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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-08-2014

El poeta palestino Mahmud Darwish es un ejemplo de la necesidad de dicho gnero para acometer la barbarie
La poesa ante la barbarie

Pedro Antonio Curto
Tercera Informacin


La construccin del relato sobre la barbarie es esta poca de comunicacin tecnolgica y audiovisual, es rpida y se vive casi en directo. Al poco tiempo que una bomba israel haya destruido una escuela palestina, matado nios o cualquier otra masacre, podemos contemplar su destruccin, su dolor, los testimonios de las vctimas en las pantallas televisivas y que estas recorran las redes. Sin duda es impactante y sobrecogedor, pero tambin, en un mundo rodeado de miles de noticias y tragedias a velocidad de vrtigo, termina resultando fugaz. Mientras el nmero de vctimas crece, permanece casi en el olvido la pasada matanza de la operacin llamada Plomo Fundido y an ms la de los refugiados palestinos en Sabra y Chatila. Por no hablar del goteo lento de palestinos muertos en diversas acciones militares israeles, cuando el nmero no llama la atencin de las agencias informativas. Porque la cuestin del nmero no es ingenua; arrebatar el nombre a la vctima, su condicin ciudadana con todos sus derechos, parte de una intencin clara: Considerar al ciudadano asesinado producto de un conflicto complejo e irresoluble, formando as parte de unas u otras estrategias internacionales. Es curioso que la condena ante un grupo terrorista, se olvide cuando hay un estado por medio. Incluso cuando ese estado comete actos que estn por encima de la crueldad de muchos actos terroristas. Pensemos por ejemplo en que se dira si lo que hace el estado de Israel, lo hiciese Al Qaeda. Es uno de los dficit de la construccin del relato a golpe informativo del momento. A pesar de conocer de primera mano la barbarie, si con los brbaros est el poder, como ocurre con el estado israel, tiene una gran capacidad, sobre todo a largo plazo, para que el relato y la memoria estn en buena parte de su lado.

Cuando Theodor Adorno proclam aquello de que escribir poesa despus de Auschwitz era un acto de barbarie, no poda estar ms confundido, como el mismo reconoci despus. Ante la barbarie, la poesa es un arma necesaria. Eso lo supo el poeta palestino Mahmoud Darwish, cuando teniendo doce aos y siendo ya un desterrado, fue amonestado por escribir un poema explicando lo que senta un nio ante el ocupante. El incidente me hizo preguntar: El Estado fuerte y poderoso de Israel se molesta por un poema que escrib? Esto debe significar que la poesa es un asunto serio. La poesa (y no me refiero a ella solo como gnero) es parte en la construccin de ese relato que hable y reflexione (y no solo denuncie) la barbarie. En particular cuando la poltica, al menos la dominante, ha estado al lado de los vencedores. Porque su capacidad emotiva al mismo tiempo que reflexiva, su capacidad de introspeccin, de atender a lo individual y colectivo ms all de la consigna, de las consideraciones estratgico-polticas, pueden llevar ante el espejo a los avaladores de la barbarie. La rabia y la indignacin son a menudo fugaces, se necesita algo que deje ms poso. Darwish es un ejemplo cuando escribe: Nuestra patria resplandece a lo lejos/ pero nosotros en ella/ nos ahogamos sin cesar. Todos los corazones de la humanidad son mi nacionalidad, si quieren qutenme el pasaporte. O cuando sus versos hablan del juego victimario: Yo soy la vctima! No soy yo/ la nica vctima! Ellos replicaron: / Una vctima no mata a otra/ y en esta historia hay un asesino y una vctima.

Porque el poeta palestino, comprometido con su pueblo y con su tiempo, padecedor del abuso israel como cualquiera de sus conciudadanos, va ms all de una poesa nacional; es una voz universal que habla desde la conciencia y la experiencia del sufrimiento concreto. As lo lrico tiene tanta presencia en su obra como lo pico. Destierra esa concepcin de que los pueblos sometidos son grises, como vctimas de esa opresin y su esttica, as declaraba: Para m, Palestina es solo un espacio delimitado geogrfico. Remite a la bsqueda de la justicia, de la libertad, de la diferencia entre lo que defiendo y la mentalidad israel, es que esta ltima conduce a una concepcin esclavista de Palestina, mientras para nosotros, se trata de un lugar plural, ya que aceptamos la idea de esa pluralidad cultural, histrica y religiosa en Palestina. Esa pluralidad es la que niega el sionismo institucionalizado y militarista, en primer lugar al propio pueblo judo. Con sus bombas y crmenes, atentan contra el legado cultural y cientfico que han dado al mundo numerosos judos. La peor traicin a la memoria del holocausto, a lo que tuvo de victoria moral sobre el nazismo, la estn cometiendo los dirigentes israeles y quienes les apoyan.

El poeta mexicano Jos Emilio Pacheco dijo que la poesa era una forma de resistencia contra la barbarie; hoy, frente a la muerte programada que ejerce el poder israel, la indiferencia o complicidad de la comunidad internacional, ante la dificultad para que un tribunal juzgue los crmenes cometidos, el verso para construir el relato contra el olvido.

Fuente: http://tercerainformacion.es/spip.php?article72327



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