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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-08-2014

Hay que vencer esta guerra con la paz

Timolen Jimnez
http://www.pazfarc-ep.org

Estamos igual que como el gobierno de Israel contra Palestina, el ladrn grita ladrn para protegerse


 

Creo que conviene a estas alturas abordar el tema de la guerra en cuanto enfrentamiento armado entre dos partes contendientes. Pese a que en la Mesa de La Habana se alcanzan avances significativos, en todo el territorio nacional continan los combates con saldo trgico en vidas, lesiones y graves afectaciones a la poblacin civil no combatiente. De uno y otro extremo se levantan voces que con razn expresan su desconcierto ante esta cruda realidad. No deberan el gobierno nacional y las guerrillas proceder de una vez por todas a un cese el fuego bilateral?

De nuestro lado consideramos justas algunas consideraciones. Por qu se dio lugar a esta confrontacin entre hijos del mismo pueblo? Observadores ligeros han credo sin mucho anlisis que la responsabilidad de ello recae sobre la insurgencia, que al alzarse dio origen a la respuesta legtima por parte del Estado. La realidad es ms bien la contraria. Si algo ha caracterizado a los personeros de la ley y el orden en Colombia es su rpida decisin de recurrir a la violencia, como el expediente ms fcil para solucionar los conflictos sociales y polticos.

La masacre de las bananeras, acaecida en 1928, se encargara de inaugurar esa nefasta prctica, con el insoslayable sesgo que caracterizara las actuaciones de fuerza del poder en adelante. Me refiero a la alianza siempre presente entre los intereses de los gobiernos liberal conservadores y los intereses del gran capital estadounidense. Eso que describi magistralmente Jorge Elicer Gaitn al hablar en el Congreso de la Repblica , de la rodilla en tierra ante el oro yanqui y la metralla asesina contra los humildes hijos de Colombia que reclaman sus derechos.

Ciegas ante la injusticia y el sufrimiento, las clases dominantes colombianas prefieren siempre las explicaciones ms convenientes a su modo de examinar los acontecimientos. Alegan todava, con propiedad acadmica, que las guerrillas brotadas en nuestro pas en la segunda parte del siglo pasado, tuvieron origen en el afn expansionista de la Unin Sovitica, que promovi y financi la creacin de esos grupos para apoderarse de ms naciones. Una explicacin estpida que se limita a repetir los fundamentos de la Doctrina de Seguridad Nacional norteamericana.

Y que no resiste la menor confrontacin con la historia. El hecho ms incontrovertible de la poca a que nos referimos, es el levantamiento general de los pueblos sometidos a la explotacin colonialista e imperialista. Asia, frica y la Amrica Latina protagonizaron el ms conmovedor alzamiento contra las potencias occidentales, animadas quizs por el estremecedor ejemplo de la revolucin bolchevique en Rusia, pero sobre todo movilizadas por su anhelo de independencia, soberana y justa reivindicacin econmica y social.

Nelson Mandela jams fue un agente rojo de comunismo internacional, sino el ms puro representante de la insurreccin negra contra el indignante apartheid oficializado en Surfrica. Que entre otras cosas cont siempre con el apoyo expreso o tcito de los Estados Unidos. El mismo Ghandi se haba sublevado muchos aos atrs contra la segregacin de que eran vctimas los hindes en ese pas. Como lo hizo tambin aos despus, a su manera, contra la dominacin britnica en la India. Eran los mismos tiempos del gaitanismo en Colombia.

Que denunciaba la manera atroz como la oligarqua colombiana empujaba a los hijos de su patria al enfrentamiento fratricida. Evento infame que se corresponda con la declaracin norteamericana de guerra contra el comunismo, que involucr en ella, por sus propios intereses, a todos los gobiernos del continente, en la llamada Novena Cumbre Panamericana que dara luz a la OEA. Quince aos despus, la perversa y absurda tesis gringa del enemigo interno, alimentara la agresin contra Marquetalia y las otras llamadas sin razn repblicas independientes.

Por eso no tiene en absoluto nada de extrao el hecho de que el Plan Colombia, supuestamente concebido contra las drogas, derivara en el apoyo abierto y descarado de los Estados Unidos al combate de la oligarqua ms violenta de Suramrica contra las FARC. Si en los aos sesenta la rebelin armada de los campesinos encabezados por Manuel Marulanda y Jacobo Arenas enfrentaba el rgimen antidemocrtico del Frente Nacional, sus herederos se encargan hoy de combatir la democracia ms corrupta del hemisferio, aliada servil de la intervencin yanqui.

Un poco como en Palestina, en donde, tras las arremetidas brutales y la segura impunidad de los gobiernos de Israel, se encuentra la sombra poderosa de Norteamrica, en Colombia es claro que el protagonista de fondo, el que siempre ha movido los hilos del conflicto, ha sido el gobierno de la Casa Blanca. Tanto all como aqu, otra muy distinta hubiera sido la suerte del rgimen agresor, de no haber contado con ese respaldo. El conflicto no se habra prolongado tanto, ni la parte dbil y agredida sera considerada como la malvada y terrorista.

Eso no podemos perderlo de vista. La tan cacareada degradacin del conflicto colombiano, trmino concebido con la deliberada intencin de satanizar las guerrillas con independencia de las atrocidades oficiales, es en realidad el producto de la asesora permanente del Pentgono al Ejrcito colombiano. Los ampliamente conocidos manuales de contrainsurgencia y manuales de guerra sicolgica, formalmente aprobados por Washington, constituyen la ms abrumadora declaracin previa del propsito de perpetrar las ms horrendas acciones.

As como de la prctica consagrada de adjudicar al adversario la responsabilidad de todo lo ocurrido, hasta desdibujar por completo la propia vileza. El poder ha de utilizar todos los recursos a su alcance, legales e ilegales, humanos e inhumanos, para hacer aparecer como monstruos sin entraas a sus vctimas de ocasin ante los ojos de la nacin y el mundo. As se puso en evidencia en Vietnam, al igual que en tiempos ms recientes en Irak, Afganistn, Libia o Siria. A propsito de Irak, se dice que su poblacin describe la situacin como mucho peor que los aos con Hussein.

Al que comienzan a aorar con nostalgia. En Colombia, la oligarqua y el militarismo difunden a los cuatro vientos una propaganda triunfalista segn la cual la insurgencia se halla completamente arrinconada y vencida, lo cual se usa entre otras cosas para justificar los dilogos actuales como la ltima oportunidad concedida a los rebeldes. Una manera taimada de presentar su verdadera intencin de aplastamiento. Las ruinas de los pases reseados arriba son una muestra de lo que le espera al nuestro si no se frenan con la paz esas pretensiones.

Porque 50 aos de resistencia heroica se encargan de demostrar lo contrario. S, Santos, eventualmente podran borrarnos del mapa con el creciente podero militar, pero como en Hiroshima y Nagasaki dolorosamente conmemorados por estos das, el costo para la poblacin sera demasiado elevado, ni siquiera imaginado realmente. Al pretender alejar el nuestro de la condicin de pas paria con que la propaganda imperialista quiso justificar su escalada militarista, realmente terminaramos sindolo, ya no en la publicidad sino en los hechos.

Como es costumbre, recientemente el escndalo por la nia lamentablemente alcanzada por una explosin en Miranda, Cauca, dio para todo. Hasta para que Santos nos volviera a amenazar con poner fin al proceso, como si no hubiera repetido mil veces la frmula sionista de guerrear como si no existieran conversaciones. Lo que hemos podido indagar al respecto, incluso con las comunidades afectadas, seala que esa granada provino del Ejrcito. Su explosin se dio transcurridos cinco minutos del lanzamiento de las cargas contra el puesto por la guerrilla.

Y cuando, como respuesta al sorpresivo ataque guerrillero, la tropa reaccionaba con fuego de todo tipo contra un enemigo cubierto por las sombras. Eso explicara la enorme distancia del objetivo pretendido con las cargas guerrilleras, as como la direccin del disparo y el tiempo transcurrido entre el ataque y la sospechosa explosin ocurrida contra una vivienda demasiado alejada del puesto enemigo. Estamos igual que como los chillidos del gobierno de Israel contra el pueblo palestino, el ladrn se apresura a gritar ladrn para protegerse.


Montaas de Colombia, 10 de agosto de 2014

Vigesimocuarto aniversario del fallecimiento del Comandante Jacobo Arenas


(*) Timolen Jimnez es Comandante del Estado Mayor Central de las FARC-EP

Fuente: http://www.pazfarc-ep.org/index.php/blogs/2048-hay-que-vencer-esta-guerra-con-la-paz


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