso que cualquier programa poltico anteponga la satisfaccin de las necesidades sociales a los objetivos de reduccin de la Deuda y del Dficit [4] que se incluyeron en el nuevo artculo 135 de la Constitucin, que impone la UE a travs del Tratado de Estabilidad (TSCG) y el Estado mediante la Ley 2/2012.

El asunto es central porque el pago de la Deuda y el cumplimiento de los objetivos de reduccin del Dficit, impiden cualquier soberana poltica y determina la prctica desaparicin de los servicios pblicos. Adems el entramado normativo citado contempla incluso la disolucin de gobiernos democrticamente elegidos si no se cumplen los objetivos de reduccin del gasto pblico en plazos determinados. Eso quiere decir que es imposible no pagar la Deuda? Ni mucho menos. Significa que frente a unos marcos legales (europeo y estatal) que actan como corazas y que niegan de hecho el poder poltico puesto que no le dejan el menor margen de maniobra slo el poder del pueblo podr permitir decir a un gobernante , como hizo Thomas Sankara a los bancos acreedores: No les pago porque si yo no les pago ustedes no se mueren. Y si yo les pago, mi pueblo se muere [5].

Se acercan etapas crticas y los pueblos tenemos el deber de aprender de la historia, de todos los intentos que la clase obrera y los condenados de la tierra han realizado de asaltar los cielos. Ante el desmoronamiento electoral de los partidos que representan el poder econmico y el engranaje de la Transicin que han sustentado, y sobre todo, que encarnan el mecanismo de dominacin de la UE, del BCE y del FMI, no es previsible que cualquier Gobierno que pretenda atender a las necesidades del pueblo y que, por tanto se enfrente a la propiedad privada y a sus aparatos de poder, reciba la misma respuesta que recibi la Unidad Popular de Chile o el intento de derrocamiento de Chvez en 2002?

La cuestin de fondo que hay que enfrentar es otra que una hipottica victoria por la va electoral. Sin negarla, porque es posible que se produzca.

La tarea de la izquierda coherente no es zanjar la cuestin calificando a Podemos, o a cualquier otra alternativa electoral, de pequeo burguesa, esperando que el pueblo la reconozca como alternativa revolucionaria.

Es preciso intervenir en los diferentes marcos de organizacin popular, incluidos los poltico-electorales como los citados, con la inteligencia suficiente como para situarnos en el nivel de conciencia y experiencia del pueblo trabajador sealando las lneas rojas que en el plano estrictamente poltico son indispensables para enfrentar los tiempos duros que nos esperan. Es posible la intervencin pedaggica que cuestione el discurso ciudadanista, cuando se impone la ofensiva ms dura de la burguesa en todos los frentes dirigida contra las masas proletarizadas. Es necesario contribuir a que, desde la experiencia concreta, el pueblo trabajador perciba que slo desde la construccin de la independencia de clase, es posible enfrentar a la casta.

La creciente politizacin de la gente, y su necesidad de comprensin que las devastadoras consecuencias de la crisis sobre sus vidas, abre el camino para desvelar que no se trata de situarse ante el agotamiento del Pacto de la Transicin sino de desenmascarar el propio Pacto y a sus artfices como responsables de la construccin de la estructura corrupta de poder poltico, empresarial y sindical y en conjunto de todos los aparatos del Estado que llevan el cdigo gentico de la Dictadura.

Existe el caldo de cultivo para intervenir sobre la desmemoria que sustent y perpeta todo ese engranaje y por experiencia puedo decir que sobre todo la juventud est reclamando llenar con planteamientos de identidad de clase ese vaco que le hace vulnerable ante cualquier oportunismo. La evidencia de que no hay espacio poltico para alternativas sociales o de derechos laborales en el marco de la UE, la necesidad de salir de la OTAN o la indispensable solidaridad internacionalista frente al imperialismo ms brutal que ha parido el capitalismo, son principios polticos indispensables que es preciso introducir, con criterios de oportunidad y la suficiente inteligencia, en los debates.

Al tiempo que Red Roja plantea la necesidad de intervenir en estos procesos, descarta la participacin directa de sus militantes en las diferentes candidaturas, sobre todo porque todas las fuerzas son pocas para dedicarlas a la tarea fundamental de avanzar en la organizacin y el poder del pueblo.

Nuestro trabajo, y creemos que el de cualquier organizacin coherentemente revolucionaria, es impulsar y participar en todos los procesos de organizacin popular para que cada vez ms sectores conscientes del pueblo trabajador entiendan que la gran tarea, ms all de los procesos electorales, es construir su propia fuerza.

El objetivo prioritario es crear Comits y Asambleas de pueblos y barrios, integrados por todas las organizaciones y movimientos que representen las luchas legtimas del pueblo en cada lugar, y sobre la base de los Comits de las Marchas de la Dignidad, all donde sea posible: con quienes combaten en el movimiento obrero, en el movimiento antifascista, con los movimientos por la vivienda, la sanidad, la educacin, por los centros sociales ocupados, etc, con la finalidad de extender, fortalecer y ampliar sus luchas. Y es preciso incluir el No al Pago de la Deuda en primer lugar de cualquier programa u objetivo de movilizacin.

Al tiempo que planteamos la intervencin en todo marco de organizacin popular, sealamos que los Comits y Asambleas de pueblos y barrios deben ser independientes y diferenciados de los marcos poltico-electorales. La experiencia repetida muestra que cuando un movimiento social se transforma en, o est penetrado por, opciones electorales est garantizada su ruptura y su desaparicin. Los casos son muchos, pero los ms significativos son la destruccin del movimiento ciudadano a raz de los gobiernos municipales de PCE y PSOE en la Transicin y, ms recientemente, de la potente Asamblea por Tenerife, tras la decisin de una parte de presentarse a las elecciones.

Y ello precisamente porque uno de sus objetivos fundamentales debe ser controlar al gobierno, a cada nivel, y sea cual sea la formacin que lo ejerza, para erigirse en contrapoder contra la previsible corrupcin de la representacin poltica y para exigir la adopcin de polticas que satisfagan las necesidades del pueblo trabajador.

La gran tarea es, pues, acompaar la toma de conciencia de la gente que inevitablemente se enfrentar a la evidencia de que el mecanismo electoral no asegura nada y que comprenda que, adems de votar a quien le plazca, lo esencial es avanzar en la constitucin del poder real del pueblo. El riesgo de que opciones fascistas aniden en sobre el terreno abonado del fracaso de ilusiones electorales como las citadas es real y no podemos ignorarlo.

El objetivo de la construccin del poder de la clase obrera y del pueblo trabajador no es una hermosa frase, ni una consigna huera. Hay que prepararlo y fortalecerlo lucha a lucha en el seno de las mismas estructuras que estn surgiendo, para estar en condiciones de enfrentar el verdadero combate por el poder poltico real que, inevitablemente, no ser electoral.

Notas:

[1] http://www.20minutos.tv/video/93tkeR8b-el-lider-de-syriza-garantiza-el-euro/0/

[2] http://www.palestinalibre.org/articulo.php?a=32607

[3] Por qu el pago de la Deuda es una trampa mortal? http://unidadpopulark.blogspot.com.es/

[4] http://redroja.net/index.php/noticias-red-roja/noticias-cercanas/1910-informe-de-red-roja-sobre-la-ley-organica-22012-el-final-de-cualquier-soberania-y-el-arma-de-destruccion-masiva-de-los-servicios-publicos

[5] http://cadtm.org/Discurso-de-Thomas-Sankara-sobre

ngeles Maestro. Militante de Red Roja

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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