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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-08-2014

No nos someteremos
Los derechos del pueblo palestino no son negociables

Hanady Muhiar
Rebelin


El pasado 24 de julio, decenas de miles de palestinos respondan contundentemente a la convocatoria de una Marcha de 48.000 palestinos por la libertad y la dignidad nacional. El llamamiento lea: por la humanidad y la justicia. En contra de la ocupacin israel y los brutales ataques sobre la Franja de Gaza. Desde ese da, convocatorias similares no han dejado de sucederse en Cisjordania, convocatorias, a las que no se ha dado ninguna cobertura meditica. La primera marcha, que parta del campo de refugiados del Ama'ari en la ciudad de Ramallah, pretenda llegar simblicamente a la ciudad de Jerusaln, y se convocaba para la noche de Al Qader -Noche del Destino-, la noche ms importante del Ramadn y la ms sagrada del ao musulmn.

Ms all del hecho de que se eligiera una fecha religiosa representativa, o del nmero de participantes, o del ms de un centenar de heridos y las dos vctimas mortales resultantes, la marcha tiene un alto contenido simblico y, sobre todo, poltico.

El trazado de la ruta, que no tiene ms de 14 km de largo, supone un viaje por los ltimos 66 aos de historia y catstrofe que sigue viviendo hoy el pueblo Palestino, y pone de manifiesto de manera explicita la continuada poltica colonial israel de anexin territorial y expulsin sistemtica de la poblacin palestina, para satisfacer el objetivo sionista de re-establecer un Estado [exclusivamente] judo en la tierra del Israel bblico. Un objetivo que se materializa a travs del expolio de las propiedades y mediante la eliminacin, la expulsin y la sustitucin progresiva del pueblo palestino por poblacin juda.

Pero adems, expone tres cuestiones polticas y de derecho clave que explicaran el supuesto fracaso del llamado Proceso de Paz y evidencian la situacin de ilegalidad internacional con la que hemos inaugurado el primer cuarto del siglo XXI: 1.- la violacin del derecho al retorno de los refugiados palestinos, 2.- la ocupacin y la anexin ilegal de la ciudad de Jerusaln y, 3.- la bsqueda permanente de la indefinicin de fronteras bendecida por el Proceso de Paz, que ha resultado en la anexin ilegal y sistemtica del territorio palestino y la creacin de facto de un nico Estado en el que reina la discriminacin, la segregacin, la dominacin y la expulsin sistemtica del pueblo palestino, haciendo imposible la predicada solucin de dos estados.

La violacin del derecho al retorno de los refugiados palestinos

Naciones Unidas denomina refugiados de Palestina a todas las personas y sus descendientes que entre junio de 1946 y mayo de 1948 vivan en la Palestina del Mandato Britnico y que al finalizar la guerra de 1948, haban sido forzadas a abandonar sus hogares y propiedades originales. Prcticamente la totalidad de la poblacin palestina, que viva dentro de las fronteras del territorio que pasara a ser reconocido como el actual Estado de Israel, fue forzada a abandonar sus hogares y propiedades originales.

De los aproximadamente 1.300.000 palestinos que vivan dentro de lo que hoy es Israel, tan slo quedaran unos 150.000 palestinos al finalizar la Guerra de 1948. Israel redujo la poblacin palestina existente al 11'5% de la poblacin original para as satisfacer su objetivo de crear un Estado exclusivamente judo con una minora aceptable no juda. Algo que Israel celebra como la Independencia, los palestinos recuerdan como la Nakba, y es lo que hoy muchos historiadores no dudan en llamar la limpieza tnica del pueblo palestino.

La gran mayora de los Palestinos que sobrevivieron a la Guerra, fueron forzados a huir fuera de las fronteras de Israel, y se encuentran hoy exiliados o refugiados por todo el mundo, principalmente en Cisjordania, Gaza, Jordania, Siria y el Lbano. Segn Badil -Centro de Recursos sobre los derechos de residencia y de los refugiados palestinos- de un total de 10'6 millones de palestinos en todo el mundo (datos de 2008), 7'1 millones son refugiados o desplazados forzosos. Es decir, un 67% de la poblacin total palestina ha sido forzada a abandonar sus hogares resultado de las polticas y prcticas sistemticas de colonizacin, ocupacin y apartheid israeles desde 1948. De estos, 6'6 millones (93%) son refugiados de 1948, de los cuales 1'1 millones se encuentran en Gaza. La UNRWA ofrece asistencia a unos 5 millones, de los que aproximadamente un 30% sigue viviendo hoy en campos de refugiados. Adems, los refugiados palestinos constituyen, segn las Naciones Unidas, una tercera parte de la poblacin refugiada mundial y es el caso de refugio ms antiguo sin resolver de la historia.

De aquellos 150.000 palestinos que no cruzaron fronteras internacionales, y que permanecieron dentro de las fronteras de lo que pasara a ser reconocido como el actual Estado de Israel al finalizar la guerra, unos 40.000 pasaran a ser desplazados internos de 1948. A todos ellos, los palestinos les llama palestinos del interior o palestinos del 48, e Israel les denomina rabes-israeles. En la actualidad, constituyen aproximadamente entre un 20% y un 25% de la poblacin total de Israel.

Pero la poltica de desplazamiento forzoso y expulsin del pueblo palestino no termin al finalizar la guerra.

Israel establecera un gobierno militar sobre los palestinos que permanecieron en el interior, que durara hasta 1966, y aplicara toda una serie de regulaciones que les impidiera volver a sus hogares originales y que permitiera al nuevo Estado confiscar sus propiedades. La Ley de la Propiedad Ausente de 1950, entre otras, tratara como ausentes a todos los palestinos -los ausentes y los presentes-, para as facilitar la colonizacin de sus tierras. Adems, Israel volvera a expulsar a aquellos que intentaron regresar a sus casas alegando razones de seguridad, y traslad por la fuerza a aquellos que no se haban movido a lo que llamara pueblos refugio, una especie de guetos que vivan en condiciones similares a los guetos palestinos de Cisjordania hoy. Los palestinos viviran recluidos, con grandes restricciones a la movilidad y sometidos a otro sin fin de violaciones de sus derechos y libertades fundamentales.

Una vez vaci los pueblos palestinos, Israel procedi a destruirlos. Segn el historiador Walid Khalidi, de un total de 420 pueblos palestinos, solo 6 no fueron destruidos. En las tierras de algunos de esos pueblos Israel construira ciudades nuevas, pero en muchos otros procedi a plantar bosques para ocultar cualquier rastro de la existencia de una poblacin palestina anterior. La gran frase propagandstica para la promocin de la inmigracin juda a Israel fue la de una tierra sin pueblo, para un pueblo sin tierra y esta fue la manera de escenificar la gran obra de creacin del Estado judo.

En 1966, Israel levanta el gobierno militar. Los palestinos urbanos volvieron a sus ciudades de origen, accedieron a la ciudadana israel, pero Israel no les permiti retornar a sus casas originales, y a da de hoy siguen siendo vctimas de lo que se viene denominando discriminacin legal. Un sin fin de regulaciones discriminatorias que limitan la participacin de los palestinos en los procesos de la que dice ser la nica democracia de Oriente Prximo, fomentan la segregacin, y cuyo objetivo ltimo es tambin la expulsin. Israel los considera ciudadanos, pero nunca los considerar nacionales de pleno derecho, un derecho reservado nicamente a la poblacin juda. Muchos otros, sin embargo, nunca fueron reconocidos por el Estado de Israel y, a da de hoy, les sigue tratando como si no existieran. Son los palestinos no reconocidos, que viven en 176 pueblos, que Israel tampoco reconoce, de las reas de Galilea y el Desierto del Nguev. Este no reconocimiento se traduce en que Israel no les abastece de ningn servicio; ni agua, ni electricidad, ni carreteras, ni transporte, ni alcantarillado, ni sanidad, ni educacin. Nada. Para Israel no existen, pero s espera que algn da se cansen y se vayan. Lo que seriamente pone en cuestin el carcter democrtico del que Israel suele alardear.

Es interesante mencionar aqu, la poltica especfica de sedentarizacin y expropiacin forzosa que Israel llev a cabo durante los aos 50 sobre la poblacin beduina del Desierto del Nguev -Naqab de su nombre rabe original-, ya que, hoy en da, Israel contina violando sistemticamente sus derechos. Israel en los aos 50 forz a los beduinos a abandonar sus tradiciones nmadas, concentrndoles en reas especficas en el norte del Desierto. Hoy en da Israel sigue sin reconocerles, por lo que no les abastece de servicios, no les permite construir, y reiteradamente destruye los poblados donde intentan sobrevivir a estas amenazas constantes del Estado. Sin embargo, si los contabiliza en las estadsticas de poblacin para fortalecer esa dominacin demogrfica que pretende tener. Claro ejemplo de la amenaza Israel sobre este sector de la poblacin es el poblado beduino del Araquib, que Israel ha destruido en los ltimos meses nada ms y nada menos que 70 veces, la ltima el pasado 12 de junio. Otro ejemplo de ese tanto demogrfico se ha dado en las ltimas semanas, cuando Israel ha contabilizado entre sus tres vctimas civiles a uno de estos beduinos que hasta ese momento Israel haba tratado como si no existiera. Un beduino al que no le abasteca de ningn servicio y le negaba cualquier derecho, incluido el derecho a tener una casa digna, el derecho a la sirena antiarea o el de tener un refugio como el resto de los israeles. Eso si, finalmente, Israel tuvo la deferencia de contabilizarle como vctima civil.

Adems de la discriminacin legal a la que se somete a los palestinos del interior, el principal problema al que se enfrentan los palestinos hoy en da es la negativa israel a reconocer el derecho de los palestinos a la reparacin de sus propiedades confiscadas y destruidas y el derecho al retorno a sus lugares de origen. Aunque este derecho est consagrado por el Derecho internacional y confirmado por muchas resoluciones de Naciones Unidas, en particular las resoluciones 194 (1948) y 237 (1967), Israel, 66 aos despus, y en contravencin del Derecho Internacional, se ha negado sistemticamente a hablar sobre este punto y sigue prohibiendo el derecho al retorno de los palestinos, incluido el derecho a decidir si quieren volver o no.

El paso por los campos de refugiados de Al-Ama'ari (1948), Qalandia (1949) y Shu'afat (1965), simbolizan esta realidad. Sus habitantes fueron expulsados en 1948 de Led, Jaffa, Ramla, y Jerusaln oeste, todas ciudades localizadas en el actual Israel. Al igual que la poblacin de Gaza, donde aproximadamente el 80% de la poblacin es refugiada y sus hogares y lugares de origen tambin se encuentran dentro del actual Israel. Ninguna de estas personas se encuentra a ms de 60 km de distancia de sus casas y propiedades originales, pero Israel no les deja visitarlas y mucho menos regresar.

La ocupacin y la anexin ilegal de Jerusaln Este

La poltica de expansin, anexin y expulsin no se termin con el reconocimiento del Estado de Israel y la definicin de sus fronteras mediante el Acuerdo de armisticio de 1949 -frontera popularmente conocida como la Lnea Verde. Este Acuerdo, le reconoca a Israel el control sobre el territorio otorgado por la Resolucin 181 (1947) -que impona la particin sobre Palestina-, y adems, el territorio que acababa de conquistar durante la Guerra del 48 -Galilea, gran parte Gaza y Cisjordania, y Jerusaln Oeste. Es decir, el acuerdo de Armisticio le reconoca el control sobre el 78% de la Palestina del Mandato. Pero, para Israel, esto no era suficiente.

En 1967, Israel vido de ms, ocupa la pennsula del Sina egipcio, los Altos del Goln sirios, el sur del Lbano, y de lo poco que quedaba de Palestina -un 21% de la Palestina del Mandato- Cisjordania, Gaza y Jerusaln Este, estableciendo rpidamente un gobierno militar para todo el nuevo territorio ocupado. Sin embargo, la meta prioritaria sera y sigue siendo el control total sobre la ciudad de Jerusaln.

El Sionismo, una ideologa nacionalista ms, nacida en el siglo XIX a la luz de la configuracin de los Estados Nacin en Europa, no ha dejado de utilizar como tctica la revitalizacin de referencias bblicas e instituciones de la antigedad, alegando que el judasmo era algo ms que una religin, para poder llenar de contenido la idea nacionalista de la existencia de una nacin juda. Una consigna identitaria inexistente en el momento de formacin de esta ideologa. Una vez conseguido el objetivo de tener un Estado con un territorio, una bandera, un mismo idioma -el hebreo moderno se crea a principios del siglo XX con este fin- y un ejrcito que demostrara el poder de dicho Estado, entre los objetivos del Sionismo, el ms importante sera el de imponer la soberana juda sobre la ciudad de Jerusaln. De ste modo llenara de contenido prctico las que hasta entonces haban sido tan slo referencias bblicas, para as consolidar la justificacin identitaria del Estado de Israel. Una tctica dirigida principalmente a su propia poblacin, y ms all de esta, al mundo entero. Como seala la Ley Bsica sobre Jerusaln, Se dar especial prioridad a Jerusaln en las actividades de las autoridades del Estado con el fin de promover su desarrollo en materia econmica y de otro tipo. Aunque la dominacin de Jerusaln implique una violacin de Derecho, este objetivo siempre ha estado en el imaginario poltico israel por encima del derecho.

Con este fin, una vez ocupa Jerusaln Este, Israel procede inmediatamente a unificar el Oeste y el Este de la ciudad, declarndola capital nica e indivisible del Estado en contra del Derecho Internacional, que establece que su capital legal es Tel Aviv. Para consolidar esa declaracin contraria a Derecho elabora, hasta el da de hoy, toda una serie de regulaciones encaminadas a ampliar la extensin territorial de la ciudad -incorporando progresivamente los pueblos de la periferia, ganando terreno a la Cisjordania ocupada- ampliando as el permetro original de la ciudad, y aplica polticas destinadas a expulsar a la poblacin palestina para progresivamente cambiar la composicin demogrfica de la ciudad y judaizarla.

El proceso de anexin y expulsin en Jerusaln que comienza en 1948 y se estructura con la ocupacin de 1967, se consolidar definitivamente con el Proceso de Paz. Sobre todo y de manera ms imperativa desde el ao 2002, con la construccin de un Muro de hormign cuyo fin ltimo es anexionarse ms territorio, aislar completamente Cisjordania de Jerusaln, y concluir con el vaciamiento total de la poblacin palestina original de la ciudad.

Entre el largo abanico de medidas que Israel viene aplicando, para consolidar el dominio territorial sobre la ciudad y poder modificar la balanza demogrfica en su favor, destacan: la expulsin forzosa de grupos de poblacin palestina de reas concretas, la ocupacin directa de casas palestinas por colonos israeles con el apoyo y la proteccin institucional, la denegacin de permisos de construccin, la demolicin sistemtica de casas, la confiscacin directa de tierras palestinas y la revocacin de permisos de residencia, entre otras. Quiz, estas dos ltimas sean las ms extensivas y agresivas. Israel confisca tierras palestinas para la construccin de nuevas colonias/asentamientos de uso residencial, institucional, arqueolgico o turstico; tambin para la construccin de carreteras y un tren ligero que comunican las colonias entre s; para la construccin del Muro de Anexin y Apartheid o simplemente las declara reas de seguridad para guardarlas en la reserva para futuras construcciones. Por otro lado, la revocacin de permisos de residencia suele responder a razones de lo ms perverso, desde no haber cumplido con un mnimo consumo de servicios obligatorios, donde los mnimos suelen ser muy altos; pasando por la elaboracin de regulaciones segregacionistas o de Apartheid relativas a la vivienda, la salud o la educacin; hasta imponer restricciones a la reunificacin familiar, siempre en detrimento de los habitantes palestinos de Jerusaln. Desde 1967 se han revocado 180.000 permisos de residencia de la poblacin palestina de Jerusaln Este.

Israel aprovecha los picos de tensin -como es la ltima agresin sobre la Franja de Gaza- para elaborar nuevas leyes que bloqueen cualquier posibilidad de negociar el destino de Jerusaln. Durante los ltimos bombardeos parece que ha legislado tres veces en relacin a Jerusaln. Regulaciones que hoy en da son irrevocables dado que a principios de este ao 2014, la Knesset ratific la Ley General del Voto, por la que se requiere una mayora de dos tercios para modificar cualquier ley, blindando hermticamente esa posibilidad. Una ley abusiva que coloca los derechos del pueblo palestino en un punto de indefensin total.

Todas estas medidas son contrarias al Derecho Internacional. El IV Convenio de Ginebra (IVCG) y el Reglamento de la Haya de 1907 (RH) lo dejan claro: la potencia ocupante no podrá forzar el traslado ni de individuos ni de grupos de la poblacin local, ni tampoco podrá trasladar a su población civil al territorio que ocupa (Art. 49, IVCG) y el poder ocupante no podr reclamar la soberana sobre el territorio que ocupa, y tampoco podr destruir ni deteriorar las propiedades del territorio ocupado, siendo todos estos actos punibles (RH).

Que la marcha de los 48.000 pasara por Qalandia, el control militar construido en el Muro que separa Ramallah de Jerusaln, o a mayor escala, que separa el norte de Cisjordania de Jerusaln, pretende poner de manifiesto este aislamiento total de Cisjordania de la ciudad ocupada de Jerusaln Este; y tambin quiere poner en evidencia que el Muro junto con un intrincado sistema de carreteras exclusivas para colonos y controles, se encargan de blindar la ciudad.

A da de hoy, Jerusaln Este -incluida la Ciudad Vieja- capital legtima y reconocida por el Derecho Internacional, es el territorio de la Palestina ocupada que ms sufre las polticas de anexin y expulsin del rgimen Israel. La comunidad internacional por su parte, nunca ha reconocido la anexin ilegal de Jerusaln, pero tampoco ha hecho nada por impedrselo, convirtindose en cmplice de este proceso. El resultado: en 2014 tan slo un 37% de la poblacin total de la ciudad de Jerusaln es palestina.

La indefinicin de fronteras, el Proceso de Paz y la inviabilidad de la solucin de dos estados

Finalmente, la perversin intrnseca al Proceso de Paz y la complicidad occidental en esta perversin, se pusieron de manifiesto al dejar abierta la posibilidad de negociar unas fronteras ya fijadas en 1949 y predicar al mismo tiempo la creacin de dos estados sobre aquellas mismas fronteras que se pretendan modificar. La primera premisa haca efectivamente imposible la segunda. Dejar abierta la posibilidad de modificar aquellas fronteras establecidas en 1949 no ha hecho ms que ayudar a Israel a extender la anexin y la fragmentacin territorial de lo poco que quedaba de Palestina, le ha permitido fortalecer la ocupacin, y le ha dado luz verde para consolidar un sistema de discriminacin institucional sobre la totalidad de la poblacin palestina, que va ms all del Apartheid en Sudfrica; lo que desde mediados de los 90 hace totalmente inviable la voceada solucin de los dos estados.

La realidad que se configura desde el comienzo del Proceso de Paz sobre el terreno, es la de la creacin de un nico Estado, pero un Estado controlado en su totalidad por Israel mediante un sistema de exclusin, segregacin, aislamiento y dominacin extremadamente violento, donde el hurto de ms territorio y la discriminacin etno-religiosa son la norma. Un sistema cuyo objetivo es garantizar la supremaca de la poblacin juda-israel en detrimento de los derechos fundamentales de la poblacin palestina o cualquier otra persona que no sea juda. Un sistema dirigido a las expulsin final de la poblacin local originaria y su sustitucin por una poblacin juda. Un sistema que ya empez a dar sus pasos dentro de Israel en 1948 y que se consolidar para todo el territorio de la histrica Palestina a partir de la firma de los Acuerdos de Oslo en 1993 (Oslo I).

Nunca antes se haban confiscado tantas tierras palestinas, construido tantos asentamientos, tantas carreteras exclusivas para colonos, tantos controles militares como desde el comienzo del Proceso de Paz. Nunca antes se haba aislado de tal modo a unos palestinos de otros, fragmentando el territorio y recluido a la poblacin palestina en pequeos guetos separados y aislndolos entre s. Desde aquellos Laboristas, que muchos pudieron pensar moderados, hasta el da de hoy con el Likud, el llamado Proceso de Paz le ha ido como anillo al dedo a Israel y a la ideologa sionista. El llamado Proceso de Paz con el beneplcito de la llamada comunidad internacional, no ha hecho ms que proporcionar y facilitar a Israel el limbo espacial y temporal necesario para consolidar y avanzar rpidamente el proyecto de anexin territorial y expulsin del pueblo palestino sin que se notara demasiado. No ha hecho ms que ayudar a la ideologa sionista a crear aquel Estado exclusivamente judo en la Tierra del Israel bblico y que, por ahora, se materializa a costa de la eliminacin progresiva del pueblo palestino y la radicalizacin de tendencia fascista de la poblacin juda-israel. No ha hecho ms que evidenciar que Israel renunci desde su creacin al carcter democrtico del Estado que dice ser. El llamado Proceso de Paz, legaliz con el beneplcito de la llamada comunidad internacional el proceso de anexin, expulsin y discriminacin que comenz en 1948.

Progresivamente, esta farsa, se ha hecho cada vez ms evidente a los ojos del mundo. Los mismos plazos recogidos en los Acuerdos de Oslo expondran esta realidad. Los ltimos bombardeos sobre la Franja de Gaza, tambin.

Una vez finalizaran los 5 aos de periodo interino desde que se firm Oslo I en septiembre de 1993, israeles y palestinos estaban obligados a sentarse a negociar el status final de los acuerdos. H aba que poner sobre la mesa de negociacin estos tres grandes temas sobre los que Israel no quera or ni hablar: unas fronteras que jams quiso definir, ya que sus pretensiones territoriales eran mucho mayores de las que la legalidad internacional le conceda; una ciudad que se haba anexionado de manera ilegal, Jerusaln; y un derecho al retorno que se negaba a aceptar ya que pondra en peligro la pretendida supremaca demogrfica de la poblacin juda sobre la rabe.

El limbo que haba ofrecido el Proceso de Paz haba llegado a un punto de no retorno. La alternativa a corto plazo era provocar una crisis de tal magnitud que justificara la parlisis del proceso negociador, y al tiempo, ocultara las cartas negacionistas de Israel, poniendo el peso de esta negacin sobre los palestinos. Esta gran crisis, que calentara motores a partir de 1993 por la decepcin ante el cumplimiento parcial de los Acuerdos, sumado a la poltica sistemtica israel de castigos colectivos en la forma de cierres y bloqueos que tendra un impacto extremadamente negativo -sobre todo econmico- sobre la poblacin palestina, llegara a su pico de mxima intensidad a principios del ao 2000 cuando Israel intensifica la poltica de arrestos en masa e incursiones militares, similares a las que hemos vuelto a ver durante las semanas anteriores a los ltimos bombardeos sobre la Franja de Gaza. Esta gran crisis que ocultara la negativa israel a negociar estas tres cuestiones clave, ser lo que a finales del mismo ao, y a pocos meses de la llegada del Likud al poder, resulte en lo que se llamara la II Intifada (2000).

Israel tena la excusa perfecta para no sentarse a negociar y luz verde para seguir consolidando su proyecto colonial. Ser en esos aos cuando exporte, en el ao 2002, la construccin de un Muro que ya haba empezado a construir en Gaza en el ao 1994; un Muro que le permite anexionarse todava ms territorio e inmovilizar y fragmentar an ms a la sociedad palestina; un Muro que consolidar de forma visible un sistema de Apartheid basado en la exclusin, la segregacin etno-religiosa y racial, y la subyugacin del pueblo palestino; un Muro que el Tribunal Internacional de Justicia de la Haya el 9 de junio de 2004 declaraba ilegal y exiga su desmantelamiento, pero cuya sentencia hoy, diez aos despus, sigue sin cumplirse.

Ese mismo ao 2004 morira Arafat -envenenado, como investigaciones posteriores han demostrado-, poniendo fin a la era del revolucionario palestino para entrar en la era de una Autoridad Nacional Palestina (ANP) mucho ms dcil a las pretensiones tanto internacionales como Israeles.

Israel de nuevo aprovechara la coyuntura para ir ms all, al contar con el apoyo mucho ms explcito de una comunidad internacional que tiene sus propios intereses en la regin. En 2005 Israel decidira extraer a sus colonos de la Franja de Gaza, mediante lo que llam el Plan de Desconexin de Gaza. Un plan que pretenda, por un lado, crear el imaginario de que la ocupacin de Gaza haba terminado -algo irreal ya que el control y la dominacin de la Franja de Gaza desde el exterior sigue siendo una ocupacin ilegal segn el Derecho Internacional- y, por otro, consolidar la separacin y la desconexin total y efectiva entre Gaza y Cisjordania. Las presiones, promesas y la inyeccin de capital de la comunidad internacional para la creacin de un Estado imposible, debido a la tolerancia de una ocupacin extremadamente violenta que no haca ms que reducir los derechos del pueblo palestino a la nada, resultaron en el rechazo de la corrupcin poltica y econmica del gobierno de la ANP, dando lugar a la victoria de Hamas en las elecciones de 2006; una nueva excusa para justificar la agresividad extrema de la poltica colonial Israel.

La comunidad internacional, que llevaba aos alimentando el fantasma del terrorismo islmico, por sus propios intereses geopolticos y econmicos en la regin, no tard en condenar los resultados y declarar al Gobierno recin elegido democrticamente, organizacin terrorista. Durante el ao siguiente tratara de imponer un Gobierno de la ANP afn a los intereses occidentales, Israel y sus aliados rabes, sobre la Franja de Gaza. Lo que terminara en el ao 2007 en la expulsin por parte de Hamas de los detractores del resultado electoral y en el fortalecimiento meditico por parte de la comunidad internacional de un gobierno en Cisjordania, ilegal, al que llam de emergencia, pero favorable a sus intereses. Ser entonces cuando Israel consolide un bloqueo que ya haba comenzado en 1994 sobre la Franja de Gaza, pero que a partir de ese momento va a ser total. Ser tambin entonces cuando la llamada comunidad internacional comience a garantizar oficial y pblicamente la impunidad del ocupante, y a avalar la perpetuacin de un bloqueo inhumano, ilegal y las sucesivas y aberrantes masacres televisadas que Israel ejecuta sobre la totalidad de la poblacin palestina de la Franja de Gaza, presentando as de manera explicita la violacin sistemtica de la llamada comunidad internacional de las obligaciones que le impone el Derecho Internacional. En concreto el Artculo 1 del IV Convenio de Ginebra que obliga a las Altas Partes contratantes a respetar y a hacer respetar el presente Convenio en todas las circunstancias. Y otro sin fin de complicidades criminales ms que llegaremos a ver en caso de que se restituya el Imperio de la Ley. Esta es la lgica poltica del violento espectculo que hemos estado presenciando en los ltimos aos y de manera ms evidente en las ltimas semanas.

Ante esta situacin y desde el comienzo de la ltima agresin israel, la poblacin palestina en su totalidad, la de Gaza, la de Cisjordania, la del interior de Israel y la del exilio, as como algunas pocas voces disidentes israeles y judas del mundo, no han dejado de llamar pblicamente a la ciudadana global a actuar mediante el apoyo a la campaa de Boicot, Desinversiones y Sanciones a Israel (BDS) Una herramienta de resistencia pacfica, que da la oportunidad a cualquier persona del mundo a actuar de manera individual y tica para forzar a los poderes del mundo a cumplir con sus obligaciones legales y poner fin a esta injusticia e ilegalidad. Las marchas por la libertad y la dignidad nacional de los 48.000 palestinos que comenzaron el pasado 24 de julio son una manifestacin ms de este llamamiento, adems de una declaracin pblica contundente y clara, por la que el pueblo palestino mira de frente a Israel y sus aliados, y les comunica que no van a renunciar a ninguno de sus derechos por mucho que lo intenten. El mensaje es claro, el pueblo palestino le grita al mundo que no se va a someter y que sus derechos no son negociables.

Hanady Muhiar es licenciada en CC. Polticas por la Universidad Complutense de Madrid y lleva 25 aos dedicada a investigar la ocupacin Israel de Palestina. Es miembro activo de la Red Solidaria Contra la Ocupacin de Palestina (RESCOP) y la campaa de Boicot, Desinversiones y Sanciones en Madrid.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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